miércoles, 28 de enero de 2015

¿HASTA QUÉ PUENTO EL CRISTIANISMO INFLUYÓ EN EL NACIMIENTO DE LA CIENCIA?


¿Hasta qué punto el cristianismo influyó en el nacimiento de la ciencia?
La Revolución Científica

La ciencia es el arte de leer el lenguaje de Dios en la naturaleza


Por: www.4buenasnoticias.com | Fuente: www.4buenasnoticias.com



Los mitos heredados nunca mueren, como los viejos “cowboys” del oeste. Uno de ellos, heredado por los filósofos de la Ilustración, es la idea según la cual la ciencia moderna surge en el siglo XVII contrapuesta a la “ignorancia científica y el oscurantismo medieval”. Sin embargo, las recientes investigaciones sobre la historia de las ciencias están poniendo de relieve hasta qué punto el cristianismo influyó en el nacimiento de la ciencia. Los comienzos de la revolución científica suelen situarse con la fundación de la “Royal Society” (1600), primera institución científica moderna, y la primera edición de los “Principia” de Isaac Newton (1687), como modelo de la nueva mecánica y la astronomía y de las demás ciencias experimentales. Los historiadores se han preguntado: ¿qué hizo posible que la “revolución científica” naciera en este lugar y en este momento?

Hoy día es innegable la conexión entre la ciencia moderna y la idea judeo-cristiana de “creación”. En las épocas anteriores al judaísmo y al cristianismo, los pensadores creían que el mundo era una prolongación de Dios, que había surgido como una “degradación” de la esencia divina. Es el “emanatismo”. Por el contrario, la idea de creación proclama que el mundo no es “divino”. No está gobernado por seres caprichosos, por monstruos y geniecillos. En él se trasluce la sabiduría y el poder de Dios, pero el mundo goza de autonomía y de sus leyes propias. El ser humano tiene capacidad para conocer el mundo y sus leyes, y encuadrarlo dentro de sus limitados conceptos mentales.

En este sentido, la creación es como un segundo libro donde Dios nos habla, después de la Biblia, y la actividad científica era el arte de descifrar ese lenguaje de Dios. Galileo Galilei, en su obra “Il Saggiatore” (1623), exhorta a leer directamente las ciencias “en este libro inmenso que se encuentra continuamente abierto ante nuestros ojos (quiero decir el universo)”; pero previene que ese libro “está escrito en lengua matemática, y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin cuyo medio es humanamente imposible entender una palabra”. El científico y filósofo Robert Boyle, concebirá también la naturaleza como “un romance bien construido” por “la mano omniscente de Dios”.

LA IGLESIA SIGUE SU CAMINO


La Iglesia sigue su camino
Jesucristo

La Iglesia sigue el camino de Pasión y Resurrección de Jesús. La Iglesia es eterna, superará todas las tribulaciones. 


Por: Oscar Schmidt | Fuente: www.reinadelcielo.org



Como círculos concéntricos, así es el Plan de Dios. Si se analizan las Escrituras, es evidente que el mismo argumento, la misma historia se repite una y otra vez, con distintos personajes, pero con el mismo significado y mensaje. Por ejemplo, cuando Dios saca a Su Pueblo de Egipto y le pide se sacrifique como ceremonia previa un cordero Pascual en cada familia, para abrir de ese modo las puertas a la salvación del pueblo elegido. Del mismo modo, siglos después es el Cordero de Dios, Cristo, el sacrificado para salvar al Pueblo de Dios una vez más, ésta vez por la Redención definitiva de toda la humanidad. También vemos en el pedido a Abraham de sacrificar a su primogénito, reemplazado a último minuto por un cordero, el mensaje de Dios sacrificando a Su Hijo Unigénito siglos después, Cordero de Dios, Hombre Verdadero y Dios Verdadero. Círculos y círculos que se repiten con distintos personajes y circunstancias, pero con el mismo mensaje y contenido.

Los mensajes de Dios raramente son directos, pero en la forma de parábolas y revelaciones El nos ha dejado lo necesario para que encontremos las pistas que nos den el camino seguro a la Salvación. Nuestro es el esfuerzo necesario para comprender Su Mensaje, Su Palabra, porque esa es la Ley de Dios para nosotros: poner nuestra voluntad a Su servicio, incluido el disponer nuestra inteligencia para comprender Su Revelación.

Como una piedra lanzada a un estanque, que produce círculos que se abren más y más, el uno más grande que el otro, pero todos provenientes del mismo evento. La Piedra, el centro de toda ésta historia, se sitúa en la Vida de Cristo. Todo lo que rodeó a Jesús en Su vida en la tierra fue preanunciado con siglos de antelación, y también se repite luego a través de la vida de Su Iglesia, ya que El mismo es la Cabeza del Cuerpo Místico del que nosotros somos miembros activos y militantes. De este modo, existe un claro paralelo entre la historia del Redentor y la de Su Iglesia, ya que ambas van indisolublemente unidas, son dos círculos distintos pero ambos provenientes del mismo evento: la Encarnación del Verbo.

Todo comienza con la Anunciación del Ángel a Maria en la casita de Nazaret, donde Ella dio el si que abrió las puertas a la historia de la Salvación. El equivalente a la Anunciación, en la historia de la iglesia, se produce al pie de la Cruz. En este caso, no fue el ángel el que hizo el anuncio. Es el mismo Cristo el que anuncia a María que Ella será la Madre de todos los hombres, de la Iglesia. Una vez más, Maria dio un si, lleno de dolor ante tan horrorosa vista, la de Su Hijo Crucificado y a punto de morir.

El Nacimiento de Jesús se produce en Belén en una pobre gruta, con María y José como testigos. La Iglesia, en cambio, nace el día de Pentecostés, nuevamente con María como la Madre que da a luz espiritualmente al Nuevo Pueblo de Dios. En la misma sala en que Jesús había instituido la Eucaristía poco tiempo antes, en la sala del Cenáculo en la planta alta de aquella casa de Jerusalén, se produjo el nacimiento de la Iglesia. El Pequeño Cuerpo de Jesús que Ella tuvo en sus brazos en Belén, fue reemplazado en este caso por un pequeño grupo de humildes hombres que eran la iglesia infante que nacía aquel día.

El mundo quiso asesinar a Jesús en Sus primeros años de vida, con la persecución de Herodes. La Sagrada Familia huyó entonces de Palestina hacia Egipto. Luego del nacimiento de la Iglesia, los primeros cristianos también fueron perseguidos y debieron huir de Jerusalén hacia lugares distantes, llevando el mensaje de Salvación con ellos. Muchos fueron asesinados, como los niños de Belén, pero la Iglesia Cuerpo Místico de Cristo salvó Su vida y siguió camino rumbo a la adultez. El retorno de la Sagrada Familia desde Egipto a Nazaret puede ser comparado, en la vida de la Iglesia, con el establecimiento del Cristianismo en Roma, la vuelta a casa para seguir dando firmes cimientos a la historia de la Redención.

Los primeros años de la vida de Jesús fueron un periodo de crecer, oculto a los ojos del mundo, creciendo en Su Naturaleza Humana y formándose bajo el cuidado de Su Madre. Del mismo modo, la iglesia transitó siglos de pequeñez y ocultamiento, creciendo y fortaleciéndose hasta ser un vigoroso Cuerpo dispuesto a dar el mensaje de Salvación al mundo. Los santos que fueron surgiendo a través de los tiempos son los miembros vigorosos de Jesús, lozanos y deslumbrantes, que nos permiten ver en todo su esplendor al Cuerpo de Cristo formado como un Adulto fuerte y preparado para Su Misión.

Es difícil ver como se establece el paralelo de allí en adelante, quizás porque estamos tan cerca de los hechos que no podemos reconocer qué parte de la vida de Jesús está viviendo la Iglesia en estos momentos. A pesar de ello, creo que está claro que la Vida Pública de la Iglesia empezó hace varios siglos ya. Y probablemente el signo más claro esté constituido por las múltiples apariciones de María, que ha sido enviada por Jesús para trabajar y anunciar el mensaje, el mismo mensaje, a todos nosotros. Apariciones en todos los continentes, mensajes invitando a la conversión, al amor, a la fe. El mismo mensaje que Jesús nos da en el Evangelio, ahora traído por Su Madre. Pero también Jesús ha salido a caminar los senderos de este mundo, a través de Santa Margarita Maria de Alacoque y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, de Santa Faustina Kowalska y el Jesús Misericordioso, entre varias diversas manifestaciones de Jesús a santos de la Iglesia.

Jesús y Maria han salido a recorrer los caminos de este mundo, como en Palestina. La vida pública de la iglesia parece estar desarrollándose de modo pleno. Pero, así como Jesús caminó tres años de Su vida pública rumbo al Calvario como indudable destino final, ¿hacia dónde se dirige Su Cuerpo Místico, la Iglesia, entonces? Difícil de saberlo, pero un dato resuena en mi mente. Desde hace un tiempo la Virgen se manifiesta con lágrimas en sus ojos, comenzando en La Salette, pero mucho más claramente en las últimas décadas con las lacrimaciones de muchas de sus imágenes, lágrimas de sangre algunas veces. No puedo dejar de recordar que, si bien la Virgen lloró muchas veces por el mal que los hombres hacían a Su Jesús, Ella nunca lloró más que al pie de la Cruz, en el Calvario.

La esperanza, sin dudas, la tenemos puesta en la seguridad plena de que la Iglesia sigue el camino de Pasión y Resurrección de Jesús. La Iglesia es Eterna, superará todas las tribulaciones, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Pero, mientras tanto, tiene en el Cielo a todas las almas santas, las que llegaron al Reino, y aquí en la tierra a sus miembros militantes, todos nosotros, que la integramos con el orgullo de vivir días de Cruz o Resurrección, según sea Su Voluntad.


 

¿PUEDO CONFESARME DIRECTO CON DIOS O DEBO BUSCAR UN SACERDOTE?

¿Puedo confesarme directo con Dios o debo buscar un sacerdote?
¿Puedo pedir perdón de mis pecados a Dios directamente?, ¿por qué debo acudir a un sacerdote?


Por: Martín Zavala M.P.D. | Fuente: Defiendetufe.org



PREGUNTA

Hola. Algunas cristianos no católicos nos preguntan: ¿Por qué nos confesamos con el sacerdote?, afirman que eso está mal, que el sacerdote es un hombre pecador, que la Biblia lo prohíbe y que es mejor confesarse directo con Dios (Como si tuvieran celular). Incluso algunos católicos piensan algo parecido.

RESPUESTA

Bueno. Veamos que es lo que dice la Biblia sobre esto para no cometer esos errores titánicos que a muchos los hunde en el mar de la ignorancia, por no estudiar bien la Sagrada Escritura.
1.- Jesucristo dio este poder a los Apóstoles.
Esta es la principal razón por la que nos confesamos con el hombre de Dios. Somos discípulos de Jesucristo y lo estamos obedeciendo. Él da este poder a los hombres para que lo hagan en su nombre.
"Reciban el Espíritu Santo: a quienes ustedes perdonen sus pecados, queden perdonados, y a quienes se los retengan, queden retenidos"  (Jn 20,22-23)
"Todo lo que aten en la tierra, será atado en el cielo y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo" (Mt 18,18)
Estos pasajes están en todas las Biblias del mundo, incluyendo las que usan los hermanos separados. Así que nada de que la Iglesia inventó este sacramento ni de que la Biblia lo prohibe, pues quien lo instituyó, fue Jesucristo.
Nuestro Señor Jesucristo es muy claro. Aquí está hablando del "poder" de "perdonar" y de "no perdonar" los pecados. No está hablando de que nos perdonemos cuando nos ofendamos, sino que"algunos" (los apóstoles y sus sucesores) tienen el poder de perdonar los pecados. Por supuesto de Jesucristo sabía que ellos eran hombres pecadores y aun asi les dió este poder. Los obispos son sucesores de los Apóstoles y los sacerdotes sus colaboradores.
Jesús no dejó celulares para confesarse directamente con Dios. Dejó sacerdotes.
Cuando las hermanos separados usan el pasaje de Jeremias 17 para decir que es malo confiar en un hombre, cometen el error de no leer el verisículo completo, pues dice: "... y que aparta su corazón de Yahvé". Eso es lo que la Biblia prohibe. En este caso la confesión no es para apartarnos de Dios, sino al contrario, para acercarnos y unirnos mas a él. Sin duda que este texto, sin el contexto, es un pretexto mas para inducir al error.
2.- Práctica de la Confesión en la Biblia.
Veamos ahora cómo es que en los primeros años de vida de la Iglesia es que ellos entendieron este sacramento.
"Muchos de los que habían creído venían a confesar todo lo que habían hecho"  (Hech 19,18)
Acabamos de leer en la Biblia este pasaje en el que dice que cuando esas personas creyeron, lo que hicieron fue "ir" a confesar sus pecados. La Sagrada Escritura dice "venían", habla de desplazarse de un lugar a otro. ¿A dónde fueron? ¿Por qué tenían que ir a otro lugar y no directamente con Dios?
La respuesta es muy sencilla. Ellos iban buscando a los Apóstoles. Ahí confesaban sus faltas. Esto es lo que hacían los cristianos verdaderos de aquel tiempo y lo que los católicos seguimos haciendo en la actualidad.
Además, la Biblia nos habla sobre el confesar a otro (el sacerdote) nuestras faltas:
"Confiésense unos a otros sus pecados". (Stgo 5,14-16)
Es un mandato (imperativo). No es una opción. Tanto que dicen aquellos que su soctrina se basa en la Biblia y no ven con claridad estos pasajes bíblicos. La solución es que todos nos pongamos a leer la Biblia y la aceptemos en su totalidad.
3.- El error de los fariseos y de muchos en la actualidad.
El Evangelio de Mateo nos descubre en el siguiente pasaje la razón por la que algunos no quieren aceptar algo tan claro en la Biblia.
"... al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: Ánimo, hijo; tus pecados quedan perdonados. Algunos maestros de la Ley pensaron: ¡Qué manera de burlarse de Dios!. Pero Jesús que conocía sus pensamientos, les dijo: ¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil: decir "quedan perdonados tus pecados" o "levántate y anda"? Sepan, pues, que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados. Entonces dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
Y el paralítico se levantó y se fue a su casa. La gente, al ver esto, quedó muy impresionada y alabó a Dios por haber dado tal poder a los hombres" (Mt 9,1-8)
Qué tremendo. La gente sencilla "alabó a Dios por haber dado tanto poder a los hombres", mientras que los supuestos"maestros" de la Ley vieron en esto una ofensa para Dios. Igual pasa ahora. La gente sencilla bendice a Dios por haber dado este poder de perdonar los pecados a los hombres, mientras que otros, con sus "supuestos" maestros actuales de la Biblia, gritan escandalizados que "cómo un hombre puede perdonar los pecados". Ni modo, por algo el orgullo es el pecado que Jesús condenó con más fuerza.
4.- Prueba histórica de este sacramento.
Algunos ejemplos de cómo este sacramento se ha celebrado siempre en la historia de la Iglesia son los siguientes:
  • "Confesarse en la Iglesia antes de recibir el cuerpo de Cristo" La Didaje año 70
  • "...declarando su pecado al sacerdote del Señor" Orígenes año 244
  • "Agua y lágrimas no faltan en la Iglesia: el agua del bautismo y las lágrimas de la penitencia (confesión)" San Ambrosio año 395
  • "Que nadie diga: cumplo la penitencia secretamente ante Dios. Acaso se dijo sin motivo: lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo" San Agustín año 430
Resumiendo, digamos que este sacramento es un regalo que nos dejó Nuestro Señor Jesucristo, la Biblia lo enseña y la Iglesia lo ha realizado desde sus orígenes. Acérquese a celebrarlo haciendo un buen examen de conciencia, arrepintiéndose y confesándose para disfrutar de la misericordia de Dios.
 

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