jueves, 18 de junio de 2015

DIOS SABE LO QUE NECESITAMOS


Dios sabe lo que necesitamos
Tiempo Ordinario
Mateo 6, 7-15. Tiempo Ordinario. La oración que elevemos a Dios tiene que ser sencilla,hecha con el corazón. 


Por: Carlos Llaca | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas. 

Oración introductoria
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, ven a esta oración para que sea el medio para crecer en el amor que perdona, libra del mal y de la tentación.

Petición
Ayúdame a hacer verdadera oración, Señor.

Meditación del Papa Francisco
Si por tanto hay alguno que puede explicar hasta el fondo la oración de “Padre nuestro”, enseñada por Jesús, estos son precisamente quienes viven en primera persona la paternidad. Sin la gracia que viene del Padre que está en los cielos, los padres pierden valentía y abandonan el campo. Pero los hijos necesitan encontrar un padre que les espera cuando vuelven de sus fracasos. Harán de todo para no admitirlo, para no mostrarlo, pero lo necesitan: y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de sanar.
La Iglesia, nuestra madre, está comprometida con apoyar con todas sus fuerzas la presencia buena y generosa de los padres en las familias, porque ellos son para las nuevas generaciones cuidadores y mediadores insustituibles de la fe en la bondad, en la fe y en la justicia y en la protección de Dios, como san José. (S.S. Francisco, audiencia del 4 de febrero de 2015,).
Reflexión
Jesús, cuando enseña el Padre Nuestro a sus discípulos, y a nosotros a través de ellos, nos da la pauta y el camino para que nuestra oración sea escuchada por Dios: "No charléis mucho con los gentiles que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados..."

Quiere decir que la oración que elevemos a Dios tiene que ser sencilla, hecha con el corazón, pensando en Dios y sus intereses, no en nosotros mismos.

Por ejemplo, Es diferente orar pidiendo que me vaya bien en los negocios, aunque haya que pasar por encima de mi prójimo, a decirle a Dios en la oración que me dé la fuerza para superar esa actitud de odio o disgusto contra el tipo que ayer me gritó en la tienda cuando fui a comprar algo de despensa.

En el primer ejemplo la petición está hecha en base a mis propios intereses y nada más. En el segundo, en cambio, la petición es justa porque se quiere superar un defecto propio por amor a Dios y el prójimo y no por amor a mí mismo ni mis cosas.

Ahora, Dios es infinitamente misericordioso. Pero también infinitamente justo. Por eso Jesús nos advierte que cuando queramos ser perdonados tenemos que perdonar a los que nos ofenden, si es que queremos ser perdonados por Dios. Cada vez que vamos al confesionario le pedimos perdón a Dios por haberle ofendido en la persona de nuestro hermano. Y nos lo da. ¿Es que acaso no vamos a perdonar las ofensas que recibimos siendo nosotros perdonados por lo que hacemos contra Dios, que siempre es más grave? ¿Es justo que seamos siempre perdonados sin nosotros perdonar ni una vez?

Por tanto, vivamos hoy y siempre coherentemente con Dios y nuestros hermanos en Cristo.

Propósito
Cuando se me presente una tentación para hacer o consentir el mal, rezaré de inmediato un padrenuestro.

Diálogo con Cristo
Jesucristo, ¡Venga tu Reino! Ésta es la aspiración de mi vida, que tu Reino se establezca y se realice en este mundo, iniciando en mi propia persona. Por eso te doy gracias por esta oración, permite que sepa escucharte, sentirte y seguirte.

LAS CUATRO DECISIONES MÁS IMPORTANTES


Las cuatro decisiones más importantes 
Educacion integral

Los primeros modelos de identidad son los padres. Ellos, con su conducta, trayectoria y ejemplaridad, van a ser los primeros esquemas de referencia.


Por: Enrique Rojas | Fuente: Catholic.net



«La felicidad es un resultado. Es la consecuencia de lo que cada uno ha ido haciendo con su vida, de acuerdo con lo que proyectó. La mejor realización de uno mismo, pero siendo capaces de perdonarnos errores y desaciertos»
La vida es arte y oficio. Vivir es prever. Gestionar bien los grandes temas es clave. Y equivocarse seriamente en ellos trae consecuencias que se alargarán en el tiempo. La palabra decisión procede del latín decidere, que significa formar un juicio definitivo sobre algo, determinarse, resolver, elegir, comprometerse después de analizar una serie de alternativas y todo ello tras una cierta deliberación.
Para mí las cuatro decisiones centrales de la vida son¿Qué quiero ser? ¿Con quién deseo pasar la vida? ¿Qué fundamentos y principios elijo para funcionar en la vida? ¿Qué tipo de amigos quiero seleccionar para tenerlos cerca? Voy a tratar de ir respondiendo a estas cuestiones. Me abro paso entre masas de pensamientos y voy a ir seleccionando una gavilla de ideas para adentrarme en el formato de esta tetralogía interrogatoria.
¿Qué quiero ser? Se trata aquí de la vocación profesional. Uno se decanta en este sentido cuando está en plena adolescencia y necesita abrirse en abanico y ver el panorama de posibilidades que se presentan delante de uno. Aquí entra de lleno el apasionante tema de los modelos de identidad, que no son otra cosa que personas que de un modo u otro conocemos y que nos invitan a seguir en esa dirección. El modelo es alguien atractivo, sugerente, que tira de uno en esa dirección con una acción magnética.
El problema que tenemos hoy es que en los medios de comunicación hay pocos modelos de identidad sanos, realmente positivos. No digo que no los haya, sino que no aparecen. Esos medios están dedicados muchas veces a contar la vida y milagros de personajes rotos (pensemos en la corrupción) o que aparecen en revistas y periódicos, hablando de sus giros sentimentales, o de sujetos millonarios que enseñan su modo de vida y que no pueden presentarse como referentes. Un mundo poblado de personajes sin mensaje, que aparecen sin cesar.
Los primeros modelos de identidad son los padres. Ellos, con su conducta, trayectoria y ejemplaridad, van a ser los primeros esquemas de referencia. La verdadera educación empieza en la familia. Educar es una tarea de orfebrería psicológica. Y serán los padres los primeros en interesarse por la vocación de sus hijos y ayudarles a dirigirse hacia aquello para lo que realmente se sienten inclinados y valen, sumando y restando las posibilidades que aparecen ante ellos, con realismo e ilusión. Los triunfadores son los que disfrutan con su trabajo. Esta va a ser la primera gran cuestión de la existencia.
¿Con quién deseo pasar la vida? Me refiero aquí a la elección sentimental. Y vuelvo a lo que decía antes: uno se enamora cuando es demasiado joven y no tiene información y cultura suficiente para valorar el alcance de ese paso. Es la opción fundamental de la vida. Cuando el amor llega puede ser ciego, pero cuando se va es muy lúcido.Enamorarse es hacer una mitología privada de esa persona. Y verla como alguien especial y necesaria. El enamoramiento empieza por la admiración. Enamorarse es necesitar. Pero cuando uno es muy joven se detiene demasiado en lo externo, en la belleza y en todo lo que eso significa, sin ser capaz de calibrar y sopesar otras vertientes: el tipo de personalidad, la forma de ser, la capacidad de compenetración, los valores humanos que no pasan de moda y un largo etcétera. Somos una máquina de preferir; pero hay que acertar en el botón que apretemos. Definir es limitar.
En la etapa juvenil falta visión larga de la jugada. Deberíamos tener un manual de instrucciones para el amor, como un libro de texto básico, como sucede cuando uno se va a examinar del carné de conducir, pero con más enjundia. Porque no olvidemos lo fácil que es enamorarse y lo complejo que es mantenerse enamorado. Aquí entra de lleno lo que Goleman llamó la inteligencia emocional: saber mezclar con arte los instrumentos de la razón y el catálogo de los sentimientos. El amor es la poesía de los sentidos; la inteligencia, la nitidez de la razón.
¿Qué fundamentos elijo para funcionar en la vida? Se llaman fundamentos, a la razón de ser de nuestra vida, a los principios esenciales que la rigen, a la base sólida sobre la que se apoya todo el edificio personal. Ortega hablaba de la razón vitalJulián Marías del fondo insobornable. O aquel imperativo de llega a ser el que eres, dePíndaro. Todos ellos designan nuestra última realidad, nuestras verdades más íntimas y decisivas, el subsuelo de nuestra persona.
Es necesario descubrir el sentido de la vida. Dar respuesta a los grandes interrogantes: ¿de dónde venimos, a dónde vamos, qué significa el dolor y el sufrimiento y tantos asuntos que se deslizan desde aquí como una rampa deslizante. Eso es la educación y la cultura. Educar es enseñar a pensar. Cultura es enseñar a vivir. La vida humana tiene dos notas que se hospedan en su interior. La vida es abierta y argumental. Lo primero significa que la vida es incompleta, provisional, interminable, siempre por hacer… por eso la vida es dramática. Lo segundo, que ella necesita de un guión fuerte, sólido, coherente, atractivo, que merezca la pena y nos explique el porqué de tantas cosas. Aquí se mezclan lo natural y lo sobrenatural, lo físico y lo metafísico, la visión plana y la vertical. Sabiendo que toda filosofía nace a orillas de la muerte. La espiritualidad bien entendida es una carta escondida en la bocamanga que nos ayuda a interpretar la vida en su conjunto. Se desdibujan las fronteras y se vive con los pies en la tierra y la mirada en lo alto. En una palabra: saber a qué atenerse. No quiero ser más explícito.
¿Qué amigos quiero seleccionar para estar con ellos? La familia viene impuesta por la genética. A los amigos los elegimos, son la familia espiritual. Uno se retrata en el tipo de gente que le va a rodear. La amistad es un sentimiento positivo que nos abre una dimensión central. Significa tres cosas: afinidad, donación y confidencia. El que está muy pagado de sí mismo no necesita a nadie. Las personas psicológicamente sanas, buscamos la compañía de otras para llevar mejor la existencia.
El que tiene un amigo verdadero tiene un tesoro. Y eso siempre es un riesgo, porque dejamos que alguien se cuele en nuestra ciudadela interior y dejemos que vea lo que hay dentro, con todo lo que eso significa. Se introduce recíprocamente un sistema de señales atractivas, que se polinizan entre sí y dan lugar a un rico intercambio afectivo repleto matices y sabores. Termino. Insisto en este tríptico con vocación de tetralogía y por este orden: la felicidad consiste en una tarea de artesanía que se lleva a cabo sobre el amor, el trabajo y los principios que rigen la vida. Los tres forman un mosaico compacto: son el itinerario hacia la felicidad. Yo añado este estrambote: la amistadcomo bálsamo que suaviza los sufrimientos del vivir.
De estas cuatro decisiones, las dos más importantes son las primeras: trabajar y amar conjugan el verbo ser feliz. Esas marcan la diferencia. Su huella se prolonga en la biografía, dejando un poso sustancial. La cultura es la contraseña del conocimiento, la iconografía que se sumerge en el arte, la música, la literatura, la historia, la ciencia… la espiritualidad. La amistad es una forma de amor sin sexualidad; trabajo psicológico que exige correspondencia, no puede ser unilateral: uno asiste a la vida y a la existencia del otro y viceversa. Por eso la felicidad es un resultado. Es la consecuencia de lo que cada uno ha ido haciendo con su vida, de acuerdo con lo que proyectó. La mejor realización de uno mismo, pero siendo capaces de perdonarnos errores, desaciertos, salidas de la pista y tantas cosas más.
Si el orden es el mejor amigo de la inteligencia, acertar en las grandes decisiones es propio de una cabeza clara y bien dibujada.

TIEMPO DE REFLEXIÓN PARA EL CATEQUISTA

Tiempo de reflexión para el catequista
Dios obra produciendo siempre lo inimaginable. Allí, en el misterio de una metodología y de unos recursos siempre imperfectos, Dios logra, una vez más, como aquel día junto al pozo de Zicar, que los discípulos sean testigos.


Por: Ana María Cincunegui | Fuente: isca.org



El Espíritu Santo está entre nosotros, y esa es la gran noticia para todos los catequistas, porque significa un nuevo nacimiento, un nuevo inicio, un renacer en la Trinidad Santísima que nos fortalecerá en nuestra misión de transmisores de la palabra de Dios. El Símbolo, profesión de fe formulada por la Iglesia, nos remite a las fuentes bíblicas, donde la verdad sobre el Espíritu Santo se presenta en el contexto de la revelación de Dios Uno y Trinitario.

Jesús nos envía el Espíritu prometido, para que comprendamos mejor su grandeza y bondad. Es una señal del amor que nos tiene, pero al mismo tiempo es compromiso y tarea, ya que como cristianos y catequistas, debemos tomar de fuerza de este Espíritu enviado, renacer en El y transmitir la buena noticia a todos los hombres. Es un tiempo de reflexión, pero también de crecimiento profundo en nuestra fe, lo que redundará en la misión que tenemos encomendada para con nuestra comunidad.

..La catequesis en el mundo contemporáneo 

Jesucristo hoy, presente en la Iglesia por medio de su Espíritu, sigue regando con la Palabra del Padre el campo del mundo. La Iglesia continúa sembrando el Evangelio de Jesús en el gran campo de Dios. Ella, por medio de una catequesis, en la que la enseñanza social de la Iglesia ocupe su puesto, desea suscitar en el corazón de los cristianos "el compromiso por la justicia" y la "opción o amor preferencial por los pobres".
Desde ese plano, hoy queremos remarcar la importancia de la enseñanza y el compromiso que deben tener los que enseñan; en este caso, los catequistas.

Hay cosas, que aunque parezcan obvias, nunca están demás remarcarlas. En el plano de la oración, debe haber una relación profunda entre Jesús y el que enseña su palabra. En el plano de la formación, el catequista debe esmerarse en cuidar todos los detalles, para que la palabra llegue limpia, con fuerzas y con la claridad necesaria para que todos comprendan. Y en el plano testimonial, el responsable de transmitir la buena nueva, debe ser un testimonio vivo de esa palabra, para que los que reciban la misma, vean una coherencia cristiana en el actuar del mismo.


.."La catequesis del catequista"

Dios hace a todos los hombres y mujeres el llamado personal e intransferible de una vida, que se recibe como don y que se realiza en libertad. En esta afirmación queda encerrada la clave para una auténtica ética de la persona. No existe vida alguna que no merezca ser vivida. Con este llamado, Dios ofrece generosamente el llamado a la realización personal. Más allá de los condicionamientos más débiles o más contundentes ofrecidos por los diversos contextos, cada vida trae consigo el ineludible compromiso de ser y de hacer esto o aquello. Y en la aceptación incondicional de este compromiso quedan comprometidas, no sólo la felicidad de la persona, sino fundamentalmente su misma ética, en tanto ésta es el modo de obrar, profundamente humano, por el cual el hombre se vuelve con toda la fuerza y la coherencia de su fe, de su inteligencia y de su voluntad a lo que Dios lo invita a vivir. Desde esta perspectiva, el catequista está llamado a ser entrañablemente él mismo... En la verdad y en la hondura de su identidad resuena el llamado de Dios que lo convoca a ser eco de Cristo, para que muchos hombres y mujeres se encuentren con Él. ¡Cuánta sintonía y cuánta fidelidad! ¿Cómo hacerse eco auténtico? ¿Cómo no ser una caja de resonancia de otras voces y de otros ruidos capaces de distorsionar la verdadera identidad?. En esta disyuntiva existencial: ser o no ser lo que Dios lo invita a ser, queda implicada la naturaleza humana del catequista. Caída y redimida. Débil y fuerte. Imperfecta y llamada a la plenitud. Sería impensable un catequista desprovisto de la gracia de Dios. Sería impensable un catequista errante, náufrago de procesos educativos incapaces de albergarlo.

La naturaleza humana, abierta al auxilio divino de la gracia y al auxilio humano de la educación, se perfecciona y se hace más imagen y semejanza de Dios. Se hace tierra fértil en la cual Cristo crece, configurando en la personalidad del catequista todas las virtudes que lo hacen capaz de ser lo que Dios lo invita a ser. En este proceso educativo, la catequesis ocupa un lugar propio e inconfundible. A ella le corresponde la educación de la fe. Y el catequista, como hombre de fe, necesita ser permanentemente educado en la fe. Para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario de la catequesis. Destinatario de itinerarios formativos diseñados para él, en los cuales la educación en la fe sea intencional y sistemáticamente favorecida. En el integral entramado de dimensiones diversas asumidas por la formación de los catequistas, tendrá un lugar privilegiado la educación de la fe, en tanto virtud teologal que ha de ser sostenida, fortalecida, animada, informada y testimoniada a lo largo de toda la vida.

Pero, para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario, también, de los procesos catequísticos diseñados para sus catequizandos y catecúmenos. Allí, en la siempre nueva dinámica del encuentro y del proceso catequístico, allí Dios obra produciendo siempre lo inimaginable. Allí, en el misterio de una metodología y de unos recursos siempre imperfectos, Dios logra, una vez más, como aquel día junto al pozo de Zicar, que los discípulos sean testigos. Y el catequista se hace destinatario de lo que los catequizandos y catecúmenos dicen.

LAS REDES SOCIALES: ENTRE LO PASTORAL Y LO PRIVADO

Redes sociales: entre lo pastoral y lo privado
Los efectos de la mundialización de internet también han supuesto un re-pensamiento del esquema tradicional de la comunicación


Por: P. Jorge Enrique Mújica | Fuente: Zenit.org



Los efectos de la mundialización de internet también han supuesto un re-pensamiento del esquema tradicional de la comunicación. El esquema tradicional de comunicación asociado a los roles definidos de «emisor», «receptor» y «mensaje» ha quedado desfasado visto que hoy por hoy cualquier usuario puede ser no sólo quien comunica o recibe la comunicación sino incluso el contenido de la comunicación misma.
Se parte de esta constatación visto que, en cuanto usuarios, las personas consagradas (sacerdotes, religiosos, seminaristas y análogos) están sujetos a esa misma dinámica.
El tema aquí planteado oscila entre dos puntos aparentemente antitéticos: lo pastoral y lo privado. En este texto buscamos mantener la particularidad de ambos en vistas a conocer, por un lado, quiénes son o pueden ser los sujetos de una eventual acción pastoral; y, por otro, ciertas especificidades de la dimensión privada de un perfil personal en alguna de las redes sociales. En un tercer momento pasamos una integración de los pastoral y lo privado visto que, en definitiva, es el mismo y único sujeto el que habita1, ha habitado o habitará las redes sociales.

I. Pastoral
1. Usuarios de internet
Para inicios de 2015 los usuarios de internet en general ascienden a poco más de 3 mil millones. Considerando que la población del mundo está en torno a unos 7 mil millones de personas tenemos que hay poco más del 50% de habitantes del planeta que no tienen acceso a internet. Esto ayuda también a redimensionar el valor actual de la acción pastoral en la world wide web.
Los estudios más recientes muestran un uso diversificado de internet: los adolescentes entre 13 y 17 años usan más Facebook, Instagram y Snapchat mientras que si se les estudia por sexo las chicas consumen más redes sociales (en orden Instagram, Snapchat y Pinterest) mientras que los chicos consumen más video juegos2.
Un estudio de 20143 muestra que, entre los adultos, las cinco redes sociales más usadas son Facebook, Pinterest, LinkedIn, Instagram y Twitter. La tendencia general es que cada vez más las puertas de acceso a redes sociales son los dispositivos móviles4. Es significativo que, de hecho, dos redes sociales que funcionan como aplicaciones sólo por dispositivo móvil se encuentren entre las más usadas a nivel planetario: WhatsApp tiene más de 700 millones de usuarios (dato hasta el primer semestre de 2015) e Instagram 300 millones (datos hasta enero de 2015).
En términos temáticos, son cinco los tópicos más recurrentes en las redes sociales: 1) música y películas; 2) comunidades afines; 3) deportes; 4) política; y 5) religión5.
Si limitamos nuestra mirada al sector confesional católico tenemos también resultados interesantes: en enero de 2012 la población católica de Facebook era del 5%6. Estudios realizados en Estados Unidos mostraban que más del 50% de los católicos americanos que usan redes sociales no conocen una presencia significativa de la Iglesia en internet7. Sin embargo, los cristianos suelen ser personas que comparten su fe en las redes sociales8.
Todos estos datos ofrecen coordenadas para perfilar una adecuada acción apostólica: facilitan un sano realismo, permiten redimensionar necesidades más o menos generales según las tendencias y ofrecen una oportunidad para examinarse a sí mismo en torno a estos datos.

II. Privado
2. Orientaciones de uso
Indistintamente de su especificidad, todas las redes sociales tienen como punto de partida el requerimiento del registro por parte de la persona que quiere beneficiarse del servicio que esa red social ofrece. Es lo que tiene a llamarse «perfil».
El término «redes sociales» es un concepto bastante genérico que engloba realidades bien diversas. En síntesis define toda aquella plataforma digital que posibilita la interacción entre sus usuarios facilitando la creación y desarrollo de relaciones en torno a intereses comunes. En lo particular, cada red social tiene una característica específica que la diferencia del resto y es su «clave de éxito».

2.1 Conocer
Cualquier orientación de uso pasa por conocer esa característica concreta de la red social que se quiere usar para así aprovecharla de acuerdo a aquello para lo que fue creada. Por tanto, la primera orientación es identificar la propia «necesidad» (o las necesidades de terceros) y contrastarla con la surtida oferta de posibilidades para satisfacerla.

2.2 Aprovechar
Ejemplos: LinkedIn es una red social que gira en torno a las relaciones de trabajo profesional, ya entre individuos del mismo sector, ya entre individuos y empresas donde las personas trabajan, quieren trabajar o les pueden contratar; Twitter es una plataforma de microblog con tantas posibilidades de uso como el ingenio pueda crear en 140 caracteres; Instagram es una aplicación cuyo desarrollo gira en torno al compartir imágenes atemáticamente; Pinterest va en esa misma dirección, aunque permite una posibilidad de organización en torno a temas y con mayor flexibilidad en cuanto al peso y tamaño de los archivos de imagen que se cargan. Un error bastante frecuente en personas consagradas es registrar perfiles en muchas redes sociales dándoles el mismo tipo de uso a todas.

2.3 Aprovechamiento por parte de una persona consagrada: posibilidades y riesgos
La relación de las personas consagradas con la web suele decir relación con dos campos: el discernimiento personal9 y el voto de obediencia. En torno a estos dos faros individuamos algunas orientaciones de uso más específicas que pueden ser de utilidad tanto para el que gobierna como para el que a la obediencia está sujeto.
  • Examinar las propias motivaciones de fondo: quien somete a la autoridad competente el permiso, consejo o aprobación para registrar un perfil personal en una red social debe antes haber sopesado la conveniencia de ello. Esto suele pasar por un examen en torno a sí mismo con una pregunta inicial de base: «¿qué me mueve a habitar la web?». La responsabilidad última de un buen o mal uso de una red social es de la persona que lo gestiona. Pero hay elementos que pueden indicar a la misma persona, o a quien secunda la autorización de sacarlo o mantenerlo, si a esa persona en concreto le es de ayuda o no en ese momento particular. Es comprensible que este ejercicio se haga especialmente en las primeras etapas de formación o en los primeros estadios de contacto de la personas consagrada con el mundo de las redes sociales en que la novedad puede derivar en un mal uso10.
  • La seriedad de una propuesta de uso: es comprensible que un eventual proyecto de registro ofrezca más garantías de madurez cuando es presentado con la seriedad y profesionalidad requerida. En este sentido, puede ayudar tanto a quien pide un permiso como a quien lo da el conocer: a) el tipo de proyecto (en qué red social, especificidad del tipo de uso que se dará, a qué necesidad responde, si ya existen o no otros proyectos análogos, etc.), b) el tiempo que se destinará a ello, c) la proyección que se le piensa dar, d) consideraciones en torno a la eventual incorporación de recursos humanos y/o económicos, e) la frecuencia de un eventual reporte en torno a los logros o dificultades obtenidos y acerca de los puntos precedentes que sirven como marco general de evaluación.
  • Sobre el proyecto en sí mismo. Aquí hay dos líneas: la pública (que en cierta forma estamos relacionando con el ámbito pastoral) y la privada que parece enfocarse más a un uso de carácter más bien limitado.
    • Pública: para este ámbito valen las especificaciones arriba mencionadas, si bien se deben agregar dos puntos más: la consideración acerca del auditorio al que el eventual proyecto está dirigido y el modo como se dará a conocer tal proyecto (marketing y publicidad).
    • Privada: en no pocos caso el uso que se quiere hacer de los medios digitales actuales no es directamente pastoral (entendido como puesta on line de un proyecto apostólico con miras a lo masivo) sino más bien para mantener las relaciones con familiares, amigos y nuevos conocidos. Sobre este punto es sobre el que nos detenemos ahora para individuar las posibilidades y riesgos.

Posibilidades.- El estudio Churchbook. La presenza dei consacrati nei social network («Churchbook, la presencia de los consagrados en las redes sociales11») muestra que, en Italia el 20% del total de sacerdotes y religiosos (as) así como un 59,7% de los seminaristas tienen un perfil. Curiosamente, considerando sólo religiosos y religiosas, los varones son mucho más activos que las mujeres. En su mayoría, el uso que se da a Facebook es del tipo que aquí se está tratando: privado12. Entre las posibilidades que podemos enumerar en este ámbito se encuentran:

  1. El fortalecimiento de relaciones interpersonales (especialmente con familiares y amigos) materializado en formas de cercanía como las felicitaciones de cumpleaños, palabras de aliento ante eventuales éxitos que de otro modo conoceríamos con más dificultad debido a que son cada vez más escasas las notificaciones por medios tradicionales como la carta o las llamadas telefónicas, etc.;
  2. La facilidad para entrar en comunicación ágil con las personas que conocemos;
  3. La naturalidad con que una cierta forma de evangelización o sensibilización hacia lo católico se puede dar gracias al testimonio de lo publicado;
  4. La posibilidad de transmitir una visión más positiva de la Iglesia a partir de lo que uno mismo publica como experiencia en torno a ella13;
  5. Creación y desarrollo de grupos de interés, actualización, discusión o relación con otras personas consagradas de la misma familia religiosa, por ubicación geográfica o por comunión eclesial;
  6. Descanso y ocio que son dimensiones humanas dentro de las cuales el consumo moderado de estos recursos pueden armonizarse14.

Riesgos.- Durante no poco tiempo la aproximación que permeó la visión de muchos sectores de la Iglesia respecto a internet fue la que tendía a identificarlo como aliado del pecado. En otros sectores tal vez menos «radicalizados» al menos aleteaba la sospecha. ¿Qué valoración moral puede hacerse de internet? Éticamente hablando internet es neutro en vista de que la bondad o maldad depende más bien de quienes lo usan y no de él en sí mismo. Es verdad que hay muchas cosas buenas pero no es menos cierto que es posible encontrar o actuar contrarios a la virtud en ese ambiente.
Sin afán exhaustivo, los riesgos15 más frecuentes de las personas consagradas en la web son:
  1. El aislamiento de la propia comunidad física («escapismo») en pro de relaciones en ámbito digital16;
  2. La inautenticidad: creación de una personalidad digital alternativa que si bien funciona en torno al mismo nombre no se corresponde siempre con el temperamento y carácter real de quien está detrás de ella;
  3. La pérdida del sentido de la clausura religiosa (para el caso de religiosos y monjas);
  4. El anti-testimonio que consiste en la no correspondencia entre lo que la persona es y publica (piénsese en las fotos donde queda entre dicho lo que se sabe que la persona debe vivir y lo compartido que lo pone en duda);
  5. La incapacidad de silencio interior y exterior; y
  6. lanzarse a usarlos sin una finalidad concreta y sin marcarse tiempos específicos de uso que en no pocas ocasiones terminan en naufragios.

III. Integración
3. Redes sociales en la propia vida: una materia de auto-examen
En realidad uso «privado» de redes sociales y uso «pastoral» convergen siempre en el caso de las personas consagradas a Dios. Considerando que su vida es apostolado esto supone que tanto en un ámbito restringido como en un plano más amplio de comunicación son siempre agentes de pastoral, si bien los modos y tiempos pueden variar.
En este «contexto integrador» las redes sociales se presentan como materia de evaluación pero no sólo para quienes ya las usan o las quieren usar sino incluso para aquellos que, visto su potencial, no se interrogan acerca de ellas.
Entre quienes ya las usan, la materia de auto-examen puede ir en la siguiente dirección:
  1. ¿Uso las redes sociales como corresponde a un apóstol de Jesucristo?
  2. ¿El tiempo invertido17 en ellas va en detrimento de mi vida comunitaria y de mis relaciones interpersonales con las personas que me rodean?
  3. ¿Cada vez que uso la web tengo claro para qué entro, qué busco, en dónde lo pienso encontrar y cuánto tiempo voy a invertir en ello?
  4. ¿Cómo afronto el eventual encuentro con material que no esperaba toparme, por ejemplo de cariz sexual?
  5. ¿Me siento mirado y acompañado con Cristo al momento de usar las redes sociales o, en otras palabras, me actúo en la presencia de Dios antes, durante y después de usar las redes sociales?
  6. ¿Me intereso por los problemas y necesidades de las personas con quienes entro en relación en las redes sociales o he terminado percibiéndolos como meros dadores de «me gusta» o alimentadores del propio ego digital?
  7. ¿Hay repercusiones negativas en los resultados académicos o apostólicos que digan relación con el uso de redes sociales?
  8. ¿Lo que comparto en las redes sociales se corresponde con mi condición de persona consagrada? En este sentido, ¿soy un aliciente para la fe y credibilidad de otros en la Iglesia?
  9. ¿Tengo presente que por mi condición de persona consagrada también el propio perfil digital tiene una dimensión pública, aunque el grupo de relación con el que se interacciona sea muyrestringido?
  10. ¿Conozco y aplico las medidas de seguridad y privacidad que las mismas redes sociales ofrecen?

4. Indicadores de abuso
En abril de 2012 se publicó el «Bergen Facebook Addiction Scale» en Psycholigical Reports. En ese estudio su autora, la psicóloga Cecilie Schou Andreassen, de la Universidad de Bergen, en Noruega, muestra que dada la naturaleza social de Facebook18, que evita el «cara a cara», se puede llegar a la adicción, especialmente en cuatro grupos vulnerables: 1) usuarios jóvenes, 2) usuarios ansiosos, 3) usuarios inseguros y 4) mujeres. El estudio también evidencia que las personas organizadas y/o ambiciosas no suelen caer en esta ciber-dependecia.
Las preguntas del test para medir el grado de dependencia personal, según el «Bergen Facebook Addiction Scale», son las siguientes:
1. ¿Paso mucho tiempo pensando en Facebook y en conectarme para usarlo?
2. ¿Siento la necesidad de usar Facebook y, además, por mucho tiempo?
3. ¿Usas Facebook intentando olvidarte de tus problemas?
4. ¿Has intentado reducir el uso de Facebook sin lograrlo?
5. ¿Te agitas o inquietas si te prohíben usar Facebook?
6. ¿El uso de Facebook ha tenido repercusiones negativas en tus estudios o trabajo19?
La escala de valoración para cada pregunta es:
1. Muy rara vez
2. Raramente
3. Algunas veces
4. Mucho
5. Muchísimo
Si 4 de las 6 preguntas tiene un “mucho” o un “muchísimo” se puede comenzar a hablar de adicción. El «Bergen Facebook Addiction Scale» fue realizado en 2011 con 423 estudiantes (227 mujeres y 196 hombres).
Aunque la ciber-dependencia no ha sido clasificada todavía como una enfermedad, según el doctor Elias Aboujaoude, profesor asistente en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Stanford, «Lo que podemos decir con certeza es que para una parte significativa de la población hay algunas banderas rojas que indican un problema real». Esos problemas implican consecuencias familiares, matrimoniales, laborales y de salud.

Conclusión: propuesta para potenciar o mejorar el uso
En el ámbito de la vida consagrada el aprovechamiento de las redes sociales digitales pasa por las motivaciones de fondo que inspiran su uso más que por los conocimientos técnicos para valerse mejor de ellas (que también tiene su importancia). Es a partir de 2009 que el magisterio de la Iglesia se ocupa más en concreto de estas realidades. Los mensajes para las jornadas mundiales de las comunicaciones sociales ofrecen un programa que, aplicado a las personas consagradas, supone todo un itinerario a recorrer en miras a potenciar mejor el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...