lunes, 5 de enero de 2015

IMÁGENES DE FELIZ DÍA DE REYES - REYES MAGOS














































LA NOCHE DE LOS REYES MAGOS

La noche de los Reyes Magos
Noche mágica y misteriosa...¡Qué bonito sería pensar que esta noche todos duermen con esta espera maravillosa! 


Por: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net



Noche de Reyes...

Noche mágica y misteriosa...

Noche que hace palpitar aceleradamente los corazones infantiles y que al cerrar sus ojos para dormir, los hará soñar con la tierna ilusión de una muñeca o de un tren de bonitos colores. Porque a pesar de que ahora los juguetes han alcanzado perfecciones insospechadas y técnicas admirables, nada podrá igualar al maravilloso encanto y tierna sencillez de una muñeca "vestida de azul" o de un tren de alegres y vivos colores.

Sueñan los niños y porque sus almas son inocentes y tienen fe, encontrarán sobre sus zapatitos, que esta noche brillan de tan limpios que están, los juguetes anhelados... "porque se portaron bien" y escribieron una carta que siempre empezó así: Queridos Reyes Magos....y los mágicos personajes, Melchor, Gaspar y Baltasar, vendrán al conjuro de esos deseos ingenuos, con sus hermosas capas, con dos coronas y un turbante, para dejar sus regalos.

De tanto pensar en ellos, sienten los niños que en el silencio de esta noche han oído como un rumor de pasos, roce de sedas, terciopelos y brocados... Son los tres Reyes Magos que han pasado. Y ojalá que esos niños guarden para siempre la ilusión y magia de esta noche tan singularmente bella para que, cuando adultos, en sus nuevos hogares, siempre haya una "noche de Reyes". ¡Qué bonito sería pensar que esta noche todos los niños duermen con esta espera maravillosa!

Pero el cuadro tiene su claro-oscuro. Las sombras que nos estrujan el corazón de miles y miles de niños que esta noche no pondrán sus zapatitos porque no los tienen, porque sus pies caminan descalzos sobre la tierra de este Planeta. Que no pedirán ni un tren ni una muñeca sino un mendrugo de pan para tener algo que comer en esta noche de Reyes. Estos niños nos están gritando con el grito silencioso de su presencia, que de nada sirven los tecnicismos de esta era si a los hombres se nos ha endurecido el corazón. Pobre humanidad, envanecida y orgullosa...¡de qué podemos estarlo! si los hombres se matan y los niños tienen hambre.

Hacer a los niños felices sería el mejor regalo y más aún para nuestras conciencias. Que la mejor meta al llegar el año 2015 sería que no existiera un solo niño sobre la faz de la tierra, en la calle, con hambre y descalzo.

Será sin duda el mas severo juicio al que seremos sometidos ante el Creador, porque estuvieron a nuestro lado y no los quisimos ver, tuvieron hambre y no les dimos de comer, tuvieron sed y no les dimos de beber...

Esta noche, noche de Reyes, la humanidad entera y cada uno de nosotros, tendríamos que convertirnos en un Rey Mago, abrazar contra nuestro pecho a un chiquitín, besar sus mejillas sucias, sus ojos tristes y caer de rodillas y pedirles perdón.

Preguntas o comentarios al autor  Ma. Esther de Ariño

5 MANERAS EN LAS QUE DESTRUYES Y TERMINAS UN MATRIMONIO

5 maneras en las que estás destruyendo a tu esposo y terminando con tu matrimonio —sin saberlo
Podrías sorprenderte al descubrir que estás cometiendo estos cinco errores destructivos que terminarán arruina


Por: Katelyn Carmen | Fuente: http://www.familias.com/matrimonio



    Cuando me casé, me sorprendió la sensación de responsabilidad instantánea y abrumadora que sentí de amar y cuidar a mi esposo. De repente una gran parte del bienestar y la felicidad de alguien más tendrían mucho que ver con mis decisiones y actos.
    Las mujeres necesitamos ser cuidadosas con la forma como cuidamos a nuestros esposos y matrimonios. No permitir que los pequeños detalles arruinen las cosas que te traerán la más grande felicidad en la vida.
    Están son solo algunas maneras con las que podrías estar destruyendo a tu esposo y terminando con tu matrimonio (como advertencia, por favor entiende que aunque este artículo está dirigido a las mujeres, aplica a los hombres también):

    1. Gastar más de lo que se tiene
    Una sabia mujer de mi iglesia, me aconsejó una vez: "Lo mejor que puedes hacer como esposa es vivir dentro de las posibilidades de tu esposo."
    Las esposas demuestran aprecio y respeto verdadero por su esposo al seguir de forma cuidadosa un presupuesto y sacarle provecho a lo que tienen. Se inteligente con tus finanzas.
    Quejarse constantemente de no tener suficiente para completar tus deseos fastuosos, o tener deudas en la tarjeta de crédito con cantidades astronómicas es una manera deficiente de decir "gracias" a un esposo fiel que trabaja duro para proveer a su familia.
    Sí, puede que no tengas lo suficiente para comprar la bolsa de Kate Spade que has deseado durante meses, pero tu esposo le encantará y apreciará el hecho que lo honres y seas agradecida de lo que el provee.

    2. Negatividad constante
    Odias tu cabello, el desorden en casa, los vecinos de enfrente, tu torpe compañero de trabajo, la vieja lavadora, y todo lo que se te cruce por el medio. Tan pronto como tu esposo entra por la puerta, Te pones en acción y vuelcas cada pensamiento negativo y molesto que se te cruza por la mente durante el día
    ¿Puedes imaginarte tener esa carga? La negatividad agota. A los hombres les gusta arreglar cosas; ser acosado de forma constante con quejas, le dificulta resolver tus problemas.
    Si hay una cosa que he aprendido del matrimonio es que un buen hombre quiere que seas feliz, y si no puede ayudarte a serlo, él se sentirá infeliz. Está bien tener un mal día de vez en cuando, es comprensible, pero no lo conviertas en una forma de vida.

    3. Tener otras prioridades
    Cuando tus hijos, tu mamá, tus mejores amigos, tus talentos o carrera están por delante de tu esposo, le envías una mensaje claro de que él no es importante. Imaginalo al recibir ese mensaje tuyo cada día durante muchos años. ¿Qué le pasaría a su autoestima?
    Dale a tu esposo el primer lugar.
    Aunque parezca contradictorio, creo que te sorprenderías de descubrir que con frecuencia esa es la llave de una grandiosa felicidad en el matrimonio. Es por lo que muchas parejas se están divorciando en la actualidad, porque descuidan el cuidarse y amarse uno al otro y como individuos se colocan a ellos mismos en primer lugar.
    Si decides darle prioridad a tu pareja, encontrarás mucha felicidad.

    4. Negar afecto físico
    Los hombres imploran y necesitan afecto físico con sus esposas. El que rechaces la intimidad de una manera constante los desgasta.
    El sexo no debería ser usado como una forma de control sobre tu pareja; debe verse como una herramienta sagrada para acercarlos el uno al otro y a Dios.
    El ser amada y necesitada por un esposo amoroso y romántico que quiere compartir algo tan importante y bello contigo -- y solo contigo, es una bendición muy grande. Aunque pudiera ser que no siempre tengas deseos, vale la pena ceder (cuando puedas) y disfrutar momentos de unión.

    5. No hablar su idioma
    A las mujeres nos encanta hacer insinuaciones (creo que es parte de nuestro ADN). No pierdas el tiempo dejando pistas que no entenderá: Háblale claro. Se honesta acerca de tus sentimientos, y no te contengas hasta explotar. Si él te pregunta que sucede, no respondas: "Nada", y luego esperes que él lea tu mente y tus emociones. Sé abierta sobre lo que sientes en verdad.
    Traducido y adaptado por Myrna del Carmen Flores de: 5 ways you are unknowingly destroying your husband and killing your marriage de  Katelyn Carmen

¿QUÉ SON LOS VALORES?

¿Qué son los valores?
Los valores son aquellos bienes que nos mejoran como personas. Practicarlos libremente construye una personalidad coherente y rica. 


Por: P. T homas Williams, L.C. | Fuente: Virtudes y valores






Los valores humanos son aquellos bienes universales que pertenecen a nuestra naturaleza como personas y que, en cierto sentido, nos humanizan, porque mejoran nuestra condición de personas y perfeccionan nuestra naturaleza humana.

La libertad nos capacita para ennoblecer nuestra existencia, pero también nos pone en peligro de empobrecerla. Las demás creaturas no acceden a esta disyuntiva. Un gato siempre se comportará como un felino y no será culpado o alabado por ello.

Nosotros, en cambio, si prestamos oídos a nuestros instintos e inclinaciones más bajas, podemos actuar como bestias, y de este modo, deshumanizarnos. Boecio, el filósofo y cortesano del siglo V, escribió: El hombre sobresale del resto de la creación en la medida en que él mismo reconoce su propia naturaleza, y cuando lo olvida, se hunde más abajo que las bestias. Para otros seres vivientes, ignorar lo que son es natural; para el hombre es un defecto.

Si no descubrimos lo que somos, tampoco descubriremos qué valores nos convienen. Cuanto mejor percibamos nuestra naturaleza, tanto más fácilmente percibiremos los valores que le pertenecen.

Alimentación y naturaleza

Hay una diferencia entre los valores humanos en general y nuestros propios valores personales. El concepto de valores humanos abarca todas aquellas cosas que son buenas para nosotros como seres humanos y que nos mejoran como tales. Los valores personales son aquellos que hemos asimilado en nuestra vida y que nos motivan en nuestras decisiones cotidianas.

Podríamos comparar la diferencia entre los valores humanos en general y los valores personales con la diferencia que hay entre ciertas comidas y su respectivo valor nutricional para el cuerpo humano. La nutrición es para el cuerpo lo que los valores son para la persona humana.

El cuerpo humano tiene sus requerimientos: algunos alimentos son muy nutritivos; otros complementan la alimentación; otros son al menos tolerables en pequeñas cantidades. Todos necesitamos una alimentación balanceada en vitaminas, fibra, minerales y proteínas para mantener una buena salud. Algo parecido sucede con los valores humanos: nos nutren, nos benefician como seres humanos en diversa medida. Así tenemos toda una gama de valores culturales, intelectuales y estéticos que promueven nuestro desarrollo humano y enriquecen nuestra personalidad.

Cuando se habla de la nutrición corporal hay espacio para las preferencias personales. Entre comer coliflor, chícharos o judías verdes, cada uno puede escoger a su gusto; el número de calorías apenas varía. Nuestro organismo asimilará estos alimentos y se nutrirá más o menos igual. Se insiste, más bien, en que la dieta sea balanceada. El organismo cubre tus necesidades y se mantiene en forma en la medida en que el alimento es sano y la dieta equilibrada.

En la esfera de los valores humanos se requiere también un equilibrio y que cada uno de los valores, tomado individualmente, sea saludable. Así como ciertos alimentos son esenciales y otros sólo sirven para adornar algún platillo, así también los valores tienen una jerarquía, según favorezca más o menos nuestro desarrollo humano. Una porción discreta de pastel de zanahoria con helado de vainilla es un excelente postre para una comida familiar, pero no se nos ocurriría comer pastel y helado tres veces al día y terminar con una discreta porción de carne con papas. Nuestro organismo no lo soportaría (nuestra línea tampoco). Los valores humanos también pueden ordenarse y clasificarse de acuerdo con los beneficios que nos proporcionan. Algunos son esenciales; otros son más periféricos.

Una jerarquía de valores

Entre los valores objetivos existe una jerarquía, una escala. No todos son iguales. Algunos son más importantes que otros porque son más trascendentes, porque nos elevan más como personas y corresponden a nuestras facultades superiores. Podemos clasificar los valores humanos en cuatro categorías: 1) valores religiosos, 2) valores morales, 3) valores humanos inframorales y 4) valores biológicos.

1. Los valores biológicos o sensitivos no son específicamente humanos, pues los compartimos con otros seres vivos. Entre ellos están la salud, el placer, la belleza física y las cualidades atléticas. Desafortunadamente, muchos ponen demasiado énfasis en este nivel. No es raro escuchar frases como ésta: Mientras tenga salud, todo lo demás no importa. Según esto, uno lo pasaría mejor siendo un saludable jefe de la mafia que un enfermizo hombre de bien. No eres más persona porque seas sano o bien parecido. Eso no aumenta tu valor.

2. Los valores humanos inframorales son específicamente humanos. Tienen que ver con el desarrollo de nuestra naturaleza, de nuestros talentos y cualidades. Pero todavía no son tan importantes como los valores morales. Entre éstos están los intereses intelectuales, musicales, artísticos, sociales y estéticos. Estos valores nos ennoblecen y desarrollan nuestro potencial humano.

3. Los valores morales o éticos son superiores a los ya mencionados. Esto se debe a que tienen que ver con el uso de nuestra libertad, ese don inapreciable y sublime que nos permite ser constructores de nuestro propio destino. Estos son los valores humanos por excelencia, pues determinan nuestro valor como personas. Incluyen, entre otros, la honestidad, la bondad, la justicia, la autenticidad, la solidaridad, la sinceridad y la misericordia. Cada valor apoya y sostiene a los demás; juntos forman esa sólida estructura que constituye la personalidad de un hombre maduro.

4. Hay todavía un cuarto nivel de valores, el más elevado, que corona y completa los valores del tercer nivel, y que nos permite incluso ir más allá de nuestra naturaleza. Son los valores religiosos. Éstos tienen que ver con nuestra relación personal con Dios.

El mundo de hoy pasa por alto un hecho muy sencillo: la persona humana es religiosa. Aunque seguramente será difícil encontrar esta afirmación en un texto de sociología, no ha habido en la historia una sola sociedad que no haya sido religiosa. Preguntar por la existencia de Dios es algo que está íntimamente unido al por qué de la existencia humana. Buscamos de forma natural la trascendencia, porque es lo que da sentido y significado a nuestra vida sobre la tierra. Si el hombre cultiva los valores religiosos con tanta tenacidad, es porque ellos corresponden a la verdad más profunda de su ser.

Ciertas cosas son buenas para nosotros porque nos ayudan a alcanzar nuestro fin u objetivo. Si acertamos a descubrir a dónde vamos como hombres, cuál es nuestro objetivo, podremos entonces saber qué es bueno para nosotros en ese sentido.
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