martes, 3 de febrero de 2015

LA SANTA MUERTE, LEJOS DE LA RELIGIOSIDAD CRISTIANA

La Santa Muerte, lejos de la religiosidad cristiana
Especialistas consultados explican el origen y el alcance del fenómeno de esta secta.


Fuente: RIES // ACI Prensa



En su libro La Santa Muerte, el mal de ojo y otras supersticiones, el P. Jorge Zarazúa precisó que el origen del culto a la santa muerte "es muy incierto, aún para sus mismos promotores". "Algunos de ellos lo consideran un culto prehispánico, que habría sobrevivido a pesar de la oposición de la Iglesia Católica. Según los que promueven esta ´devoción´, se trataría de la supervivencia del culto a Mictlantecuhtli, que, en la mitología azteca, es el dios de la muerte, señor del Mictlán, el silencioso y oscuro reino de los muertos", afirma. El P. Zarazúa señaló también que, de acuerdo a otros seguidores de esta secta, su origen se remonta a los africanos que llegaron para trabajar como esclavos en el continente americano. Sin embargo, el sacerdote precisó que es muy difícil que este culto pueda tener un origen prehispánico o africano, "pues los elementos con los cuales se le representa son más bien de la cultura occidental, como son el manto, la túnica, la guadaña y el reloj de arena".

"Las antropólogas Katia Perdigón y Elsa Malvido señalan que el culto a la santa muerte nació en los años cincuenta y que no tiene ninguna raíz prehispánica", subrayó. El P. Jorge Zarazúa constató que la pertenencia a esta secta se ha extendido entre los fieles católicos, al punto que muchos "la consideran un santo más de la Iglesia Católica, tal vez porque sus promotores se encargan de difundirla con métodos similares a la forma en que se promueven las devociones católicas (rosarios, procesiones, "misas", etc.), precisamente para atraer y atrapar a los católicos más desprevenidos y desorientados".

El P. Luis Santamaría, sacerdote diocesano español y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), señaló que a pesar que muchos católicos creen que es posible pertenecer a este culto o incluirla entre sus devociones, esto está "lejos de una religiosidad verdaderamente cristiana". "Basta ver su vinculación directa con la delincuencia y el narcotráfico, y la clase de valores que promueve, para hacer un juicio negativo sobre este culto tan peculiar", indicó. El P. Santamaría recordó que "los pastores de la Iglesia han tenido, desde el principio, una palabra crítica y profética ante una realidad creciente que se nutre de la falta de formación religiosa y la superstición".

El sacerdote dominico y también miembro de RIES, P. Pedro Fernández, dijo que el culto a la santa muerte "es un verdadero problema en los niveles social y religioso" en la capital de México. "Así como encuentras imágenes de la Virgen de Guadalupe o de San Martín de Porres, hallas imágenes de la Santa Muerte". El P. Fernández también consideró que este culto se ha extendido de forma particular entre "la gente popular y el crimen organizado, debido, sobre todo, a una mezcla muy peligrosa de religiosidad, ignorancia y violencia". Para el sacerdote español, este culto se ve favorecido "por la crisis total de valores morales en la que nos encontramos".

Roberto Federigo, experto en sectas y miembro de RIES, reveló que este peligroso culto se ha extendido a Argentina, donde recibe el nombre de "san la muerte". "Se estima que nació como un sincretismo pagano-cristiano, una fusión de divinidades de los pueblos originarios guaraníes con algo del simbolismo ornamental de los jesuitas". Federigo indicó que el culto a "san la muerte" se encuentra actualmente "muy difundido en la zona conurbana de Buenos Aires (denominado Gran Buenos Aires), debido a las migraciones internas y de países limítrofes". "Muchos asocian este culto a la delincuencia, pues algunos delincuentes le prometerían veneración a cambio de protección. Desde hace algunos años, además de su proliferación, han aparecido templos y lugares de culto permanentes, con ministros y fieles, con regular asistencia y un principio de sistema de creencia organizado que podría asemejarse al de los cultos afrobrasileños u otros de la religiosidad popular".

El 27 de marzo de 2012, ocho personas, que serían integrantes de una misma familia, fueron detenidos por las autoridades de México acusados de haber asesinado a dos niños de 6 y 7 años y una mujer adulta de 55, como sacrificios a la santa muerte. Un portavoz de las autoridades mexicanas señaló que las víctimas fueron asesinadas con cuchillos, y se les extrajo la sangre como "ofrenda" a la santa muerte.

LA SANTA MUERTE ES CULTO INFERNAL

Santa Muerte es culto infernal
Cardenal Giancarlo Ravasi expresa 


Por: Cardenal Gianfranco Ravasi | Fuente: ACI Prensa



El Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano, Cardenal Gianfranco Ravasi, consideró que la Iglesia y la sociedad deben poner un freno a la difusión de la llamada “Santa Muerte” por tratarse de “un culto tenebroso, infernal y de negación”.

Los seguidores de la “Santa Muerte”, una secta difundida en México y otros países de América latina, rinden culto a una calavera adornada según el gusto personal de los seguidores. Narcotraficantes, delincuentes, ex convictos y secuestradores, suelen acercarse a esta controvertida imagen para encomendarle el éxito de sus delitos.

El pasado año integrantes de la secta asesinaron en Sonora (México), a dos niños de 6 y 7 años, y una mujer de 55. Ambos murieron degollados como ritual de sacrificio dedicado a la Santa Muerte.

En una entrevista concedida el 12 de abril a ACI Prensa, el Cardenal Ravasi advirtió que “también el crimen y la negatividad tienen capacidad de ‘ritualizarse’ y crear un modo de agregación como el de la religión”.

El Purpurado explicó que “la grandeza de la cultura y de las religiones verdaderas es justamente celebrar la vida, y esto es exactamente lo contrario”.

“Se trata de un fenómeno que necesita de todos para ponerle freno y eso incluye las familias, las iglesias, y la sociedad en toda su totalidad”, agregó.

Rendir culto a la Santa Muerte “es la celebración de la devastación y del infierno, y por tanto, en este sentido, si quieren vivir realmente como sienten instintivamente, porque en su carne está la vitalidad, deben abandonar de todas las maneras este culto tenebroso, infernal y de negación”, precisó.

El Cardenal Ravasi visitará en mayo Monterrey, Puebla y México DF, con motivo del encuentro de diálogo fe-cultura que organiza su dicasterio bajo la iniciativa del Atrio de los Gentiles. Será el primer Atrio de los Gentiles que se celebra fuera de Europa. En esta ocasión, se invitará a creyentes y no creyentes a dialogar sobre “Transcendencia y Laicidad en México”.

NO TEMAN ABANDONAR EL CULTO A LA SANTA MUERTE


No teman abandonar el culto a la Santa Muerte
Afirma exorcista en México

No hay que tener miedo a escapar de sus garras, lo sabemos gracias a la Palabra de Dios.


Por: . | Fuente: www.portaluz.org



Engañados con la idea de que la adoración a la Santa Muerte está relacionada con la fe católica, algunos fieles, bajo la promesa de que recibirán numerosos beneficios al rendirle honores, se inician en el culto de su veneración; adquieren dijes, estampillas y pinturas que la representan; figuras de yeso que colocan en un altar; le llevan ofrendas para mantenerla contenta, e incluso hay quienes llegan a tatuársela.
Sin embargo, suele suceder que al tiempo, ya por enterarse de que esta imagen nada tiene que ver con Dios, ya porque su vida sólo ha empeorado desde que comenzaron a adorarla, desean abandonar el culto; pero aquí se les presenta un gran problema: sus iniciadores les han advertido que de no guardarle lealtad absoluta, recibirán severos castigos. ¿Qué se le puede decir a una persona que se halla en esta situación tan tormentosa?
El Padre Jil Portilla, exorcista para la II Vicaría de la Arquidiócesis de México y especialista en el tema, habla al respecto en la revista mexicana Desde la fe. Señala que muchísima gente ha sido engañada con el rito de la adoración a este idolillo de la muerte, que en realidad no es ninguna santa; han caído en esa trampa de que recibirán de esa imagen numerosos favores -puntualiza el exorcista-, sólo por rendirle culto, creándole un altar en el que habrán de colocarle flores y alimento; sin embargo, les advierten que de renunciar a ella, caerá sobre ellos su venganza.
Señala Portilla que mucha gente, queriendo remediar sus problemas, acepta esa condición, sin saber que quien realmente se esconde detrás de esa imagen es el diablo, quien los ha comenzado a atormentar; cuando esto sucede, con frecuencia desean abandonar su culto, pero tienen miedo de renunciar a él por temor a sufrir las consecuencias. No obstante, señala el sacerdote, nadie debe temer a renunciar a ese idolillo mal llamado "Santa muerte"; es verdad que el demonio enfurece cuando alguien ya no le da culto a sus obras y busca asustarlo para que no renuncie e sus engaños, pues su intención es llevarlo al infierno del sufrimiento. Para no tener miedo a escapar de sus garras, tenemos como fundamento la Palabra divina:
  • "el Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8)";
  • "Todo aquel que invoque el nombre del Señor se salvará… (Romanos 10:13)";
  • "Sométanse, pues, a Dios, resistan al diablo y huirá de ustedes (Santiago 4:7)"; "…
  • el diablo, como león rugiente, anda buscando a quién devorar, resístanle firmes en la fe… (1 Pedro 5: 8-9)".
Así que si alguien invoca el nombre de Jesús, Él lo defenderá de todas las obras del diablo, señaló el P. Jil Portilla.
Agregó que en cuanto a los que se tatúan la imagen de la Santa Muerte han cometido dos faltas; la primera, tatuarse, pues el libro de Levítico establece esa prohibición, ya que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo; y la segunda, gravarse esa imagen, la cual deben quitarse de alguna manera, sin miedo, buscando pacientemente una forma de hacerlo, pues de seguir llevándola naturalmente continuarán sintiendo incomodidad.
Dijo que en lo referente a las imágenes que se hayan adquirido de ella, deben destruirsecomo todo objeto de superstición, rociándoles agua bendita, pidiendo al Señor su protección y rezando un Padre Nuestro y un Ave María para echar fuera el miedo a la venganza del maligno y quebrantar sus acechanzas; jamás deben tirarse enteras a la basura, para no correr el riesgo de que los recolectores se sientan tentados a tomarlas o les ocasione algún temor.
Asimismo, el P. Jil Portilla señaló que quienes aún piensan que el culto a la Santa Muerte está permitido por la fe católica, deben saber que Dios no es el autor de la muerte, lo cual señalan claramente las Sagradas Escrituras de las siguientes maneras: … Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su mismo Ser, pero la muerte entró en el mundo por envidia del diablo y la experimentan sus secuaces… (Sabiduría 2: 23-24); No busquen la muerte con los extravíos de su vida, no se atraigan la ruina con las obras de sus manos; ni fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes (Sabiduría 1:12-13), y la más convincente: por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así participó Él (Jesucristo) de las mismas para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir al diablo, y liberar a cuantos por temor a la muerte estaban de por vida sometidos a la esclavitud… (Hebreos 2:14-15).
Así que nadie debe engañarse, quien le da culto a la "Santa Muerte" le da culto a las obras del diablo; es decir, que no se debe relacionar a la fe católica con ese culto, finalizó.

FAMILIA Y COMUNICACIÓN


Familia y comunicación 

La familia es el primer lugar donde aprendemos a comunicar de modo más auténtico y humano.


Por: Ramiro Pellitero | Fuente: Iglesia y nueva evangelización



El mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2015 lleva por título: “Comunicar la familia: ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor” (23-I-2015).

Con ese título se propone que la familia cristiana sea –en su existencia, en su autenticidad y en la belleza de su proyecto hecho realidad– escuela de comunicación y sujeto de comunicación. Más aún, que la familia sea el mensaje mismo de su propuesta ante el mundo; de esa comunicación que es el “hacer familia” dentro y fuera del hogar. “La familia –señala–es el primer lugar donde aprendemos a comunicar”, a comunicar de modo más auténtico y humano. 


El "lenguaje del cuerpo" ya desde el seno materno

1. El Papa construye su mensaje –que podemos estructurar en 10 pasos– sobre el trasfondo de la visita de María a su prima Isabel (cf. Lc 1,39-56). Al saludo de María responde el hijo de Isabel desde su seno, seguido de la exclamación de Isabel bendiciendo a María por el fruto de su vientre, y luego viene el canto gozoso del Magnificat por parte de María. En esa escena, observa Francisco, se muestra a la comunicación como “un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo”.

Y explica: “Exultar por la alegría del encuentro es, en cierto sentido, el arquetipo y el símbolo de cualquier otra comunicación que aprendemos incluso antes de venir al mundo”. Por ello “el seno materno que nos acoge es la primera ‘escuela’ de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón de la mamá”. De tal manera que “este encuentro entre dos seres a la vez tan íntimos, aunque todavía tan extraños uno de otro, es un encuentro lleno de promesas, es nuestra primera experiencia de comunicación. Y es una experiencia que nos acomuna a todos, porque todos nosotros hemos nacido de una madre”.
 
 
Aprender a convivir en la diferencia, y a dar lo que recibimos

2. En segundo lugar, después del nacimiento permanecemos en la familia como “seno hecho de personas diversas en relación”. Y, por tanto, como “lugar donde se aprende a convivir en la diferencia” (EG, 66). En la familia existen “diferencias de géneros y de generaciones, que comunican antes que nada porque se acogen mutuamente, porque entre ellos existe un vínculo. Y cuanto más amplio es el abanico de estas relaciones y más diversas son las edades, más rico es nuestro ambiente de vida”.

3. A partir del vínculo familiar y en el seno de la familia –prosigue Francisco– aprendemos a hablar la “lengua materna”, la lengua de nuestros antepasados. Y podemos dar a otros lo que nosotros mismos hemos recibido, incluida la capacidad de generar vida y hacer cosas buenas y bellas. “Podemos dar porque hemos recibido, y este círculo virtuoso está en el corazón de la capacidad de la familia de comunicarse y de comunicar; y, más en general, es el paradigma de toda comunicación”.
 

Aprender a rezar, acompañarse, abrirse a otras familias

4. Cuarto paso, en la familia se transmite esa “forma fundamental de comunicación que es la oración”. Los padres rezan por los niños recién nacidos. Luego los niños van aprendiendo las oraciones sencillas que les sirven también para rezar por otras personas, por los abuelos y otros familiares, los enfermos, los más necesitados. “Así –señala el Papa– la mayor parte de nosotros ha aprendido en la familia la dimensión religiosa de la comunicación, que en el cristianismo está impregnada de amor, el amor de Dios que se nos da y que nosotros ofrecemos a los demás”.

5. Quinto, en la familia aprendemos a salir de nosotros mismos hacia otros y hacia otras familias. Aquí se manifiesta la “comunicación como descubrimiento y construcción de proximidad”; es decir, “es la capacidad de abrazarse, sostenerse,acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras”.

Así se llega a “reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría”, observa volviendo explícitamente sobre la escena de la visitación de María a Isabel. “También la familia está viva si respiraabriéndose más allá de sí misma, y las familias que hacen esto pueden comunicar su mensaje de vida y de comunión, pueden dar consuelo y esperanza a las familias más heridas, y hacer crecer la Iglesia misma, que es familia de familias”. El Papa habla de ese “hacer familia” que se contagia también desde las familias a otras familias y hace crecer a la Iglesia; a su vez, este crecimiento de la Iglesia apoya y hace crecer a las familias. 
 
  
Escuela de perdón, de escucha, respeto y diálogo

6. Sexto paso, la familia es la principal escuela para “experimentar los límites propios y ajenos, los pequeños y grandes problemas de la convivencia, del ponerse de acuerdo”. Como no existe la familia perfecta, no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos; más bien hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva. Y por ese motivo, “ la familia en la que, con los propios límites y pecados, todos se quieren, se convierte en una escuela de perdón”; porque –dice Francisco– el perdón es una dinámica de comunicación: una comunicación que se desgasta, se rompe y que, mediante el arrepentimiento expresado y acogido, se puede reanudar y acrecentar.

7. Séptimo, la familia como escuela de la escucha, del respeto y del diálogo: “Un niño que aprende en la familia a escuchar a los demás, a hablar de modo respetuoso, expresando su propio punto de vista sin negar el de los demás, será un constructor de diálogo y reconciliación en la sociedad. Y en la misma línea nos enseñan mucho las familias con hijos afectados por una o más discapacidades. “El déficit en el movimiento, los sentidos o el intelecto supone siempre una tentación de encerrarse; pero puede convertirse, gracias al amor de los padres, de los hermanos y de otras personas amigas, en un estímulo para abrirse, compartir, comunicar de modo inclusivo; y puede ayudar a la escuela, la parroquia, las asociaciones, a que sean más acogedoras con todos, a que no excluyan a nadie”.
 
 
Escuela de fraternidad

8. Octavo, la familia es “escuela de comunicación como bendición”, en un mundo donde tan a menudo se maldice, se habla mal, se siembra cizaña, se contamina nuestro ambiente humano con las habladurías, donde en ocasiones es como si prevaleciera inevitablemente el odio y la violencia, cuando las familias están separadas entre ellas por muros de piedra o por los muros no menos impenetrables del prejuicio y del resentimiento. Entonces –apunta el Papa– el único modo para romper la espiral del mal, para testimoniar que el bien es siempre posible, para educar a los hijos en la fraternidad, “es en realidad bendecir en lugar de maldecir, visitar en vez de rechazar, acoger en lugar de combatir”.
 
 
Los modernos medios de comunicación y la comunicación en y desde la familia

9. Noveno, conviene plantearse el lugar de los modernos medios de comunicaciónen la familia, para la comunicación que es y se da en la familia. De un lado “La pueden obstaculizar si se convierten en un modo de sustraerse a la escucha, de aislarse de la presencia de los otros, de saturar cualquier momento de silencio y de espera, olvidando que ‘el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido’ (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 enero 2012). Por otro lado, “la pueden favorecer si ayudan a contar y compartir, a permanecer en contacto con quienes están lejos, a agradecer y a pedir perdón, a hacer posible una y otra vez el encuentro”. Los padres también en esto deben ser los primeros educadores con la ayuda de la comunidad cristiana, para enseñar a vivir en el mundo de la comunicación según los criterios de la dignidad de la persona humana y del bien común.
 
 
Aprender a narrar, aprender a comunicar 

10. Décimo y último –y aquí Francisco invita a seguir las mejores sugerencias de la mejor comunicación contemporánea– “el desafío que hoy se nos propone es, por tanto, volver a aprender a narrar, no simplemente a producir y consumir información”. Y a la vez advierte: “La información es importante pero no basta, porque a menudo simplifica, contrapone las diferencias y las visiones distintas, invitando a ponerse de una u otra parte, en lugar de favorecer una visión de conjunto”.

Concluye el Papa argentino invitando a vivir la familia no como un campo en el que se comunican opiniones, o un terreno en el que se combaten batallas ideológicas, o un modelo abstracto que hay que defender o atacar; sino como “un ambiente en el que se aprende a comunicar en la proximidad y un sujeto que comunica, una ‘comunidad comunicante’”. En este sentido la familia sigue siendo un gran recurso de la humanidad, “espacio donde todos aprendemos lo que significa comunicar en el amor recibido y entregado”. Ahí se aprende que “narrar significa más bien comprender que nuestras vidas están entrelazadas en una trama unitaria, que las voces son múltiples y que cada una es insustituible”.

En efecto, la familia cristiana es escuela de comunicación porque comunica la belleza y la riqueza del plan divino, y, así, no simplemente defiende el pasado sino que trabaja por el futuro.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...