miércoles, 19 de noviembre de 2014

TURISTAS ESPIRITUALES


Turistas espirituales
Qué Dios maravilloso tenemos, que sigue dándonos Sus regalos en la forma de los Santuarios Marianos 


Por: www.reinadelcielo.org | Fuente: www.reinadelcielo.org



Rezando en la Catedral de mi ciudad, puedo ver a los turistas que se acercan desde muchos lugares, cámara fotográfica en mano, admirando vitrales, imágenes, techos, pisos, paredes. En fin, ven todo, menos al Dios Presente en el Sagrario. Caminan mirando hacia arriba y hacia los costados como si estuviesen en un museo, hablando entre ellos, comentando sobre tal pieza de arte o tal tesoro histórico. Qué triste es para Dios que estos turistas lo visiten en Su Casa, y ni siquiera lo saluden, o se den cuenta de Su Presencia. No se detienen ni durante la celebración de la Eucaristía. Esto es verdadero turismo, gente que visita una iglesia igual que las ruinas de un templo azteca o griego ¡Están tan cerca de Dios, y no lo notan!

Sin embargo hoy me quiero referir a otra clase de turismo, el turismo espiritual. Hablo de aquellas personas que andan por el mundo tratando una y otra vez de presenciar un milagro, una prueba evidente de la existencia de Dios. Van a un lugar y a otro, desde Lourdes a Fátima, desde Medjugorje a Guadalupe, una y otra vez, buscando e implorando encontrar ese milagro que los reconforte, que fortalezca su fe. No me refiero a quienes acuden a esos santos lugares a pedir o agradecer, sino a quienes buscan presenciar una manifestación de Dios allí. En resumidas cuentas, un milagro.

¿Está mal eso? Los milagros son una de las principales herramientas que Dios utiliza para llamarnos. Si analizamos con atención los cuatro Evangelios, veremos que la mayor parte de los relatos se refieren a milagros hechos por Jesús, y sólo reflejan una parte de los que El hizo. El milagro es la alteración del orden natural que Dios realiza en algún momento, perceptible por los sentidos o la razón, con el objetivo de llamar a nuestra alma a reconocer Su Existencia y Su Amor. Y el milagro sigue siendo el principal medio que Dios tiene para llamarnos, aún en nuestros tiempos. Milagros que no aparecen en los periódicos, ni necesitan ser probados científicamente, pero que las almas reconocen y aprovechan para sustentar un camino de conversión duradera. El milagro es un llamado personal, íntimo, que a veces se comparte con otros, y otras veces no.

Las vidas de los santos que son elevados a los altares cada año reflejan muchos milagros, baste leer las crónicas y los estudios hechos en los procesos canónicos para verificarlo. Y en las apariciones de Maria en tantos lugares del mundo, a lo largo de los siglos, se advirtieron y se siguen advirtiendo multiplicidad de milagros que son el sustento del crecimiento y sostenimiento de la devoción, de las conversiones. Milagros en hospitales, en pequeñas parroquias de pueblo, en humildes hogares, en ciudades y campos ¡Milagros no faltan!

Sin embargo, el riesgo con los turistas espirituales es que quizás ellos ya recibieron un milagro, un regalo de Dios, y sin embargo siguen buscando una y otra vez repetir la experiencia. Tal vez fue la sanación de una enfermedad, o un testimonio de alguien cercano, o un llamado interior innegable. Andan de aquí para allá buscando otro milagro, una confirmación, otra prueba de la Divinidad del Dios invisible a nuestros ojos. Y con tanto andar rodando y rodando, lo único que logran es adormecer sus almas, las narcotizan. Hacen algunas visitas, rezan algunos Rosarios, y creen que ya está, ya cumplieron con Dios ¡Sin trabajo no hay conversión, sin oración no hay conversión!

El milagro es el llamado, la conversión es la respuesta. El alma debe responder con conversión: oración y trabajo por el Reino de Dios. La oración le dirá a la persona cual es la misión, cual es el trabajo que debe hacerse. Algunos tendrán como misión orar, orar por los demás durante horas, días, años. La Oración como trabajo supremo que llega al pie del Trono de Dios. Para otros la tarea será la evangelización, la ayuda a Dios tiene diversas formas que cada uno debe descubrir. Y siempre sostenidos en la oración, ora y labora es el mandato Divino.

Si el alma recibe el llamado de Dios, y como respuesta busca recibir otro llamado, y otro llamado, ¿Qué se supone que debe pensar Dios de tal contestación? En realidad esa alma se transforma en una especia de planta parásita que busca absorber y absorber de lo que otros producen, y en definitiva reclama de Dios algo que no es justo, no es Su Voluntad.

Una de las más maravillosas reacciones del alma humana es la de peregrinar a los lugares donde está Dios, o Su Madre, para buscarlo, para encontrarlo. Es pura inspiración del Espíritu Santo. Pero transformarse en un turista espiritual que busca y rebusca, sin lograr entrar finalmente en un camino de conversión duradera, no es bueno. Como esos turistas que entran a la catedral mirando techos y paredes, sin ver a Quien está allí delante llamándolos realmente. Es una visita vacía, a ciegas, estéril, cuando no se orienta al espíritu, a la verdadera esencia del llamado.

Se busca a Dios, no al milagro. Se busca al Señor de los milagros, no a los milagros del Señor. Se busca el espíritu, Dios decide cómo trabajar el alma entonces. Jesús hace el milagro cuando quiere, con quien quiere, y como quiere. Y en general no lo hace cuando nosotros lo buscamos, sino que nos sorprende en tiempo, circunstancias y lugar ¡Quienes somos nosotros para juzgar Su modo de hacer las cosas!

Qué Dios maravilloso tenemos, que sigue dándonos Sus regalos en la forma de los Santuarios Marianos, o tantas devociones que se han desarrollado en todos los continentes, procesiones y fiestas de la iglesia. Tantos motivos para recibir la caricia de Dios. Seamos dignos receptores de esas Gracias, devolvamos amor con amor. Trabajemos para el Reino, respondiendo al amoroso llamado de un Dios que no deja de buscarnos, de golpear la puerta de nuestro corazón con insistentes caricias y Palabras de aliento.


Imagen: Ramón Llovet

CÓMO CONTAGIAR EL PLACER DE LEER: 11 CONSEJOS


Cómo contagiar el placer de leer: 11 consejos.
Cómo contagiar el placer de leer: 11 consejos.

Los libros son alimento de la inteligencia.


Por: Luis Olivera, escritor y periodista | Fuente: Catholic.net




Lean libros con frecuencia delante de sus hijos y que se note que los aprecian. Los egipcios decían: “Ama los libros como amas a tu madre”. Y, vayan haciendo una biblioteca familiar, en un sitio accesible de la casa.

1. Lean libros con frecuencia delante de sus hijos y que se note que los aprecian. Los egipcios decían: “Ama los libros como amas a tu madre”. Y, vayan haciendo una biblioteca familiar, en un sitio accesible de la casa. Pérez-Reverte, hablando de sus primeras lecturas, decía: “Tuve la suerte de crecer con libros cerca; sólo tenía que acercarme a las estanterías y cogerlos”. Que sea una biblioteca sin llaves, accesible a todos. Serán muy escasos los libros que unos padres pueden leer y sus hijos todavía no. Antes de ser elegido Papa, Juan Pablo I escribió cartas a personajes históricos. En la dedicada a Walter Scott, reconoce que sus libros “a mí me encantaban de pequeño. Y todo limpio. Libros que exaltan siempre el valor y la lealtad, y pueden dejarse sin peligro en manos de los niños ”.

2.- Compren libros habitualmente, pero bien seleccionados: son el alimento de la inteligencia y, por ello, hay que garantizar que la mercancía es de excelente calidad. En el cerebro, cualquier virus se reproduce inmediatamente. Hay tanto que leer y tan poco tiempo en la vida para hacerlo, que merece la pena afinar la puntería y leer sólo lo mejor.

3.- Que siempre haya un libro para cada hijo entre los regalos de Reyes y del santo y cumpleaños. Animen a sus hijos a que tengan la ilusión de hacerse su pequeña biblioteca de libros infantiles.

4.- Léanles a sus hijos, al menos 15 minutos cada día: les aclararán dudas de palabras nuevas, expresiones hechas, refranes, dichos y, a la vez, les harán ver qué conductas están bien y cuáles van contra su dignidad de personas. Luis Vives recomendaba a uno de sus discípulos: “Procura que no pase un solo día sin leer y escribir algo”. Paco Abril se pregunta: “¿En cuántos hogares se les cuentan cuentos a los niños? En muy pocos. Los niños a los que se les leen cuentos, descubrirán que las historias que les conmueven y apasionan, están en los libros”.

5. Hagan que sus hijos lean delante de Uds.: les enseñarán a pronunciar bien las palabras, hacer las pausas debidas y leer con el ritmo correcto. Después, pregúntenles si han entendido lo que han leído, para aclarar conceptos y enriquecer su vocabulario.

6.- Dediquen algún tiempo del fin de semana a leer en familia alguna obra maestra de la literatura y a debatir después sobre lo leído.

7.- Contraten videos basados en buenas obras literarias para, después, animarles a leerlas. Sólo de las obras de Shakespeare se han filmado 336 películas.

8.- Infórmense bien de los cuentos, libros, cómics y tebeos adecuados a la edad de cada uno de sus hijos, para acertar en la elección y lograr que se interesen por cultivar esta afición en el futuro.

9.- A la misma edad, la madurez de cada hijo es distinta. Un libro adecuado para uno no lo será para otro. Hay que distinguir entre niños y niñas, no por machismo, sino porque tienen sensibilidades diferentes.

10.- Moverse sobre un plano inclinado, para no llegar al empacho, sin forzarles los gustos, para evitar posibles rechazos. Las colecciones de ‘comics´ bien elegidas, pueden aficionar. Poco a poco se aumenta la dosis, hasta llegar a la universidad habiendo leído a los clásicos. Como decía un viejo profesor de literatura, “en los clásicos están todas las miserias humanas, pero bien resueltas”.

11.- Si ven algún hijo suyo adolescente con un libro poco aconsejable, no lo pueden dejar pasar por alto. Albino Luciani dice: “En los libros de hoy, cuesta trabajo encontrar gentiles doncellas, alegres y sentimentales, pero pudorosas y reservadas. (..) Tus heroínas, (Walter Scott), tienen sentimientos delicados y se sonrojan con facilidad; las protagonistas de hoy no se sonrojan jamás: fuman, beben, ríen a carcajadas y no son más que un fenómeno biológico o una diversión. El matrimonio no es nunca el desenlace normal de una novela. Con frecuencia (las jóvenes), además de corrompidas, son cínicas y sanguinarias”.





Preguntas y comentarios al autor de este artículo

LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS


Parábola de los talentos
Parábolas


Lucas 19, 11-28. Tiempo Ordinario. Ser fieles en lo pequeño para serlo también en lo grande. 


Por: P. Juan Gralla | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Lucas 19, 11-28
En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola, pues estaba Él cerca de Jerusalén, y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. Dijo pues: Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse. Habiendo llamado a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: "Negociad hasta que vuelva." Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: "No queremos que ése reine sobre nosotros." Y sucedió que, cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos, a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: "Señor, tu mina ha producido diez minas." Le respondió: "¡Muy bien, siervo bueno! ; ya que has sido fiel en lo mínimo, toma el gobierno de diez ciudades."
Vino el segundo y dijo: "Tu mina, Señor, ha producido cinco minas." Dijo a éste: "Ponte tú también al mando de cinco ciudades." Vino el otro y dijo: "Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste." Dícele: "Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses." Y dijo a los presentes: "Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas." Dijéronle: "Señor, tiene ya diez minas." "Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará." "Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí." Y habiendo dicho esto, marchaba por delante subiendo a Jerusalén.


Oración introductoria
Señor, inicio mi oración dándote las gracias por todos los dones que me has concedido, ayúdame a saber duplicarlos para corresponderte con generosidad. No permitas que el miedo o la mediocridad me separen del camino que me puede llevar a la santidad.

Petición
Jesucristo, enséñame a ser perseverante en el buen uso de mis talentos, para servirte a Ti y a los demás.

Meditación del Papa san Juan Pablo II
El hombre no es un testigo inerte del ingreso de Dios en la historia. Jesús nos invita a "buscar" activamente "el reino de Dios y su justicia" y a considerar esta búsqueda como nuestra preocupación principal. A los que "creían que el reino de Dios aparecería de un momento a otro", les recomienda una actitud activa en vez de una espera pasiva, contándoles la parábola de las diez monedas encomendadas para hacerlas fructificar. Por su parte, el apóstol san Pablo declara que "el reino de Dios no es cuestión de comida o bebida, sino -ante todo- de justicia" e insta a los fieles a poner sus miembros al servicio de la justicia con vistas a la santificación.
            Así pues, la persona humana está llamada a cooperar con sus manos, su mente y su corazón al establecimiento del reino de Dios en el mundo. Esto es verdad de manera especial con respecto a los que están llamados al apostolado y que son, como dice san Pablo, "cooperadores del reino de Dios", pero también es verdad con respecto a toda persona humana» (S.S. san Juan Pablo II, 6 de diciembre de 2000).

Reflexión
Esta meditación está dedicada a los pequeños de la casa; a los niños. Porque nos ayuda a valorar la importancia que tiene este periodo de la vida para los planes de Dios.

Un niño no tiene que dirigir una empresa, pero tiene una tarea escolar que debe cumplir. No sabe qué es la Constitución de su país, pero tiene unos padres a los que debe obedecer. Porque, de lo que aprenda ahora, aunque sean cosas pequeñas, dependerá todo su futuro.

Así dice la parábola de los talentos (o las minas). Si un niño es capaz de sacar adelante sus compromisos de niño será una garantía para cuando sea adulto. Porque cuando sea mayor, se le pondrá al frente de "diez ciudades" y las gobernará con la misma fidelidad con la que hoy hace su cama, ayuda a las tareas del hogar, mantiene su habitación limpia y ordenada, etc.

Por tanto, no hay que despreciar las cosas pequeñas. Todo es importante en esta vida. Y las personas no cambian de la noche a la mañana, sino que se forjan día a día. El niño que no reza las oraciones de la noche a la Virgen o no va todos los domingos a Misa, ¿cómo puede esperar que lo hará cuando sea adulto?

Propósito
Diariamente, antes de dormir, hacer un balance sobre el uso que hice de los dones que Dios me ha dado.

Diálogo con Cristo
Jesús, no quiero ser un espectador pasivo, sino un colaborador infatigable de tuyo. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad y hacer multiplicar todos los dones que me has confiado. Tengo mucho que dar, pero mucho más que ganar, si uso mis talentos para ayudar a los demás.
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