domingo, 9 de noviembre de 2014

¿CUÁNTAS PERSONAS COMPARTEN SU FE EN LOS MEDIOS ELECTRÓNICOS?




¿Cuántas personas comparten su fe en los medios electrónicos"
 Fecha: 08 de Noviembre de 2014




¿Cuántas personas comparten contenidos relacionados con su fe en los medios electrónicos? A esta pregunta da respuesta el estudio «Religion and Electronic Media» elaborado por el Pew Research Center´s de Estados Unidos y publicado el 6 de noviembre de 2014. En el lapso de una semana ordinaria uno de cada cinco estadounidenses (un 20% de la población total de Estados Unidos) comparte su fe en redes sociales comoTwitter o Facebook. Se trata de un porcentaje más o menos análogo al que ve programas televisivos de cariz religioso (23%), escucha radio confesional (20%) o escucha música cristiana (19%). En ese mismo lapso de tiempo casi la mitad de los americanos (46% del total de la población americana) ha visto el contenido religioso que otra persona compartió en la web en una semana común.


Yendo a algunos detalles más del estudio se puede constatar también que la web no es un espacio donde la gente hace lo que no haría off line: de hecho, el 40% de los encuestados afirman que comparten algo acerca de su fe fuera de la web, en un entorno real (según otro estudio del Pew Research un 35% de americanos asiste a servicios religiosos al menos una vez a la semana). La práctica del compartir la fe on line se muestra entonces como una actividad complementaria y no sustitutiva de la participación presencial real en la vida de las propias confesiones religiosas. De hecho, según la investigación «Religion and Electronic Media», quienes participan con más frecuencia en actividades religiosas son más propensos a publicar contenidos de fe en la red: entre los adultos que afirman asistir a servicios religiosos al menos una vez a la semana, el 31% dice que comparte su fe en la red; esto sucede sólo en el 8% de los que rara vez o nunca asisten a servicios religiosos.

El estudio cita el caso de dos grupos donde esta constatación es especialmente alta: los evangélicos blancos y los protestantes negros están por encima de la media americana en torno a prácticas como el consumo de música cristiana, programas de tv y radio confesionales y a compartir su fe on line.

El factor edad fue también considerado en el estudio. De acuerdo a los datos, los adultos jóvenes (rango de edad de 18 a 29 años) son doblemente más propensos a ver a otros compartir su fe en la web si se les compara con los mayores de 50 años. Además del factor generacional este dato pondría de manifiesto que los hábitos de consumo son diferentes pues, por ejemplo, ver televisión confesional es más frecuente en los adultos mayores de 30 años que en los menores.

Otro dato interesante del estudio es el que muestra que el 50% de los adultos no afiliados religiosamente vieron que otros compartían contenidos de fe en las redes sociales. Cuantitativamente hablando, un 47% de evangélicos blancos comparten contenidos religiosos mientras que sólo el 39%  de los católicos los hacen en una semana ordinaria.

PUEDES DEJAR DE IR A MISA SI...

Puedes dejar de ir a misa si... 
Santificar las fiestas
Estamos obligados a oír Misa entera todos los bautizados con uso de razón a no ser que haya una causa excusante


Por: P. Jorge Loring, S.I. | Fuente: Para salvarte



Santificar las fiestas es oír Misa entera y no trabajar sin verdadera necesidad. El día más grande del año es el domingo de la Resurrección del Señor. Todos los domingos son una conmemoración de este gran día de Pascua. En el Antiguo Testamento el día de fiesta era el sábado. Pero los Apóstoles lo trasladaron al domingo porque en este día resucitó Nuestro Señor.

En los Hechos de los Apóstoles se nos cuenta que los cristianos se reunían los domingos para celebrar la Eucaristía(621). Y la «Didajé» escrita entre los años 80 y 90 de Nuestra Era afirma que los cristianos asistían a Misa el domingo(622).

Están obligados a oír Misa entera los días de precepto todos los bautizados que han cumplido los siete años y tienen uso de razón. «Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave»(623). Una falta habitual a la Santa Misa, sin causa excusante, supone un desprecio del precepto. El precepto de oír Misa consiste en asistencia personal a la iglesia. No satisface el precepto quien la oye por televisión. Aunque oír Misa por televisión siempre será una cosa laudable, pero no suple la obligación de ir a oírla personalmente, a no ser que haya una causa excusante.

Además de la presencia física es necesario estar presente también mentalmente, es decir, atendiendo. Una distracción voluntaria puede ser pecado, si es prolongada. Las distracciones involuntarias no son pecado. El precepto es de oír Misa entera, pero omitir una pequeña parte, al principio o al final, no es pecado grave.
Aunque lo mejor es oírla desde que sale el sacerdote hasta que se retira. Al que llega después de haber empezado el Ofertorio, esa Misa no le vale.

El precepto de oír Misa puede cumplirse el sábado por la tarde. Lo mismo en las vísperas de las demás fiestas de precepto. Cuando hay dos fiestas de precepto seguidas, hay que oír Misa por cada día, en las horas oportunas.

Decir que lo mismo da ir a Misa el domingo que el lunes es como decir que lo mismo da ir a felicitar a tu padre porque es su santo, el día que acude toda la familia, o tres días después porque es más cómodo para ti.

Quedan excusados de ir a Misa los que tienen algún impedimento: una enfermedad que no permita salir de casa, un viaje que no te dé tiempo de oírla, el vivir lejos de la iglesia más cercana, una ocupación que no puede abandonarse, por ejemplo: los que cuidan enfermos y no tienen quien los sustituya. Para saber cuándo tenemos un motivo razonable que nos excuse de ir a Misa lo mejor es consultar con un sacerdote.
Si no tienes un sacerdote a mano, y te urge solucionar tu duda, puede ayudarte la norma siguiente:

Puedes dejar la Misa si, dadas las circunstancias en que te encuentras, dejarías también prudentemente un negocio de cierta importancia para ti. Si en esas circunstancias en que te encuentras tuvieras una ocasión única de cobrar una cantidad importante de dinero, ¿dejarías pasar esa ocasión? Pues la Misa vale más de un millón. Tiene valor infinito.


Notas:

(621) - Hechos de los Apóstoles, 20:7. Véase la nota de la Biblia de Jerusalén sobre la costumbre de llamar al domingo «Día del Señor»

(622) - Didajé, XIV

(623) - Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 2181

UN MOMENTO DE SERENIDAD


Un momento de serenidad
Cuentos

Nuestra alma no necesita sólo agua, sino la serenidad y la paz que da el silencio. Nada florecerá en quien no vive en paz. 


Por: P. Miguel Segura | Fuente: Catholic.net




 
Llegué al Collado del Acebal en tiempo de lluvias. Nunca había visto caer tanta agua en tan poco tiempo, así que enseguida comenté a todos mi asombro ante los torrentes que pasaban ante nosotros deslavando los campos y convirtiendo los caminos en auténticos ríos.

Sin embargo las montañas y los valles estaban muertos y parecían amasados de fango y tristeza. No pude ocultar por más tiempo mi perplejidad:

- ¿Por qué no están verdes los valles y las montañas si cae tanta agua?

Y uno de los más ancianos me dio una palmada en la espalda y me dijo:

- El agua es muy buena, pero ahora es violenta. Espera y verás.

Esperar no fue fácil. Los truenos estallaban por las noches con tal ímpetu como si una manada de bisontes galopara por el tejado. Fuera sólo había agua y más agua. Pero, como dijo el anciano, era un agua voraz, más insoportable para los campos que el sol del desierto... pero era agua, sólo agua.

A los pocos días amainó el temporal y, al pasar la época de lluvias, una gran serenidad se adueñó del clima. El sol salía y se ocultaba trazando en el cielo un recorrido limpio de nubes. Así, en medio de la calma y de la paz, la región floreció y se convirtió en un vergel como nunca antes había visto.


Nuestra alma no necesita sólo agua, sino la serenidad y la paz que da el silencio. Nada florecerá en quien no vive en paz.
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