miércoles, 30 de septiembre de 2015

JESÚS NO ES UN ÁNGEL

Jesús NO es un ángel
Hay quienes afirman que Jesús es un arcángel, con fundamentos bíblicos demostraremos el error de tal afirmación. 


Por: . | Fuente: voxfidei-apologetica.blogspot.com 



Hay quienes enseñan que Jesús no es Dios, sino la encarnación de un arcángel. Esta enseñanza ha surgido, como muchas otras, de la interpretación errada de ciertos textos bíblicos sacados fuera de contexto y se remonta a los primeros siglos de la Iglesia. Esta posición errada pasa por alto numerosos textos de las Escrituras que la contradicen claramente.
Hebreos 1, 5-13: En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: "Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy y también: yo seré para él Padre y él será para mi Hijo?" Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: "Y adórenle todos los ángeles de Dios." Y de los ángeles dice: "El que hace a sus ángeles vientos y a sus servidores llamas de fuego." Pero del Hijo: "Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos y el cetro de tu realeza, cetro de equidad. Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió, ¡oh Dios!, tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros." Y también: "Tú al comienzo, ¡oh Señor!, pusiste los cimientos de la tierra y obras de tu mano son los cielos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; todos como un vestido envejecerán; como un manto los enrollarás, como un vestido y serán cambiados. Pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin". Y ¿a qué ángel dijo alguna vez: "Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies?" ¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?
Este pasaje de Epístola a los Hebreos es una contundente respuesta a la antigua herejía que declara que Jesús es meramente un ángel. San Pablo enfrenta el asunto directamente y demuestra el error de esta creencia.
Daniel 10, 13: El Príncipe del Reino de Persia me opuso resistencia durante veintiún días, pero Miguel, uno de los primeros príncipes, ha venido en mi ayuda. Yo lo dejé allí, junto al príncipe de los reyes de Persia.
Aquí vemos como Miguel es uno entre muchos príncipes celestiales. Eso contradice lo que claramente se expresa en el primer capítulo del Evangelio de Juan, donde se enseña que Cristo es singularmente especial y único, la "Palabra de Dios" por medio de quien toda la creación llegó a existir, incluídos todos los miembros de los ejércitos celestiales.
Judas 1, 9: En cambio el arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él juicio injurioso, sino que dijo: "Que te castigue el Señor".
Miguel no ejecuta el juicio sino que se lo deja a Dios porque él mismo, como arcángel no está autorizado a juzgar a Satanás por sus acciones. Jesús en cambio fue reconocido por los demonios como el "Santo de Dios" con autoridad absoluta sobre ellos. Comparar con Marcos 1, 21-28.
Colosenses 1, 15-17: El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en El fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por El y para El, El existe con anterioridad a todo y todo tiene en El su consistencia.
Todos los ángeles y también el mismo Lucifer fueron creados por Dios el Hijo.
Colosenses 2, 18-19: Que nadie os prive del premio a causa del gusto por ruines prácticas, del culto de los ángeles, obsesionado por lo que vió, vanamente hinchado por su mente carnal, en lugar de mantenerse unido a la Cabeza, de la cual todo el Cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión, para realizar su crecimiento en Dios.
Todos hemos sido creados para adorar a Dios. Por lo tanto adoramos a Dios en Jesús. Si Jesús fuera un ángel, estaría prohibido adorarle, por ser una contradicción con 1 Pedro 4, 11 donde encontramos esta admonición:

"Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén."

1 Tesalonicenses 4, 16: El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.
Este es uno de los textos que con mayor frecuencia se usan erróneamente para afirmar que Cristo es un arcángel. Sin embargo, si Cristo fuera un arcángel, la expresión "por la voz de un arcángel" sería una aclaración innecesaria en este caso. Es obvio que, como todos los reyes, el Rey de Reyes no hará uso de su propia voz para iniciar esta acción histórica, sino que la delegará en un heraldo angelical de alto rango, un arcángel, como corresponde a la dignidad de un rey.
Apocalipsis 19, 10: Entonces me postré a sus pies para adorarle, pero él me dice: "No, cuidado; yo soy un siervo como tú y como tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. A Dios tienes que adorar."
El ángel que habla con el apóstol Juan le advierte que sólo Dios es digno de adoración. Esto es consistente con el consejo apostólico de 1 Pedro 4, 11 que ya hemos leído anteriormente. Ver también el capítulo titulado Divinidad de Cristo.

VALORES PARA PROFESORES

Valores para profesores
Virtudes y Valores

Los valores que ayudan a todo educador a superarse personal y profesionalmente, para convertir el aula en una verdadera escuela de valores.


Por: Redacción / Varios | Fuente: Catholic.net 



Una de las actividades humanas con mayor trascendencia e impacto en la sociedad es, sin lugar a dudas, la labor docente. Por esto, es importante considerar que toda persona con las funciones de un profesor, tiene una responsabilidad que va más allá de transmitir únicamente conocimientos.
El maestro o instructor que ha logrado influir positivamente en las personas bajo su tutela -sin importar la edad de los alumnos o el área de desempeño-, seguramente debe el éxito de su trabajo, a la calidad humana que vive y hace vivir dentro y fuera del aula; desgraciadamente, el amplio bagaje cultural y de conocimientos muchas veces es insuficiente para realizar una labor educativa eficaz.
Objetivamente hablando, el profesor se encuentra en un escaparate donde su auditorio está atento al más mínimo detalle de su personalidad, por lo cual, tiene una inmejorable posición para lograr un cambio favorable en la vida de los demás.
Además de la elocuencia, el grado de especialización y el manejo de las herramientas didácticas, todo educador debe considerar como indispensable vivir los siguientes valores:
Superación
Posiblemente una de las palabras que más se utilizan en un centro educativo, es precisamente el superarse, y cada vez que un profesor dedica parte de su tiempo para lograr este cometido, todo su esfuerzo se traduce en acciones concretas, por ejemplo, aprende e implementa nuevas técnicas de enseñanza o utiliza el propio ingenio para el mismo fin; comenta temas de actualidad relacionados con su materia; comparte experiencias personales; sugiere y ofrece puntos de vista respecto a las lecturas, películas, espectáculos; posee conocimientos de historia y cultura general; busca relacionarse con las nuevas tecnologías: internet, e-mail y el chat para orientar sobre sus riesgos y beneficios… podría decirse que en su clase siempre hay algo nuevo que comentar.

El aspecto humano es un factor que no debe descuidarse, al menos deben tenerse nociones básicas de la filosofía del hombre, ética, relaciones humanas, etapas físicas y psicológicas en el desarrollo de los seres humanos, caracterología, etc. como herramientas indispensables.
La superación comprende el esfuerzo personal por mejorar en hábitos y costumbres, en otras palabras: conocer y vivir los valores humanos.
Empatía
Aunque la vocación para enseñar supone un genuino interés por los demás, son acciones concretas las que permiten vivir mejor este valor:
Se demuestra empatía al prestar la misma atención a todos los alumnos, exista o no afinidad; dedicando un par de minutos a charlar individualmente con cada uno de los discípulos, para conocer mejor el motivo de su inquietud, desgano, indiferencia o bajo rendimiento; ofrecer la ayuda, medios o herramientas necesarias para mejorar su desempeño, calidad humana o integración al grupo.
Por otra parte, las muestras de empatía pueden ser tan simples como sonreír, felicitar por el esfuerzo continuo o un trabajo bien realizado; con palabras de aliento para quien tiene mayores dificultades; reforzando las actitudes positivas; poner al corriente a quien estuvo enfermo, implementando las estrategias y elementos necesarios para lograr un mejor aprendizaje.
Lo mismo sucede al corregir con serenidad y comprensión, y en la medida de lo posible, sin poner en evidencia delante de los demás; controlando la impaciencia, el enojo y hasta el mal humor provocado por circunstancias ajenas y personales.
La empatía exige un esfuerzo cotidiano por superar el propio estado de ánimo, la poca afinidad con determinadas personas, las preocupaciones, el cansancio y otros tantos inconvenientes que afectan a los seres humanos. Por tanto, este valor permite hacer un trabajo con mejor calidad profesional y humana al mismo tiempo.
Coherencia
Todo profesor representa autoridad, disciplina, orden, dedicación y verdadero interés por las personas, y partiendo de esta base, el ser coherente supone trasladar a la vida personal las mismas actitudes que se exigen en el salón de clase.
Por ejemplo, es fácil pedir que los alumnos cumplan con sus trabajos a tiempo, completos, en orden y con pulcritud, pero esto exige revisar, corregir, hacer observaciones por escrito y entregar resultados con la misma puntualidad solicitada.
Lo mismo sucede con el vocabulario, las posturas, el arreglo personal, hábitos de higiene y la relación personal que se vive con los demás: amable, respetuosa, comprensiva… La actitud que toman los alumnos a la hora de clase, muchas veces es el reflejo de la personalidad del profesor; si se desea que maduren, sean responsables y educados, el ejemplo es fundamental.
De igual forma, ser coherentes comprende el cumplir con las normas establecidas por la institución: planeación, elaboración de material, seguimiento de un programa, cubrir objetivos según el calendario, participar en las actividades extraescolares, etc.
Recordemos que para exigir a los demás, es indispensable tener disciplina en la vida personal y profesional.
Sencillez
Posiblemente uno de los valores que mejor decora y ennoblece el trabajo de un educador es la sencillez, porque permite reconocer en su labor una oportunidad de servicio y no una posición de privilegio para tener autoridad o un estupendo escenario para hacer gala de conocimientos.
Las circunstancias ponen al profesor delante de personas que necesitan de su intervención, pero la soberbia y el egocentrismo dificultan la comunicación y el correcto aprovechamiento. Lo mejor es impartir la cátedra con la intención de aplicar toda la experiencia, conocimientos y recursos buscando un mejor aprendizaje.
Conviene aceptar que el conocimiento propio tiene un límite y se vive en constante actualización; es muy significativo y otorga mucho prestigio, reconocer que algún aspecto del tema se desconoce, pedir oportunidad para investigar y tratar el asunto en una sesión posterior. Es preferible esto, a ser sorprendido mintiendo.
En este mismo renglón, conviene encontrar en las críticas una oportunidad para mejorar personalmente, así como aceptar los errores personales, rectificar y pedir disculpas, si es el caso.
La sencillez también se manifiesta al compartir con otros profesores la experiencia docente, dando consejos y sugerencias que faciliten a los demás su labor. De la misma manera, la docilidad con que se sigan las indicaciones institucionales, la apertura a nuevos procedimientos o la colaboración en cualquiera de las actividades, son rasgos significativos de apertura y disponibilidad.
Lealtad
Desafortunadamente la falta de lealtad es una situación que se vive en todos los ámbitos sociales: murmuración, crítica, difamación y falta de honestidad.
Ser leal a una institución significa una completa adhesión a sus normativas, respeto por los directivos y trabajo en equipo con los colegas. Por supuesto que no siempre se estará de acuerdo con todo, pero habrá que distinguir la fuente de inconformidad para actuar acertadamente: si personalmente incomoda u objetivamente es un caso que requiere mayor estudio
Lo primero y fundamental es manifestar las inquietudes con las personas adecuadas. Falta a la lealtad quien desahoga críticas e inconformidades a espaldas de los directivos con los compañeros, los amigos, padres de familia e incluso con los alumnos. Sea en forma individual o en conjunto con otras personas, estas actitudes son totalmente incorrectas.
Es obligación guardar toda confidencia respecto a las políticas y estrategias; movimientos del personal; decisiones directivas; situaciones personales de maestros y alumnos, a menos que afecten considerablemente la imagen y prestigio de la institución. No está de más recalcar que todo, absolutamente todo, debe consultarse con las personas indicadas para resolver cualquier género de circunstancias.
Alegría
Tal vez una de las figuras más atractivas es la del profesor entusiasta, siempre con una sonrisa dibujada, optimista, emprendedor; quien difícilmente se enoja, pero a la vez es estricto y exigente; disponible al diálogo; bromista pero respetuoso; capaz de comprender y dar un buen consejo…
Esta personalidad no es extraña ni ajena, pero a nadie se le ocurre pensar si tiene problemas, carencias o dificultades personales, mucho menos, preguntarse cual es la fuente de su alegría y serenidad.
Para lograr vivir este valor hace falta esfuerzo y madurez, es decir, dejar los problemas personales para el momento y lugar oportuno, nunca para desquitarse en el aula; concentrar toda la atención en lo que se hace: preparación, elaboración, exposición y conducción de la clase; buscar como ayudar a los demás a solucionar los problemas propios del aprendizaje; planear actividades diferentes: recorrido cultural, película, asistir a un evento, etc., o dedicar unos momentos a charlar con los colegas.
Si observamos con cuidado, la alegría proviene de una actitud de servicio, otorgando el tiempo necesario y los propios conocimientos para el beneficio ajeno. La satisfacción de cumplir con el deber siempre tendrá sus frutos, muchas veces sin aplausos, pero si con las muestras de aprecio, el agradecimiento de un solo alumno o simplemente con los excelentes resultados obtenidos.
No pensemos que es profesor sólo aquel que imparte clases a niños o jóvenes, también quienes participan en los centros de capacitación de las empresas y las instituciones con cursos especializados, por mencionar algunos.
La sociedad actual puede recibir un gran beneficio a través de profesores especializados en cualquier área del conocimiento, la técnica o la cultura, pero también hace falta ser un verdadero apoyo familiar, líder y ejemplo de integridad, honestidad, profesionalismo y de valores humanos.

!QUÉ DÉ UN PASO AL FRENTE AQUÉL A QUIEN NO LE GUSTE MANDAR¡

¡Qué dé un paso al frente aquél a quien no le guste mandar!
Poder, éxito y placer


Por: Remedios Falaguera | Fuente: Catholic.net 



"¡Qué dé un paso al frente aquél a quien no le guste mandar! A juzgar por el ansia que los políticos, profesionales o aficionados, ponen en lograr y mantener una posición destacada, el poder debe ser un placer subyugante"[1]
Vivimos tiempos de una gran crisis moral, de un deterioro, una "esquizofrenia" individual y social, que nos debería llevar – como hombres y mujeres de bien-, cuanto menos a reflexionar sobre ella.

Una crisis moral que, como bien decía el profesor Rafael Alvira , "los aspectos generales de la crisis se pueden resumir en las tres tentaciones básicas que se presentan a todo ser humano: el poder, el éxito y el placer".

Y puntualizaba: "El poder es un principio desde el cual, y sólo desde el cual, podemos hacer algo. El éxito es mediación, comunicación, y resulta imprescindible para llegar, para alcanzar lo que buscamos. El placer es término, es el gozo en lo conseguido.

(…) El que busca el poder como fin último es un soberbio, y la "sociedad del poder "consiguiente es una sociedad arrogante.
El que busca el éxito como fin último es un vanidoso, y la "sociedad del éxito" consiguiente es una sociedad de apariencia.
El que busca el placer como fin último es un sensual y la "sociedad del placer" consiguiente es una sociedad hedonista (…)
Por eso dice bien Séneca que la virtud por antonomasia, la más bella y mejor, es la grandeza de ánimo, sin la cual resulta, a la corta o a la larga, imposible el ejercicio básico de la moralidad, es decir, la realización de la justicia".[2]

Y hacer justicia consiste, no solo en tener un hondo sentido de la responsabilidad del "deber hacer" que tenemos nosotros mismos, en nuestra vida cotidiana; sino también del "deber hacer" en la atención y respeto al prójimo. Hacer justicia implica trabajar, a esforzarnos con valentía, en el conocimiento y la práctica del bien del otro, de ser capaces de ponernos en lugar del otro, de defender tus derechos y los de los demás.

La sociedad será lo que nosotros queramos que sea, pues como bien leí una vez "sin justicia el mundo se convierte en un sitio cruel y peligroso. Hace falta valor para ser un paladín de la justicia. A veces, cuando se defiende la justicia uno se queda solo".
A mi modesto entender los puntos esenciales, el camino a seguir, para la mejora de esta "crisis de valores" en la que estamos inmersos son:

La primera y fundamental es la familia donde cada uno de sus miembros es aceptado y querido como es y por el hecho de ser. En el seno de familia lo más importante es el bien de cada uno y no su riqueza, poder o éxito. En la familia se recibe el amor y se aprende a darlo a los demás.

La segunda es la educación. Una educación basada en los valores y virtudes como la generosidad, gratitud, sinceridad, lealtad,…. Como dice Javier Vidal-Quadras, en su libro A las alfombras felices no les gusta volar, "Los valores, todo el elenco de cualidades que vamos adquiriendo durante nuestra vida, son las que dan sentido a nuestro día a día y nos permite alcanzar metas grandes y realizar nuestros sueños.

Para adquirir hábitos y virtudes hace falta: elección, repetición y apropiación (hacerlas nuestras). Las virtudes forman un sistema que se mantiene en pie por la energía compartida de todas ellas. La debilidad de una sola puede hacer quebrar toda la estructura personal" [3]

Y tercero, y no por ello menos importante, es el hacer patente el sentido sobrenatural de nuestra vida en general y en la vida cotidiana en particular. Sin esto, la solución de los problemas morales no es posible.
"Enfréntate con los problemas de este mundo, con sentido sobrenatural y de acuerdo con las normas morales, que no amenazan ni destruyen la personalidad, aunque sí la encauzan.
—Conferirás así a tu conducta una fuerza vital, que arrastre; y te confirmarás en tu marcha por el recto camino".[4]
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Notas
[1].Alejandro Llano, La vida lograda, Edt. Ariel,2002
[2].Rafael Alvira, Lo común y lo específico de la crisis moral actual, Cuadernos Empresa y humanismo, n.57,Pamplona, 1995
[3].Javier Vidal-Quadras, A las alfombrasFELICES  no les gusta volar, Desclée de Brouwer, 2014
[4].San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, n.709

Remedios Falaguera
Diplomada en Magisterio por Edetania (Valencia) y en Periodismo por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC). Casada desde hace 25 años actualmente compagina su trabajo de madre y de periodista con su gran afición: reivindicar el «genio femenino» como columna vertebral que humanice al ser humano en el ámbito familiar, educativo, político, económico, cultural y eclesial.

JESÚS NO TIENE DONDE RECLINAR LA CABEZA


Jesús no tiene donde reclinar la cabeza
Tiempo Ordinario



Lucas 9, 57-62. Tiempo Ordinario. Seguir a Cristo como nuestro modelo de vida y con la confianza de ir por el camino adecuado. 


Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net 



Te adelantamos las Reflexiones del Evangelio de la Semana 26o. del Tiempo Ordinario, del domingo 27 de septiembre al sábado 3 de octubre 2015.
Durante el mes de Octubre, Mes del Rosario,  meditaremos cada día un misterio, y así poder "guardar y meditar en  nuestro corazón" la Vida de Jesús. ¡Suscribete a la Meditación diaria!
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Del santo Evangelio según san Lucas 9, 57-62
Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré a donde quiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».

Oración Introductoria
Señor, que esta oración renueve mi estilo de vida. Permite que sepa cultivar con esmero mi corazón de modo que siempre sepa responder a tu llamado, dándote el primer lugar en todo, único camino para lograr la santidad.

Petición
Jesús, dame la fuerza para aceptar todo lo que implique seguir tus pasos, sabiendo cortar con todo lo que pueda separarme de Ti.

Meditación del Papa Francisco
Jerusalén es la meta final, donde Jesús, en su última Pascua, debe morir y resucitar, y así llevar a cumplimiento su misión de salvación. Desde ese momento, después de esa “firme decisión”, Jesús se dirige a la meta, y también a las personas que encuentra y que le piden seguirle les dice claramente cuáles son las condiciones: no tener una morada estable; saberse desprender de los afectos humanos; no ceder a la nostalgia del pasado.
Pero Jesús dice también a sus discípulos, encargados de precederle en el camino hacia Jerusalén para anunciar su paso, que no impongan nada: si no hallan disponibilidad para acogerle, que se prosiga, que se vaya adelante. Jesús no impone nunca, Jesús es humilde, Jesús invita. Si quieres, ven. La humildad de Jesús es así. Él invita siempre, no impone. (S.S. Francisco, 30 de junio de 2013)
Reflexión
Todos los hombres tienen un ídolo, una persona a quién imitar, se sienten atraídos por su forma de ser. Lo imitan en todo, buscan tener su misma marca de ropa, peinarse igual, en fin, su porte gira en lo que es esa persona. Éstas a menudo son artistas o cantantes. Pero hay algo que no hacen: poner límites a sus seguidores.

¿Qué tendría Cristo para atraer tanto a las multitudes? No cantaba ni actuaba. Lo único que hacía era dar a conocer el amor de Dios a los hombres. Ésta fue su arma para que muchos trataran de seguirlo, y aún hoy muchos jóvenes, hombres y mujeres lo siguen como ideal de vida.

En este evangelio se nos presenta un Cristo exigente: "quien pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es digno de Mí". Son duras las palabras de la elección de Dios, por lo que comprenden, pero al mismo tiempo donan una paz y una felicidad inmensas dentro del alma, porque se sabe que ha sido Dios mismo quien ha llamado. No todos aceptan el llamado con generosidad, sino que al sentir el peso muchos lo dejan.

Dejemos que Dios nos hable en el corazón y si él nos llama digamos con sinceridad y generosidad que queremos seguirle, aún sabiendo las dificultades que allí encontraremos. Pidamos también en una visita o después de la comunión por las vocaciones para que mande obreros fieles a su mies.

Propósito
Mantenerme fiel a la doctrina de Cristo, aunque el ambiente sea contrario a mi fe católica.

Diálogo con Cristo
Jesús, te pido me des la docilidad y confianza para saber escuchar y responder con prontitud a tu llamada. Permite que sea un testigo de tu amor, auténtico y sincero, de manera que mi fe se manifieste en mis palabras, obras y acciones. Te pido me concedas la gracia para ser coherente con mi fe, especialmente cuando las circunstancias sean contrarias a ella.

martes, 29 de septiembre de 2015

LOS MILAGROS DE JESÚS ¿QUÉ SON? ¿DÓNDE SE ENCUENTRAN EN EL EVANGELIO?

Los milagros de Jesús
¿Qué son? ¿dónde se encuentran en el evangelio?


Por: Enrique Cases | 



El milagro es un hecho producido por una intervención especial de Dios, que escapa al orden de las causas naturales por Él establecidas y destinado a un fin espiritual

Jesucristo hizo abundantes milagros
La vida de Jesucristo la resume el Apóstol San Pedro diciendo: «Pasó haciendo el bien» (Hch. 10, 38) Este bien no se limitó a la predicación de una doctrina sublime y llena de luz, ni a la salvación de las almas, sino que hizo abundantes milagros curando enfermos, resucitando muertos, multiplicando panes, procurando pesca abundante, convirtiendo el agua en vino, etc. Aunque Cristo no vino a quitar el dolor y la muerte del mundo; sin embargo, estas curaciones prodigiosas y los milagros sobre la naturaleza los realizó como muestra de su inmenso amor a los hombres y con un significado más alto que debemos estudiar.
En efecto, los milagros de Jesús son, ante todo, signos, señales, tanto de Quién es El, como de cuál es la misión que ha recibido de Dios.
Los Milagros son signos o señales

No son hechos solamente portentosos de un ser superior: Son manifestaciones de una realidad salvadera sobrenatural. Son las señales de que ha llegado el Reino de los Cielos y de que Dios está con el que los hace. Son también señales de la transformación interior que se va a obrar en los espíritus; de la conversión y del cambio de mente. A la vez, son señales del amor misericordioso de Dios por los hombres.
¿Qué es un milagro?
El milagro es «un hecho producido por una intervención especial de Dios, que escapa al orden de las causas naturales por El establecidas y destinado a un fin espiritual» Es lógico que el Creador pueda actuar por encima de las leyes naturales creadas por El mismo, cuando esa actuación no sea contradictoria. Dios no puede hacer que un círculo sea cuadrado o que lo frío sea a la vez caliente. Pero puede hacer que lo frío se haga repentinamente caliente o que se suspenda por un tiempo la ley de la gravedad. Ahora bien, para realizar esa acción extraordinaria, y tan poco habitual, debe existir un motivo.
El milagro pasa así a ser signo de algo que Dios quiere manifestar a los hombres. Los motivos por los que Dios otorga el poder de hacer milagros al hombre son dos:
1º Para confirmar la verdad de lo que uno enseña, pues las cosas que exceden a la capacidad humana no pueden ser probadas con razones humanas y necesitan serio con argumentos del poder divino.
2º Para mostrar la especial elección que Dios hace de un hombre. Así, viendo que ese hombre hace obras de Dios, se creerá que Dios está con él.

Historicidad de los milagros
Los milagros son hechos históricos que tienen la misma historicidad que los propios evangelios. Es más, son una parte importante de la Buena Nueva anunciada por los evangelistas.
Ha habido quienes negaron la autenticidad de los milagros basándose en que es imposible que puedan realizarse hechos en contra o por encima de las leyes naturales. Esta afirmación parte de un prejuicio cerrado, que impide toda objetividad, y que consiste en negar o bien que Dios existe, o bien que pueda actuar en la tierra. Es claro que el Creador puede actuar por encima de las leyes naturales que El ha hecho cuando tiene un motivo importante. Este es el caso de los milagros evangélicos, que pretenden mostrar la divinidad de Cristo, y mover a la fe y a la confianza.
Los relatos de los milagros son de una gran sencillez, lo cual no parece propio de unas historias inventadas. Tienen, en la mayoría de los casos, una gran precisión de datos en cuanto a tiempo, lugar, etc. Algunos relatos son largos y detallados, pero otros muchos cuentan escuetamente lo ocurrido, sin mostrar el menor interés por adornar los hechos.
Además, es sabido que los Apóstoles dieron su vida y abandonaron todo por ser fieles a la predicación del Evangelio. Sería incomprensible que mintiesen o que se dejaran llevar por imaginaciones subjetivas, que hubieran sido rechazadas por los demás testigos de los hechos.
Otro dato de gran valor es que ninguno de los enemigos de Jesús dijo que no hacía milagros, sino al contrario, es uno de los motivos por los que le persiguen: «los mismos sacerdotes y los fariseos decían: ¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales (milagros) Si le dejamos que siga así, todos creerán en él» (Jn. 11, 47-48)
San Juan, en el capítulo 9, narra la curación de un ciego de nacimiento. Como todos los actos de Cristo, en éste se encierra un simbolismo, además de que haga el bien a alguien que sufre. Devolver la vista a un ciego, además de un acto de amor, en este caso es también símbolo de que Jesús es la luz, que vence a las tinieblas.
Los fariseos se cierran a la luz, pero como no pueden negar el hecho de la curación, reaccionan con insultos y echan de la sinagoga al ciego de nacimiento curado por el milagro del Señor. Ellos eran los principales interesados en que no constase que Jesús realizaba hechos extraordinarios, pero no podían negar la evidencia constatada, en algunos casos, por multitudes. La actitud de escribas y fariseos pone de relieve también, que no basta con presenciar milagros para creer. Ellos no aceptaron a Jesús, no reconocieron que los milagros son, ante, todo, las obras del Mesías. «Revelan quién es y descubren la misión que viene a cumplir y que es: establecer entre los hombres el Reino de los Cielos» (B.p.1.i.c., t. 2, p. 39)
Pero, a pesar de todo eso, los fariseos no niegan la realidad de los milagros. Una prueba de esto la encontramos también en que le acusan de que no observa el descanso sabático, por curar a un endemoniado, una mujer encorvado, etc., en sábado.
Quizá una de las manifestaciones más claras de que reconocen los hechos es que le acusan de que su poder de hacer prodigios no viene de Dios, sino de Satanás. Jesús les contestará que eso es imposible porque: «si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo: ¿cómo pues va a subsistir su reino?» (Mt. 12, 26)
Los apóstoles escucharon las enseñanzas de Jesús y presenciaron sus milagros. Luego les envía a hacer lo mismo que El: predicar la conversión y confirmar la predicación con señales.
En efecto, los evangelios y el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestran que Jesús comunicó a sus discípulos el poder de hacer milagros. Los Apóstoles fueron elegidos, dice San Marcos, -para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios- (3, 14-15) San Mateo, por su parte, dice que los Doce recorrieron los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes.
Esto se pone de manifiesto en diversas ocasiones, pero quizá tiene un especial relieve aquella en la que uno le trae a su hijo endemoniado y dice que los discípulos no han podido curarte. Jesús curó al niño, haciendo salir de él el demonio. Los discípulos le preguntaron al Señor aparte: «¿Cómo es que nosotros no hemos podido arrojarle? Díjoles: Por vuestra poca fe» (Mt. 17, 16)
Los discípulos realizan las misma obras que Jesús con el poder y la autoridad misma del Hijo de Dios. Este poder de los discípulos se reforzará después de Pentecostés (cfr. Hechos de los Apóstoles) «Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca: Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis» (Mt. 10, 7-8).

Los milagros son el lenguaje de Dios
La naturaleza habla de la gloria de Dios. Para los ojos despiertos, que no están nublados por la rutina, toda la creación es un canto de alabanza al Creador que pregona: Él nos ha hecho. La belleza del mundo es palabra hermosa que habla de Dios. Todo habla de Dios y de su esplendor de gloria. Pero el milagro tiene un lenguaje especial. Es el lenguaje privado de Dios. Sólo Él puede emitir una palabra que vaya más allá de los límites que ha querido establecer en la naturaleza. Los milagros hablan del amor omnipotente del eterno. Y Dios habla en Jesús con tantos milagros que, al cabo de los tres años, casi se acostumbran a esa grandeza. Todos los milagros de Jesús son para el bien; nunca realiza ningún milagro para castigar o hacer caer fuego del cielo sobre los injustos o los malhechores. Los que los observan, ven el dedo de Dios que señala: mirad a mi Hijo. Los beneficiados se gozan. Los ciegos se llenan de alegría, al ver; los paralíticos saltan de gozo, y los leprosos estrenan nueva convivencia al quedar limpios.

Es significativa la cantidad de milagros destinada a sanar las enfermedades. El dolor es un efecto del pecado de origen. Cristo, al vencer al dolor, quiere demostrar que viene a vencer a su causa que es el pecado. No sana todas las enfermedades, sólo unas pocas, aunque sean cientos. Porque el dolor se va a convertir en instrumento del amor más grande. Gran misterio el del dolor; pero mayor aún el del amor que, en el dolor, no deja de querer. Jesús dará a conocer su mesianidad por medio de los milagros, pero cada milagro será un signo elocuente de lo que viene a traer al mundo: una felicidad nueva, traída por un amor generoso y fuerte, que llega de lo Alto.
Conozcamos los milagros que Jesús realizó:


La boda de Caná. (Jn 2, 1-11)


En Caná y Cafarnaúm realiza algunos milagros. (Jn 4, 43-54)

La primera pesca milagrosa. (Lucas 5, 1-11)

El endemoniado en la sinagoga. (Mc 1, 21-28)
La suegra de Pedro. (Marcos 1, 29-39)

LA MENTALIDAD BÍBLICA DE LOS CATÓLICOS

Mentalidad bíblica de los católicos
Qué distinto es interpretar la Biblia solo o consultando a un entendido. Si uno no sabe y no consulta a nadie, puede equivocarse al interpretar la Biblia.El libre examen de la Biblia dentro del protestantismo ha creado el mayor libertinaje interpretativo 


Por: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe 



El otro día leí un cuento de una muchacha de muy hermosos ojos y que por tal razón era admirada y perseguida por los hombres. En esta historia de ciencia ficción se decía que sus ojos, para ella, eran ocasión de pecar; y como esta niña leía todos los días la Biblia, un día leyó esta frase: «Si tu ojo te hace pecar, sácatelo» (Mt. 5, 29), y entonces ella tomó una fatal determinación: se echó un ácido en sus ojos para que se le quemaran y así pedió la vista para siempre...
Esto no es más que un cuento que fue imaginado por un novelista con el fin de demostrar lo que puede pasar al interpretar la Biblia al pie de la letra y sin consultar a nadie. Supongamos que el ejemplo es cierto. Si la niña hubiera preguntado a un sacerdote católico, éste le habría dicho que esa frase de la Biblia no se tiene que interpretar así, sino que se trata de una figura literaria.

Lo que nos quiere decir Jesús aquí es que cuando hay algo que uno ama mucho y ese algo tan precioso es ocasión de pecar hay que renunciar a eso. Por ejemplo: renunciar a una amistad peligrosa, dejar un negocio sucio, etc., y eso aunque nos cueste mucho... Pero Jesús en ningún momento nos quiere decir que tengamos que mutilar nuestro cuerpo, que está creado a imagen y semejanza de Dios.
Qué distinto es interpretar la Biblia solo o consultando a un entendido. Si uno no sabe y no consulta a nadie, puede equivocarse al interpretar la Biblia. Y si el que no sabe le enseña otro es como un ciego que guía a otro ciego. Los dos van al abismo (Mt. 15,14).

Queridos hermanos, este hecho es una simple fantasía de un escritor. Pero todos hemos conocido en nuestro tiempo fanáticos seguidores de sectas protestantes que han llegado a un suicidio colectivo con la Biblia en la mano...
Es muy importante tener criterios claros para interpretar bien la Biblia. En esta carta les voy a explicar con qué distinta mentalidad los católicos y los protestantes leen la Biblia. Es un tema algo difícil, pero es un punto en el que se diferencian fundamentalmente los católicos de los protestantes. En nuestra explicación no queremos ofender a nadie. Toda persona merece nuestro respeto y es digna de que la amemos, como Cristo nos ama a nosotros. Pero sí que queremos buscar la verdad, ya que los errores merecen siempre nuestro repudio. «La verdad nos hará libres».

Entendemos como «mentalidad bíblica» el criterio, o el modo de pensar, con que normalmente se interpreta la Biblia. Primeramente expliquemos la mentalidad bíblica de los católicos y luego la mentalidad de los protestantes, para finalmente dar algunas pautas para hacer juntos una lectura bíblica.

1. Mentalidad bíblica católica
Es una mentalidad histórico-crítica.


El católico, con un profundo sentido de fe y de oración, ha valorizado en todo tiempo el estudio serio de la Biblia. Este estudio aprovecha los aportes de varias generaciones, y da un serio fundamento a nuestra espiritualidad bíblica. Quiere decir que no es nada fácil comenzar a estudiar la Biblia. Ello implica un mundo de conocimientos. La Iglesia Católica está consciente de que leer la Biblia, sin una adecuada preparación, es tentar a Dios. Hay que prepararse para leerla. Si no, puede suceder cualquier cosa. Así lo enseña la historia. Una persona que sabe poca historia y poca geografía y no tiene costumbre de ubicar lo que lee en su contexto propio, puede, con la Biblia en la mano, decir grandes barbaridades.

Un estudio serio de la Biblia exige

1. Conocer del mejor modo posible el texto sagrado, en su lengua original o en sus traducciones, y mantenerse razonablemente fiel al texto.

2. Conocer el origen, la formación y la transmisión de los libros sagrados; sus muy variados estilos literarios y el contexto histórico en que se escribieron.

3. Exige también conocer los condicionamientos culturales propios de la época en los que se encarnan y se transmiten la Palabra de Dios. Sin duda muchos elementos culturales de aquella época son relativos, cambiables y mejorables.

4. Exige ver la diferencia radical, aunque complementaria entre el Antiguo y el Nuevo Testamento ya que hay una gran evolución y cambios doctrinales entre el A.T. y el N.T.

5. Exige ver toda la Biblia como camino hacia la plenitud en Cristo. Es lo que se llama el Cristocentrismo bíblico. Hay una infinidad de problemas que exigen al estudioso de la Biblia ser humilde y alegre, convencido de que el estudio de la Biblia es difícil, y a la vez, fascinante e inagotable

¿Qué significa tener mentalidad eclesial? 

Quiere decir que el católico recibe e interpreta la Biblia dentro de la comunidad del Pueblo de Dios, dentro de la Tradición divino-apostólica, viva e histórica que es la Iglesia. Y eso no es por capricho o devocionismo tonto, sino porque así lo exige la naturaleza de la Biblia. Porque la Biblia no es un libro extraño caído repentinamente de cielo. El libro sagrado nació y se formó lentamente dentro de una larga tradición, dentro de la comunidad del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y dentro de la comunidad de la Iglesia primitiva. De hecho la Iglesia podría vivir sin Biblia escrita, aunque no sin su mensaje divino, sin su Palabra, sin su Evangelio y sin Cristo presente en la comunidad. Es decir, antes que existiera la Biblia escrita, ya había una Tradición viva del mensaje divino en la predicación, en la catequesis, en la liturgia y en la vida de los primeros cristianos.
Es por eso que no podemos prescindir de la Tradición, del modo como vivieron, interpretaron y defendieron la Biblia nuestros mayores en la fe. Somos sus herederos.

Hay más todavía, la expresión y la garantía de la interpretación auténtica de la Biblia, dentro de la Iglesia, concierne de modo particular al Magisterio oficial de la Iglesia (al Papa y a los obispos, que son los legítimos sucesores de los Apóstoles) (Mt. 16,19; Mt. 18,18).
Sentir con toda esta Tradición viva es, pues, sentir con la Iglesia, es tener mentalidad eclesial. No se trata de un tema fácil, pero tampoco, por ser difícil, se va a dejar a un lado esta tradición eclesial.

Esto tampoco nos impide la iniciativa personal en el estudio y reflexión de la Biblia. Al contrario, más bien nos incentiva, nos da amplitud y seguridad en nuestra lectura bíblica. La mentalidad eclesial católica rechaza, por tanto, la interpretación de la Biblia, a solas o en grupo, en forma independiente y absoluta al margen de la Iglesia.

Advertimos que esta mentalidad eclesial, a veces, se torna dificultosa especialmente cuando se trata de inculturar el Evangelio en pueblos que han vivido ajenos a la tradición y cultura cristiana. Esta inculturación del Evangelio exige la originalidad del mensaje bíblico aterrizado a su propia cultura, libre de condicionamientos y de ataduras culturales extrañas. Nunca la Biblia puede ser un pretexto para destruir una cultura.

La mentalidad bíblica protestante

El protestantismo nació en Alemania cuando Martín Lutero, sacerdote católico alemán, se separó de la Iglesia Católica en 1517. Hoy tan sólo en Europa y América hay más de 600 diversas Iglesias protestantes con enormes diferencias de doctrinas y de régimen.

¿De dónde nace el divisionismo protestante?
Del famoso: ¡Sólo la Biblia!, y de la interpretación personal de la Biblia.
La raíz de tantas divisiones en las Iglesias protestantes está en la mentalidad con que el protestante lee e interpreta la Biblia. El protestante, en general, tiene este criterio para leer la Biblia: ¡Sólo la Biblia!, y su interpretación es personal.

El protestante, hablando en general, cree que la sola Biblia contiene y manifiesta por sí misma toda la revelación de Dios. No necesita de la Tradición viva de la Iglesia. La Biblia, por ser Palabra de Dios, es inteligible por sí misma. La iluminación que el Espíritu Santo pone en el corazón de cada uno -dice- basta para interpretar correctamente la Palabra de Dios. Y así, por principio y en general, el protestante prescinde de la Tradición de la Iglesia, de la historia de la Biblia y de su complejidad humana.

Esto es un grave error desde la perspectiva bíblica católica. Pero eso no quita que este amor por la Biblia haya producido entre los protestantes grandes biblistas de fama internacional, y ha impulsado a muchos dentro del protestantismo a «vivir el Evangelio» y «a seguir a Cristo», de mil formas auténticamente cristianas, y con inmensa libertad de espíritu, muy en la línea de San Pablo y de San Francisco de Asís.

¿Es suficiente la sola Biblia?

La exagerada concepción de la sola Biblia ha llevado al protestantismo a difundir la Biblia como sea, por millones, en ediciones sin ninguna explicación orientadora, dejando la interpretación a gusto del lector. Con igual criterio, se ha traducido la Biblia precipitadamente a otras culturas o lenguas aborígenes e insuficientemente conocidas, originando innumerables nuevas y diversas Iglesias autóctonas, sincretistas e indefinibles. (Se dice que en África han surgido ya más de 2.000 nuevas y diversas Iglesias protestantes, autóctonas, y que algo muy parecido está sucediendo en Asia).

El libre examen de la Biblia dentro del protestantismo ha creado el mayor libertinaje interpretativo. Muchos han entendido la inspiración bíblica en forma verbal y literal, cayendo en un fundamentalismo bíblico totalmente desfasado. Otros han juzgado la Biblia como un libro meramente humano. Han pululado predicadores del Evangelio independientes, sin ninguna filiación eclesial. Se ha caído en el «biblismo» y en el «bibliocentrismo» (absolutización de la Biblia), y hasta en «bibliolatrías» (culto idolátrico a la Biblia).

En el siglo pasado proliferaron, especialmente en Estados Unidos, Iglesias escatológicas, sobrevalorando casi exclusivamente el libro del Apocalipsis, fijando fechas para el fin del mundo, señalando con el dedo al Anticristo, proclamando exactamente cuántos y quiénes se van a salvar y excluyendo al resto del mundo, cristianos o no, como paganos y abominables...
En fin, con la Biblia en la mano se ha llegado a actitudes realmente fanáticas, totalmente antiecuménicas, esclavizantes e irracionales. Por eso un poeta dijo con desprecio y con burla acerca de los que interpretan la Biblia a su gusto: «Inventan sus propias doctrinas, las apoyan en la Biblia y las tienen por divinas».
Queridos hermanos, como verdaderos católicos debemos esperar que pronto llegue el tiempo que leamos juntos con los hermanos protestantes la Biblia con espíritu de unión, de amor, de paz y de fraternidad universal.

Meditemos la oración de Jesús por el Nuevo Pueblo Santo:

«Padre, ha llegado la hora.
No ruego solamente por ellos, sino también
por todos aquellos que por su palabra
creerán en mí.
Que todos sean uno
como tú, Padre, estás en mí, y yo en ti.
Sean también uno en nosotros;
así el mundo creerá
que tú me has enviado»

(Jn. 17,7 y 20,22).

Que seamos capaces de leer la Biblia con una mentalidad liberadora: Cristo, Dios-Hombre, es de todos, El es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida (Jn. 14, 6). La historia humana es esencialmente una historia de amor y de salvación en Cristo (Col. 1, 13-20; Ef. 1, 3-14).
Resumiendo: Valoramos en su justa medida el amor que los evangélicos sienten por la Biblia. Ojalá que los católicos tengamos también un gran aprecio por el libro santo y sea nuestro libro de cabecera. Pero para nosotros la Biblia y la Tradición tienen que ir de la mano y no se pueden separar. Y la garantía de la Tradición nos la da el Magisterio de la Iglesia, representado por el Papa.
Gracias a este Magisterio, la Iglesia Católica puede decir: Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Y también «Creo en la Iglesia Una, Santa, católica y apostólica».

Cuestionario

¿Cuál es la regla de oro para la interpretación de la Biblia? ¿Se pueden sacar frases de su contexto y darles una interpretación personal? ¿Qué significa interpretar la Biblia dentro de la Tradición Católica? ¿Cuál es la postura protestante? ¿En qué se basan? ¿Qué acontece al interpretar la Biblia en forma personal y sin tomar en cuenta la Tradición? ¿Qué se espera, al respecto, del Ecumenismo?
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