sábado, 2 de agosto de 2014

A VECES, ES MEJOR



A veces, es mejor...

Hay cosas que nos pasan en la vida que encontramos difíciles de aceptar. Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez.

Cuando algo sucede en nuestras vidas que encontramos difícil de aceptar, tenemos que decidir si hay algo que podamos hacer para cambiar las cosas. Si lo hay, debemos hacer lo que podamos para que todo esté de nuevo bien. Pero si hemos hecho todo lo posible, y en nuestro corazón sabemos que ahora no hay nada más que hacer, entonces, dejemos que se vaya lo que nos quita la tranquilidad.

Después de haber repasado los "qué hubiera pasado si" y los "por qué", quizás aprendamos una lección valiosa. Y descubramos que si bien fue doloroso, crecimos por la experiencia. Aprender a dejar ir las cosas, en vez de preocuparnos por lo que pido haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello que hemos dejado ir.


Bárbara Cage

LA SANTA SEDE ANTE LA SITUACIÓN DE VIOLENCIA EN ORIENTE MEDIO

Autor: María Fernanda Bernasconi | Fuente: es.radiovaticana.va
La Santa Sede ante la situación de violencia en Oriente Medio
Se necesita más coraje para hacer la paz que para hacer la guerra; además habría que poner en el centro de toda decisión, no los intereses particulares, sino el bien común y el respeto de toda persona
 
La Santa Sede ante la situación de violencia en Oriente Medio
La Santa Sede ante la situación de violencia en Oriente Medio
La Secretaría de Estado envió a las embajadas acreditadas ante la Santa Sede una "Nota verbal" para recordar los recientes llamamientos sobre Oriente Medio que el Papa Francisco dirigió tras los últimos Ángelus. Radio Vaticano entrevistó al arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados, a quien le hemos preguntado con qué ánimo la Santa Sede ve lo que está sucediendo actualmente a los cristianos en esta zona:

«Obviamente la Secretaría de Estado sigue la situación de las comunidades cristianas en Oriente Medio con grandísima preocupación. Las comunidades cristianas están sufriendo injustamente, tienen miedo, y muchos cristianos se han visto obligados a emigrar. Sólo en Mosul casi treinta iglesias y monasterios fueron ocupados y dañados por los extremistas que han quitado las cruces. Por primera vez en tantos años no se pudo celebrar la Santa Misa el domingo. Es necesario recordar que en Irak, como en los demás países de Oriente Medio, los cristianos están presentes desde el inicio de la historia de la Iglesia y han tenido un papel significativo en el desarrollo de la sociedad y quieren sencillamente seguir estando presentes como artífices de paz y de reconciliación».


Ante la pregunta de qué está haciendo la Santa Sede para tratar de aliviar la situación, Monseñor Mamberti nos respondió:

«La Santa Sede actúa en diversos niveles. Ante todo el mismo Santo Padre ha manifestado en varias ocasiones, y de modo conmovido, la cercanía a las comunidades cristianas, en particular a las familias de Mosul, invitando a todos a rezar por ellos. También ha expresado personalmente su cercanía a través de algunos de los responsables religiosos, entre los cuales el Patriarca caldeo de Babilonia y del Patriarca sirio de Antioquía, animando a los pastores y a los fieles a ser fuertes en la esperanza. Asimismo envió una ayuda económica a las familias, a través del Consejo Pontificio Cor Unum, para salir al encuentro de las necesidades humanitarias.

Por nuestra parte, la Secretaría de Estado, a través de sus propios canales diplomáticos, sigue impulsando la atención de las autoridades internacionales y de los gobiernos ante la suerte de estos hermanos nuestros, y se ha enviado una "Nota verbal" a todas las embajadas acreditadas ante la Santa Sede con el texto de los últimos llamamientos del Santo Padre concernientes también, más en general, a la situación en Oriente Medio, con la petición de hacer presente el mensaje a sus respectivos gobiernos. Nuestro vivo deseo es que la comunidad internacional se interese por esta cuestión, ya que están en juego los principios fundamentales de la dignidad humana, el respeto de los derechos de toda persona, para una convivencia pacífica y armoniosa de las personas y de los pueblos. Irak y los demás países de Oriente Medio están llamados a ser un modelo de convivencia entre comunidades diversas, de lo contrario, sería una gran pérdida y un pésimo presagio para el mundo entero».


Asimismo le hemos preguntado al Secretario para las Relaciones con los Estados qué piensa de los conflictos que padece esa región, y de la intensificación de la violencia en la Franja de Gaza:

«Se trata de una situación trágica y muy triste a la que, lamentablemente, se corre el riesgo de habituarse y de considerarla casi como inevitable, lo que no sería justo. El Santo Padre dirigió numerosos llamamientos para seguir rezando, invocando el don de la paz y acogiendo la llamada que viene de Dios de romper la espiral del odio y de la violencia que aleja de la paz. Aquí quisiera corroborar la invitación del Papa a cuantos tienen responsabilidades políticas, a nivel local e internacional, a no ahorrar ningún esfuerzo para que cesen todas las hostilidades y se logre la paz deseada para el bien de todos. Como precisamente dice el Papa Francisco, se necesita más coraje para hacer la paz que para hacer la guerra; además habría que poner en el centro de toda decisión, no los intereses particulares, sino el bien común y el respeto de toda persona».

MADRE, DANOS TU MIRADA

Autor: SS Francisco | Fuente: Catholic.net
¡Madre, danos tu mirada!
¡Llevemos al corazón de Dios a través de María, toda nuestra vida, cada día!
 
¡Madre, danos tu mirada!


Fragmento de la homilía del Papa Francisco en la Santa Misa en el Santuario de Nuestra Señora de Bonaria. 22 septiembre 2013 


En (Cfr. Hc 1, 12-14) nos muestra a María en oración en el Cenáculo, junto a los Apóstoles, en espera de la efusión del Espíritu Santo (Cfr. Hc 1, 12-14). María reza, reza junto a la Comunidad de los Discípulos y nos enseña a tener plena confianza en Dios, en su misericordia. ¡La potencia de la Oración! No nos cansemos de llamar a la puerta de Dios. ¡Llevemos al corazón de Dios a través de María, toda nuestra vida, cada día!

Jesús nos confía a la custodia materna de su Madre, en cambio, en el Evangelio, acogemos sobre todo la última mirada de Jesús hacia su Madre. Desde la cruz, Jesús mira a su Madre y a ella le confía el Apóstol Juan, diciendo: "Éste es tu Hijo". En Juan estamos todos, también nosotros, y la mirada de Amor de Jesús nos confía a la custodia materna de su Madre. María habrá recordado otra mirada de Amor, cuando era una jovencita: la mirada de Dios Padre, que había mirado su humildad, su pequeñez. María nos enseña que Dios no nos abandona, puede hacer grandes cosas también con nuestra debilidad. ¡Tengamos confianza en Él! Llamemos a la puerta de su corazón.

Encontremos la mirada de María, porque allí está el reflejo de la mirada del Padre que la hace Madre de Dios, y la mirada del Hijo desde la cruz, que la hace Madre nuestra. Y con aquella mirada hoy María nos mira.

Tenemos necesidad de su mirada de ternura, de su mirada materna que nos conoce mejor que cualquier otro, de su mirada llena de compasión y de cuidado. María, hoy queremos decirte: ¡Madre, danos tu mirada! Tu mirada nos lleva a Dios, tu mirada es un don del Padre bueno, que nos espera en cada encrucijada de nuestro camino. Es un don de Jesucristo en la cruz, que carga sobre sí nuestros sufrimientos, nuestras fatigas, nuestros pecados. Y para encontrar este Padre, lleno de amor, hoy le decimos: ¡Madre, danos tu mirada! Lo decimos todos juntos: ¡Madre, danos tu mirada!

En el camino, muchas veces difícil, no estamos solos, somos tantos, somos un pueblo, y la mirada de la Virgen, nos ayuda a mirarnos entre nosotros de modo fraterno. ¡Mirémonos de un modo más fraterno! María nos enseña a tener esa mirada que busca acoger, acompañar, proteger. ¡Aprendamos a mirarnos, los unos a los otros, bajo la mirada materna de María! Hay personas que instintivamente no tenemos en cuenta, y que sin embargo tienen más necesidad: los más abandonados, los enfermos, aquellos que no tienen de qué vivir, aquellos que no conocen a Jesús, los jóvenes que están en dificultad, que no tienen trabajo. No tengamos miedo de salir y mirar a nuestros hermanos y hermanas con la mirada de la Virgen. Ella nos invita a ser verdaderos hermanos. Y no permitamos que alguna cosa o alguno se interponga entre nosotros y la mirada de la Virgen.

¡Madre, danos tu mirada! ¡Que ninguno nos esconda tu mirada! Nuestro corazón de hijos sepa defenderla de tantas palabras que prometen ilusiones; de aquellos que tienen una mirada ávida de vida fácil, de promesas que no se pueden cumplir. Que no nos roben la mirada de María, que está llena de ternura. Que nos da fuerza, que nos hace solidarios entre nosotros. Digamos todos: ¡Madre, danos tu mirada! 

LA MUERTE DE JUAN EL BAUTISTA

Autor: P Clemente González | Fuente: Catholic.net
Muerte de Juan el Bautista
Mateo 14, 1-12. Tiempo Ordinario. Tenemos que estar dispuestos, por amor a Dios y a su Iglesia, a ser testigos del Evangelio.
 
Muerte de Juan el Bautista
Del santo Evangelio según san Mateo 14, 1-12


En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas». Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Se entristeció el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús. 

Oración introductoria

Señor, creo que quieres tener este momento de oración conmigo, no porque a Ti te haga falta sino porque quieres acompañarme y mostrarme el camino que debo seguir hoy. El espejismo de lo que me aleja de tu verdad es muy atrayente, no permitas que me deje seducir como Herodes.

Petición

Jesús, dame la gracia de escuchar hoy claramente tu verdad.

Meditación del Papa Francisco

Herodes hizo matar a Juan para contentar a la amante Herodías y el capricho de su hija. Juan es un hombre que ha tenido un tiempo breve de vida, un tiempo breve para anunciar la Palabra de Dios. Era el hombre Dios había enviado para preparar el camino a su Hijo. Y Juan termina mal su vida, en la corte de Herodes, que se encontraba en el banquete.
Cuando está la corte es posible hacer de todo: la corrupción, los vicios, los crímenes. Las cortes favorecen estas cosas. ¿Qué hizo Juan? Primero de todo anunció al Señor. Anunció que estaba cerca el Salvador, el Señor, que estaba cerca el Reino de Dios. Y lo había hecho con fuerza. Y bautizaba. Exhortaba a todos a convertirse. Era un hombre fuerte. Y anunciaba a Jesucristo. (Cf. S.S. Francisco, 7 de febrero de 2014, homilía en Santa Marta).

Reflexión

Jeremías y todos los profetas de Israel fueron siempre perseguidos por proclamar el incómodo mensaje de Dios, que exige una auténtica conversión del corazón.

Pero siempre afrontaron la persecución con ánimo viril e intrépido, aun a costa de la propia vida y del derramamiento de la propia sangre, como Juan Bautista, para dar testimonio de la verdad de Dios y de su palabra.

Juan el Bautista es el ejemplo clásico de la defensa inerme y valiente del profeta que, por defender su fe y la verdad, termina su vida como víctima fecunda, prefiguración de la muerte redentora de Cristo.

El verdadero cristiano, entonces, se convierte en "mártir". Más aún, sólo el mártir es el verdadero cristiano y testigo de Cristo (en griego, mártir significa "testigo"). Toda la historia de la Iglesia se ha visto coronada y adornada con la vida de tantos hijos suyos que, por amor a Jesucristo y por su fe en Él, se han convertido en mártires. Ésta es la condición radical del cristiano. Todos debemos estar dispuestos, por amor a Él y por su Iglesia, a ser testigos intrépidos del Evangelio, incluso hasta dar nuestra propia vida por Él.

Sólo así podemos llamarnos y ser auténticos cristianos, es decir, discípulos y seguidores de un Cristo, crucificado por la verdad del Evangelio y por nuestra redención.

Propósito

Si hay un precepto de la doctrina que no vivo, o que cumplo sólo por tradición, buscar leer y consultar sobre el tema para ser siempre un auténtico testigo.

Diálogo con Cristo 

Señor, qué gran ejemplo tengo en Juan el Bautista que con firmeza predicó siempre tu verdad. No le importaba la opinión de los demás, no permitía desvíos ni letargos egoístas. Gracias por iluminar mi conciencia, por ayudarme a ver dónde estoy siendo sordo o ciego e insensible a tu doctrina. Ayúdame a adherirme firmemente a tu voluntad para hacer de tu amor el centro de mi propia existencia. 
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