martes, 21 de abril de 2015

¿POR QUÉ PROMOVER LA VOCACIÓN SACERDOTAL?

¿Por qué promover la vocación sacerdotal?
Que todos los sacerdotes con el ejemplo de su propia vida, atraigan el ánimo de los adolescentes al sacerdocio 


Por: Pbro. Luis Santiago Flores Lucio | Fuente: www.iglesiapotosina.org



Porque el Señor quiso que hubiese pastores hasta el fin de los siglos: "Jesucristo, Pastor eterno, edificó la santa Iglesia enviando a sus Apóstoles lo mismo que Él fue enviado por el Padre, y quiso que los sucesores de aquellos, los obispos, fuesen pastores en su Iglesia hasta la consumación de los siglos" (LG 18); "de entre los mismos fieles instituyó a algunos por ministros, que en la sociedad de los creyentes poseyeran la sagrada potestad del orden" (PO 2); sin sacerdotes no hay Eucaristía; y sin Eucaristía no hay Iglesia.

Sin sacerdotes no se evangeliza desde la autoridad que los Apóstoles transmitieron a sus sucesores: "Sin sacerdotes la Iglesia no podría vivir aquella obediencia fundamental que se sitúa en el centro mismo de su existencia y de su misión en la historia, esto es, la obediencia al mandato de Jesús "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes" (Mt 28,19) y "Haced esto en conmemoración mía" (Lc 22,19)" (PDV 1)

Porque Dios, por libre iniciativa, a tiempo y a destiempo, en toda ocasión y momento, sigue llamando a jóvenes al ministerio sacerdotal, incluso en las más adversas situaciones eclesiales: el Pueblo de Dios "cree firmemente que nunca faltarán del todo los ministros sagrados en la Iglesia... Aunque en algunas regiones haya escasez de clero, sin embargo, la acción del Padre, nunca cesará en la Iglesia" (PDV 1).

Vivimos en la confianza total en Dios Padre que, por su Hijo, envía el Espíritu Santo para seguir derramando su gracia en los bautizados, de manera que algunos sean orientados al ministerio sacerdotal. El cumplimiento de la promesa de Jesucristo de estar con nosotros hasta el fin de los tiempos (cfr. Mt 28,20) nos garantiza que su Iglesia, con sus sacerdotes, no perecerá. Si ha sobrevivido a tantas persecuciones y a tantos momentos históricos de crisis interna, ¿no sobrevivirá hoy? Sí, seguro que los poderes de este mundo no podrán contra ella; pero es igualmente cierto que hemos de favorecer la respuesta de los jóvenes que han sido llamados al ministerio, para que otras muchas personas alcancen la salvación.

Porque la Iglesia es consciente de su deber de colaborar con el Plan de Dios que sigue llamando a jóvenes al ministerio sacerdotal.

Su colaboración debe ser lo más atenta, constante, fecunda y creativa posible para suscitar y acoger esas vocaciones: la confianza en la fidelidad de Dios que no abandona nunca a sus elegidos "va unida en la Iglesia a la grave responsabilidad de cooperar con la acción de Dios que llama, a la vez, contribuir y mantener las condiciones en las cuales la buena semilla, sembrada por Dios, pueda echar raíces y dar fruto abundante" (PDV 1).

Porque la Iglesia no puede dejar de cumplir el mandato del Señor de rogar al dueño de la mies que envíe obreros a su mies (cfr. Mt 9, 38), ni de dirigir a los jóvenes de hoy la propuesta vocacional, nítida y valiente, testimonial y sincera, ayudándoles a discernir la verdad de la llamada de Dios para que responda con generosidad (cfr. PDV 1), en disponibilidad total a su voluntad a modo de María: "He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu Palabra" (Lc 1, 36).

Porque así está mandado por el Concilio Vaticano II, en especial a los propios sacerdotes:

"El deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana, la cual ha de procurarlo ante todo con una vida plenamente cristiana...

Demuestren todos los sacerdotes el celo apostólico sobre todo en el fomento de las vocaciones y, con el ejemplo de su propia vida humilde y laboriosa, llevada con alegría, y el de una caridad sacerdotal mutua y una unión fraterna en el trabajo, atraigan el ánimo de los adolescentes al sacerdocio" (OT 2).

"Pongan los presbíteros empeño sumo en manifestar ante los ojos de los fieles, por el ministerio de la palabra y por el propio testimonio de su vida, la excelencia y necesidad del sacerdocio; y aquellos jóvenes o adultos a quienes juzgaren prudentemente idóneos para tan grande ministerio, ayúdenlos, sin miramiento, a que se preparen debidamente..." (PO 11).

9 SENCILLAS FORMAS DE HACER PRESENTE A JESÚS EN TU VIDA



9 sencillas formas de hacer presente a Jesús en tu vida
Conoce tu fe

Aunque a muchos nos cueste, hay maneras simples de hacer presente a Jesús en distintas formas en nuestra vida diaria


Por: Padre José Martínez de Toda, S.J | 




¿Cómo hacer presente hoy a Jesús resucitado?
Aunque a muchos nos cueste, hay maneras simples de hacer presente a Jesús en distintas formas en nuestra vida diaria. En nuestro trabajo, en nuestro hogar y en hasta en todo lo que hagamos y expresemos.

A continuación, te presentamos 9 formas de hacerlo:
  1. A través del encuentro personal con Jesús. Él está «con nosotros» de cuerpo presente en la Santísima Eucaristía, y también están «en nosotros» por medio del Espíritu, en cómo nos expresamos, en las obras buenas que hacemos.
     
  2. Desarrollar nuestros sentidos (ver, oír, tocar, etc.) para saborear la presencia del Señor crucificado y resucitado en nosotros mismos, en la gente buena que nos rodea y en cualquier signo de esperanza y amor que nos sale al camino.
     
  3. Presentar en la oración al Señor todos los problemas de nuestra vida, y preguntarle: "¿Qué piensas de esto? ¿Cómo harías Tú en mi lugar?"
     
  4. Salpicar nuestra conversación con frases como «Gracias a Dios», «Gracias a Dios y a la Virgen», «Providencialmente», «¡Dios mío que bueno!». «¡Santísimo Jesús!».
     
  5. Conservar la tradición de pedir la bendición; de decir al despedirse en la noche "Hasta mañana", respondiendo: "Si Dios lo permite". Y decir al encontrarse en la mañana "Buenos días", respondiendo: "Buenos días en Dios". Los cónyuges también deben pedirse la bendición a diario al despedirse cada uno a sus labores o cuando alguno salga por un mandado. Es muy importante la bendición de los cónyuges el uno con el otro en el Matrimonio.
     
  6. Poner a los hijos nombres de santos/as, y contarles acerca de su vida. Esto no puede perderse.
     
  7. Antes de las comidas al menos hacer la señal de la cruz. Pero también hacer que el más pequeño de la casa rece algún verso fácil. Por ejemplo: "El Niño Jesús nació en Belén; bendiga la mesa y a nosotros también". "Familia que reza unida, se mantiene unida".
     
  8. Tener cuadros o símbolos religiosos en la casa, en la habitación, en el cuello o muñecas. Algunos muy valientes les he visto con un Rosario como empuñado en su mano y le van rezando a la Virgen y a Jesús.
     
  9. Y, sobre todo, amarlo y servirlo cada día, con sencillez y esperanza, en nuestros hermanos más sencillos, más pobres, más necesitados. Sabiendo que en ellos es a Él a quien estamos amando y sirviendo. Tratar a todos con respeto y alegría

REZAR POR LOS DIFUNTOS Y EL SÍMBOLO DE LA CRUZ SON CONTRARIAS A LA BIBLIA


Mito 1: Rezar por los difuntos y el símbolo de la cruz son contrarias a la Biblia
Respuestas Bíblicas a mitos evangélicos

La Biblia, el Magisterio y La tradición son los fundamentos de la Teología Católica. 


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



MITO: DE TODAS LAS TRADICIONES del SER HUMANO enseñadas y practicadas por la iglesia Católica, que son contrarias a la Biblia, de las más antiguas son los rezos para los muertos y el símbolo de la cruz. Ambas tradiciones comenzaron 300 años después de Cristo... GLAD.
2 Macabeos 12, 43ss. «Y habiendo recogido dos mil dracmas por una colecta, los envió (Judas Macabeo) a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy bien y pensando noblemente de la resurrección, porque esperaba que resucitarían los caídos, considerando que a los que habían muerto piadosamente está reservada una magnífica recompensa; por eso oraba por los difuntos, para que fueran librados de su pecado”
Refutación y Argumentos Católicos

Lo fundamental aquí no es si Macabeos es inspirado o no. Lo fundamental es que ese libro, que aparece en la versión de los LXX, utilizada por Pablo, y citado por Pablo mismo, habla de oraciones por los difuntos, y lo más interesante es que Pablo, quien utilizó la versión que contenía ese libro, jamás condenó tal práctica.

De todas formas, queda patente que la práctica de orar por los difuntos, no nació 300 años después de Cristo, como asegura la mitología protestante.

El símbolo de la cruz no se remonta tampoco al 300 después de Cristo. Recordemos el crucifijo de burla del Palatino que se encuentra en el museo de las Termas de la ciudad de Roma. Aparece un solado romano, cristiano, postrado de rodillas ante un crucifijo con rostro de asno. Con el comentario sarcástico "Alexámenos adora a su Dios". Puede apreciarse este epígrafe en el libro de Holzner, San Pablo, Heraldo de Cristo (Herder Barcelona 1964, imagen No. 33). Holzner comenta esta prefiguración en la p 434 de dicha obra: "El célebre crucifijo de burla del Palatino, una caricatura garrapateada en la pared por los estudiantes paganos del colegio imperial, en que se ridiculiza a un condiscípulo cristiano Alexámeno, que adora a un crucifijo con la cabeza de asno, es sin duda una prueba de que el cristianismo había hallado entrada ya muy pronto entre los que habitaban en el Palatino".


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