viernes, 31 de julio de 2015

¿NO ES ÉSTE EL HIJO DEL CARPINTERO?


¿No es éste el hijo del carpintero?
Tiempo Ordinario

Mateo 13, 54-58. Tiempo Ordinario. La verdadera fe nos pone en movimiento, nos empuja a un cambio de vida. 


Por: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo viniendo Jesús a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

Oración introductoria
Señor Jesús, en ese pasaje del Evangelio veo reflejada mi tendencia a ponerte límites, a no confiar plenamente en que Tú quieres y puedes estar presente en mi oración. Ante mi debilidad, ante la distracción, necesito de tu gracia para que nunca más desprecie la intimidad que puedo llegar a tener contigo en la oración.

Petición
Ven, Espíritu Santo, llena mi corazón con el fuego de tu amor.

Meditación del Papa Francisco
Es la seducción. El diablo casi habla como si fuera un maestro espiritual. Y cuando es rechazado, entonces crece: crece y se vuelve más fuerte. Jesús lo dice, cuando el demonio es rechazado, gira y busca algunos compañeros y con esta banda, vuelve. Crece involucrando a otros.
Ha sucedido con Jesús, el demonio involucra a sus enemigos. Y lo que parecía un hilo de agua, un pequeño hilo de agua, tranquilo, se convierte en marea. Cuando Jesús predica en la Sinagoga, enseguida sus enemigos lo menosprecian diciendo: pero, ¡este es el hijo de José, el carpintero, el hijo de María! ¡Nunca ha ido a la universidad! ¿Pero con qué autoridad habla? ¡No ha estudiado!” La tentación ha involucrado a todos contra Jesús.
Tenemos una tentación que crece: crece y contagia a otros. Pensemos en un chismorreo, por ejemplo: yo tengo un poco de envidia de esa persona, de esa otra, y primero tengo envidia dentro, solo, y es necesario compartirla y va a otra persona y dice: ‘¿Pero tú has visto a esa persona?’… y busca crecer y contagia a otro y a otro… Pero este es el mecanismo del chismorreo y ¡todos nosotros hemos sido tentados de chismorrear! Esta es una tentación cotidiana. Pero comienza así, suavemente, como el hilo del agua. Crece por contagio y al final se justifica.
Estemos atentos cuando en nuestro corazón, sintamos algo que terminará por destruir a las personas. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 11 de abril de 2014, en Santa Marta).
Reflexión
¡Cuántas veces nos creemos gente "buena y religiosa" porque vamos a la iglesia, como los israelitas contemporáneos de Jeremías, o los paisanos de Jesús, pero sin creer verdaderamente en la Palabra que el Señor nos dirige!

Dios interpela siempre nuestra conciencia, invitándonos a la conversión y a un cambio radical de vida. Pero esas palabras nos resultan incómodas y molestas, y no queremos oírlas. Por eso perseguimos al "profeta" que nos habla de conversión y no hacemos caso a Cristo mismo, pues, al fin y al cabo, es sólo "el hijo del carpintero".

Es la hostilidad contra la fe. Necesitamos una actitud de profunda fe y confianza en Jesucristo para querer escuchar su palabra y no escandalizarnos cuando nos sorprende y nos "saca de nuestras casillas" cambiándonos nuestros planes muy personales. Es demasiado cómoda una fe que no exige nada y que se adapta a las propias tendencias pasionales de egoísmo, de placer o de racionalismo.

Pero la verdadera fe nos pone en movimiento, nos empuja a un cambio de vida, a una confianza total en Jesucristo que nos lleva a un compromiso radical de lucha contra el pecado, de caridad, de sacrificio, de dar la cara por Cristo ante los demás, sin miedos ni respetos humanos .

Propósito
Diariamente, pedir que sepa conservar y acrecentar el don más precioso que tengo: mi fe en la Santísima Trinidad.

Diálogo con Cristo
Señor, es tan grande tu bondad y misericordia que absurdamente llego a «acostumbrarme» a ellas, perdiendo así la capacidad de maravillarme continuamente de la grandeza de tu amor. Tú siempre dispuesto hacer grandes cosas en mi vida, yo distraído en lo pasajero. Por eso no quiero, no puedo y no debo dejar pasar más el tiempo sin seguir con confianza y valentía las inspiraciones de tu Espíritu Santo. Con tu ayuda, sé que lo voy a lograr.

¿CUÁNDO Y CÓMO DEBO CONFESARME?


¿Cuándo y cómo debo confesarme?
Fragmentos de verdad católica


El sacramento de la confesión (de la penitencia o de la reconciliación) es la celebración del amor misericordioso de Dios, que nos perdona los pecados por medio de Cristo muerto y resucitado, y quien, mediante el ministerio de la Iglesia, nos reconcilia con Dios y con los hermanos


Por: Mons. Rafaello Martinelli | Fuente: Catholic.net 



¿Cuándo y cómo debo confesarme? 

Ante todo ¿qué significa el sacramento de la confesión? 
El sacramento de la confesión (de la penitencia o de la reconciliación) es la celebración del amor misericordioso de Dios, que nos perdona los pecados por medio de Cristo muerto y resucitado, y quien, mediante el ministerio de la Iglesia, nos reconcilia con Dios y con los hermanos. 

Confesarse significa, por tanto: 
- Ponerse a escuchar la Palabra de Dios y reconocer el propio pecado. 
- Celebrar el amor misericordioso de Dios Padre, que: 
· Perdona nuestros pecados, lavándolos con la sangre de su Hijo; 
· Nos comunica su misma vida divina (gracia sacramental) ; 
· Nos reconcilia con Él y entre nosotros, reconociendo nuestro vínculo de hermandad universal; 
· Acoge y fecunda nuestro compromiso personal de continua conversión inaugurado en el Bautismo y que se acrecienta por las exigencias de la celebración eucarística;
· Abre nuestro corazón arrepentido al soplo del Espíritu Santo, que conduce a la justicia, la caridad, la libertad, la vida y la alegría. 

 ¿Quién ha instituido este sacramento? 
Lo ha instituido Jesucristo en la noche de Pascua, cuando, mostrándose a sus discípulos, les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes remitiereis los pecados le son remitidos; y a quien se los retuviereis, le son retenidos.” (Jn 20,22-23). 

¿Por qué es necesario confesarse? 
Porque todo cristiano, después del bautismo, comente pecados. 

¿Y el que dice que no tiene pecados? 
Es un mentiroso o es un ciego. “Si decimos que no tenemos pecados, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (1 Jn 1,8). 

¿Cuándo se comete un pecado? 
- Cuando se desobedece a Dios, a su amor, a la ley que nos ha dado, mediante Cristo, para indicarnos el buen camino para nuestra felicidad plena y la perfecta realización de nuestro ser. “Cometí la maldad que aborreces” (Sal 51,6) 
- Es Cristo, con su Palabra y con su muerte y resurrección, quien muestra plenamente al hombre su pecado y la gravedad del mismo. 

 ¿En qué sentido el pecado ofende a dios?
- El pecado ofende a Dios en el sentido que: 
· Hiere y destruye al hombre que Dios ha creado y que ama; 
· Resquebraja o rompe el diálogo de Dios con el hombre; 
· Es causa de la muerte de Cristo, Hijo amado del Padre; 
· Rechaza su Palabra (Ley, enseñanzas...) que son el bien verdadero del hombre; 
· Ofende a Dios no tanto en su honor, cuanto en su amor. 



¿Todos los pecados son iguales?
Ciertamente no. Los pecados se diversifican por ejemplo en cuanto a la gravedad y a la tipología. 
- En cuanto a su gravedad existen pecados mortales y pecados veniales. 
- En cuanto a la tipología hay pecados: 
· De pensamiento, palabra, obra y omisión. 
· Contra Dios, contra el prójimo, contra nosotros mismos, contra la creación. 

 ¿Cuándo se comete un pecado mortal? 
Para cometer un pecado mortal, deben darse contemporáneamente tres condiciones: 
- Materia grave. 
- Plena conciencia. 
- Consentimiento deliberado. 

 ¿Quién establece la materia grave?
Es Dios (y no nosotros o la gente...) que determina cual es la materia grave. Dios la indica de modo particular en los diez mandamientos y en las enseñanzas de Cristo, que la Iglesia continua proponiendo. 

¿Cuándo se comete un pecado venial?
Cuando no existe materia grave, o bien, en caso de que haya materia grave, falta la plena conciencia o el consentimiento deliberado. 

¿No basta con pedir perdón a dios por los propios pecados sin tener que confesarse? 
- Cada uno de nosotros puede y debe pedir perdón a Dios en todo momento, particularmente después de haber cometido un pecado mortal, antes de irse a dormir por la noche, o al inicio de la celebración de la Santa Misa. 
- Pero Dios nos perdona algunos pecados (los pecados mortales) cuando nos acercamos arrepentidos al sacramento de la Confesión, querido e instituido por su Hijo Jesucristo. Por otra parte, siendo Dios el que perdona, Él tiene el derecho de indicarnos el modo a través del cual Él nos concede su perdón. Ciertamente el pecado no es perdonado si no hay arrepentimiento personal, pero en el orden actual de la Providencia, la remisión está subordinada al cumplimiento de la voluntad positiva de Cristo, que ha vinculado la remisión de los pecados al ministerio eclesial o, al menos, a la voluntad de recurrir a él lo más pronto posible, cuando no exista la posibilidad inmediata de la confesión sacramental.

 ¿Cada cuanto tiempo debemos confesarnos? 
- Debemos distinguir entre pecado mortal y pecado venial. 
§ En el caso de un pecado mortal: debemos confesarnos inmediatamente después de haber cometido un pecado mortal, a fin de obtener inmediatamente el perdón y evitar el infierno en caso de muerte. Si no es posible confesarse inmediatamente por falta de un sacerdote, al menos se debe pedir perdón a Dios por el pecado cometido y buscar la confesión sacramental lo más pronto posible.
La confesión individual e íntegra y la absolución constituyen el único modo ordinario con el cual el fiel, consciente del pecado cometido, es reconciliado con Dios y con la Iglesia. 
§ En el caso de los pecados veniales: si se tiene sólo pecados veniales, el tiempo que puede transcurrir entre una confesión y otra depende de la sensibilidad espiritual de cada quien. 
Algunos santos se confesaban todos los días. ¡Y eran santos! 
La Iglesia, como buena madre, indica en sus preceptos un mínimo: “Confesarse por lo menos una vez al año” Según la sugerencia de buenos Padres Espirituales, sería oportuno para un cristiano que no tiene pecados mortales, confesarse al menos una vez al mes, o a más tardar cada dos meses. 

 ¿Es necesario confesarse antes de acercarse a la comunión?
Quien es consciente de haber cometido un pecado mortal debe confesarse antes de comulgar. Si se han cometido sólo pecados veniales, entonces se puede acercar a la Comunión después de haber pedido perdón al Señor al inicio de la Misa (cf. Rito penitencial). Es también aconsejable confesar con frecuencia los pecados veniales. 

 ¿Por qué es aconsejable la confesión de los pecados veniales? 
- Es oportuna la búsqueda, humilde y llena de confianza, del sacramento de la Penitencia, ya que en este sacramento: 
· Hace crecer en gracia; 
· Afianza las virtudes; 
· Ayuda a disminuir las tendencias negativas heredadas del pecado original y agravadas por los pecados personales; 
· Forma un conciencia recta; 
· Ofrece el don de la serenidad y de la paz, per el hecho mismo que aumenta la Gracia.

 ¿Cómo confesarnos?
- Ante todo se prepara la celebración del sacramento con momentos de oración.
- Después es necesario hacer un examen de conciencia, confrontándonos con el ejemplo y las palabras de Cristo. Es conveniente leer un pasaje de la Sagrada Escritura. 
- A la luz de todo lo que Dios ha hecho por nosotros, se reconocen los propios pecados, pidiendo perdón a Dios y comprometiéndose a “cambiar de vida”. 
- Nos acercamos después al sacerdote (diciendo, en primer lugar, el tiempo que ha transcurrido desde nuestra última confesión y concluyendo que se tienen la intención de confesarse también por los pecados que no se recuerda y aquellos del pasado): 
· Se confiesan los propios pecados; 
· Se escuchan las palabras del sacerdote; 
· Se acepta la penitencia que es impuesta; 
· Se manifiesta el propio arrepentimiento, motivado sobre todo por el amor a Dios;
· Se recita el acto de contrición (u otra fórmula semejante). 
· Se recibe con fe la absolución: “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. 
- Se agradece al Señor del don sacramental recibido, renovando el propio compromiso de conversión. 

 ¿Basta con una confesión general de los propios pecados? 
- No, no basta. Se rechaza cualquier uso que limite este sacramento a una confesión general (Por ejemplo, decir: “Padre, pequé, deme la absolución...”) o a decir sólo los pecados considerados más significativos. 
- El cristiano está obligado a confesar, según la especie y el número, todos los pecados cometidos después del Bautismo y no confesados todavía, de los cuales se tenga conciencia después de un buen examen. 

 ¿Cómo se hace un buen examen de conciencia?
- Dejándose iluminar de la Palabra de Dios (la Biblia). De hecho, es la Palabra de Dios que: 
· Revela el pecado; 
· Invita a la conversión; 
· Exhorta al bien; 
· Anima a actuar imitando a Cristo; 
· Anuncia la misericordia de Dios que lava el pecado del hombre con la Sangre de Cristo y da la gracia del Espíritu Santo que santifica al hombre. 

 ¿Es posible confesarse durante la misa? 
- Sí, es posible, pero no es aconsejable, ya que no pueden celebrarse bien dos sacramentos al mismo tiempo. Es mejor confesarse antes de la Misa o buscar otro momento durante la semana. La celebración de la Confesión da lugar a la superposición que termina por dañar estos dos eventos de salvación, fundamentales para la vida cristiana y, por tanto, necesitados cada uno de un tempo específico para su celebración. 
- Por tanto, se aconseja a los fieles de acercarse al Sacramento de la Penitencia fuera de la Celebración de la Misa, y elegir un momento de tranquilidad para sí mismo y para el sacerdote confesor, en modo de poder celebrar dignamente este sacramento. 

 ¿Está siempre obligado el confesor a guardar el secreto? 
Ciertamente, el confesor está obligado a guardar siempre el secreto de confesión, sin ninguna excepción, y bajo penas muy severas. Él confesor debe mantener el secreto absoluto de los pecados confesados de los penitentes, aún cuando eso le cueste la vida. 

¿Todos pueden recibir la absolución?
< situación. su cambiar de intención la tengan no que caso en y casar...) a vueltos divorciados los ej. (p. mortal pecado habitual estado viven penitentes absolución válidamente recibir pueden No bautizados.> 
- En todo caso, el pecado grave no es perdonado si no existe el arrepentimiento personal y el propósito de enmienda. 
- Algunos pecados particularmente graves, penados con la excomunión, pueden ser absueltos sólo por el Papa o por el Obispo. 
- En caso de peligro de muerte, cualquier sacerdote puede absolver cualquier pecado o excomunión. 

 ¿Qué relación existe entre la celebración del sacramento de la confesión y la vida cotidiana? 
La celebración del rito sacramental de la penitencia está fuertemente vinculada a la vida cotidiana. Confesándose, se adquiere el compromiso ante la comunidad y ante Dios, de volver a caminar por la opción cristiana fundamental, de llevar a cabo todo aquello que Cristo ha propuesto como camino para la verdadera y definitiva liberación del hombre, para la plena y jubilosa comunión con Dios y con los hombres. 
“Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Cor. 6,11). Por tanto caminad en la vida nueva. 
“Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación” (1 Tes. 4,3). 


 
El Primicerio
de la Basílica de San Carlos y San Ambrosio
Monsignor Raffaello Martinelli

jueves, 30 de julio de 2015

SEPARARÁN LOS PECES MALOS DE ENTRE LOS BUENOS


Separarán los peces malos de entre los buenos

Tiempo Ordinario



Mateo 13, 47-53. Tiempo Ordinario. Cada momento en nuestra vida tenemos la oportunidad de elegir entre lo bueno y lo malo, entre el bien y el pecado. 



Por: H. Héctor Flores | Fuente: Catholic.net 




Del Evangelio según san Mateo 13, 47-53
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron. Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo». Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.

Oración introductoria
Jesús gracias por permitirme este encuentro contigo. Me pongo delante de Ti para presentarte mis debilidades, preocupaciones y también aquello que no me agrada, así como mis alegrías, triunfos e ilusiones. Me pongo en tus manos y te pido la fortaleza necesaria para perseverar en el amor a Ti.

Petición
Jesús permíteme comprender el fin de la vocación en mi vida para que pueda hacer sólo lo que te agrada.

Meditación del Papa S Juan Pablo II
La parábola de la cizaña en medio del trigo y la de la red para pescar se refieren, sobre todo, a la presencia, ya operante, de la salvación de Dios. Pero, junto a los “hijos del reino”, se hallan también los “hijos del maligno”, los que realizan la iniquidad: sólo al final de la historia serán destruidas las potencias del mal, y quien hay cogido el reino estará para siempre con el Señor. Finalmente, las parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa, expresan el valor supremo y absoluto del reino de Dios: quien lo percibe, está dispuesto a afrontar cualquier sacrificio y renuncia para entrar en él.
De la enseñanza de Jesús nace una riqueza muy iluminadora. El reino de Dios, en su plena y total realización, es ciertamente futuro, “debe venir”; la oración del Padrenuestro enseña a pedir su venida: “Venga a nosotros tu reino”.
Pero al mismo tiempo, Jesús afirma que el reino de Dios “ya ha venido”, “está dentro de vosotros” mediante la predicación y las obras, de Jesús. Por otra parte, de todo el Nuevo Testamento se deduce que la Iglesia, fundada por Jesús, es el lugar donde la realeza de Dios se hace presente, en Cristo, como don de salvación en la fe, de vida nueva en el Espíritu, de comunión en la caridad.» (San Juan Pablo II, Audiencia, 18 de marzo de 1987).
Reflexión
Este evangelio nos presenta la realidad a la que algún día nos enfrentaremos, solo Dios sabe cuándo. Es por eso una nueva invitación para estar en vigilancia y oración. Cada momento en nuestra vida tenemos la oportunidad de elegir entre lo bueno y lo malo, entre el bien y el pecado. Cristo quiere que nos demos cuenta de esta realidad y que valoremos el gran premio para la eternidad. Ciertamente no es nada fácil mantenerse en vigilancia porque por todos lados estamos rodeados de tentaciones, pero nos preservaremos en la medida que esa fe en Jesús se haga realidad constantemente a través de un pensamiento, una jaculatoria, una renuncia por amor, una conquista ofrecida...

Como cristianos estamos llamados a ayudar a nuestros hermanos a llegar al cielo. El apóstol es una moneda de dos caras: por un lado está la oración y por otro el apostolado; no existen los santos egoístas. Vivo mi vocación en el trabajo, en la familia, con los amigos, ese e
s mi apostolado y también la manera de estar en vigilancia. Si quiero el cielo para mí, debo quererlo también para todos aquellos que me rodean.
Propósito 
Hoy leeré un capítulo del Evangelio, lo meditaré y comentaré con alguien.

Oración final 
Nuevamente te agradezco Jesús por este rato de diálogo contigo. Sé que la misión es ardua y por eso hoy te quiero ofrecer el esfuerzo que me pueda suponer el ayudar a los demás a conocerte. María en tus manos encomiendo mi apostolado de este día.


El cristianismo tiene mucho que ofrecer en el ámbito práctico y moral, pues el Evangelio nunca deja de inspirar a hombres y mujeres a ponerse al servicio de sus hermanos y hermanas. Pocos podrían negarlo. Sin embargo, quienes fijan la mirada en Jesús de Nazaret con ojos de fe saben que Dios ofrece una realidad más profunda y, sin embargo, inseparable de la "economía" de la caridad operante en este mundo: él ofrece la salvación. (Benedicto XVI, Discurso del 28 de septiembre del 2009)

Preguntas o comentarios al autor  H. Héctor Flores

¿CONOCES LAS CUALIDADES Y PERFECCIONES QUE TIENE DIOS?

¿Conoces las cualidades y perfecciones que tiene Dios?
Conocer a Dios

Los Atributos son las cualidades o perfecciones que descubrimos en Dios y constituyen su esencia.


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net 



Siguiendo en el terreno de analizar racionalmente a Dios, vemos que la razón humana  no solamente puede descubrir la existencia de Dios, también una serie de perfecciones en Él, derivadas de la esencia divina, a las que llamamos ATRIBUTOS DE DIOS. En realidad no hay distinción real entre estos atributos y la esencia divina, ni de los atributos entre sí.

La Sagrada Escritura nos habla de la existencia de unDios invisible que se manifiesta por sus obras:
·        Salmo 14 (13), 1 - Salmo 53 (52) 1-2: solamente los necios no reconocen la existencia de Dios.
·        Heb 3, 4: Dios hizo todas las cosas
·        Rom 1, 19-20: Dios se manifiesta por medio de la creación.

Ahora bien, es claro que Dios es invisible, pues solamente vemos de Él sus obras:
  • I Tim 1, 17 (Al Rey de los siglos, al Dios inmortal, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén)  y
  •  6, 15-16 (Manifestación que a su debido tiempo hará ostensible el Bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores,  el único que posee Inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén).

Dios es espíritu puro:
  • Jn 1, 18 (A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.)
  • Jn 4, 24 (Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.)
  • Is 40, 18: (Pues ¿con quién asemejaréis a Dios, qué semejanza le aplicaréis? ) es decir: No hay imagen adecuada para Dios.
  • Hc 17, 29: Si somos, pues, del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano.

Dios es El que esEx 3, 14 ("Y Dios dijo a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Así respónderás a los hijos de Israel: YO SOY me envía a vosotros").


¿Qué son los Atributos de Dios?

            Son las cualidades o perfecciones que descubrimos en Dios y constituyen su esencia.
            Todas las propiedades que a Dios atribuímos, son en Él una sola cosa; su bondad es su omnipotencia, su omnipotencia es su sabiduría; su sabiduría es su justicia, etc... Así los atributos de Dios y su perfección son una misma cosa, es decir, no hay distinción real entre ellos, porque Dios es un ser simplicísimo (no hay composición de partes en Él como la hay en los seres materiales), y es infinito (carece de límites), todo se identifica en Él; pero por lo limitado de nuestro entendimiento, distinguimos entre esencia o naturaleza y atributos para mejor comprenderlos.

            De los atributos podemos decir que son diferentes denominaciones de una sola y simnplicísima esencia y perfección divina.
San Francisco de Sales dice que las obras de Dios nos manifiestan esa perfección divina bajo diferentes aspectos. Lo mismo acontece en un paisaje, que mirado de diferentes puntos de vista parece diferente, aunque es el mismo siempre.
No debemos olvidar que Dios es absolutamente perfecto porque posee todas las perfecciones posibles. ¿Cuáles son estas? Las podemos clasificar en atributos positivos de Dios y atributos negativos.

Atributos positivos de Dios

1.      Dios es infinitamente Sabio
·        Salmo 104 (103), 24: Cuántas son tus obras... cuán sabiamente ordenadas.
·        Salmo 147 (146), 5: Su inteligencia es inenarrable.
·        Prov 15, 11: Están delante de Yahvé... los corazones....
·        Rom 11, 33:  ¡Oh profundidad de la riqueza y de la sabiduría y de la ciencia de Dios!
·        Hb 4, 13: No hay criatura que le esté oculta.
·        I Jn 3, 20:  Dios... conoce todas las cosas.

2.     Dios es Omnipotente
·        Gn 18, 14: ¿Hay algo imposible para Yahvé?
·        Salmo 33 (32), 9: Él dijo y fue hecho; mandó y así fue.
·        Salmo 135 (134), 6:  Yahvé hace cuanto quiere.....
·        Lc 1, 37: Nada es imposible para Dios.

3.    Dios es infinitamente Santo  
·      Is 6,3: Santo, santo, santo, Yahvé Sebaot....
·      Dt 32, 4: .... Es fidelísimo y no hay en Él iniquidad.
·      Prov 15, 9: Aborrece Yahvé el camino del impío....
·      Salmo 5, 5-7: No se agrada del impío..... Odia a los obradores de la maldad.
·      I Pd 1, 15-16: Sed vosotros santos.....Santos habéis de ser porque Yo soy santo.

4.     Dios es infinitamente Bueno y Misericordioso
·      Salmo 86 (85), 15:  Dios misericordioso y clemente, magnánimo y de gran piedad.
·       Salmo 103 (102), 8:  Es Yahvé piadoso y benigno..... clementísimo......
·      Salmo 119 (118), 156: Muchas son tus ternuras, Yahveh, por tus juicios, vivifícame.
·      Salmo 136 (135): Famoso canto de acción de gracias reconociendo la bondad de Dios. ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
·      Salmo 145 (144), 15-17: Los ojos de todos fijos en ti, esperan que les des a su tiempo el alimento; abres la mano tú y sacias a todo viviente a su placer. Yahveh es justo en todos sus caminos, en todas sus obras amoroso.
·      Is 49, 15: ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.
·      Rom 8, 32: El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?

5.     Dios es infinitamente Justo
·      Salmo 7, 11-12:  Dios, el escudo que me cubre, el salvador de los de recto corazón; Dios, el juez justo, tardo a la cólera, pero Dios amenazante en todo tiempo.
·      Salmo 11, 7: Que es justo Yahveh y lo justo ama, los rectos contemplarán su rostro.
·      Salmo 119 ( 118), 137: ¡Justo eres tú, Yahveh, y rectitud tus juicios!
·      Prov 16, 2: Al hombre le parecen puros todos sus caminos, pero Yahveh pondera los espíritus.
·      I Cor 4, 4-5: Cierto que mi conciencia nada me reprocha; mas no por eso quedo justificado. Mi juez es el Señor. Así que, no juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor. El iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones. Entonces recibirá cada cual del Señor la alabanza que le corresponda.
·      Rom 12, 19: No tomando la justicia por cuenta vuestra, queridos míos, dejad lugar a la Cólera, pues dice la Escritura: Mía es la venganza: yo daré el pago merecido, dice el Señor.
·        II Tim 4, 8: Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación.
·         Ap 22, 12-15: Que el injusto siga cometiendo injusticias y el manchado siga manchándose; que el justo siga practicando la justicia y el santo siga santificándose. Mira, vengo pronto y traigo mi recompensa conmigo para pagar a cada uno según su trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin. Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la Vida y entrarán por las puertas en la Ciudad. ¡Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras, y todo el que ame y practique la mentira!»

Atributos negativos

            Excluyen de Dios toda imperfección.

1.  Dios es Perfecto e Inmenso
·         Salmo 145 (144), 3: Grande es Yahveh y muy digno de alabanza, insondable su grandeza.
·        Salmo 139 (138), 7-12: ¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir? Si hasta los cielos subo, allí estás tú, si en el seol me acuesto, allí te encuentras. Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar,  también allí tu mano me conduce, tu diestra me aprehende. Aunque diga: «¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un ceñidor, ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día.
·         Prov. 15, 3: En todo lugar, los ojos de Yahveh, observando a los malos y a los buenos.

2.    Dios es Eterno
·         Gn 21, 33: Abraham plantó un tamarisco en Beršeba en invocó allí el nombre de Yahveh, Dios eterno. Abraham estuvo residiendo en el país de los filisteos muchos años.
·          Is 41, 4: ¿Quién lo realizó y lo hizo? El que llama a las generaciones desde el principio: yo, Yahveh, el primero, y con los últimos yo mismo.
·         Salmo 90, 2: Antes que los montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe, desde siempre hasta siempre tú eres Dios.
·         Ap 1, 8: Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, «Aquel que es, que era y que va a venir», el Todopoderoso.

3.   Dios es inmutable
·         Sal 102, 26-28: Desde antiguo, fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus manos; ellos perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan, como un vestido los mudas tú, y se mudan. Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años.
·         Mal. 3, 6: Que yo, Yahveh, no cambio, y vosotros, hijos de Jacob, no termináis nunca
·         Eclo 42, 21: Las grandezas de su sabiduría las puso en orden, porque él es antes de la eternidad y por la eternidad; nada le ha sido añadido ni quitado, y de ningún consejero necesita.
·         Sant 1, 17: toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de rotación.
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