viernes, 19 de diciembre de 2014

¿CÓMO LIBERARSE DE LA ENVIDIA?


¿Cómo liberarse de la envidia?
Perdón, alabanza y bendición para resisitir a la envidia
Por: Padre Javier Soteras | Fuente: http://radiomaria.org.ar



Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Mateo 11,28-30

Ciertamente el Señor quiere que reposemos y descansemos en Él. Espera que pongamos en Él toda nuestra confianza y así Él podrá tomarnos en sus brazos. Podemos confiar al poder de Dios todo lo que nos preocupa, todo lo que no queremos que sea dañado por los envidiosos, nuestros planes, la salud, la familia, el trabajo. La envidia supone mirar mal el bien del otro.

Nosotros queremos que en medio de esas acciones tremendas con las que el mal espíritu obra, le pedimos a Dios que ejerza el poder y nos sostenga. Cuando hemos sido humillados a causa de estas situaciones, el mejor refugio es la amistad de Dios, esa que nos ofrece Él. El quedarnos postrados delante de Él, saliendo de la lamentación. Él siempre nos levanta para que sigamos caminando en el amor, el servicio y el don maravilloso de la paz que nos regala para comunicarla a otros. “No te alegres de mi suerte, enemiga mía, porque si he caído, me levantaré; si habito en las tinieblas, el Señor es mi luz” Miqueas 7,8

A partir de esa actitud fuerte que nace de la confianza, siguiendo el evangelio de hoy, podemos superar todas las dificultades. Con la gracia que nos da el Señor de fortaleza y de poder estar en su presencia por encima de todo. Que Él nos regale gracia de confianza y de descanso en su presencia.

También sentimos cuánto se hace inestable el camino cuando la división que se da entre los nuestros, nos genera sobretodo en torno a la envidia que es mirar mal el bien que el otro posee, dejando de estar en comunión con él. A partir de esa mala mirada surgen las contiendas, las divisiones, las acusaciones desmedidas bajo la forma de difamación y calumnia. Por eso es tan importante pedirle al Señor que nos proteja la envidia. El peor daño que pueden hacernos los envidiosos es llenarnos de miedo y de rencor. Si no tuvieramos miedo y no estuviéramos pendientes de ellos nos sentiríamos fuertes y podríamos defendernos de esas circunstancias sin sufrir tanto. El temor que nos despierta nos debilita y perturba, hasta incluso llegar a enfermarnos. Cuando hay perturbación se desdibuja el camino y se desdibuja el ánimo.

Es bueno saber que en las tormentas de la vida aparecen nuestros amigos los santos que se hacen fuertes con nosotros para protegernos.

Cuando estamos muy pendientes de nuestra imagen y de lo que digan los demás nos llenamos de angustia por cualquier crítica y podemos caer en la soberbia. Necesitamos liberarnos de eso y animarnos a avanzar en la tormenta con las armas de la oración, del servicio, de la caridad, de la paciencia, del perdón, de la reconciliación… todo con lo que el Señor nos quiere que avancemos y quitemos de medio las insidias del mal.


Perdón, alabanza y bendición para resisitir a la envidia
En medio del gran crecimiento de nuestra obra también comienzan a sacudirse las fuerzas del mal. Es necesario para poder estar en Dios y descansar en Él, liberarnos de lo que nos quita la confianza. ¿Cómo defendernos de la envidia para que la confianza no sea dañada?. 3 pasos dice Victor Manuel Fernández: perdón, alabanza y bendecir


Perdón

Lo primero es perdonar, porque si alimentamos el rencor y deseamos el mal a los envidiosos complica las cosas y se produce un espiral de violencia y la Palabra de Dios nos pide que no alimentemos ese veneno. En lo posible y en lo que dependa de nosotros vivamos en paz con todos, “no se hagan justicia por su propia cuenta”. Si tratamos de comprender la debilidad del otro, si le pedimos cada día al Señor la gracia de perdonarlo, y le entregamos al Señor nuestro dolor, el perdón terminará por desatar los nudos de la convivencia.

Es importante, a la hora de perdonar a alguien, saber cuántas veces me ha perdonado Dios por tantos a los que hice daño y que también eran hijos suyos. También puedo recordar las faltas de perdón que producen en mí mucha angustia, porque me pueden enfermar. Descansar y reposar en Dios solo es posible cuando sacamos estos sentimientos por gracia de Dios. Es importante intentar comprender que el que me envidia vive cosas muy dolorosas y por eso hace de mí un chivo expiatorio. Le pedimos a Dios que nos de la posibilidad de ir un poco más alto, de perdón y de grandeza de alma.


Alabanza

La alabanza es una oración maravillosa, que levanta el corazón hacia Dios y lo saca de la angustia interior, de las tristezas, de las amenazas y los temores. Puedo alabar a Dios en medio de las peores tormentas. 146 “Alaba alma mía al Señor… ”    Pero también puedo hacer una alabanza, por algo bello que Dios haya hecho en esa persona que nos está haciendo daño. Es un intentar encontrarle un costado bueno al que me busca mi costado malo. Es un salir de la tormenta y volar por encima, desde la oración y la alabanza.

La alabanza produce en el corazón un gran efecto de liberación. Nos ayuda a debilitar nuestra angustia y temor, nos hace fuertes para que los demás no puedan debilitarnos con su actitud de malicia. Cuando alabamos a Dios estamos más protegidos que nunca de los celos y las envidias. La alabanza tiene un poder misterioso para desarmar a los malvados e impedir que cumplan con sus deseos. Por eso vale la pena alabar a Dios, hasta que se despierte el gozo de la alabanza en lo más hondo del corazón.


Benedición

Benedecir a una persona que nos trata mal, nos envidia o nos hace daño, deseearle el bien, pedirle al Señor que la bendiga, y si el Señor la bendice esa persona ya no necesitará más envidiarnos. Cuando odiamos alimentamos el fuego de la violencia y terminamos cada día más dañados. Cuando bendecimos a alguien estamos deseando que resuelva la dificultad de su corazón, que se curen sus tristezas…. si el Señor bendice a esa persona y le regala la alegría interior, la santidad, el verdadero amor, entonces se despertarán todas las gracias que el Señor tenía dispuesto y por acción del mal, el Envidioso llenó de envidia.

El gran testimonio del cristiano es el martirio, amar a los que no nos aman, bendecir a lo que nos maldicen, amar a todos como el Padre bueno que hace salir al sol sobre justos e injustos. Somos hijos del Padre y eso supone la invitación y el llamado a ser como Él. A veces no nos damos cuenta que estas situaciones de envidia giran en nuestro interior, y en otras oportunidades es manifiesta. Nosotros permanezcamos tranquilos en Dios alabando, perdonando y bendiciendo.


* Material elaborado en torno a la publicación de Mons. Victor Manuel Fernández “Para liberarte de los miedos”

LA NAVIDAD, SU VERDADERO SIGNIFICADO


La Navidad, su verdadero significado
En estos días nuestro mundo está sumergido en una vorágine mercantilista que poco tiene de cristiano, recordemos el verdadero significado de la Navidad y preparemos nuestros corazonez como un pesebre adecuado para que Nuestro Señor repose en él. 


Por: . | Fuente: apologeticauniversal.blogspot.com/



1.- LA FIESTA DE LA NAVIDAD: 

La fiesta de Navidad fue instituida por la Iglesia en el siglo IV y es originaria de la Iglesia latina y mas propiamente de la Sede Apostólica de Roma.

Por falta de documentos exactos sobre el nacimiento de nuestro Señor, no existe una certeza absoluta acerca del año, que algunos escritores sagrados y profanos señalan entre el 747 y 749 de la fundación de Roma (del 7 al 5 A.C.), y del día, que han hecho oscilar entre el 25 de marzo y el 17 de diciembre.

Hay pruebas del este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.

Para profundizar más sobre este tema, pueden leer el siguiente artículo: "Calculando la Navidad: la auténtica historia del 25 de diciembre"

2.- EL 25 DE DICIEMBRE Y LA NAVIDAD: 

La Navidad se celebra el 25 de diciembre, (visitar el enlace del párrafo anterior para más información sobre el tema). Navidad no es el 24 de diciembre, es TODO el 25 de diciembre. Eso sí: Navidad NO ES LA CELEBRACION DE UNA FECHA, SINO DE UN HECHO, el nacimiento del Salvador, evento absolutamente decisivo en la historia de la salvación. Es entonces una conmemoración del significado de ese hecho. Se lee en las profecías:
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: "Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz." (Is 9, 5)
Ese hecho fue de tal magnitud que todo el cielo lo celebró:
De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: "Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia". (Lc 2, 13-14)
Nosotros, los beneficiados con este hecho, tenemos no solamente motivos sino una verdadera obligación de celebrarlo.

Como lo importante es el significado, todo lo anterior se resume en que debemos ser conscientes de que hubo un día en el que Dios encarnado llegó a nuestras vidas, las cuales deben estar listas para fructificar bajo su luz ("Yo soy la luz del mundo" dijo Jesús en Jn 8, 12), de aquí que la temporada de adviento sea de penitencia y reflexión (ese es el sentido del color morado en los trajes de los sacerdotes en las misas, el mismo color de la cuaresma). Como dijo el Santo Padre Juan Pablo II:
"Jesús nace para la humanidad que busca libertad y paz; nace para todo hombre oprimido por el pecado, necesitado de salvación y sediento de esperanza."
3.- LA NAVIDAD CRISTIANA Y LA NAVIDAD CONSUMISTA:

Navidad es una fiesta que está bajo un ataque tremendo en estos últimos tiempos. Santa Claus ha tomado el lugar de Jesús-niño y el mall o el centro comercial ha tomado el lugar del templo. Que triste que el Domingo antes de Navidad los estacionamientos de las Iglesias estén vacíos y en los centros comerciales sea una hazaña encontrar un lugar donde estacionar el automovil. Dice la Palabra de Dios:"Donde está tu tesoro, allí esta tu corazón" (Mat.6:21) ¿Dónde está tu corazón? ¿En un centro comercial?…. ¿Cuando llegue la tribulación a tu vida, a donde vas a ir a buscar consuelo y paz? ¿Al centro comercial?

Navidad es una fiesta de cumpleaños donde se le compran regalos a todos menos al niño que se festeja. Donde se hace una fiesta y no se invita al homenajeado, donde hoy -tristemente- se trata de que no se mencione el nombre del niño que nació, su nombre es Jesús.

El Apóstol Pablo, un hombre que un día fue su enemigo y que se rindió a El, dice que: frente a ese nombre se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra, y hasta en el infierno y a este "nombre sobre todo nombre" lo queremos borrar de nuestras vidas.

Para más confusión y desconsuelo en los últimos años, hemos visto surgir ciertos lideres de distintas denominaciones cristianas que se han sumado a la campaña de enemigos de la Navidad. Ellos, desde estaciones radiales gritan: ¡Es una fiesta pagana!, y basan su "guerra santa" contra la celebración del nacimiento de Jesús, en la creencia de que en la antigua Roma ese día la fiesta del "sol invicto"... al diablo no le faltan "casualidades". Otros estudiosos de la Palabra de Dios reclaman que Jesús no nació en esta fecha y proponen como solución al tema el olvidarse de esta fiesta. Pobres predicadores que quieren privar al cristianismo de lo más hermoso de Aquel que le dio vida, la sensibilidad.

Para los que unen sus fuerzas con el enemigo aclaremos algunos puntos:

Los cristianos no celebramos fechas, celebramos hechos. Nosotros nos alegramos y celebramos el hecho de Aquel que no cabe en el universo quiso nacer de una virgen en este pequeño planeta del inmenso universo para reconciliar al hombre con su Creador.

Como todo hecho neotestamentario, la Navidad tiene precedencia bíblica. Inclusive, el día 25 de Diciembre ya era celebrado en el antiguo pacto.

En 1 Macabeos 4, 52-53 leemos:
"52 El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido"
Obviamente los no católicos no incluyen este libro en su canon, no lo consideran libro de inspiración divina, pero no pueden negar su valor histórico.

Judas Macabeo y sus hermanos ordenaron a los sacerdotes que purificaran el santuario y echaran fuera el altar profanado. En su lugar se edificó un nuevo altar y en la madrugada del 25 de Quisleu, correspondiente a nuestro mes de diciembre, fue consagrado. La fachada del templo fue adornada, se encendieron luces y fue grande la alegría en el pueblo.

También en la madrugada del 25 de quisleu, los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús. Así como el altar profanado fue echado fuera y se construyó un altar nuevo, así también el sacrificio antiguo y una ley profanada por preceptos humanos fueron anulados con el nacimiento del Mesías y un nuevo altar con un sacrificio perfecto fue instaurado para regocijo y salvación de toda la humanidad.

Este es el verdadero sentido de la Navidad, cuyo centro es Jesús y no un evento comercial o una fiesta pagana. Rescatemos la Navidad para Cristo y cantemos con los ángeles de Belén: "Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres que confían en Él."

¿Hemos de limitarnos a llenarnos de signos exteriores, como hermosos adornos, guirnaldas y enormes árboles de navidad?, ¿hemos de limitarnos a servir opulentas cenas y entregar costosos regalos?, ¿hemos de limitarnos a arreglarnos y vestirnos lo mejor que podamos?, todo eso tan sólo son adornos para el exterior.

Recordemos lo que el Señor Jesús nos dijo:
"Cuiden de ustedes mismos, no sea que la vida depravada, las borracheras o las preocupaciones de este mundo los vuelvan interiormente torpes y ese día caiga sobre ustedes de improviso..." Lucas 21, 34

"¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre. Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad. " (Mt 23, 27-28)

"El Señor le dijo: "Así son ustedes, los fariseos. Ustedes limpian por fuera las copas y platos, pero el interior de ustedes está lleno de rapiñas y perversidades. ¡Insensatos! " (Lc 11, 39-40)
La dureza de la expresión es significativa, porque el que se concentra tan sólo en lo exterior, está irrespetando a Dios, siendo que lo sensato es preparar nuestro corazón para que el Señor venga, hacer renovación de nuestro interior, renovación que no es posible sin el Señor. Por eso pide el salmista:
"Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu." (Sal 51, 12)
Y es que el Señor no rechaza el corazón que se convierte honestamente:
"Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré, pues no desdeñas a un corazón contrito." (Sal 51, 19)
En fin, que esta temporada de Adviento camino de la Navidad, y la Navidad misma, sean ocasión especial para que el Señor nos regale un corazón sensato:
"Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato." (Sal 90, 12)

"Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Así caminarán según mis mandamientos, observarán mis leyes y las pondrán en práctica; entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios." (Ez 11, 19-20)
Así es que tiene sentido la Navidad. Así es que tienen sentido los adornos y las celebraciones, pero en la sencillez que gusta al Señor que es la que conviene a nuestra naturaleza y todo como testigos de una realidad eterna y no pasajera.

Que esta Navidad sea otra ocasión para el nacimiento de Jesús pero en nuestro corazón, lo que supone que nazcamos a la nueva vida como El mismo nos lo enseñó:
"En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba". Nicodemo le dijo: "¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al vientre de su madre para nacer otra vez?" Jesús le contestó: "En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu". (Jn 3, 4-6)

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