viernes, 9 de enero de 2015

EUCARISTÍA, AMOR DE CRISTO HASTA EL EXTREMO


Eucaristía, amor de Cristo hasta el extremo
Cristo se ha quedado solo para ti en la Eucaristía, como si tú solo lo visitaras, allí esta a todas horas, solo para ti. 


Por: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net



Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo los amó hasta el extremo. Los suyos entonces eran los que le veían: Juan y Pedro y los demás compañeros. Hoy los suyos somos tú y yo, todos nosotros; por lo tanto: “Habiendo amado a los suyos, es decir, a los que hoy están en el mundo, los ama hasta el extremo.

Esto es la Eucaristía: el amor de Cristo hasta el extremo para ti, para mí, durante toda la vida. Porque la Eucaristía es poner a tu disposición toda la omnipotencia, bondad, amor y misericordia de Dios, todos los días y todas las horas de tu vida. En cada sagrario del mundo Cristo está para ti todos los días de tu vida. Según sus mismas palabras: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Al decir con vosotros, es decir contigo, conmigo.

El sol no te alumbra o calienta menos a ti cuando alumbra o calienta a muchos. Si tú solo disfrutas del sol, o hay millones de gentes bajo sus rayos, el sol te calienta lo mismo... te calienta con toda su fuerza.

Así, Cristo se ha quedado solo para ti en la Eucaristía, como si tú solo lo visitaras, tú solo comulgaras, tú solo asistieras a la misa. Allí esta, pues, Cristo, medicina de tus males; pero pide como el leproso: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Pide como Bartimeo: ”Hijo de David, ten compasión de mí”. Pide como el ladrón: “ Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu Reino”. Allí esta a todas horas, solo para ti, el único bien verdadero, el único bien perdurable, el único amigo sincero, el único amigo fiel; el único que nos tiende la mano y nos ayuda y nos ama en la juventud, en la edad madura, en la la vejez, en la tumba y en la eternidad. Cada uno tiene sus problemas, fallos, miedos, soberbia... tráelos aquí; verás cómo se solucionan. Cristo tiene soluciones.

¿Quieres, necesitas consuelo, fortaleza, santidad, alguna gracia en especial? Sólo pídela con fe, y no tengas miedo de pedir milagros, porque todo es posible para el que cree.

Jesús ha querido quedarse en el Sagrario para darnos una ayuda permanente.



 

LA VIDA CRISTIANA COMO EPIFANÍA



La vida cristiana como Epifanía
La estrella sigue resplandeciendo hoy

La Epifanía es una ley de la liturgia y de la vida cristiana, especialmente a partir de las celebraciones sacramentales


Por: Ramiro Pellitero | Fuente: iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com.es



En uno de sus libros evoca el cardenal Ravasi lo sucedido en el año 614, cuando el rey persa Cosroes cercó la basílica de Belén, que encierra en su cripta la gruta del Nacimiento, construida por Elena, madre de Constantino en el 330. Al ver en el frontal una representación de los Reyes Magos caracterizados como persas, desistió de su empeño. Y así los Magos salvaron la gruta.

Predicaba Benedicto XVI, en la Epifanía de 2012, que los Magos, por su corazón inquieto, vigilante y valiente fueron capaces no sólo de seguir la estrella sino de iluminar, con su actitud, el camino de los hombres hacia Cristo.

En la misma línea, el Papa Francisco, en su homilía de Epifanía dijo que el ejemplo de los Magos "nos ayuda a levantar la mirada hacia la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de ´pequeño cabotaje´, sino a dejarnos atraer siempre por lo que es bueno, verdadero, bello… por Dios, ¡que todo esto lo es de modo cada vez más grande!" (Homilía 6-I-2013). Para ello, y de acuerdo con la tradición cristiana, nos ha aconsejado contemplar "dos libros": el del Evangelio (escucharlo, leerlo y meditarlo) y el de la creación (el mundo creado por Dios y los acontecimientos de nuestra vida).

En otras ocasiones, reflexionando sobre las actitudes de los Magos, el Papa Ratzinger ponía de relieve la conexión entre la humildad, la adoración y la sabiduría.


El relato de la Epifanía

1. ¿Cuál es el significado de la Epifanía? En su libro sobre la Infancia de Jesucristo, dejando las elucubraciones científicas a los astrónomos, señala Joseph Ratzinger algunos puntos interesantes en el relato de los Evangelios sobre la Epifanía. Al ver la estrella los Magos se pusieron en camino. El cosmos habla de Cristo (aunque con frecuencia el hombre no sepa descifrarlo o se encierre en él y lo manipule); suscita la cuestión del Creador, la esperanza de su manifestación y la conciencia de que podemos y debemos salir a su encuentro. El relato nos habla, a la vez, de la insuficiencia de la ciencia y de la necesidad de la Sagrada Escritura, que comienza desmitificando a los astros (considerados antiguamente como divinidades) llamando al sol y a la luna "lumbreras" de la creación (cf. Gn 1, 16s). "Es el Niño el que guía la estrella" y no al contrario, decía Benedicto XVI.

También el relato de los Evangelios sobre los Magos sugiere el "misterio de la cruz", al preguntar por el "rey de los judíos" (cf. Mt 2, 2), inscripción que mandó poner Pilatos sobre Jesús crucificado, que declaraba con verdad la realeza de Jesús no sólo sobre los judíos sino sobre la humanidad.

La estrella que guía a los magos es, en palabras del Papa, "una estrella de esperanza". Y esa estrella, a la vez que ilumina, hace capaces, a los que se dejan iluminar por ella, de iluminar a otros. Ilumina acerca del poder de lo pequeño (un niño, unos pastores, un pequeño lugar…). Atrae hacia el amor y la ternura de ese pastor que nace en Belén (cf. Mt 2, 6).


La Epifanía en el Antiguo y en el Nuevo Testamento

2. Todo esto requiere de nuestra parte, ante todo –como señalaba Guardini en una de sus homilías– "saber mirar". En las bienaventuranzas se dice que los "limpios de corazón" son los que pueden ver a Dios (cf. Mat 5, 8). Y estos limpios son los que buscan la santidad. Requiere, al mismo tiempo, que sepamos vivir el misterio de la Epifanía a partir de su celebración en la liturgia cristiana.

El mismo Guardini dedicó, ya antes del Concilio Vaticano II, un ensayo sobre la relación entre la epifanía y la liturgia (La experiencia religiosa y la epifanía, recogido en su libro El talante simbólico de la liturgia, CPL, Barcelona 2001, pp. 22 ss.). Ahí muestra cómo, en el Antiguo Testamento, Epifanía es la manifestación de Dios, que se hace visible, por ejemplo, en la zarza ardiente a Moisés, audible en la vocación de Samuel y manifiesta su poder en muchos acontecimientos portentosos. Son Epifanías estos sucesos extraordinarios, pero Dios está presente y actúa igualmente, como testifican los salmos, tanto en la doctrina y en el culto como en toda la vida del Pueblo y de cada persona.

En el Nuevo Testamento, la Epifanía se hace plena en Cristo, que fue visto por los apóstoles, que también lo oyeron y tocaron. Y de tal manera era su plenitud que lo que en Cristo se manifestaba (en su rostro y su Palabra, su figura y sus acciones), traslucía la presencia y la acción del Dios vivo ("El que me ha visto, ha visto al Padre": Jn 14, 9). Solo posteriormente vendrán los conceptos teológicos a elaborar, interpretar y aclarar el significado de esa Epifanía.

Si esto es así, si la Epifanía es algo esencial a Cristo y a su misión –argumenta Guardini– deberá darse también en los cristianos. ¿Cómo y dónde? Cristo ha prometido que estará con nosotros hasta el fin del mundo (cf. Mt 28, 20), sobre todo por medio de la acción del Espíritu Santo (cf. Jn 16, 14). Así se cumple a partir de san Esteban (los que lo vieron intuyeron en su rostro algo divino, y en sus palabras resonaron las de Cristo en la cruz: cf. Hch 6, 15; 7, 59). San Pablo, que estaba allí, dará luego una explicación, teniendo en cuenta su propia experiencia camino de Damasco: Cristo vive en los cristianos, en cada uno (cf. Ga 2, 20). San Pedro impresionará no solo por el contenido de sus palabras sino por su poder que acompaña sus palabras con los milagros que realiza (cf. Hch 2, 37).

¿No es esto –se pregunta Guardini– lo que se hace manifiesto en los santos? Así es, se responde, y Dios se sigue manifestando de muchos modos, incluso en los acontecimientos más sencillos. Pone el ejemplo de San Agustín, que se le quitó un fuerte dolor de muelas por la oración de sus amigos (cf. Confesiones 9, 14, 12). Todo ello es Epifanía, "signo, manifestación de la gloria invisible en la materia de la existencia", que se produce cuando Dios quiere ante los ojos del que está bien dispuesto para creer.


Epifanía es la liturgia y la vida cristiana

3. Pues bien, concluye el teólogo ítalo-alemán, la Epifanía es una ley de la liturgia y de la vida cristiana, especialmente a partir de las celebraciones sacramentales. Ahí se emplean signos que apelan a los sentidos; no solo a los sentidos externos sino a todos los sentidos humanos (los escolásticos hablaban de sentidos internos: la imaginación, la memoria, el sentido común y la estimativa o cogitativa, que viene a ser como el sentido del riesgo; son sentidos específicamente humanos, que conducen a lo espiritual).

A través de los gestos, palabras y actitudes de la liturgia, el hombre puede captar el "espíritu viviente", descubrir algo de la acción divina, y prepararse para la vida eterna definitiva. Por haber contemplado y hecho vida la liturgia y los sacramentos, el cristiano puede mostrar, en su conducta recta, un mundo que ha sido redimido por Cristo, "recreado" y santificado por Él. Y que ahora puede llegar a participar, con el hombre, de la imagen de Dios: manifestar su rostro, sus gestos, su Palabra. Esto –advierte Guardini– puede no ser fácil en un mundo que pierde la capacidad de contemplar, en el que nuestros sentidos están ocupados por tantas cosas que nos distraen; en el que hemos sustituido los símbolos y las imágenes por conceptos y máquinas, los manantiales por cañerías, el orden vital por un orden abstracto y utilitarista.

En consecuencia, escribía Guardini (¡en 1950!) necesitamos que se nos eduque en la liturgia, que aprendamos el significado de las formas no menos que las palabras. Pero vale la pena, porque en ello nos jugamos la verdad de la Encarnación y de la Resurrección de los cuerpos (la vida cristiana no es la de un espíritu separado del cuerpo). Todo ello es, sigue siendo actual, quizá más que cuando este autor lo escribió. Epifanía es manifestación de Cristo en la vida cristiana. Esta vida que, gracias a la celebración de los sacramentos, puede desarrollarse y comprenderse como una ofrenda y servicio a Dios, por medio de Cristo y del Espíritu Santo, y traducirse en ese servicio a los demás que se condensa en lo que el cristianismo llama caridad.

Enseñar y aprender, educar y vivir esto es el principal regalo de los Reyes. Y las familias tienen un papel central. "Pues si vosotros –dice el Evangelio según san Mateo– sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidan?" (Mt 7, 11).

Por eso cabe decir: los Reyes existen hoy, también a través de los padres y madres… (la costumbre española de regalar en la Epifanía). "El don de los dones es conocer a Cristo y amarle" (R. Guardini).

La estrella sigue resplandeciendo hoy, y continúa la manifestación del Salvador, particularmente a través de los cristianos.
 

CIELO, INFIERNO Y PURGATORIO, EXPLICADO PARA LOS NIÑOS

Cielo, Infierno y Purgatorio, ¿Cómo puedo explicar esto a los niños?...
Creo que en primer lugar a los niños se les debe hablar con la verdad, aunque debemos buscar imágenes y palabras adecuadas que sean comprensibles en función a su edad.


Por: Fray Nelson | Fuente: Fraynelson.com



Pregunta: Un cordial saludo Fray Nelson y a la vez mi gratitud por la generosidad de su conocimiento a la luz de la fe. ¿Cómo hago para darle a "entender" a los niños y niñas sobre la existencia del purgatorio, el cielo el infierno profesado en el credo?

Sabemos que podemos construir un pedacito de cielo o infierno en esta vida terrenal aterrizadas en nuestra propia experiencia de vida; sabemos también que el cielo no se ha visto por ojo humano, sin embargo, existieron santos y santas que tuvieron una visión providencial sobre el infierno (Sor Faustina, Santa Teresa, San Juan Bosco, entre otros) Dicha experiencia sobre natural de manera entendida como ellos la vieron no es para nada agradable, de hecho el infierno es el "lugar para el diablo y sus ángeles", como explicar esto a los niños sin ánimo de perturbarlos mental y espiritualmente.?

¿Cómo explicarles el santo temor a dios y justicia divina. Dios le bendiga. Paz y bien. -- m.b.

Respuesta preparada por José Santiago B.

Creo que en primer lugar debes hablarles a los niños con la verdad, aunque debemos buscar imágenes que sean comprensibles en función a su edad. Te anexo la mejor catequesis para niños que encontré en La Verdad Católica, es un texto muy adaptado a lo que ellos pueden entender. Te copio unos fragmentos:

1) El Cielo. ¿Cómo es el Cielo?
Vivir el cielo es "estar con Dios". ¡Te imaginas!
Ver cara a cara a Dios mismo. Esto basta para ser todo lo feliz que se puede ser, para tener toda la alegría, vida, luz, paz que se puede tener. Y tenerlas para toda la eternidad, para siempre y por siempre.
Es el estado de infinita felicidad, en donde podrás amar y ser amado por Dios para siempre. En esta vida perfecta podrás estar con el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, la Virgen María, todos los santos y todos aquellos hermanos tuyos que lograron llegar al cielo también.
San Pablo en una de sus cartas dice sobre el cielo: "Lo que ni el ojo vió, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, es lo que Dios preparó para los que lo aman" ( 1Co 2,9), queriendo dar a entender que la felicidad que vivirás en el cielo no te la puedes ni imaginar, y no se compara para nada con la más grande felicidad que hayas podido sentir en esta vida.
¿No crees que vale la pena cualquier esfuerzo en esta vida para lograr ganar este cielo?

¿Quienes van al Cielo?
Van al Cielo los que mueren en la gracia y la amistad con Dios, es decir sin pecado alguno, ni venial ni mortal , completamente purificados.


2.- El Purgatorio

Al purgatorio dedicaremos una explicación más larga, no porque sea el más importante, sino porque es sobre el que más dudas tenemos.

La palabra PURGATORIO, trae a la mente de muchos católicos algo así como un lugar de tormentos, una sala de espera donde los que ya están salvados, pero no son totalmente buenos, esperan su hora de entrar al cielo.Y mientras tanto sufren toda clase de padecimientos.

La Iglesia en su catecismo nos enseña como dogma de fe (algo que debe ser creido por todos los católicos) lo siguiente :

El purgatorio sí existe.
No es un lugar sino un estado, en el que los difuntos son "purfificados".
Que los vivos pueden ayudar a los difuntos con oraciones y sacrificios.
En presencia de Dios sólo es posible entrar con una absoluta pureza. Nada que tenga el menor defecto puede comparecer ante El.

¿Qué significa estar purificado?
Te explicaremos esto con dos ejemplos:

a) Dios te entrega el alma como si fuera una hoja perfectamente blanca, limpia, después de tu bautismo.

Cuando tu cometes un pecado mortal (grave) haces una mancha negra y grande en esa hoja. Si vas a confesarte, entonces el Sacerdote, en nombre de Dios te perdona y es como si borrara con una goma esa mancha; sin embargo, siempre a pesar de lo borrado queda una marca en tu hoja de que esa mancha estuvo algún día ahí .

Cuando cometes un pecado venial (menor), creas una mancha gris y pequeña en esa hoja blanca que es tu alma. Por ser un pecado pequeño puedes arrepentirte y pedir perdón a Dios por ti mismo, sin necesidad de una confesión. El por lo mucho que te ama , te perdona y borra esa mancha con su goma, pero queda también la marca de ese pequeño borrón. Estas manchas que quedan se llama la "pena temporal" que hay que pagar.

Para poder entrar al cielo necesitas tener esa hoja que es tu alma, perfectamente blanca, rechinando de limpia, como estaba cuando por vez primera te la entregaron, sin ningún manchón o borrón, por pequeño que sea.

b) Por otro lado cuando naces, Dios te regala unas cualidades, talentos o dones en potencia, que depende de tí el desarrollarlos a lo largo de tu vida. Si al morirte tienes esas virtudes a medio hacer, no puedes entrar así al cielo, entonces durante el purgatorio, se perfeccionan esas virtudes que estaban imperfectas.

¿Qué es el Purgatorio?
- Es el estado en el que un alma se purifica de los pecados que hizo y de las virtudes que no desarrolló , para poder entrar al cielo con Dios. El purgatorio puede ser más o menos profundo, dependiendo de cada alma.

¿Quienes van al Purgatorio?
- Los que mueren en la gracia y la amistad con Dios, pero no totalmente purificados, aunque estén seguros de su salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar al cielo.

¿Pórqué se sufre en el Purgatorio?
El alma en el purgatorio sufre por dos razones:

Siente un gran dolor de verse defectuosa, manchada, no perfecta.
El alma ama a Dios con un amor inmenso, lo que más desea es unirse cuanto antes a El, pero se da cuenta de que por sus pequeñas manchas e imperfecciones no puede hacerlo todavía.
Esta angustia, este sufrimiento es grandísimo, sin embargo las almas del purgatorio son almas a la vez alegres porque:

Saben que es seguro que podrán entrar al cielo.
Se ven a si mismas impuras, manchadas necesitadas de purificación. Por eso se alegran de sufrir para hacerse dignas de Dios y del cielo.
Son almas que tienen un amor ardiente a Dios, El amor no mide, no siente el sacrificio, más aún, lo desea porque sabe que es un medio necesario para unirse al amado.

¿Puedo tratar de purificar las manchas de mi alma en vida?
Claro que puedes: primero tratando de desarrollar lo más que puedas los talentos que Dios te dió. Segundo, si has pecado, puedes purificarte, haciendo sacrificios, penitencia, ofreciendo tus dolores, tu oración, haciendo obras buenas, todo ésto con la intención de "reparar" esas ofensas a Dios.

También puedes purificar esas manchas ganando "indulgencias" (que en otro momento te explicaremos) .

El Purgatorio es el último regalo de Dios.
Debemos dar gracias a Dios por este útimo regalo, una última oportunidad para poder entrar al cielo. El purgatorio es entonces esa última mirada de amor de Dios hacia el hombre que va a su encuentro

3.- El Infierno
El Purgatorio es el último regalo de Dios.

Debemos dar gracias a Dios por este útimo regalo, una última oportunidad para poder entrar al cielo. El purgatorio es entonces esa última mirada de amor de Dios hacia el hombre que va a su encuentro

3.- El Infierno
Lo primero que debe quedar muy claro es que Dios no "te manda al infierno". Dios es un Dios de amor. Lo que pasa es que tanto amó al hombre que cuando lo creó le regaló la LIBERTAD, es decir que el hombre, puede decidir por si mismo lo que hace durante su vida y por lo tanto su destino final. Entonces los hombres que van al infierno es porque ellos lo decidieron. Tuvieron durante toda su vida y hasta el último momento antes de su muerte, la oportunidad de buscar el PERDON de Dios y decidieron no hacerlo.


¿Quienes van al Infierno?
Aquellas almas que mueren en pecado mortal (grave) sin estar arrepentidos. Aquellos que no quisieron acoger el amor misericordioso (el perdón) de Dios en la confesión.


¿Cómo es el Infierno?

Es estar separado para siempre de Dios, en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad. Esto significa que las almas del infierno sufren muchísimo y no pueden ser felices nunca porque no tendrán a Dios nunca.

Sufren porque estuvo en sus manos poderse salvar y ellos decidieron no hacerlo y ya no hay remedio alguno.

Un gran abrazo y que el Señor te llene de su amor, su gracia y su misericordia, para así poder vivir en su verdad y su justicia.

Recomendamos:
El purgatorio: purificación necesaria. Por  San Juan Pablo II
¿Qué es el cielo? Es la participación en la naturaleza divina, gozar de Dios por toda la eternidad.
El Cielo: plenitud de intimidad con Dios. Por San Juan Pablo II
El infierno: rechazo definitivo de Dios. Por San Juan Pablo II
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...