jueves, 18 de mayo de 2017

EL DIABLO APARECE EN LA BIBLIA?

¿El diablo aparece poco en la Biblia?
El diablo es frecuentemente mencionado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, veámoslo. 


Por: P. Miguel A. Fuentes, IVE | Fuente: TeologoResponde.org 



Pregunta:
Sus respuestas a diferentes preguntas me han aclarado muchas dudas en forma muy completa. Por ello pregunto lo siguiente: A mi modesto entender en el Antiguo Testamento y en la religión Judaica se menciona poco al ángel caído (diablo) y sus huestes de ángeles rebeldes; no encuentro su descripción en el Génesis. En los artículos que he leído de la Torah y sus comentarios tampoco he encontrado referencias claras. En la Biblia para niños que es católica, sale cada sección con su referencia al Antiguo o Nuevo Testamento, sin embargo al exponer este tema no tiene referencia. En la Biblia de Jerusalén tampoco me queda claro el por qué no es mencionado en el Antiguo Testamento. Quisiera que me ilustrara más en qué momento la Iglesia elaboró y en base a qué antecedentes o revelaciones se sabe que lucifer y sus ángeles se rebelaron contra nuestro Señor. Lo saludo atentamente.

Respuesta:
Estimado:


Tal vez usted no haya leído detenidamente la Sagrada Escritura, pues tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el demonio o diablo es frecuentemente mencionado. Le envío el siguiente artículo escrito hace ya varias décadas por el eminente biblista Francesco Spadafora que confirma lo que le estoy diciendo.
En hebreo recibe el nombre de has-satán ‘el adversario’ (Job 1,6. 9. 12; 2, 3.4.6. 7; 1 Par 21, 1; Zac 3, 1. 2), término que, sin artículo, indica un enemigo humano (1 Sam 29, 4; 2 Sam 19, 22; etc.). En el griego de los Setenta se lee diabolos, de diabaloo, ‘acusador’ ‘calumniador’ para traducir el hebreo has-satán y también sar y sorer, ‘enemigo’ (en Est 7, 4; 8, 1); hállanse los términos daímon y daimonion, con los cuales los griegos denominaban principalmente a la divinidad que dirige los destinos humanos, el genio tutelar inferior a los dioses, a las almas de los difuntos; pero los Setenta los emplean para nombrar al diablo, traduciendo los nombres hebreos se’îrìm (Lev 17, 7; 16, 8. 10; 2 Par 11, 15; Is 13, 21; 34, 14); sedîm (Dt 32, 17; Sal 106, 37; acadio Sidu); elîlîm (Sal 96, 5), Siyyîm (Is 34, 14).
Como principal responsable de la caída y de la consiguiente privación de los dones espirituales y preternaturales que sufrieron nuestros primeros padres (Gén 3, 1 ss.; cf. Sab 2, 24; Jn 8, 44; Heb 2, 14; Ap 12, 9; 20, 2) concíbese a este enemigo invencible como omnipresente y como espía que acusa a los hombres ante Dios y los tienta para lograr su condenación (Job 1, 6 ss.; 1 Par 21, 1; Zac 3, 1 s.). Al diablo de la lujuria, al que se vence con la mortificación y la oración, llámasele Asmodeo en Tob 3, 8; 6, 8 ss.; 12, 3. 14. Según cierta opinión rabínica seguida por Orígenes (PG 11, 1364) y renovada por los modernos, el Azazel de que se habla en Lev 16, 8, ss. para el día de la expiación, sería un diablo y precisamente el príncipe de los diablos. Pero probablemente Azazel no es más que un nombre del macho cabrio expiatorio, lanzado al desierto.
En el Nuevo Testamento, el diablo o satanás (frecuentemente singular colectivo, por los ángeles rebeldes en general) es el jefe de los ángeles rebeldes que fomentan el mal y la perdición (Ap 9, 11; 12, 7-9). El término en singular (ho diabolos) es empleado 39 veces en este sentido técnico de enemigo de Dios y de sus fieles; en plural es empleado en tres casos como atributivo ‘acusador’ (1 Tim 3, 11; 2 Tim 3, 3; Ju 2, 3). Aparece también 36 veces ó satanás, sin contar las voces afines oi daimones (Mt 8, 31) y tò daimonion (63 veces, 27 en singular y 36 en plural). En Ap 12, 9 y 20, 2 el diablo o satanás es identificado con el dragón. Llámasele también el ‘tentador’ ó peirázon: Mt 4, 3); el ‘maligno’ (ponerós: Act 19, 12; 1 Jn 2, 13); el ‘espíritu inmundo’) tò àkazarton: Mt 12, 43); en Ap 12, 10 se le da el calificativo de ‘acusador de nuestros hermanos (los cristianos) que les acusa ante Dios día y noche’, y en relación con el juicio que nos espera, se le llama también ‘el adversario en el tribunal’ (ho antidikos: 1 Pe 5, 8).
El diablo es un ángel pecador y castigado. La antigua tradición religiosa hebrea relacionada con el pecado de los ángeles está expuesta por San Pedro (2 Pe 2, 4) y por San Judas (1, 6). También alude a ella Jesucristo cuando dice: ‘Él era homicida desde el principio y no perseveró en la verdad, porque la verdad no está en él’ (Jn 8, 44), y San Juan en las palabras: ‘Peca el diablo desde el principio’ (1 Jn 3, 8). En cuanto a determinar la especie de pecado, se da la preferencia al de soberbia, por estar más en consonancia con la naturaleza espiritual del ángel. Habiendo sido confinados en los abismos tenebrosos (2 Pe 2, 4; Jds 1, 6) y castigados con el fuego eterno creado para ellos (Mt 25, 41), estos ángeles caídos, que son muy numerosos (Mc 5, 9; cf. Lc 8, 30), tienen un poder limitado sobre los hombres (1 Pe 5, 8) hasta que se dé la sentencia de condenación en el juicio final (II Pe 2, 4; Jds 1, 6).
Como ‘príncipe de este mundo’ (Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11), ‘dios de este siglo’ (2 Cor 4,4) y ‘señor’ (Mt 4, 9; Lc 4, 6) manifiesta su poder entre las tinieblas de la idolatría (Act 26,18; Col 1, 13). La lucha diabólica va principalmente dirigida contra Cristo: después de las primeras tentaciones, de carácter mesiánico, lo acosó hasta la muerte sugiriendo a Judas Iscariote la traición (Jn 13, 2; cf. 6, 71) y tomando entera posesión de su espíritu (Lc 22, 3; Jn 13, 27; cf. Lc 22, 53). La lucha contra la Iglesia de Cristo está delineada en las parábolas del sembrador y de la cizaf’ia (Mt 13, 19. 25. 39; Mc 4, 15; Lc 8, 12).
Después de Cristo son tentados los cristianos (4ct 5, 3) con grande astucia (1 Cor 7, 5; 2 Cor 2, 11; 1 Tes 3, 5; etc.), por el diablo que se transforma en ángel de luz (2 Cor 11, 14), como promotor de falsas doctrinas (1 Tim 4, 1). Son especial objeto del odio diabólico los propagadores del cristianismo (Lc 22, 31; 2 Cor 12, 7; 1 Tes 2, 18). Pero Cristo infligió al diablo la primera y gran derrota cuando hizo realidad la profecía del Génesis (Gén 3, 5; Lc 10, 18; Jn 12, 31; 14, 30, 16, 11; 1 Jn 3, 8), destruyendo con su muerte al dominador de la muerte (Heb 2, 14) y libertando a los que estaban subyugados por el terror de la muerte (Heb 2, 15; Col 2, 14 s.). Pero como la derrota definitiva no tendrá lugar hasta el fin del mundo, la resistencia de los cristianos a sus ataques ha de ser de todos los días (1 Pe 5, 8. 9), con la sobrenatural ‘armadura completa’ (Ef 6, 16; 2 Cor 12, 7 ss.; Rom 16, 20). Y no será raro el buen éxito del diablo: hay fieles seguidores del diablo en tiempo de Cristo (Jn 8, 41. 44); en la edad apostólica son abandonados, en castigo, al poder de Satanás el incestuoso de Corinto y los apóstatas Himeneo y Alejandro (1 Cor 5, 5; 1 Tim 1, 20). Habrá oposición entre ‘los hijos de Dios’ y ‘los hijos del diablo’ (Jn 8, 44-47; 1 Jn 3, 8. 10), los cuales practican ‘obras del diablo’ (Act 13, 10) que se resumen en la impostura y en la seducción (Jn 8, 44; 1 Tim 4, 2; Ap 12, 9; 20, 9) por medio de las cuales se sustituyen la verdad y la justicia por el pecado (Rom 1, 25 ss.; Sant 5,19).

BIBLIOGRAFÍA.
KAUPEL, Die dämonen im A. T., Augsburg 1930: A. BROCK-UTNE. Der Fend. en Klio, 28 (1935) 219-227; M. 2. GRUENTHANER. The Demology of the O. T., en CatBibO, 6 (1944) 6-27; U. NOACK, Satanas und Soteria. Kopenhagen 1948; F. ZEMÁN, Indoles daemonum tn scriptis prophetarum, en DV 27 (1949) 270-77; 321-35; 28 (1950) 18-28; 89-97- P. VAN IMSCHOT, Théologie de l’Ancien Testament. I, Paris-Tournai 1954, pp. 130-141.
Tomado de: Francesco Spadafora, Diccionario Bíblico, Barcelona 1968, pp. 154-155.

CÓMO TOCAR EL CORAZÓN DE DIOS CON LA ORACIÓN?

¿Cómo tocar el corazón de Dios con la oracion?
En la oración nos presentamos conscientes de nuestra debilidad, pero a la vez llenos de fe en el poder de Dios


Por: P. Guillermo Serra, .L.C. | Fuente: La-oracion.com 



La oración es acercarse a Jesús con humildad y tocarlo desde la fe. La oración llena de fe es "la debilidad" de Dios y la fuerza del hombre. Jesús no se resiste a hacer milagros cuando percibe una gran fe. No basta con tocar a Jesús, sino tocarlo con fe y experimentar cómo muchas virtudes, gracias, salen de Él para curar nuestro corazón y cuerpo.
"Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que no había podido ser curada por nadie, se acercó por detrás y tocó la orla de su manto, y al punto se le paró el flujo de sangre. Jesús dijo: «¿Quién me ha tocado?» Como todos negasen, dijo Pedro: «Maestro, las gentes te aprietan y te oprimen». Pero Jesús dijo: «Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí». Viéndose descubierta la mujer, se acercó temblorosa, y postrándose ante él, contó delante de todo el pueblo por qué razón le había tocado, y cómo al punto había sido curada. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz". (Lucas 8,43-48)

Nuestra propia enfermedad debe ser presentada con fe y esperanza

La mujer hemorroisa sufría desde hacía 12 años esta enfermedad. No había encontrado remedio, se había gastado todo en doctores. Sólo le quedaba una esperanza, ese Jesús del que toda la gente hablaba. Debido a su enfermedad era impura y todo lo que tocase automáticamente se convertía en impuro. Vivía en una soledad total, separada de la sociedad, de su familia, 12 años queriendo "volver a vivir". Esta soledad, necesidad de vivir, de ser alguien, hizo que sin temor se acercase a Jesús. Percibía en Él alguien que podría devolverle la vida, que podría dar sentido a esta enfermedad y poder ser curada.
En la oración nos presentamos también enfermos, débiles, con temores, resistencias, profundas heridas que todavía sangran. Con facilidad buscamos en el mundo diversos “doctores” que nos puedan curar, distracciones, pasatiempos que en el fondo nos dejan igual y nos vamos desgastando. En la oración nos presentamos conscientes de esta debilidad, pero a la vez llenos de fe porque estamos ante el único que nos puede curar de raíz, el que puede devolvernos la vida, dar un sentido profundo y nuevo a nuestra existencia, a nuestra soledad. Este acto de fe y confianza son los pasos necesarios para llegar hasta el Maestro: "Creo en ti Señor, espero en tu amor, confío en ti, quiero amarte para vivir". Presentamos nuestra vida ante Él, nuestra debilidad, enfermedad, con fe y confianza para que Él nos cure.

Acercarse a Jesús con humildad, con la mirada siempre fija en su Amor y ternura

Con gran fe, se acercó a Jesús por detrás, y con delicadeza, consciente de su impureza, se atrevió a tocarle con fe la orla de su manto.


Cuando hay fe y amor, la oración se convierte en un buscar el bien de la otra Persona: acogerle, cuidarlo, amarlo. Esto es lo que hace la hemorroisa. No piensa en sí misma. No quiere "molestar" al Señor: con humildad se acerca por detrás y busca tocar tan sólo el borde de su manto. Esto sería suficiente. La fe no busca evidencia, no quiere tocar a toda costa, palpar como lo hizo Santo Tomás. Basta con un detalle, un gesto cercano y tierno. Es un decirle a Jesús: "no te quiero molestar, sé que me amas y con tocarte el borde del manto, te darás cuenta que te necesito, que estoy aquí, que te amo y que quiero poderte abrazar… pero soy impura, mi alma es impura, necesito que tu amor me purifique y me haga digna de Ti".
Así la hemorroisa buscando el bien de Jesús, el no "hacerle" impuro, logra su propio bien. La oración es buscar al otro para encontrarse con el otro. Es dejarse encontrar buscando. Es rozar su Corazón para encontrase dentro de él.

La fe mueve el Corazón de Jesús y fija su mirada en la humildad

La mujer queda curada al instante. Jesús no espera a que la mujer le diga qué necesita. Así es el Buen Pastor, conoce a sus ovejas, nos conoce y sabe lo que necesitamos incluso antes de que se lo pidamos. Por eso, muchas veces la oración es ponerse en su presencia, quizás experimentando un silencio que no es indiferencia por parte de Jesús, sino un querer expresar ternura, contemplar a su creatura tan amada y admirarla con amor.
Jesús estaba siendo oprimido por la multitud, sin embargo, sintió que una virtud salía de Él y gritó: « ¿Quién me ha tocado? » Los discípulos, asombrados, no entienden esta pregunta. Decenas de personas están agolpadas, se empujan y estrujan a Jesús y sólo una "le ha tocado", aquella que apenas ha rozado el borde de su manto.
Aquí Jesús nos dice con claridad que tocarle es amarle, es tener la humildad de confiar en Él, de tratarle con ternura y fe. De acercarse a Él como un niño a su Padre y estar, sí, estar junto a Él. Muchos estaban más cerca que la mujer, pero no tenían fe, era quizás más bien curiosidad, rutina.
La oración nunca puede ser curiosidad o rutina. No es una actividad para llenarme de ideas o repetir fórmulas aprendidas de memoria. Esto sería como empujar y estrujar a Jesús, como aquel grupo que lo seguía. No, esta mujer nos enseña que para tocar a Jesús hay que tener fe, hay que acudir con confianza, presentarse con humildad y tener ternura hacia Dios. ¡Ah!, y sobre todo, hay que dejarse querer por el Maestro que nos conoce, nos espera y al instante nos abraza con amor.
Queremos tocarte Jesús. Ayúdanos Señor a tocarte con fe.

ESTÁ MAL QUERER LUCIR BIEN?

¿Está mal querer lucir bien?
¿Yo creyente tengo la misma preocupación por culturizar e ir a la última en mi cuerpo espiritual? 


Por: José Ramón Peón / Juan García Noriega | Fuente: Catholic.net 



Nuestra sociedad se caracteriza, entre otras muchas cosas, por el culto al cuerpo, la exaltación de la masa muscular, tener una piel siempre tersa y suave; nos preocupamos mucho de nuestra imagen y estética; admiramos sobremanera a las personas dotadas de un físico espectacular; procuramos estar al día en cuestiones de moda y diseño vistiendo el “último modelo”.

En fin, parece como si sólo nos preocupase nuestra imagen exterior, para así poder ser y tener (aparentar) más que el que está a nuestro lado; mis valores y virtudes son mejores que los tuyos; mis defectos y carencias son más pequeños que los tuyos; mi coche es mejor que el tuyo; mi piso vale más que el tuyo; en definitiva –ser más que el otro-, y por qué no decirlo, más alto, más fuerte, más guapo, más rico, etc.

La fe del hombre en sí mismo, lo hace colocarse "más allá del bien y del mal" e invertir los valores vitales y trascendentes, considerando a la moral cristiana como una debilidad y dando supremacía al hombre por encima de Dios.

Ante esto, los cristianos no debemos de quedarnos impasibles como si no fuese con nosotros. Hemos de oponernos firmemente a todas las creencias y tendencias que lleven al hombre a una degradación, no sólo física o psíquica sino moral y trascendente, en su paso por este mundo.

Convertir nuestro cuerpo en un dios, no es moralmente aceptable, pero cuidar de el y lucir bien es lícito y recomendable. En este aspecto es tan degradante la persona que exhibe su cuerpo sin pudor, como aquella que descuida la vida, la salud, la higiene o la apariencia física. Ambas actitudes son ofensivas y atentan contra la dignidad humana.

La vida y la salud física son bienes preciosos confiados por Dios. Debemos cuidar de ellos racionalmente teniendo en cuenta las necesidades de los demás y el bien común.

La moral exige el respeto de la vida corporal, pero no hace de ella un valor absoluto. Se opone a una concepción neopagana que tiende a promover el culto del cuerpo, a sacrificar todo a él, a idolatrar la perfección física y el éxito deportivo. Semejante concepción, por la selección que opera entre los fuertes y los débiles, puede conducir a la perversión de las relaciones humanas. (Catecismo de la Iglesia Católica 2288-2289)

¿Dónde termina el pudor, dónde el escrúpulo? Una religiosa se cubre con mucho pudor, porque su cuerpo está reservado a Dios, una esposa debe vestir con recato pues su cuerpo ya no le pertenece. ¿Un soltero?

Nuestros cuerpos, Templos del Espíritu Santo, cualquiera que sea nuestra condición y situación de vida, deben ser tratados con dignidad. La unidad cuerpo-alma debe tener cuidados, lucir bien. Y los que nos rodean, también son dignos de que les presentemos una imagen agradable y atractiva. Eso está muy está bien, pero como en todas las cosas, en su justa medida. La virtud de la templanza conduce a evitar toda clase de excesos.

Somos seres sexuados, creados con sexo, y la atracción hacia el sexo opuesto es parte de nuestro natural. ¿Hasta dónde llevaremos está necesidad de resultar atractivos? La medida es difícil de establecer, cambia con la cultura, pero cualquier cosa que cae en lo vulgar degrada nuestros cuerpos ante nosotros mismos, y los demás.

Ante Dios estamos desnudos, pero ante los hombres debemos preservar la intimidad de nuestros cuerpos. En el paraíso Adán y Eva estaban desnudos, era su natural, Dios les proporcionó vestido por el pecado. No existe forma de evitar la lujuria de los demás, lo que es pecaminoso es vestirse con el propósito de incitar la lujuria ajena.

Por otro lado ser atractivo e incluso sexy es necesario para el cortejo. Dos personas no se casan -ni deberían casarse-, sólo porque tienen almas bonitas, la atracción física es importante. El sexo es primordial en el matrimonio, simplemente sin noche de bodas el matrimonio es nulo.

También es importante el atractivo a nivel social. Una persona sucia o desarreglada, puede ser tolerada, pero su integración al medio y su aceptación por parte de los demás, dejará mucho que desear.

El hombre es una unidad de cuerpo y alma (Gadium et spes 3). El hombre no es un ser espiritual que posee accidentalmente un cuerpo, sino que es las dos cosas: es el cuerpo y el alma juntos. Por eso, con el alma, el cuerpo goza de una dignidad especial y cuidar nuestro aspecto y nuestra salud es hacer lucir bien el cuerpo y el alma.

Se me ocurre que tal vez, a la luz del Evangelio y la Doctrina de la Iglesia, daremos culto a Dios con nuestros cuerpos y un testimonio lleno de respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás que nos lleve a tener un cuerpo glorioso y espectacular, con una piel eterna, siempre tersa y suave, donde siempre estaremos de moda y a “la última” al lado de Dios.

miércoles, 10 de mayo de 2017

MITO O REALIDAD: COLÓN FUE UN ABUSADOR MALVADO CON LOS INDÍGENAS?


Mito o realidad: ¿Colón fue un abusador malvado con los indígenas?



(ACI).- Existe un mito que afirma que tras su llegada a América, Cristóbal Colón abusó y esclavizó a los indígenas, a semejanza de los colonizadores españoles. Diversos especialistas desenmascaran estas acusaciones y afirman que todo es parte de un plan para desprestigiarlo.

La polémica alrededor del descubridor de América está nuevamente sobre el tapete tras la presentación de una iniciativa que busca suprimir el Día de Colón en el estado de Colorado en Estados Unidos.


Se trata del proyecto de ley del diputado estatal Joe Salazar, que afirma que no se debe conmemorar la fecha porque el viaje de Colón a América “desencadenó uno de los mayores tráficos de esclavos de la historia” y creó “un nivel de inhumanidad alrededor de los indígenas que existe hasta ahora”.

Para sustentar su posición, Salazar incluyó en el documento que presentó, tres párrafos de los escritos de Fray Bartolomé De las Casas, un importante dominico que fue el primer Obispo de Chiapas en México e incansable misionero que denunció los abusos que cometieron los colonizadores españoles contra los indígenas.

De las Casas describió que los españoles “actuaban como bestias voraces, matando, aterrorizando, afligiendo, torturando y destruyendo a los pueblos indígenas, haciendo todo esto con nuevos, extraños y variados métodos de crueldad de los que nunca se ha visto o escuchado antes”.

Relató también que cuando los españoles atacaban a los pueblos no tenían piedad de los niños, ancianos o embarazadas. Los acuchillaban y desmembraban “como si se tratara de ovejas en un matadero”. Añadió que incluso apostaban para ver quien mataba mejor.

De Las Casas señaló en sus escritos que los colonizadores perpetraron estos actos motivados por su “insaciable codicia y ambición” por el oro.

Estos crímenes son presentados en la iniciativa de Salazar como “los actos inhumanos de Colón”.

Ante estas acusaciones, diversos especialistas han defendido la figura de Cristóbal Colón como la antropóloga y profesora de la Universidad de Stanford, Carol Delaney, quien ha destacado los motivos religiosos del explorador italiano para realizar sus viajes.


En declaraciones a CNA -agencia en inglés del grupo ACI- Delaney indicó que “están culpando a Colón por cosas que no hizo. Los que las hicieron fue la gente que vino después de él, los colonizadores. Creo que ha sido terriblemente calumniado”,

La también autora del libro “Colón y la búsqueda de Jerusalén”, explicó que el descubridor de América tuvo una impresión favorable de los indígenas y que ordenó a sus hombres que no abusaran de ellos sino que entablaran relaciones comerciales.

Incluso llegó a colgar a quienes cometieron crímenes contra los indígenas.

“Cuando leí sus propios escritos y los documentos de quienes lo conocieron, parecía estar muy del lado de los indígenas”, indicó la experta.

La antropóloga explicó que la propia visión de Bartolomé De las Casas sobre Colón es más compleja. Otros expertos notaron que De Las Casas admiraba a Colón e incluso llegó a decir  que el navegante italiano y España tuvieron un papel providencial en "abrir las puertas del Mar Océano".

De las Casas también pensaba que Colón fue tratado injustamente por los monarcas españoles cuando fue acusado de mala administración.

Delaney admitió que algunos de los indígenas fueron enviados a España como esclavos para trabajos forzados en el momento en que Colón era responsable de la región, pero atribuyó este maltrato a quienes lo reemplazaron en su ausencia.

En su segundo viaje, dijo la especialista, Colón llevó consigo a España a seis indígenas, pero no como esclavos sino “porque querían ir”.

La experta explicó un episodio de los viajes de Colón: luego de que encalló la carabela Santa María, el explorador italiano dejó 39 hombres en una isla del Caribe bajo estrictas órdenes de no saquear, no secuestrar ni violar a las mujeres, y comerciar a cambio de comida y oro.

“Cuando regresan de su segundo viaje, encontraron que los colonizadores habían sido asesinados”, expresó Delaney. La antropóloga indicó que el sacerdote que los acompañaba en esa travesía quiso matar al pueblo en venganza, pero Colón se opuso con firmeza.

La experta también destacó la relación de Colón con un líder indígena llamado Guacanagari. Su amistad fue tan buena que llegó a adoptar a uno de sus hijos. Este tomó el nombre de Diego, al igual que el hijo biológico del navegante italiano, y lo llegó a acompañar en sus tres últimos viajes.

Entre los críticos al proyecto de ley de Salazar, también están los Caballeros de Colón. Esta fraternidad católica fue fundada en 1882 y es la más grande del mundo. Se inspiraron en el nombre, los viajes y la fe de Colón, que en vida fue un reconocido católico.

En un correo electrónico enviado a sus miembros, los Caballeros de Colón indicaron que “los expertos han demostrado por mucho tiempo que De las Casas era propenso a la hipérbole y a la exageración y que el proyecto de ley no toma en cuenta los recientes estudios sobre De las Cosas o Colón”.

“El legado y las hazañas de Cristóbal Colón merecen ser celebradas. Él era un hombre adelantado a su época y un intrépido explorador y brillante navegante cuyo atrevido descubrimiento cambió el curso de la história”, continúan.

Añadieron que “con frecuencia Colón ha sido falsamente culpado por acciones de aquellos que vinieron después de él y es la víctima de calumnias horrendas sobre su conducta”.


Asimismo, uno de los voceros de Caballeros de Colón, Isaac Cuevas, explicó que “hace más de un siglo, el Ku Klux Klan en Colorado tenía en la mira a los católicos y a los italoestadounidenses. Una de las tácticas del Klan en todo Estados Unidos fue la denigración de Cristóbal Colón y el intento de supresión de la fiesta en su honor”, señaló.

.Afirmó que esta iniciativa “nos lleva de regreso a lo que el Klan esbozó en la década de 1920 con el fin de promover el resentimiento étnico y religioso y marginar e intimidar a las personas con diferentes creencias religiosas y orígenes étnicos”.

Esta no es la primera vez que Salazar promueve un proyecto de ley contra el Día de Colón. En el año 2016 lanzó una iniciativa para reemplazar esta fecha por el Día del Pueblo Indígena, pero fue rechazada en la legislatura estatal.

“Después de hablar con la comunidad de indios americanos y otras comunidades, ellos dijeron: ‘Realmente nunca queríamos un día: esto no es de lo que se trata. Esto se trata de suprimir un feriado del estado sobre un hombre que cometió un genocidio contra nuestro pueblo’”, expresó entonces Salazar al periódico Colorado Statesman.

Bajo la presión de algunos activistas indios norteamericanos y sus aliados, algunas localidades estadounidenses han dejado de celebrar el Día de Colón, mientras que otras han añadido festividades que buscan reconocer a quienes vivían en América antes de su llegada.

Por su parte, Delaney considera que el Día de Colón debe seguir celebrándose.

La figura de Cristóbal Colón ha sido importante para los católicos de Estados Unidos, especialmente para los italoestadounidenses, que vieron en su viaje pionero desde Europa una forma de validar su presencia en un país de mayoría protestante que a veces les era hostil.

Incluso durante el siglo XIX hubo propuestas para llevar adelante la causa de canonización del viajero italiano. En 1892  con ocasión del 400° aniversario del primer viaje de Colón, el Papa León XIII escribió la encíclica “Quarto Abeunte Saeculo” donde se refirió al deseo de Colón de difundir el catolicismo.

En ella el Pontífice también destacó cómo la fe católica de Colón motivó su viaje y lo apoyó en medio de sus fracasos.

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Traducido y adaptado por María Ximena Rondón. Publicado originalmente en CNA.

LA MEJOR RESPUESTA PARA PROBAR CIENTÍFICAMENTE QUE CRISTO RESUCITÓ

La mejor respuesta para probar científicamente que Cristo resucitó



Por: Daniel Prieto | Fuente: Catholic-link.com 



¿Habría algo que corregirle o añadirle a este video? Por un lado, el argumento es claro: nos plantea una necesaria distinción para poder abordar mejor la Resurrección de Cristo como hecho “razonable”, es decir, digno de ser creído en cuanto racionalmente verosímil, y no caer así en la trampa de quienes lo tildan de creencia “irracional” fruto de pura autosugestión y fantasía, en cuanto carente de pruebas científicas. En ese sentido, es cierto que se trata de un evento que por su misma condición histórica (o mejor dicho, meta-histórica, pues en su mismo acontecer la trasciende), no puede ser enmarcado en el ámbito de lo “demostrable” científicamente, como si pudiese ser juzgado según pruebas experimentales, lo cual sería no solo inútil, sino ridículo. No se le pueden pedir peras al olmo, como se dice, de la misma manera que no se puede esperar que haya pruebas científicas de que los muertos resucitan; sin embargo, cabe decir que, en lo que respecta a la ciencia actual, los avances en nuestra comprensión de lo que es la materia, o mejor dicho, en nuestra incomprensión ante su enorme misterio, nos llevan más bien a acoger como posibles hechos de este tipo.
Como nos lo recordaba el P. Manuel Carreira SJ (astrofísico) refiriéndose a la materia estudiada en sus dimensiones microscópicas (campo denominado “mecánica cuántica”):
«Ni partículas ni ondas son estrictamente localizables: más bien se comportan como distorsiones, más o menos concentradas, del “vacío físico”, con posibilidad de ser detectadas fuera del lugar ocupado según la mecánica clásica.  Esta falta de localización estricta se expresa en el Principio de Indeterminación de Heisenberg, y da lugar a fenómenos como el de difracción de electrones  o átomos enteros, y al “efecto túnel”, importante como explicación de la radioactividad y base de dispositivos electrónicos de utilidad industrial y científica. En estos casos tenemos que admitir que una partícula está en varios lugares simultáneamente (difracción) o que pasa de un lugar a otro sin pasar por el medio y sin perder energía o emplear tiempo medible en su paso (efecto túnel).. »
Tan difícil se ha vuelto para los científicos explicar el comportamiento de la flexible, indeterminada y misteriosa materia como fue para los discípulos narrar el comportamiento del cuerpo glorioso de Cristo resucitado, que presenciaron en diversas ocasiones. Una cosa es cierta, como decía el papa Benedicto XVI, la incongruencia de los hechos no disminuye ni desacredita la atendibilidad de lo que sucede (o sucedió; por el contrario, en no pocos casos la refuerza, pues como arguye el papa:
«La dialéctica que forma parte de la esencia del Resucitado es presentada en los relatos realmente con poca habilidad, y precisamente por eso dejan ver que son verídicos. Si se hubiera tenido que inventar la resurrección, se hubiera concentrado toda la insistencia en la plena corporeidad, en la posibilidad de reconocerlo inmediatamente y, además, se habría ideado tal vez un poder particular como signo distintivo del Resucitado. Pero en el aspecto contradictorio de lo experimentado, que caracteriza todos los textos, en el misterioso conjunto de alteridad e identidad, se refleja un nuevo modo del encuentro, que apologéticamente parece bastante desconcertante, pero que justo por eso se revela también mayormente como descripción auténtica de la experiencia que se ha tenido» (Ver Jesús de Nazaret, Tomo II)


En realidad, en un tiempo como el de los discípulos los Evangelios parecen estar narrados solo para escandalizar y generar confusión, lo cual no sale muy a cuenta si se quiere convencer a alguien. Basta mencionar que, en un contexto fuertemente monoteísta, un hombre se proclama Dios y muere (Dios ha muerto como sentenció dos mil años tarde Nietzche); que resucita antes del final de los tiempos, siendo las primeras testigos de tal evento mujeres (algo escandaloso, visto que eran consideradas como testigos sin relevancia); que la Resurrección como decíamos antes vienecontada de forma incongruente por los diversos testigos (Jesús es reconocible y luego no lo es, tiene corporeidad y luego atraviesa las puertas como un fantasma, etc.);los discípulos se describen a sí mismos como incrédulos, muertos de miedo, reunidos con las puertas cerradas para protegerse. En fin, todo parece escrito por alguien a quien solo le interesa decir cómo ocurrieron las cosas sin mucho maquillaje.
Por último, añadiría que otro gran signo que nos ha dejado el Señor para sostener nuestra fe, y que constituye todavía un gran desafío para la ciencia, es la Sábana Santa de Turín. ¿Qué decir entonces ante todo esto? Que tenemos razones para creer, que la fe no niega ni la razón ni los hechos, sino que apoyándose en ellos los lleva a su plenitud en un asentimiento que se abre a una realidad nueva, una realidad que, al ser donada, no puede ser fruto de nuestros cálculos y razonamientos; una realidad tan sencilla y grande que para abrazarla solo pide una razonable humildad y confianza.

EN LAS TINIEBLAS BRILLÓ UNA GRAN LUZ

En las tinieblas brilló una gran luz
Jesús es la luz y la salvación.


Por: P. Jesús Martí Ballester | Fuente: Catholic.net 



1. Mientras Goethe se moría clamando "luz, más luz", Jesús había afirmado con solemnidad: "Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8,12). Después del Bautismo y de la presentación hecha por Juan del Cordero de Dios, y de su desierto, ayuno y oración de Cuarenta días, encarcelado Juan, comienza Jesús a predicar. Y es muy significativo que empiece a actuar en un país humillado y descreído, como acto profético anunciador de que ha venido en busca de los pobres, ¿y quiénes más pobres que los pecadores, que carecen del supremo Bien? (Mt 9,13).

2. Con la luz, podemos contemplar la maravilla del mundo. Si la oscuridad significa noche tenebrosa de talentos, de conceptos, ideas, cultura, instrumentos absolutos para vivir, no podemos vivir. La luz es sinónimo de claridad, y de fulgor; por eso, la inteligencia y el conocimiento se ven simbolizados en la luz, y decimos: Tiene muchas luces, brilla con gran luminosidad, o es de cortas luces, el Siglo de las Luces. La Revelación es luz. Luz en las tinieblas de la noche, es la antorcha que ilumina la noche, que disipa la tenebrosidad de la noche. Y en todas las religiones, al momento del descubrimiento de lo divino se le llama: "iluminación". Por eso cuando Mateo escribe: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte les brilló una luz" Mateo 4,12, usa la metáfora de la luz, símbolo de vida y de felicidad, que les trae la luz de la Palabra encarnada.

3. La tierra en sombras de muerte es Galilea, en el Norte de Palestina, donde se establecieron las tribus de Zabulón y de Neftalí. Y Mateo da la razón de la humillación o postergación en que vivían esas tribus: para que se cumpliera lo que había profetizado Isaías: "En otro tiempo el Señor humilló el país de Zabulón y Neftalí" Isaías 8,23. Eran territorios devastados e invadidos por Teglatfalasar, rey de Asiria, que deportó a su país cantidad de ciudadanos de Israel, y propició que recibieran inmigraciones de gentiles: arameos e itureos, fenicios y griegos, que inficionaron su paganismo a los nativos. Todavía en tiempo de Cristo vivían allí con los judíos muchos gentiles, atraídos por el comercio, sobre todo en las ciudades de la Galilea superior, al otro lado del mar, llamada por eso Galilea de los gentiles. Por esta razón estas tribus eran humilladas y despreciadas por los mismos judíos, porque su fe judía se había adulterado con la mixtificación religiosa. La mezcla de culturas es, por una parte un enriquecimiento, pero comporta el peligro del enfriamiento en la propia fe y la aceptación de los errores extraños. El hecho de las migraciones, causa del riesgo semejante que acarrea la democracia con la libertad de expresión, que si bien garantiza el control del poder, lanza a la palestra opiniones diversas, que sólo los espíritus maduros pueden asimilar, y sólo los más cultos permanecen inmunes ante la variedad de doctrinas. Los menos firmes y con deficiente formación, cayeron en el irenismo fácil, ayer como hoy. Es lo que les ocurrió a los habitantes de Zabulón y Neftalí y esa es la razón por la que los judíos de Judea consideraban a los galileos como judíos de inferior categoría y casi herejes. Pero el Señor "ensalzó a los humildes" (Lc 1,52), y allí comenzó a brillar una gran luz. Donde más extendidas estaban las tinieblas. Donde más falta hacía. Pero, siguiendo con la metáfora de la luz, la luz que Cristo viene a difundir, no sólo es luz para caminar por la tierra bajo la iluminación de la ley natural, sino luz para conocer al Padre Misericordioso y, animados por su amor, recibir la fortaleza y la alegría y paz para vivir según su voluntad, y conducirnos a su Ciudad, donde la Luz es la lámpara del Cordero (Ap 21,23), que antes ha disipado las tinieblas y quitado el pecado del mundo, en los que el relativismo actual nos ha introducido ya.

4. Cuando Juan fue encarcelado, Jesús se retiró a Cafarnaum, al Norte de Palestina, junto a la Galilea de los gentiles. Y entonces comenzó a predicar: "Convertíos, porque el Reino de Dios está cerca". Traigo un volcán en el corazón que va a extender las llamas del amor sobre la tierra. Jesús ha respetado el ministerio y el carisma de Juan Bautista, que le ha dejado paso inexorablemente y gloriosamente y sangrientamente por su martirio. Todos debemos estar preparados para dejar paso a nuestros sucesores. Pero éste es un momento muy delicado en que se manifiesta la humildad y la disponibilidad de los hombres. Cuesta dolor. Cuesta sangre. El Cardenal Herrera Oria era un hombre eminente en santidad y en sabiduría, y cuando el Papa aceptó su renuncia de Obispo de Málaga, no pudo ocultar su sufrimiento hasta el punto de comentar ante sus familiares. ¡Cuánto cuesta!, dijo Don Angel Herrera Cuando el Cardenal Suenens, gran Arzobispo de Malinas y papable en el Cónclave para suceder a Juan XXIII, propuso en el Concilio la idea de la jubilación de los Obispos. En el descanso, tuve que tomarme el café en soledad. Por otra parte el ejemplo de Jesús también nos tiene que hacer reflexionar. Lo que a los hombres les nace es querer romper el Anillo del Pescador de su antecesor, como hacen en Roma cuando muere un papa. Cada uno lo hace como puede. Se ignora todo lo hecho y se pretende comenzar de cero. Como si la Iglesia comenzara con uno. ¡Qué tontería! Hay que aceptar lo que nos han dejado quienes nos han precedido; poner la mano en el arado en el mismo surco que dejaron nuestros antecesores, claro que a nuestro aire y estilo, pero sin menospreciar los valores que nos han legado, aunque haya que purificar o corregir excesos o desvíos, pero con delicadeza y tacto. Jesús nos enseña a mortificar el deseo de poner de relieve la propia "personilla". El complejo de “adanismo”. El complejo de Aristóteles, que habiendo sido discípulo de Platón, procuró aparecer como el creador de su propia filosofía. Lo que les cuesta hasta a los más piadosos. "Era muy inclinada a todas las cosas de religión, confiesa Santa Teresa, pero nada a soportar cualquier ataque a mi amor propio". Es cosa llamativa que personas muy deseosas de "lanzar la red", se las vea también con un afán de protagonismo notorio. Sus actos, por muy vistosos que sean, llevan gusano dentro, y poco bien harán. Porque éste es otro fallo de la evangelización en la actualidad: se habla y se exhorta a hacer, pero se prepara poco al agente de la acción, cuando es sabido, pero olvidado, que siendo instrumentos de Dios, cuanto más identificados con el autor principal, más eficaces resultan. No está la cosa en hacer, sino en cómo hacer y qué hacer. Y la identificación con Dios sólo la obra el ejercicio de las virtudes, sobre todo el de la humildad.

5. El mensaje de Jesús enlaza con el de Juan, con la diferencia de que Juan lo anuncia cerca, y Jesús lo anuncia presente. Si nos convertimos, si le seguimos, El nos curará de nuestras enfermedades y dolencias morales: materialismo, sensualidad, avaricia, ambición, soberbia. El curará al mundo de todos sus pecados, y el seguimiento de su palabra será la salvación de todos los males de los hombres. Esta es la Buena noticia. Quien acepte a Jesús en su palabra, ya está en él el Reino de Dios.

6. Nuestra conversión ha tenido esta semana un signo: el de la unidad. A estas alturas, comenzado ya el siglo XXI, resulta amargo comprobar la separación de los cristianos: Aún resuenan las palabras apelantes a la unidad y a la superación de las discordias, de Pablo: "Yo soy de Pablo, yo soy de Pedro, yo soy de Apolo, yo soy de Cristo. ¿Está dividido Cristo?" 1 Corintios 1,10. Es un escándalo que los cristianos estemos separados. Y por eso hemos rezado y debemos rezar. Desde el siglo IX, Patriarcas d Oriente empezando con Focio, siguiendo en el siglo XVI con Lucero, Luteranos, Calvino, Hus, Anglicanos, Episcopalianos y Católicos. ¿Y los católicos, cómo andamos de unión?: ¿No andamos todavía con el "yo soy de Pedro, yo de Pablo, yo de Francisco? A éste lo promocionamos porque es de los nuestros y al otro lo arrinconamos porque sigue otro camino? "Que sean todos uno como tú, Padre, estás conmigo y yo contigo, para que el mundo crea que tu me has enviado" (Jn 17,21).

7. "Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres". Dios quiere salvar a todos los hombres; que sean felices en totalidad y plenitud, sin ningún vacío. Por eso el Padre Misericordioso, envía a su Hijo obediente. Se hace hombre y busca hombres. Eran pescadores y les dice que no van a cambiar de oficio, sino de "peces". Les hará pescadores de hombres. Cuando hablamos de pescadores, casi todos pensamos en el pescador solitario, sentado quieto a la orilla del río, esperando que pique el pez. Ni Simón, ni Andrés, ni Santiago ni Juan, tenían esa idea del pescador idílico, paciente y lento, seguro y sin riesgos. Ellos sabían que pescar era una cosa muy seria. Que no se podían quedar en la orilla; que había que subir a la barca, y remar mar adentro. Que a veces soplaban vientos fuertes y huracanados; que era necesario sujetar a veces las velas; que también en ocasiones se está a punto de hundirse; en fin, sabían por experiencia que el oficio de pescador no es fácil, ni cómodo. Que había que arremangarse. Hay que luchar con los elementos que, no todos son predecibles por los meteorólogos, pues son manejados por los espíritus malignos. Por eso Jesús buscó pescadores, quizá era el oficio de más alto riesgo en su tierra entonces, para comenzar con ellos la conquista del Reino. Si después llamó a un burócrata, Mateo, fue porque ya tenía asegurados a los hombres valerosos, aguerridos y fuertes, aunque rudos, y con vistas a escribir su evangelio.

8. A pesar de todo, ¡qué poder de persuasión desarrolló Jesús, que, "inmediatamente dejaron las redes y le siguieron"!. Hoy sigue llamando. Los que ya recibimos su llamada un día lejano, sabemos, como aquellos de las orillas del lago, que sin riesgos no hay pesca, que disimulando nuestra condición de pescadores, no somos más eficaces; que hay que jugarlo todo a la carta del amor; que no podemos quedarnos en un reducto de seguridad, en el sitio conocido donde nos manejamos como por inercia y rutina. Que hay que "mojarse" (nunca mejor dicho hablando de pesca y de lago y de mar). Que los grandes pescadores, se embarcaron hacia Roma y Pablo naufragó y estuvo tres días en el mar, y Xavier se embarcó hacia el Japón, donde en pocos años encanecieron sus cabellos de tanto sufrir, y Calasanz se fue a Roma en busca de niños a quienes evangelizar, y Teresa de Jesús, niña aún, se quiso ir a tierra de moros a que la descabezasen por Cristo... y no los tenía tan lejos... Los encontró con peores entrañas que si no fueran cristianos. Cuando San Ignacio comenzó a predicar sus Ejercicios Espirituales y lo encarcelaron por eso, comentó: "No pensaba yo que fuera tan peligroso predicar a los cristianos a Cristo" ¿Seguimos?... Nuestra vocación de pescadores va dirigida a todos los hombres y mujeres y no podemos contentarnos con "salvar nuestra alma". "Tengo un alma que no muere / y la tengo que salvar"... Y es verdad. Pero no toda la verdad. Son todas las almas las que Dios quiere salvar. "Ese camino está abierto a todos y, por tanto, no es vano el deseo de establecer una fraternidad universal", dice la Gaudium et Spes, en el número 22. Y la falta de celo por las almas indica escaso amor. "Qui non zelat non amat". Quien no tiene celo es porque no ama, dice San Agustín. Y cuando se ama, brotan tantas iniciativas, y es capaz uno de meterse en tantos peligros, y de embarcarse en tantas empresas. "El amor es más fuerte que la muerte" (Cant 8,6).

9. Con la alegría de haber encontrado la luz, y con el deseo de difundirla hasta el confín de la tierra, recemos con el salmista nuestra confianza: "El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?" Salmo 26.

10 Que el comer el mismo pan y beber el mismo cáliz de la sangre divina nos haga instrumentos de unidad: donde haya odio, pongamos amor, donde haya guerra, sembremos la paz, donde haya separación, unión. Y de luz: Donde haya tinieblas sembrar luz. Difundir la luz. Que no nos pueda seguir diciendo Paul Claudel: “¿Qué habéis hecho de la luz, los portadores de la luz?”. Con la protección de la Madre de los Apóstoles, María.

domingo, 7 de mayo de 2017

SIN PECADO CONCEBIDA

Sin pecado concebida
El fundamento bíblico de este dogma de fe: la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo


Por: . | Fuente: voxfidei-apologetica.blogspot.com 



La Inmaculada Concepción es un término usado para referirse al nacimiento de María exenta del pecado original. Este término no se encuentra en la Biblia, así como el término "Trinidad" no se halla en las Escrituras. Los fundamentos de esta enseñanza, sin embargo, son totalmente bíblicos.
Exodo 25, 8-16 — Con todo esto me harán un Santuario y yo habitaré en medio de ellos. En la construcción de la morada y de todo su mobiliario te ajustarás exactamente a los modelos que yo te mostraré. Tú harás un arca de madera de acacia, que deberá tener ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto. La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera y pondrás alrededor de ella, en la parte de arriba, una moldura de oro. También le harás cuatro argollas de oro fundido y se las colocarás en los cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro. Asimismo, harás unas andas de madera de acacia, las revestirás de oro y las harás pasar por las argollas que están a los costados del arca, para poder transportarla. Las andas estarán fijas en las argollas y no serán quitadas. En el arca pondrás las tablas del testimonio que yo te daré.
La antigua Arca de la Alianza fue preparada con gran esmero y cuidado, usando materiales vírgenes siguiendo las expresas instrucciones de Dios. Como hemos visto en los capítulos anteriores, el Arca de la Alianza es una prefiguración de María. Dios no tiene ningún motivo para crear a María con menos cuidado que a aquella, su representación profética de la antigüedad. Por eso tenemos la seguridad que la gracia de Dios se manifiesta en su plenitud en María, con la perfección que el Arca antigua prefigura.
Génesis 1, 27 — Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
Eva, la primera mujer, el arquetipo femenino del Antiguo Testamento, fue creada sin pecado original. Así también fue creada María, quien es el cumplimiento completo de ese modelo en el Nuevo Testamento como la nueva Eva. María tiene una importancia mucho mayor que Eva en la historia de la salvación y por eso Dios no le dio una forma inferior a aquella primera mujer. No es posible que el cumplimiento sea de menor calidad que su prefiguración. Tampoco se puede pensar que la "nueva arca" que daría vida humana al profetizado Emanuel estuviera manchada por el pecado original, siendo que su modelo, el Arca del Pacto, fue construída con materiales preciosos e intachables.
Lucas 1, 26-28 — Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".
El ángel Gabriel alaba a María con su saludo. La palabra griega original (kejaritomene) que se traduce al castellano como "llena de gracia" y al latín como "gratia plena", significa literalmente "la que desde siempre ha estado llena de gracia, la que hoy está llena de gracia y la que por siempre estará llena de gracia", es decir describe a la mujer que ha sido perfeccionada en la gracia. Este saludo angelical no tiene precedente en las Escrituras. Nunca un ángel había honrado a alguien de esa manera. San Gabriel no hubiera usado esas palabras si María hubiese estado en un estado pecaminoso.

Lucas 1, 45-49 — ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me bendecirán, porque ha hecho en mi favor maravillas el Todopoderoso, Santo es su nombre".
María describe las bendiciones que Dios le ha dado en forma especial y personal. No habla en nombre de toda la humanidad o en nombre de los pecadores. María reconoce que Dios ha hecho con ella algo singular, único.
Apocalipsis 21, 27 Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.
Esta referencia de San Juan a la santidad de la Jerusalén celestial es útil para entender que la vida humana de Jesús no puede haber sido formada dentro de una persona tocada por el pecado original. Dios simplemente no puede estar en comunión con el pecado. Esa es justamente la razón por la cual los pecadores no pueden entrar en el cielo.
Romanos 3, 10-18 — Pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están bajo el pecado, como dice la Escritura: "No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo. No hay un sensato, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta, con su lengua urden engaños. Veneno de áspides bajo sus labios; maldición y amargura rebosa su boca. Ligeros sus pies para derramar sangre; ruina y miseria son sus caminos. El camino de la paz no lo conocieron, no hay temor de Dios ante sus ojos."
Algunos utilizan una parte de este pasaje bíblico para intentar probar que todos los seres humanos han pecado, incluyendo a María. Pero basta una lectura detenida del contexto para darnos cuenta de que esto no puede ser interpretado universalmente. Primeramente, si esta escritura es interpretada literalmente, debemos concluir que Jesús también fue un pecador y eso sería contradictorio con el resto de las Escrituras. Lo que sí sabemos es que San Pablo está refiriéndose a los Salmos 14 y 53. En el Salmo 14 encontramos una reflexión sobre la insensatez de ignorar a Dios:
El necio se dice a sí mismo: "No hay Dios. Todos están pervertidos, hacen cosas abominables, nadie practica el bien. El Señor observa desde el cielo a los seres humanos, para ver si hay alguien que sea sensato, alguien que busque a Dios. Todos están extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo. ¿Nunca aprenderán los malvados, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan y no invocan al Señor? Mirad cómo tiemblan de espanto, porque Dios está a favor de los justos. Vosotros os burláis de las aspiraciones del pobre, pero el Señor es su refugio. ¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob, se regocijará Israel."
Es obvio que el apóstol no tiene en mente enseñar que todo ser humano creado desde los tiempos de Adán y Eva ha sido enteramente depravado, tal como enseñaron algunos seguidores de la Reforma. El salmista y el apóstol están hablando de "necios" y "malvados" que acechan al pueblo de Dios. Es claro que estos pasajes condenan a ciertos malhechores en forma específica por ser perseguidores de los justos que sirven a Dios. Es absurdo imaginar que San Pablo citó este texto con la intención de cambiar su significado, distorsionando así el sentido original de la Escritura.
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