viernes, 14 de septiembre de 2018

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ, 14 SEPTIEMBRE

El Hijo del hombre será elevado
Nuestra mirada a Cristo en la Cruz habrá de ser una mirada de fe, una mirada de confianza.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer 



Juan 3, 14-21. Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.

Reflexión
El texto evangélico que acabamos de escuchar constituye el trozo final del diálogo que, en horas de la noche, mantuvo Jesús con Nicodemo. En el transcurso de esa conversación, Jesús le había enseñado la necesidad de nacer de nuevo, de nacer de lo alto, de renacer del agua y del Espíritu, para poder entrar en el Reino de Dios.

Y luego le siguió diciendo, ya en la parte que hemos escuchado hoy: “Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre para que todo el que cree en Él tenga vida eterna”. Probablemente Nicodemo no comprendió a fondo lo que Jesús acababa de revelarle, si bien algo habrá podido intuir. Respecto a él nosotros somos privilegiados, porque estamos en condiciones de captar mejor el significado de las palabras del Señor.

Alude Jesús a la serpiente de bronce que Moisés hizo erigir en el desierto. Sucedió cuando los judíos, cansados ya de tantas tribulaciones, comenzaron a murmurar contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos habéis hecho subir de Egipto para morir en el desierto?”. Dios, indignado, envió contra el pueblo terribles serpientes, muriendo mucha gente de Israel. Entonces recurrieron a Moisés para que intercediese por ellos delante de Dios.

Conmovido por la súplica del caudillo, el Señor le mandó hacer una serpiente de bronce y colocarla sobre un poste. Y cuando alguien era mordido por una víbora le bastaba con mirar la imagen de bronce para evitar la muerte. Fue una manifestación del poder de Dios, capaz de librar de todo mal. Y ahora el Señor se aplica a sí mismo la imagen de la serpiente del Antiguo Testamento: también Él será elevado en el mástil de la cruz, de manera parecida a la serpiente de bronce y con efectos similares.

En ese sentido, la crucifixión de Cristo no tiene solamente un aspecto doloroso sino que es, a la vez, el comienzo de su glorificación. Según lo consigna el evangelista San Juan, autor del Evangelio de hoy, el mismo Señor dijo en otra ocasión: “Cuando hayáis elevado al Hijo del hombre, entonces, sabréis que yo soy”. Y también: “Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”. La “elevación” de Cristo es, así, el comienzo de su victoria: desde la cruz, como un imán divino, ejercerá una influencia universal, todo lo atraerá hacia Sí.

Jesús será allí la nueva serpiente, no como aquella del Génesis que en el Paraíso terrenal sedujo a nuestros primeros padres, y siguió seduciendo al pueblo elegido a lo largo de su historia. Jesús se hizo a sí mismo serpiente para librarnos de la antigua serpiente por cuya envidia, la muerte se introdujo en el mundo. Se hizo muerte para librarnos de la muerte. Por eso su elevación sobre la cruz es ya el preludio de la victoria, es la esencia del Misterio Pascual: proceso de muerte y de glorificación. Del seno del sepulcro brota la vida, vida que de la tierra se eleva, asciende, hasta el cielo.

Durante la Cuaresma, queridos hermanos, nos encaminamos a la celebración, de este misterio, que encuentra su momento, más relevante en la Semana Santa. Levantemos los ojos hacia Cristo, elevado en la cruz, con la misma confianza con que los judíos del desierto miraron a serpiente de bronce. Y así no pereceremos. Miremos a Cristo y creamos firmemente en Él, porque como nos dice el Evangelio de hoy: “Tanto amó Dios al mundo que entregó su Hijo Único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna”.

Nuestra mirada a Cristo en la Cruz habrá de ser, entonces, una mirada de fe, una mirada de confianza. Porque sabemos que Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar a los hombres, sino para que se salven por Él. Por eso, acerquémonos nosotros a Cristo, nuestra luz, nuestra serpiente, como lo llama San Ambrosio, con toda confianza, con toda humildad, mirémosle en los ojos... y creamos.

Queridos hermanos, pronto llegará el momento de la consagración y de la elevación. Una vez más Cristo será “levantado en alto”, esta vez por el sacerdote, para atraer a todos hacia Sí. La misa es la renovación del sacrifico de la Cruz, de ese sacrifico que implicó la primera y cruel “elevación” de tres horas interminables, en la cima del monte Calvario.

Luego nos acercaremos a recibir el Cuerpo del Señor inmolado. Su luz va penetrar en nosotros: Que ilumine todas las regiones oscuras de nuestra alma. Y que la contemplación de sus misterios pascuales sea para nosotros fuente de vida y de salvación.

¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt

CUÁNDO REZAR EL AVEMARÍA

Cuándo rezar el Avemaría
Consejos y ayuda para saber cuando rezar el avemaría y darle un significado especial. 


Por: P. Evaristo Sada, L.C | Fuente: La-oracion.com 



En las dos notas anteriores traté de responder a la pregunta: "Cómo rezar bien el Avemaríay ofrecí una sencilla "Explicación del Avemaría". Ahora me detengo a sugerir momentos para rezar el Avemaría.

Cualquier momento es buen momento para rezar el Avemaría. Puedes formar ciertos hábitos o rutinas de vida de oración y es cosa buena hacerlo, pero también es bueno tener siempre el nombre de la Virgen María "en la punta de la lengua".

Por ejemplo, puedes rezar el Avemaría:


*Al comenzar el día: En mis años de formación para el sacerdocio y todavía hoy, cuando voy de camino a la Capilla para las oraciones comunitarias, veo a algunos de mis hermanos de pie frente a una imagen de la Santísima Virgen María. Hermosa manera de comenzar el día.

*Al salir de casa, para ponerse en sus manos, pedirle su protección y compañía en el camino.

*Al rezar el Angelus, a las 12 del día y a las 6 de la tarde.

*Al pasar frente a una imagen suya, frente a una Iglesia dedicada a Ella, o simplemente al recordarla en cualquier momento.

*Al rezar el Rosario: ¡50 veces! Para decirle cuánto la queremos y cómo necesitamos que nos ayude a contemplar a Jesús desde su mirada y a amarlo con los mismos sentimientos que ella.

*Ante un crucifijo: Fue desde la cruz que Jesús nos dijo: "Allí tienes a tu Madre" (cf Jn 19,25-28) Es bello recordar y agradecer ese momento cada vez que estemos ante Cristo crucificado.

*Ante la belleza de la creación. Ella es la criatura más bella salida de la mano de Dios. San Luis María Grignion de Montfort comenta que cuando Dios NS quiso crear al hombre, creó el universo con sus estrellas y soles, la tierra con el mar, el aire y el agua, los animales y plantas y todo cuanto contiene, un Paraíso en que lo colocó; pero cuando pensó en enviar a su propio Hijo, creó para Él un nuevo Paraíso y lo llamó María.

*Al ver una persona que sufre o que tiene alguna necesidad, para pedir por ella. "Ruega por nosotros", "Ruega por él".
Ante Cristo Eucaristía: tal vez sea el lugar y el momento más hermoso de todos. Rezar un Avemaría ante Cristo Eucaristía es decirle: "Gracias por traer a Jesús al mundo; si no fuera por ti no tendríamos Eucaristía", "Enséñame a orar", "Fórmame como lo hiciste con Jesús", "También yo quiero consolarle, hagámoslo juntos"...

*Antes de acostarse: Cuando tenía 18 años, mi director espiritual me aconsejó terminar el día con una visita a la Santísima Virgen y así lo he hecho hasta el presente. Se lo recomiendo mucho: consiste simplemente en ir a donde esté una imagen de la Virgen, rezar con calma tres Avemarías y darle "el beso de las buenas noches".

Espero que estos tres artículos sobre el Avemaría nos ayuden a tener una relación aún más cercana y filial con la Santísima Virgen.

Este artículo fue publicado por nuestros aliados y amigos:la-oracion.com

QUIERES MEJORAR LA COMUNICACIÓN EN TU MATRIMONIO Y ASÍ PROTEGERLO DE NUMEROSOS PELIGROS?

¿Quieres mejorar la comunicación en tu matrimonio y así protegerlo de numerosos peligros?
8 consejos para fortalecer la comunicación en la pareja, y por tanto el matrimonio


Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad 



Son muchos los casos de parejas que se casaron con la mayor de las ilusiones, pero que con el paso del tiempo la rutina, el trabajo, o multitud de pequeñas cosas se han distanciándose poco a poco. Cada vez hablan menos y las conversaciones se vuelven más tensas. Sobre esto sabe mucho Nacho Tornel, que publicó en 2016 el libroEnparejarte (Planeta).
Este experto en comunicación en pareja afirma que muchos de estos matrimonios parecen tener una "gestión profesional" más que una comunicación real. Por ello, ofrece 8 consejos útiles a los matrimonios para afianzar y fortalecer el matrimonio. Así lo recoge Isabel Molina en la Revista Misión:
1. Haz de tu cónyuge tu prioridad absoluta
Los cónyuges que se comunican bien tienen un denominador común: ambos han marcado el matrimonio como su prioridad. Y lo demás: hijos, trabajo, relaciones sociales y familiares… está en segundo plano. “Tener al otro como prioridad es la manera más directa de revitalizar la unión conyugal, la intensidad de la relación, la ilusión por estar juntos, el compartir más íntimo, las ganas de contarse cosas y pasar ratos a solas, porque el amor se retroalimenta y, cuanto más estás con el otro, más quieres estar con él”.
2. Fija unos tiempos a solas con tu pareja
Tener tu matrimonio como prioridad se refleja también en la agenda de los dos: los esposos tienen claridad de los momentos que pasarán juntos cada día, cada semana, cada mes y hasta cada año… “Esto no quiere decir que el tiempo que se dedican tenga que ser siempre el mismo: hay matrimonios que saben que todos los viernes salen a cenar, otros no tienen día fijo, pero tienen unos tiempos ‘blindados’ para estar juntos…”, explica Tornel. Así, cuando comienza a entrar la apatía en el amor, “agenda en mano, fijan ratos para hacer deportes juntos, ir a dar un paseo todas las semanas, etc.”.
3. Elimina las interferencias
Deja a un lado el móvil, la tele o la tablet… o cualquier interferencia que pueda enturbiar la comunicación”, reclama Tornel. Tampoco valen excusas que acaben rompiendo un buen momento a solas: “Íbamos a salir el sábado, pero al final me llamó mi hermana, estábamos cansados y nos quedamos en casa”. “Si no sabes eliminar las interferencias, te puede la vida y se pierden los ratos de contemplación del uno al otro”, advierte.
4. No filtres demasiado
“Cuéntale a tu marido o a tu mujer todo aquello que necesitas compartir”. No conviene adoptar una comunicación selectiva: esto no se lo cuento para no aburrirle o para protegerle de mi problema. Además, es importante ser espontáneo y natural, sin retrasar el diálogo. “Si dejas los temas ahí varios días para luego comentarlos todos juntos, cuando al final tienes un espacio para compartir se convierte en pasar ‘orden del día’ y resulta agotador”. En la comunicación, el matrimonio se  “necesita conseguir el equilibrio de la olla a presión, que por su valvulita va soltando el gas poco a poco”.
5. Escucha, pero sin dar consejos
Cuando contamos algo al cónyuge, normalmente de­sea­mos compartirlo, sacarlo para liberarnos. Sin embargo, en algunas parejas, cuando un cónyuge cuenta algo, quien escucha opta por dar consejos, soluciones o fórmulas. Y el que comparte se queja: “Siempre que le cuento lo que me pasa en el trabajo, intenta resolverme el problema. Yo sé lo que tengo que hacer, solo quiero que me escuche”. Por eso, Tornel recuerda:“No es bueno opinar demasiado, basta con saber escuchar”.
6. Practica la escucha activa
Cuando tu cónyuge te cuenta algo, demuéstrale que estás escuchado: ve asintiendo y haciendo comentarios como: “Anda, cuéntame más”; y cuando termine, es bueno repreguntar: “¿Cuándo sucedió esto? ¿Y te lo tomaste tan mal…?”. Preguntas como estas muestran interés en lo que te ha contado.
7. Háblale a tu cónyuge con respeto y cariño
“Comenta también las cosas que te desagradan, pero incluso si tienes que decirlas cuando estás molesto, dilas con palabras de cariño y acompañándolas con gestos físicos de mimo y cuidado: cógele la mano a tu pareja o abrázale, no sea que parezcas un general que pone en firme a sus soldados”.
8. Cuida el lenguaje
Por último, “nunca digas una mala palabra; sé respetuoso y delicado en el trato”. Y si hay algo complicado que comunicar, cuídate de no ser presa de la ira o de palabras cargadas de ofensa, ni de manifestar lo que sientes como una acusación o un reproche. “Es muy distinto decir: ‘Últimamente me siento solo, no me llamas durante el día…’, a decir: ‘Eres un egoísta, solo piensas en tu trabajo y no te acuerdas de llamarme’. El lenguaje acusador hace que el otro contrataque: ‘Egoísta eres tú. ¿No te das cuenta de que estoy pasando por una etapa malísima en el trabajo?’”.
Siguiendo estos consejos notarás que vuestra comunicación se hace más cercana e íntima.
“Cuando hay algo delicado para comunicar, cuídate de no emplear palabras cargadas de ofensa”.
“Deja el móvil a un lado… o cualquier otra interferencia que pueda enturbiar la comunicación”.

jueves, 13 de septiembre de 2018

SUPERARÁ LA IGLESIA ESTA CRISIS ACTUAL?

¿Superará la Iglesia esta crisis actual?
Cualquier institución, empresa o grupo social se vendría abajo después de una situación así


Por: Luis-Fernando Valdés | Fuente: ColumnaFeyRazon.blogspot.com // Revista Vive! 



En las últimas semanas, los medios se han enfocado en las acusaciones de un cardenal hacia el Papa. ¿Cómo vemos esta crisis a la luz de los recientes acontecimientos?
Se supondría que esta dura crisis debería debilitar profundamente a la Iglesia; pero, por el contrario, la gran mayoría de obispos y de fieles han manifestado su adhesión al Pontífice. ¿Qué elementos de juicio no se están tomando en cuenta?

Panorama

El informe de Pennsylvania sobre abusos sexuales cometidos por clérigos desató la actual crisis. El papa Francisco manifestó la vergüenza que esto produce en la Iglesia. Y en vísperas del viaje apostólico a Irlanda, el país que más ha resentido esta situación, el card. Viganó inculpó al Santo Padre de haber encubierto a un cardenal estadounidense acusado de abusos sexuales.
¿Por qué la Iglesia sigue en pie? Cualquier institución, empresa o grupo social se vendría abajo después de una situación así, pues la confianza de sus miembros se perdería. Decir que es por fanatismo, no es respuesta. En cambio, todo apunta a que los factores sobrenaturales, que creemos por fe, hoy parecen tener mucho sentido.

Primer factor

Los fieles católicos creemos que Jesús mismo, con su poder divino, escogió a Simón Pedro y lo nombró Roca donde se fundaría la Iglesia (Mateo 16,18). Y Jesús ahí mismo le prometió que “el poder del infierno no derrotará” a la Iglesia.
Durante una dura crisis de la Iglesia en el siglo V, afectada tanto por la herejía pelagiana como por las invasiones bárbaras, san Agustín comentaba: “La Iglesia vacilará si su fundamento vacila, pero ¿podrá vacilar Cristo? Mientras Cristo no vacile, la Iglesia no flaqueará jamás hasta el fin de los tiempos” (comentario al Salmo 103).

Segundo factor

Y aquí entra el otro factor sobrenatural, que explica el crecimiento de la Iglesia en la comprensión de la doctrina, que permite exponer el Misterio de Cristo a los hombres de hoy, en continuidad con la tradición bimilenaria. Se trata de la asistencia del Espíritu Santo al Magisterio.
El Catecismo de la Iglesia Católica explica que hay un crecimiento en la comprensión de la fe (cfr. n. 94). La encíclica “Lumen fidei”, preparada por Benedicto XVI y publicada por Francisco (29 jun. 2013), enseña que la luz de la fe “crece para iluminar todo el cosmos y toda la historia” (n. 48).
Los medios de información suelen dividir a priori a la Iglesia según categorías sociológica, sólo válidas para la política: conservadores y progresistas. De acuerdo a esta visión, la supuesta ala conservadora atacaría al papa Francisco porque el Pontífice se estaría separando de la doctrina tradicional.
Por eso, el Papa Francisco ha buscado iluminar desde la fe aspectos que hoy son urgentes, como la atención a los migrantes y desplazados, la misericordia hacia los divorciados, la comprensión hacia las personas homosexuales o el cuidado de la creación. Y esto no es abandonar lo tradicional, sino iluminar lo actual desde la tradición viva de la Iglesia.

Una iglesia sostenida e iluminada por Cristo  

En general, es complicado explicar el carácter sobrenatural de la Iglesia a la opinión pública, compuesta de personas de muy diversas creencias. Sin embargo, la crisis misma por la que hoy atraviesa la Iglesia muestra que ésta está compuesta por “algo más” que la mera organización humana.
La permanencia de la Iglesia, inexplicable para quienes no comparten la fe, para los creyentes resulta ser una manifestación de la voluntad de Cristo y de la ayuda continua del Espíritu Santo. Al final, la presencia ininterrumpida de la Iglesia es un reto a la razón y una invitación a creer.

UN MATRIMONIO CONSTRUIDO SOBRE DIOS

Un matrimonio construido sobre Dios
Un matrimonio así construido permanecerá como roca sólida. Esa es la promesa de Dios para nosotros


Por: Jimmy Evans | Fuente: Marriage Today // Píldoras de Fe 



¿Por qué existe nuestro matrimonio? Probablemente no sea una pregunta que ustedes y su cónyuge se pregunten muy a menudo, pero quizás deberían hacerlo. ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Por qué estamos casados?
La verdad es que Dios tiene un propósito mayor, no solo para nuestras vidas, sino también para nuestros matrimonios.
Todo gran matrimonio existe por una razón más grande que ella, y esa razón es Dios. Cada gran matrimonio que se consagra es sobre Dios.
Comprender esto, que nuestro matrimonio tiene un propósito más elevado que nosotros mismos, crea la unidad en un matrimonio casi de inmediato. Nos lleva a la inspiración, porque haremos cosas mayores para Dios de las que jamás haremos por nosotros mismos o por cualquier otra persona.
Y además de esto, nos da una razón para perseverar cuando estamos pasando por momentos difíciles en nuestros matrimonios.
Pero muchos de nosotros pasamos por nuestros matrimonios con una visión errónea de por qué estamos juntos. Mucha gente dirá:
"Estamos casados por nuestros hijos".
Pero conozco a una pareja que solicitó el divorcio inmediatamente después de que su último hijo se graduó de la escuela secundaria.
Demográficamente, uno de los mayores grupos en crecimiento de divorciados es el que se separa después de 30 años de matrimonio. Eso es lo que sucede cuando solo estás juntos para los niños. Una vez que los niños no te necesitan, ya no necesitas el matrimonio.
Otras parejas pueden afirmar que están juntas por su química, por el amor y el romance. Y no me malinterpreten: esas cosas son maravillosas. Pero también pueden ser temporales o inconsistentes, porque se basan en las emociones. Las emociones cambian.

Un matrimonio construido sobre Dios

Habrá días en que te despiertes y la química romántica desaparezca. Las emociones amorosas han sido reemplazadas por el aburrimiento, o incluso emociones negativas como la ira. ¿Entonces que?
La única razón por la que un esposo y una esposa podrán permanecer juntos por el resto de sus vidas, la única razón por la que nunca encontrarán una razón para no hacer lo correcto, es cuando dicen:
"Este matrimonio es sobre Dios".
Este matrimonio no se trata de mis necesidades. Este matrimonio no se trata de nuestros hijos. No se trata de sexo, comodidad financiera o de lo que dice la gente.
Estamos juntos porque Dios tiene un propósito para este matrimonio. E independientemente de lo que pase, debemos hacer lo correcto debido a Dios.
Así es como los matrimonios sobreviven y tienen éxito.
En Juan 16,33, Jesús dice:
"En este mundo, tendrás problemas. ¡Pero anímate! Yo he vencido al mundo".
Vamos a pasar por tiempos difíciles, pero aquellos que se comprometan a seguir la voluntad de Dios y construir sus vidas en la Palabra de Dios tendrán una base sólida para capear cualquier tormenta.
Experimentaremos oposición y desafíos, pero cuando usted base su matrimonio en Dios, este permanecerá como roca sólida. Esa es la promesa de Dios para nosotros.

POR QUÉ LOS MORMONES CREEN QUE LLEGARÁN A SER DIOSES?

¿Por qué los mormones creen que llegarán a ser dioses?
Respuesta a la serie de argumentos, sacados de contexto o con errónea interpretación, usados por ellos como sustento a esta doctrina


Por: Jesús Urones | Fuente: Religión en Libertad 



Dentro de las doctrinas más extrañas de los mormones, tenemos aquella que consiste en creer que los seres humanos pueden llegar a ser dioses. Es todo un progreso, para ellos el alma que preexiste antes de estar en la Tierra, se une al cuerpo y viene a la Tierra con el fin de progresar y acabar siendo un dios. Veamos por ejemplo que enseñan en una de sus obras:
 “El asunto que parece un misterio es la afirmación de que nuestro Padre en el cielo en una ocasión paso por una vida y muerte y es un hombre exaltado. Este es uno de los misterios“. (Joseph Fieldiing Smith Doctrines of Salvation vol 1 pp 10,12)
Una copla no escrita en sus libros canónicos pero muchas veces proclamada por sus líderes y miembros que dice así: “Como el hombre es, Dios una vez fue, como Dios es, el hombre puede llegar a ser”.
También utilizando las Escrituras sustentan su doctrina de que los hombres pueden llegar a ser dioses, citando algunas referencias bíblicas como el Salmo 82,6:
Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo.


Pero además entre sus últimas publicaciones (manuales, páginas de internet, etc.) intentan reforzar sus doctrinas, citando algunos padres de la Iglesia (Ireneo, Clemente de Alejandría, San Basilio,etc.) cuando nos hablan sobre la “deificación”, dando a entender que esta doctrina de los padres de la iglesia es similar a la que ellos profesan.  
Por ello a continuación daré respuesta a esta serie de argumentos los cuales están claramente sacados de contexto o tienen una errónea interpretación:
¿Cómo entender el Salmo 82,6?
Para empezar, debemos entender bien el sentido del texto y para ello debemos ver los versículos anteriores y posteriores. EL v.7 afirma que son “hombres” pues morirán, y son “príncipes”, y caerán. Los v.1 y 8 nos enseñan que Dios “juzga”, luego entonces se está refiriendo a “jueces o gobernantes” que juzgarán, o sea tendrán esa capacidad, igual que Dios la tiene y la ejercen. El texto no habla de ser dioses por naturaleza”, sino de ser “dioses” porque como “Dios”, el hombre también puede juzgar.
Por lo tanto, estos dioses se refieren a los magistrados considerados como un grupo personas; como aquéllos que se reúnen para ejercer justicia. La palabra utilizada en hebreo es "elohim “  (????????)  y es uno de los nombres que se da a Dios. Sin embargo, también se traduce como jueces y gobernantes en el sentido de representantes divinos y por consiguiente a quienes, en un sentido subordinado, se les puede dar el nombre de "dioses". Comparemos con el Salmo 82, 6 estas otras citas:  Ex. 21, 6; Ex 22, 8-9, Ex 22, 28; 1 Sam 2:25 En ellas, la misma palabra en plural se aplica a los magistrados, y se traduce como "jueces". La idea es, que ellos eran los representantes de la soberanía divina en la administración de justicia. (Rom 13, 1-2, Rom 13, 6).
Finalmente, si entendemos que todos somos dioses, como enseñan los mormones, estaríamos contradiciendo la Escritura que enseña claramente que “solo hay un Dios”:
Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también 1Tim 2:5
Para profundizar y responder mejor este argumento mormón os recomiendo leer el libro de mi esposa Yasmín Oré "Quienes son realmente los mormones" Respuestas a sus creencias y prácticas
Los padres de la Iglesia y la deificación
Además de ese texto bíblico, los mormones se apoyan en ciertos textos patrísticos para fundamentar su doctrina, así muestra este artículo de su página oficial:https://www.lds.org/topics/becoming-like-god?lang=spa&old=true
Ireneo, uno de los padres de la iglesia, fallecido en el año 202 d. C., afirmó que Jesucristo “por medio de Su amor trascendente, llegó ser como nosotros a fin de que podamos llegar a ser cómo Él es”. Clemente de Alejandría (aprox. 150–215 d. C.) escribió que “la Palabra de Dios se hizo hombre para que tú puedas aprender del hombre cómo éste puede llegar a ser un Dios”. Basilio el Grande (330–379 d. C.) también celebra esta perspectiva, no sólo “ser hechos semejantes a Dios”, sino “mucho más que eso: el ser hecho un Dios".
Lo que los padres de la Iglesia primitiva quisieron decir exactamente cuando hablaban de llegar a ser Dios queda abierto a interpretaciones, pero es evidente que las referencias a la deificación se vieron más impugnadas hacia finales del período romano, y ya eran escasas en la Edad Media. La primera objeción conocida por un padre de la Iglesia a la enseñanza de la deificación se produce en el siglo V. Cien años más tarde las enseñanzas de “llegar a ser un Dios” tienen un alcance más restringido, como ocurre con la definición de Pseudo Dionisio Areopagita (aprox. 500 años d. C.): “La deificación... es alcanzar la semejanza a Dios y la unión con él en la medida de lo posible”.
Voy a analizar entonces a San Ireneo, a Clemente de Alejandría, a San Basilio el grande, y algún otro padre de la Iglesia para ver como pensaban en este tema. Debemos recordar que tocar a un padre de forma aislada, no representa “tradición” y sus escritos serian sólo opiniones teológicas. Sin embargo, el consenso unánime de los padres, esto si tiene valor.
Comenzaré citando a San Ignacio de Antioquia, discípulo de los apóstoles (Pedro y Pablo) que vivió en su tiempo y murió hacia el año 106 d.C . Este nos dará la pauta general en el tema de la “deificación”:
Y vosotros, cada uno, formáis un coro, para que estando en armonía y concordes, y tomando la nota clave de Dios, podáis cantar al unísono con una sola voz por medio de Jesucristo al Padre, para que Él pueda oíros y, reconocer por vuestras buenas obras que sois miembros de su Hijo. Por tanto os es provechoso estar en unidad intachable, a fin de que podáis ser partícipes de Dios siempre. (Epistola a los Efesios 4,2)
Cuando los padres hablan de “deificación” es en el sentido de participación, tal y como hace San Ignacio.
San Ireneo también entiende la deificación como una participación:
Y si el hombre no hubiese sido unido a Dios, no podría haber participado de la incorrupción. Convenía, pues, que el Mediador entre Dios y los hombres (1 Tim 2,5) por su propia familiaridad condujese ambos a la familiaridad, amistad y concordia mutuas, para que Dios asumiese al hombre y el hombre se entregase a Dios. ¿Pues de qué manera podíamos ser partícipes de su filiación (Gal 4,5) si no la recibiésemos por medio del Hijo por la comunión con él, si él, su Verbo, no hubiese entrado en comunión con nosotros haciéndose carne (Jn 1,14)? (Contra las herejías Libro III punto 18.7)
¿Cómo podrías hacerte dios, si primero no te haces un ser humano? ¿Cómo pretendes ser perfecto, si fuiste creado en el tiempo? ¿Cómo sueñas en ser inmortal, si en tu naturaleza mortal no has obedecido a tu Hacedor? Es, pues, necesario que primero observes tu orden humano, para que en seguida participes de la gloria de Dios (Contra las herejías Libro IV. Punto 39.2)
Para Ireneo somos dioses por participación en su gloria, no por naturaleza.
Clemente de Alejandría, piensa similar:
Es hora, pues, de que digamos que el cristiano piadoso solo es rico y sabio, y de noble cuna, y así lo llama y cree que es la imagen de Dios, y también su semejanzahabiéndose convertido en justo, santo y sabio por Jesús. Cristo,…."Dije que sois dioses, y todos los hijos del Altísimo." Para nosotros, sí, nosotros, Él  nos ha adoptado, y desea ser llamado solo Padre de nosotros, no de los incrédulos Tal es entonces nuestra posición quienes somos los asistentes de Cristo. (Exhortación 12)
Para San Clemente ser imagen y semejanza de Dios, o sea deificarse, es convertirse en justo y santo. Es el mismo concepto que enseña la Iglesia católica (CIC 460).
Y eso de que con el paso de los siglos se perdió la enseñanza de “ser dioses” es mentira, ya que el mismo San Jerónimo la recuerda claramente en sus escritos, pero a diferencia de los mormones, dándole el sentido católico, o sea el correcto:
Que somos dioses, no por naturaleza, sino por gracia. "Pero a todos los que lo recibieron le dio el poder de convertirse en hijos de Dios". Hice al hombre para ese propósito, que de los hombres pueden convertirse en dioses. "Dije: Ustedes son dioses, todos ustedes hijos del Altísimo. (Homilia 14)
Al participar de su gracia, nos hacemos participes de la naturaleza divina (1Pe 2,4) y por tanto podemos ser llamados dioses. El propio Catecismo de la Iglesia refleja esta enseñanza en el numeral 460, así que no se perdió como da a entender la web mormona.
Finalmente, el articulo cita a San Basilio, el mismo enseña participamos de la gracia de Dios, no somos dioses en esencia:
Por medio  del Espíritu Santo tenemos: el restablecimiento en el paraíso, la  subida al reino de los cielos, la vuelta a la adopción filial, la confiada  libertad de llamar Padre nuestro a Dios, de participar en la gracia  de Cristo, de ser llamado hijo de la luz, de tener parte en la gloria eterna y, en general, de estar en la plenitud de la bendición, en  esta vida y en la futura (S. Basilio, El Espíritu Santo XV,35.36; XVI,38)
¿Es cierto que Dios Padre fue un hombre como enseñan los mormones?
Los mormones llegan a la conclusión de que podemos ser dioses, porque el Padre fue una vez un hombre, progresó y alcanzo la deidad. Eso significa, que ellos creen el Padre experimento lo mismo que Cristo, se hizo hombre…..algo que no tiene registros bíblicos. Sin embargo, si hay registros bíblicos de que Dios no es un hombre: Oseas 11,9; Números 23;19; 1Samuel 15,29 ) y por tanto debemos descartar esta doctrina como bíblica. Pero aun así, los santos padres les refutan claramente:
Si conociesen las Escrituras y se dejaran educar por la verdad, aprenderían que Dios no es como los seres humanos, ni sus pensamientos son como los del hombre (Is 55,8-9). Pues el Padre de todas las cosas dista mucho de las acciones y pasiones humanas, es simple, no es compuesto, no consta de miembros diversos, todo su ser es igual a sí mismo; es todo intelecto, todo espíritu, todo sentimiento, todo pensamiento, todo verbo, todo oído, todo ojo, todo luz y todo bien de todos los bienes, como afirman de Dios los hombres de fe y piadosos (San Ireneo Contra las Herejías Libro 2. 13:3)
Ireneo enseña Dios es espíritu, como enseño san Juan en Juan 4:24. Que es simple, es decir que no tiene cuerpo por eso no puede tener miembros, ni ser dividido, este concepto en teología se llama “simplicidad”.
Clemente de Alejandría, enseñará lo mismo: Dios es ser divino, eterno y sin principio, incorpóreo e ilimitable, y la causa de lo que existe. El ser es lo que subsiste por completo. La naturaleza es la verdad de las cosas o la realidad interna de ellas. otros, es la producción de lo que ha venido a la existencia, y según otros, nuevamente, es la providencia de Dios, que causa el ser y la manera de ser, en las cosas que se producen "
"¿Qué es Dios?" Dios, "como dice el Señor," es un espíritu ". Ahora bien, el espíritu es propiamente sustancia, incorpórea y no circunscrita. Y eso es incorpóreo, que no consiste en un cuerpo, o cuya existencia no es de acuerdo con la amplitud, la longitud y la profundidad, y que no está circunscrito y no tiene cabida, que está totalmente todo, y en cada todo, y lo mismo en sí mismo (Fragmento sobre la  Providencia)

Antes mencionaron a San Basilio para enseñar el también creía que los hombres pueden ser dioses, sin embargo San Basilio al igual que el resto de Padres, cree que lo son por participación en su gracia. De esta manera, San Basilio enseña que Dios no tiene cuerpo, es simple: Las operaciones de Dios son diversas, pero su esencia es simple( Cartas234: 1 [AD 367]).
CONCLUSIÓN:
No es correcto, que por parte de las sectas, intenten citar los textos de los Santos Padres como referencias, ignorando por completo otros textos que les contradicen totalmente. Cuando uno estudia a los santos padres debe analizar todos los textos que se refieren a una doctrina para sacar una conclusión y no quedarse con textos aislados para justificar sus errores doctrinales. Además si tanto quieren usarles como fuente deberían también aceptar sus otras enseñanzas que apoyan 100% la doctrina católica. 
Ha quedado demostrado también que ningún cristiano de los primeros siglos creyó que llegaría a ser “dios” y que “Dios fue hombre una vez” esas enseñanzas fueron inventadas por Joseph Smith y sus posteriores líderes.
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