miércoles, 23 de diciembre de 2015

LOS FRANCISCANOS EN BELÉN: EL APOSTOLADO DEL BUEN EJEMPLO

Los Franciscanos en Belén: el apostolado del buen ejemplo
Una de las actividades más importantes de los franciscanos de Belén fue la acogida de peregrinos


Por: P. Metodio Brlek, ofm | Fuente: dialogoreligioso.org 



Desde hace seis siglos los franciscanos viven de manera permanente en el lugar donde nació el Señor, en Belén. A partir del año 1347 su presencia se hizo estable. Es interesante subrayar que la actividad más citada de los franciscanos en Belén, en los dos primeros siglos de su instalación, está relacionada con la restauración de la vieja basílica justiniana de la Natividad del Señor. Las restauraciones fueron llevadas a cabo en los años 1393-1399, 1448-1452 y 1479-1480. Otra de las actividades fue la organización de celebraciones litúrgicos en la basílica, así como celebraciones paralitúrgicas con el fin de venerar los recuerdos que rodearon el nacimiento del Señor. Puede decirse que los franciscanos desempeñaban el oficio de canónigos de colegiata.


Convento con aspecto de castillo

Los antiguos grabados así como los fotografías del siglo XIX, muestran el convento de Belén como una fortaleza o castillo. El peregrino Ludolfo de Sudheim, que visitó Belén hacia el año 1340, escribe que la iglesia y el convento están protegidos por torres y matacanes como en los castillos. Según el P. Francisco Suriano, que fue Custodio de Tierra Santa (1493-1495 y 1512-1524) los edificios donde viven los frailes están rodeados de muros y de torres defensivas "y todo esto fue construido por los cristianos con el fin de defenderse". En efecto, los franciscanos tuvieron que defenderse de los ataques de los beduinos del desierto de Judá y de las agresiones de los vecinos. En 1817 el P. Salvador Antonio de Malta, Custodio de Tierra Santa, escribía a la Congregación de la Propoganda de la Fe lo siguiente: "En 1811 la comunidad religiosa de Belén ha sufrido, al menos dos veces, amenazas de muerte cuando los turcos se apoderaron de una parte del convento. Los franciscanos se vieron obligados a huir. Dos religiosos que se creían bien tratados (por los turcos) y que se hacíon la ilusión de poder oponerse al inminente saqueo, se vieron obligados, la noche siguiente, a escalar el muro y, a través de rocas y abruptas escarpaduras, pudieron finalmente llegar a lo campiña". Los espesos muros del convento dieron en diversas ocasiones asilo y protección a los cristianos de Belén.


La Casa Nova de Belén

Una de las actividades más importantes de los franciscanos de Belén fue la acogida de peregrinos. Con este fin el convento disponía de habitaciones reservadas a los peregrinos. Esta actividad está atestiguada por la planta del convento de Belén dibujada por el P. Bernardino Amico hacia el año 1596, en la que se ven habitaciones para huéspedes. Hay que tener en cuenta que la peregrinación a Belén no requería mucho tiempo, es decir, eran raros los peregrinos que pasaban la noche en la villa. Cuando esto sucedía era porque los peregrinos querían asistir al oficio litúrgico nocturno de los religiosos y participar a la misa celebrada muy de mañana en la Gruta de la Natividad. Si al principio los franciscanos reservaban algunas habitaciones para los peregrinos dentro del convento, después, en el año 1870 construyeron una ala entera del convento con este fin. Unos años después fue posible la construcción de una Casa Nova para peregrinos. La actual Casa Nova fue inaugurada el 28 de abril de 1986. Está completamente separada del convento y puede acoger a 129 personas, con un comedor para 250.


El apostolado del buen ejemplo

El apostolado de los franciscanos en Belén fue, en sus orígenes, el del buen ejemplo, sin notables actividades exteriores. La razón era evitar la hostilidad de los cristianos no católicos y de los musulmanes, que no permitían actividades de apostolado directo. Con el tiempo y a partir de los concilios de Florencia (1438-1445) y de Trento (1545-1563) se impusieron nuevas normas apostólicas, agrandando el horizonte evangelizador. La creación en Roma de la Congregación de la Propaganda de la Fe fue providencial. Gracias a esta Congregación fueron reconocidas jurídicamente las parroquias latinas en Tierra Santa y por consiguiente la existencia de parroquias franciscanas.


Se incrementa el número de fieles católicos 

A partir de este reconocimiento jurídico podemos seguir el incremento del número de fieles, leyendo los registros parroquiales. Así, conocemos el número de parroquianos de Belén desde 1664 a 1848, y conocemos al menos 10 documentos emanados por las autoridades turcas, desde 1545 a 1748, prohibiendo molestar a los cristianos orientales que se habían pasado al catolicismo. Cinco de estos 10 documentos están firmados por el Sultán y se refieren a la parroquia de Belén. Estas intervenciones de la autoridad turca demuestran la situación arriesgada en la que vivían aquellos cristianos ortodoxos que pasaban al catolicismo. A pesar de las amenazas y de la inseguridad, la parroquia de Belén fue creciendo año tras año como lo prueban las estadísticas: en 1664 la parroquia contaba 128 fieles, mientras que en 1909 había 5172 y en 1998 la parroquia tenía 4300 latinos.


Movimiento de conversiones al catolicismo 

El apostolado de los franciscanos no se limitó a la sola villa de Belén sino que irradió a los pueblos vecinos de Beit Sahur y Beit Jala. En el primero había ya unas 20 familias católicas en 1691 y en Beit Jala el movimiento de conversiones al catolicismo iba en auge en la misma época. En 1713 los notables de este pueblo se presentaron al P. Guardián del convento del Belén para manifestarle su decisión de pasar en bloque al catolicismo. La decisión del caso se remitió a Roma, pero mientras tanto se fue enfriando el entusiasmo de algunos y así quedaron las cosas. De todos modos los franciscanos obtuvieron resultados positivos de tal manera que en 1760 pudo crearse en Beit Jala una parroquia católica de rito bizantino. Hoy los cristianos de Beit Sahur y de Beit Jala son cristianos en su mayoría.


La escuela más antigua de los franciscanos 

Una de las más antiguas instituciones de los franciscanos en Belén fue la escuela masculina. Parece que es la más antigua entre las fundadas por los franciscanos en Tierra Santa. El primer indicio de escuela se remonta al año 1598. Dejemos al peregrino holandés Jan Van Kootwyck la siguiente referencia: "En Belén todos conocen la lengua italiana. Los niños la aprenden de pequeños para poder, una vez adultos, servirse de ella para guiar peregrinos o hacer de intérpretes". El mismo autor precisa que los franciscanos enseñaban también otras lenguas. La enseñanza, como se ve, se limitaba al nivel más elemental, pero correspondía a las necesidades de los tiempos y de las circunstancias. Sabemos que la escuela de Belén tenía en 1692 unos 50 alumnos: en 1848 eran ya 90: en 1898 eran más de 300: en el año 1990 eran 736 y en 1999, 2000 estudiantes. Asimismo, los franciscanos instituyeron, a partir de mediados del siglo XIX, una escuela para niñas confiando la dirección de la misma, primeramente a personal femenino del lugar, para después pasarla a manos de las monjas de San José. Hay que recordar que las escuelas de Tierra Santa fueron erigidas primeramente en beneficio de las familias católicas, pero con el correr de los tiempos se fueron aceptando niños y niñas no católicos y no cristianos. Esta apertura ha permitido crear sólidos contactos ecuménicos e impulsar el diálogo interreligioso.


Asistencia sanitaria

Aparte de las actividades pastorales y didácticas no hay que olvidar la asistencia sanitaria. Esta se desarrolló sobre todo en el siglo XIX. Los documentos nos dicen que a finales del siglo XIX funcionaba en Belén una farmacia "bien provista de medicamentos para las necesidades de un gran número de enfermos que reciben cotidianamente los cuidados de un religioso médico. Los enfermos pueden también procurarse gratuitamente los medicamentos apropiados". Visto el ambiente en el que se desarrollaba esta actividad pensamos que se trataba de un dispensario con personal experto.

Las actividades de los franciscanos se han extendido al cuidado de personas mayores que se encuentran en situación particularmente difícil. Con este fin la Custodia de Tierra Santa adquirió en 1943 una casa en una zona privilegiada de Belén, agrandada en 1946, para residencia de ancianos. Está bajo la dirección y administración de la parroquia. Otras actividades parroquiales son la dirección de lo Orden Tercera Franciscana, la Acción Católica, la Legión de María y los Cruzados.



Este artículo es gentileza de la Revista Tierra Santa. Extracto de un artículo del P. Metodio Brlek, ofm.

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