jueves, 14 de agosto de 2014

LA EUCARISTÍA: PRESENCIA VIVA.. PLENITUD DE VIDA

Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
Presencia Viva....plenitud de Vida
Que tuviste ganas no solo de comer con nosotros sino de ser nuestro alimento.... y tocaste a nuestra puerta y.... ¡no te reconocimos!.
 
Presencia Viva....plenitud de Vida


Cuando estoy en tu presencia, Señor, ahí, desde el Sagrario donde me miras y me escuchas... me da gusto recordar pasajes de tu vida y pienso que a ti te gusta... ¿Recordamos?

Ya resucitado te apareces a tus amigos, a los que tanto quisiste, a los que se durmieron cuando les pediste que velasen mientras sudabas sangre y estabas lleno de tristeza...

En la primicia de tu resurrección te apareciste a la mujer pecadora, porque ya arrepentida, te amaba en entrega total,... a tus seguidores en el camino de Emaús que iban decepcionados tras la muerte del Maestro, porque eran pesimistas y en su corazón solo tenían tristeza y desánimo..., al amigo que no creyó lo que le contaron sus compañeros ... y tuvo que meter sus dedos en tus llagas y la mano en tu herida palpitante para creer, e hizo que tu, Jesús, le dijeras: - "Tomás, porque has visto has creído. Dichosos los que creen sin ver"

Y en ese momento nos llamaste dichosos y bienaventurados a todos los que en el tiempo y la distancia creemos en Ti por la fuerza y la gracia de la fe.

Te volviste a aparecer una y otro vez después de tu resurrección...no como un fantasma, no como fue la resurrección de Lázaro, que a pesar del milagro de volver a la vida, quedó sujeto a volver a morir. No como algo irreal e intocable, no, te presentaste con una realidad tangible y transfigurado al mismo tiempo. Tu ya no pertenecías a la Tierra pero vivías en ella.

Eras presencia viva, plenitud de vida.

Y como queriendo demostrar que no eras una aparición, un fantasma o figuración de las mentes de tus discípulos, te sientas con ellos, conversas con sencillez y les pides de comer....

Hubo en tu tercer encuentro, un cuadro bellísimo.

Estaban pescando. No sacaban nada. Todo la noche fatigosa y sin ningún logro.

Al amanecer, la figura de un hombre joven, en la playa, les hace señas. Se acercan, El les dice: - "Muchachos, teneís algo que comer? " ( Jn 21,5). Estaban malhumorados y te contestaron, que no. Y les dijiste: - "Echad la red a la derecha y hallareís". Así lo habían estado haciendo toda la noche pero obedecieron en silencio, quizá recordando otra ocasión parecida... ¡y las redes se llenaron!

Volvieron a mirar a la orilla buscando al desconocido y te vieron encendiendo la hoguera. Todos los corazones latían fuerte por el mismo pensamiento y Juan fue el que habló :- "Es El, el Señor!

Pedro no pudo contener su carácter vehemente y se arrojó al agua con la túnica arrollada al cuello y cuando llegó a la orilla se la puso y corrió hacia Ti.

Luego se les unieron los demás , felices y seguros. Allí estabas Tu, el resucitado pero asando un pez, como antes, como un viejo y querido amigo, como el Maestro de siempre, sencillo, tierno, bondadoso, con tu mismo estilo de mansedumbre y con la misma forma, tan especial, de partir y repartir el pan.

Y Tu, Jesús, te acercas a nosotros así, en mil formas diferentes.

Te vemos en el que nos pide pan, en el que nos pide ayuda. Tenemos que estar alertas para conocerte, que no estemos distraídos con "una y mil cositas que no tienen valor".... y no tengamos que experimentar la tristeza de que LLEGASTE Y PASASTE DE LARGO.

Que tuviste ganas no solo de comer con nosotros sino de ser nuestro alimento.... y tocaste a nuestra puerta y.... ¡no te reconocimos!.

Tu que eres, Señor, presencia viva, plenitud de vida. ¡Ayúdanos, Señor!




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  • Ma. Esther de Ariño
     

    PERDONAR SETENTA VECES SIETE

    Autor: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net
    Perdonar setenta veces siete
    Mateo 18, 21-19,1. Tiempo Ordinario. Al perdonar encontramos paz en nuestra vida. Aunque sea costoso y se oponga a nuestros sentimientos.
     
    Perdonar setenta veces siete
    Del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-19,1 

    En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano. Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

    Oración introductoria

    Dios mío, creo que estás aquí presente. Espero y te suplico humildemente que guíes esta oración. Ayúdame a tener los mismos sentimientos de acogida y misericordia que tuvo tu Hijo, Jesús.

    Petición

    Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo para amar y perdonar a los demás como los amas Tú.

    Meditación del Papa Francisco

    Donde está el engaño, no está el Espíritu de Dios. Esta es la diferencia entre pecador y corrupto. Quien lleva una doble vida es un corrupto. Distinto es quien peca y quisiera no pecar, pero es débil y va al Señor y le pide perdón: ¡a este el Señor le quiere mucho! Lo acompaña, está con él. [...] Una putrefacción barnizada: esta es la vida del corrupto. Y Jesús, sencillamente, no llamaba "pecadores" a estos, sino "hipócritas".
    Y qué bello lo otro ¿no? Si peca contra ti siete veces y las siete veces te dice: "Me he arrepentido, soy un pecador", tú le perdonarás. Es lo que Él hace con los pecadores. Él no se cansa de perdonar, solo con la condición de no querer llevar esta doble vida, de ir hacia Él arrepentidos: "¡Perdóname, Señor, soy un pecador!". Pero sigue adelante, sigue adelante: yo lo sé. Pidamos hoy la gracia al Espíritu Santo que huye de todo engaño, pidamos la gracia de reconocernos pecadores: somos pecadores. Pecadores, sí. Corruptos, no.(Cf S.S. Francisco, 11 de noviembre de 2013, homilía en la capilla de Santa Marta).

    Reflexión

    San Juan Pablo II dio al mundo uno de los más grandes ejemplos de perdón cuando, en 1982, después de que atentaran contra su vida, fue a visitar a Ali Agca para ofrecerle su perdón. Perdonar a quien intentó asesinarle es todo un testimonio del seguimiento de Cristo.

    Jesús no pone límites a la hora de olvidar las faltas. Además nos dejó un sacramento, el de la Penitencia, para borrar los pecados que cometiésemos contra Él, contra Dios. De ahí sacamos una lección de misericordia y de amor. Dios nos gana a todos en generosidad, y no sólo nos perdona una o dos faltas, sino todos los pecados por graves que éstos sean.

    Así como Dios perdona, así como el Papa perdonó, igualmente debemos hacer nosotros con todos aquellos que nos perjudican.

    Perdonar es vivir la caridad. Aunque sea costoso y se oponga a nuestros sentimientos y pasiones, es la mejor manera de manifestar nuestra correspondencia al amor de Dios.

    El perdón es una manera de vivir muy cristiana, y muy necesaria, sobre todo en los ambientes donde reina el odio y la venganza. Dicen que las guerras no se vencen con la fuerza de las armas, sino con el poder del perdón.

    Propósito

    Imitar el amor misericordioso de Dios en mi propia vida, con cada persona con la que tenga contacto: familia, compañeros de estudio o trabajo, amigos.

    Diálogo con Cristo 

    Padre mío, lo que puedo llegar a hacer, si dejo actuar tu gracia, es impresionante. Porque contestarle a Pedro que no sólo siete, sino setenta veces siete, es todo un desafío, imposible sin tu gracia e inspiración. Ayúdame a recorrer este camino de amor y misericordia hacia los demás. 

    BREVE HISTORIA DE LA EUCARISTÍA


    Autor: Michael Pennock | Fuente: foro.univision.com 
    Breve historia de la Eucaristía
    El Concilio Vaticano II quiso hacer de la eucaristía una celebración de la comunidad entera


    Como todos los sacramentos, la celebración de la eucaristía ha cambiado a través de los siglos. Nuestra pequeña historia enfatizará algunos hechos sobresalientes de cada era.


    Los Primeros Años

    Hemos visto cómo la Eucaristía comenzó en La Última Cena y cómo las primeras comunidades siguieron el mandato de Jesús de “partir el pan” en su nombre. (Hechos 2:42).

    En la Primera Carta a los Corintios, San Pablo describe una eucaristía que se celebraba en una cena comunitaria, que se compartía en las casas de los primeros cristianos. En esta cena se incluía la bendición del pan y del vino, el partir el pan y la comunión. San Pablo nos relata los abusos en esta cena comunitaria. Por ejemplo, algunas personas bebían demasiado; otras se olvidaban de compartir la cena con los pobres que estaban entre ellos. Esto dejó atónito a Pablo ya que el propósito de la cena era la de celebrar al Señor en medio de ellos. El comportarse egoístamente traía consigo una advertencia muy seria: “Cada uno ha de examinarse a sí mismo y sólo entonces comer del pan o beber de la copa; porque la persona que come y bebe sin reconocer al cuerpo está comiendo y bebiendo su propia condenación." (1 Cor 11:28-29).

    Muy pronto, la eucaristía ya no se celebraba en la cena. Por ejemplo, cuando San Justino escribe sobre la Eucaristía en el 150, no menciona la cena. Mientras el número de cristianos crecía, la Eucaristía se celebraba independientemente de la cena comunitaria.


    El Segundo/Tercer Siglos

    Una vez que la comunidad apostólica ya no existía, la liturgia que se desarrolló usaba cada vez más, leía, y reflexionaba en lo que habían escrito los líderes de la primera generación así como Pablo. Cuando los judío-cristianos ya no eran bienvenidos en el servicio de la sinagoga, ellos agregaron las oraciones, cantos, cánticos y homilía a la liturgia eucarística. Hoy en día reconocemos este desarrollo como la liturgia de la palabra.

    En estos primeros días, el celebrante de la liturgia tenía amplia libertad para componer sus propias oraciones para la misa. Sin embargo, pronto todos tenían las mismas normas ya que las diferentes comunidades comenzaron a adoptar las oraciones de sus celebrantes más elocuentes así como Hipólito (c. 215).


    Siglos Cuarto al Octavo

    La aceptación del cristianismo por Constantino (313) llevó a que se difundiera rápidamente en el Imperio Romano. Esto llevó a cambios significativos en la celebración de la liturgia.

    - El latín se convirtió en el idioma estándar de la liturgia (384) ya que era el lenguaje común en el mundo romano.

    - El aumento del número de cristianos hizo que se salieran de las casas. Al comienzo las asambleas se reunían en las basílicas (edificios imperiales); más tarde construyeron y dedicaron iglesias.

    - El aspecto del sacrificio de la Eucaristía creció en importancia mientras que el simbolismo de la cena se fue desvaneciendo.

    La teología del período enfatizaba la divinidad de Cristo. Esto llevó a que la gente se sintiera menos digna de acercarse al Señor, el creador y el juez del universo. Como resultado, menos gente se acercaba a recibir la comunión.


    La Edad Media (Siglos 9°- 15°)

    Los teólogos de esta era debatieron el significado de la “presencia real” de Cristo en el pan y el vino eucarísticos. Usaron el término transubstanciación para describir el misterio del pan y el vino que se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesús resucitado aunque aún tengan las apariencias del pan y del vino.

    Las iglesias grandes, el énfasis de que la misa es un sacrificio, el sentimiento cada vez mayor de que los laicos eran espectadores del drama que se desarrollaba en el altar, todo esto llevó a que se creyera que la consagración era la parte principal de la misa. El énfasis no era tanto en recibir a Jesús en la comunión sino en ver y adorar al Señor en la eucaristía. Como eran muy pocos los laicos que recibían la comunión, un barquillo pequeño y redondo (que se le nombró hostia, del latín “víctima sacrificial”) se sustituyó por la barra del pan.

    Como habían muy pocos que recibían la santa comunión, el Cuarto Concilio Laterano (1215) pasó la ley que exigía que los católicos recibieran la comunión por lo menos una vez al año. Se originaron las prácticas que se enfocaban en la devoción eucarística. Estas incluían el elevar la hostia y el cáliz durante la misa, bendición, exposición, las cuarenta horas y la fiesta de Corpus Christi (el cuerpo de Cristo).


    Desde la Reforma hasta el Siglo Veinte

    El siglo dieciséis nos trajo la Reforma Protestante. El Concilio de Trento (1545-1565) se convocó para corregir algunos de los abusos que se cometían en la Iglesia. También defendió algunas de las creencias católicas que los reformadores habían atacado. En el área de la eucaristía, los padres de la iglesia reafirmaron la presencia real de Jesús y lo adecuado del término teológico transubstanciación. También defendieron la naturaleza sacrificial de la misa en contra de los reformadores. Lo más significativo fue que el Papa Pío V publicó el Misal Romano (1570) para que el rito oficial tuviera uniformidad. La Iglesia lo usó durante los siguientes cuatrocientos años.

    La devoción al santísimo sacramento siguió floreciendo, aunque la gente recibía la comunión raras veces. Eso fue hasta 1910 cuando el Papa Pío X permitió que los niños que hubieran llegado a la edad de la razón recibieran la santa comunión y animaba a que todos los fieles recibieran la comunión frecuentemente.


    La Eucaristía Hoy en Día

    Hace muchos años, los teólogos comenzaron un movimiento litúrgico que fue aceptado por los líderes de la Iglesia y esto llevó a algunas reformas importantes en la liturgia. El documento clave del Vaticano II La Constitución de la Sagrada Liturgia (1963) fue el punto más saliente del movimiento de la reforma. Eso llevó a la renovación de todos los sacramentos. Los cambios importantes que hoy los damos por hecho incluyen lo siguiente.

    - Celebramos la misa en el lenguaje vernáculo para que podamos entender plenamente lo que quiere decir la misa.

    - La liturgia de la palabra tiene mayor importancia. Las pautas indicaban al homilista a que desarrollara su homilía basándose en las lecturas. Las lecturas dominicales giraban alrededor de un ciclo de tres años. Este énfasis ha ayudado a que los católicos descubran las sagradas escrituras.

    - Ahora el altar está de frente a la gente. Esto invita a un mejor entendimiento de lo que está pasando en la eucaristía. Simbólicamente también, la misa invita a todos los que están presentes a que participen más plenamente.

    - La misa de hoy incluye la Oración de los Fieles, que es un vínculo entre la devoción eucarística y la iglesia universal, el mundo y todos los que están sufriendo en la comunidad.

    - La participación activa de la congregación es un aspecto importante de la liturgia después del Vaticano II. Antes, era muy común hablar de “ir a misa.” Hoy, hacemos hincapié en “celebrar la eucaristía.” La misa no es un asunto privado. Es un culto público en donde la comunidad, dirigida por el sacerdote, se une para agradecer, alabar y adorar a Dios todos juntos.

    - El rito actual permite recibir la comunión en la mano y la comunión bajo las dos especies.

    - Los laicos pueden servir en muchos de los ministerios litúrgicos, por ejemplo, como lectores, ministros eucarísticos, miembros del coro, ujieres y portadores de las ofrendas.


    En resumen, el Vaticano II quiso hacer de la eucaristía una celebración de la comunidad entera. Muchas de las reformas nos ayudan a entender mejor el simbolismo y el significado de la misa. También nos ayudan a que nos reunamos todos juntos como una comunidad.

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