miércoles, 15 de julio de 2015

¿CÓMO ELEGIR EL CANTO ADECUADO PARA LA LITURGIA?

¿Cómo elegir el canto adecuado para la Liturgia?
Canciones Católicas
El criterio supremo para la selección de un repertorio es que los cantos, por sí mismos, proclamen y anuncien la fe de la Iglesia


Fuente: http://encuentra.com 



¿Cuál es el criterio supremo para seleccionar los cantos en la Liturgia?
El criterio supremo para la selección de un repertorio es que los cantos, por sí mismos, PROCLAMEN-ANUNCIEN la fe de la Iglesia.
Hay que comprender que no todo canto sirve para favorecer la experiencia religiosa ni mucho menos para expresar la fe común. Hay cantos que tienen un lenguaje inapropiado o están fuera de contexto.
Algunas veces se introducen cantos con el único y casi exclusivo afán de entretener a los jóvenes: deberíamos preguntarnos seriamente si esos cantos los ayudan a expresar la fe común y a crecer en su formación humana y espiritual.
Otras veces no se distingue entre la música para cantar la fe en la Liturgia y la música para cantar la Fe en otro lado. A propósito de esta lamentable confusión, la Liturgia se ha llenado de expresiones sensibleras, subjetivas, singulares y doctrinalmente ambiguas. Así como ha existido un gran esfuerzo por desterrar de las celebraciones litúrgicas las prácticas devocionales (porque alteraban la naturaleza, el ritmo y el lenguaje de la propia acción litúrgica), así también hemos de desterrar, más por convencimiento que por imposición, aquellos cantos que estorban la confesión de la fe de la Iglesia; cantos que distorsionan y distraen, y a veces, hasta violentan a los fieles.
"Los cantos han de ser educadores de la fe: cantos propios, cantos apropiados, cantos para los tiempos litúrgicos, para las grandes solemnidades. La primacía hay que darla al texto, porque los textos contienen esas expresiones de la fe; pero también hay que procurar que la música nos ayude o nos lleve a la mejor confesión de la fe. Por tanto, el canto litúrgico ha de ser confesante de la fe en su texto y también por su melodía"
Será muy útil, tener presente aquella iluminadora y siempre vigente orientación del Papa San Pío X, hecha en su época, y repetida ahora con acentos de súplica: "No cantéis en la Misa, cantad la Misa".
1º: Criterio de sacralidad: que sean cantos compuestos y dedicados exclusivamente a la celebración litúrgica (Santa Misa, Sacramentos, sacramentales, Liturgia de las Horas). Que no sean cantos con sabor profano, ni que éste se insinúe en las melodías con que viene presentada. Han de ser distintos de los cantos religiosos no litúrgicos.
2º: Criterio de religiosidad: la música es también para el hombre, no en cuanto lo entretiene o deleita, sino en cuanto le ayuda a adquirir y vivir una actitud religiosa ante Dios; expresar su fe, recibir la Palabra de Dios, dar gracias, rendir alabanza, expresar arrepentimiento, confianza, súplica, etc. Se deben desterrar los cantos que disgregan, disipan, desconcentran, molestan o entretienen sin más, en su letra, música o ejecución.
3º: Criterio de permanencia: hay que evitar la transitoriedad que es característica de la música popular actual. Es necesario decantar y difundir lo bueno. La calidad musical y la expresión literaria se han de remontar por sobre lo vulgar y prosaico.
4º: Criterio artístico: la música tiene que ser bella, con la belleza de la noble sencillez, al alcance de todos. Hay que evitar la música vulgar, intrascendente, lo simplemente rítmico y pegadizo que deja el corazón vacío.
5º: Criterio comunitario: los cantos deben corresponder a quien celebra: una comunidad concreta de vida, que tiene una cultura, una formación cristiana, una cultura musical, etc, siempre como expresión de oración de todos los que tienen una mismo bautizo y una sola fe,  que les lleva a ser fuertes en la fe y a manifestar que son universales, parte de la única Iglesia fundada por Cristo.
6º: Criterio eclesial: los cantos deben expresar la fe de la Iglesia y estar al servicio del misterio que se celebra. Se han de escoger teniendo en cuenta que las celebraciones litúrgicas no son celebraciones privadas donde cada cual hace o dice lo que quiere, sino celebraciones de la Iglesia, culto público al cual somos invitados a asociarnos respetando las normas establecidas por la autoridad competente.

Canciones Católicas

LOS SILENCIOS DEL MICROSCOPIO

Los silencios del microscopio
Son muchos los silencios del microscopio. No nos revelará el porqué de la vida, sino sólo detalles o fragmentos del cómo 


Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net 



El microscopio permanece en silencio. Sus poderes quedan en potencia mientras espera que algún ojo y, sobre todo, alguna mente, se asome a sus cristales de aumento. Espera que alguien lo use, que lo tome, que observe horizontes insospechados de vida y de materia, que piense, que estudie y que decida.

Son más las cosas ante las que el microscopio calla que las que pueda hacer visibles. Calla ante los valores, pues no es capaz de distinguir entre un experimento hecho para curar y otro hecho para matar. Calla ante la verdad, pues hay quienes mienten a la hora de interpretar lo que han visto a través de las lentes. Calla ante la justicia: un descubrimiento puede servir para beneficiar a los pobres o para hacer más ricos y más egoístas a los poderosos.

Calla el microscopio ante la dignidad del ser humano. Al ver a un embrión no puede decirnos si es algo para “usar y tirar” o si merece el respeto propio de una dignidad superior. Aunque no se “vea”, todo ser humano (también el que ha iniciado una vida “microscópica”) tiene un valor incalculable, un valor que sólo ven los corazones grandes y las mentes que razonan según la verdad y no según el sofisma o los intereses del momento.

Son muchos los silencios del microscopio. No nos revelará el porqué de la vida, sino sólo detalles o fragmentos del cómo. No nos dirá si la muerte es la frontera definitiva, o si existe una vida más allá de las estrellas. No nos desvelará si tenemos un alma espiritual (el espíritu es invisible), o si somos sólo un caótico y complejo conjunto de energía, enzimas y reacciones hormonales. No nos explicará si vale la pena ser fieles al matrimonio o jugar con el amor, si los hijos merecen respeto o serán aceptados sólo según los proyectos o caprichos de los mayores, si la esclavitud es una injusticia o es sólo la señal de que los más fuertes se imponen siempre sobre los más débiles.

Guarda silencio el microscopio. En su esquina espera que unos ojos se asomen nuevamente; que unas manos le den vueltas y vueltas; que un corazón desee servir al mundo, descubrir una medicina, curar a enfermos. Quizá haya quien lo use para el mal, quien destruya embriones con la excusa de que así conquistará nuevas fronteras para la ciencia, quien estudie maneras para fabricar explosivos capaces de matar a miles de personas.

Son muchos los silencios del microscopio. Con su ayuda, a veces imprescindible, otros hablan. Las palabras de muchos científicos reflejan mentes y corazones distintos: grandeza de espíritu o egoísmo prepotente. El microscopio es, simplemente, un instrumento puesto entre manos humanas. Manos que llenarán el mundo de nuevas injusticias, o manos que sembrarán esperanzas, amor, respeto, y justicia verdadera.

DIÁLOGO ENTRE UN CATÓLICO Y UN TESTIGO DE JEHOVÁ SOBRE LA VERDADERA IGLESIA DE CRISTO

Diálogo entre un católico y un testigo de Jehová sobre la verdadera Iglesia de Cristo
Respuestas para nuestros hermanos separados - Capítulo 2
Estas publicaciones buscan contribuir a que lleguemos a la unidad deseada por Cristo: ¡Qué todos sean uno!


Por: P. Flaviano Amatulli Valente | Fuente: Apóstoles de la Palabra 



Desde el Justo Abel

Testigo de Jehová: Nosotros, los testigos de Jehová, somos mucho más antiguos que ustedes los católicos, porque nuestra organización existe desde el justo Abel. En realidad la Biblia afirma que Abel fue "justo" y "testigo" (Heb 11,4).
Católico: Una cosa es afirmar que Abel fue "justo" y "testigo" y otra cosa es afirmar que perteneció a la organización de los "Testigos de Jehová". En realidad, se demuestra históricamente que la organización de los "Testigos de Jehová" empezó en el siglo pasado, el año 1874, con Charles Taze Russell.
Al principio se llamaban estudiantes de la Biblia o russelistas. Solamente en el año de 1931 se empezaron a llamar "Testigos de Jehová".
Si Abel perteneció a la organización de los Testigos de Jehová, entonces ¿quién fundó esta organización?
Testigo de Jehová: La organización de los Testigos de Jehová fue fundada por Jehová personalmente cuando empezó el mundo.
Católico: ¿Tienes alguna otra cita bíblica que comprueba esto?
Testigo de Jehová: !¿¡?...
Católico: Y cuando Abel fue asesinado, ¿quién quedó al frente de esta organización? ¿Acaso fue Caín?
Testigo de Jehová: !¿¡?...
Católico: ¿Viste que te tomaron el pelo tus jefes, al decirte que la organización de los Testigos de Jehová empezó desde la creación del mundo?

Profeta Isaías

Testigo de Jehová: De todos modos, desde antes de Cristo ya existía nuestra organización. Mira lo que está escrito en Isaías, capítulo 43, versículo 10: " Ustedes son mis testigos".
Católico: Muy bien. Cuando el profeta Isaías en nombre de Dios dice: "Ustedes son mis testigos, ¿a quiénes se está refiriendo?
Testigo de Jehová: Evidentemente a nosotros, es decir a la organización de los Testigos de Jehová.
Católico: Esto no es cierto. En aquel tiempo tu organización no existía. Al decir el profeta Isaías: "Ustedes son mis testigos", se refería a las doce tribus de Israel. En realidad, antes de Cristo, el Antiguo Pueblo de Dios estaba formado por las doce tribus de Israel. No es que había por un lado las doce tribus de Israel y por otro la organización de los Testigos de Jehová.
Si te dijeron esto, sencillamente te engañaron. ¿Acaso ustedes formaron parte de las doce tribus de Israel?
Testigo de Jehová: Espiritualmente...
Católico: No espiritualmente. Isaías se estaba dirigiendo a las doce tribus de Israel y ya.
De todos modos, todo esto no viene al caso, puesto que estamos hablando de la Iglesia que fundó Cristo y no de algo que ya existía en el Antiguo Testamento.

Testigos de Cristo

Testigo de Jehová: También el Nuevo Testamento habla de nosotros. Basta leer Hechos, capítulo 1, versículo 8, donde Jesús dice: "Recibirán la fuerza del Espíritu Santo y serán mis testigos".
Católico: ¿Testigos de quién?
Testigo de Jehová: Claro: Testigos de Jehová.
Católico: Pero aquí Jesús no dice: "Serán testigos de Jehová" (o de Yahvé, como sería más correcto); sino que: "Serán mis Testigos", es decir, nosotros tenemos que ser Testigos de Cristo.
¿De dónde sacaron ustedes la expresión "Testigos de Jehová"?
Testigo de Jehová: En el libro de la Revelación, capítulo 1, versículo 5 se dice que Jesucristo es el "testigo fiel". Y puesto que él es nuestro hermano mayor, también nosotros somos "Testigos".
Católico: Muy bien. La Biblia presenta a Jesús como el "Testigo fiel". ¿De quién?
Testigo de Jehová: De Jehová.
Católico: Otra vez; pero esto se lo añadieron ustedes. A ver: Jesús ¿Cómo llamaba a Dios? ¿Acaso lo llamaba "Jehová"? No. Lo llamaba "Padre".
  • "Padre nuestro, que estás en los cielos" (Mt 6,9).
  • "Padre, que pase de mí este cáliz" (Mt 26,39).
  • "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23,46).
Así que Jesús es el testigo del Padre, porque viene del Padre, y nosotros somos Testigos de Jesús (o de Cristo), porque somos miembros de su Iglesia y por lo tanto venimos de él.

El árbol y los frutos

Católico: De todos modos, aquí no es cuestión de nombres. A ver: ustedes ¿Cómo pueden comprobar que su organización es la verdadera Iglesia de Cristo?
Testigo de Jehová: Mire, señor: la Iglesia Católica no puede ser la verdadera Iglesia de Cristo, porque en ella hay puro pecado. En Mateo, capítulo 7, versículo 16, vemos que Jesús dijo: "Por sus frutos los conocerán".
Pues bien, ¿Cuáles son los frutos de la Iglesia Católica? Basta leer Gálatas, capítulo 5, del versículo 19 al 21, para tener idea de lo que son los católicos:
Es fácil ver lo que viene de la carne: libertad
sexual, impurezas y desvergüenzas; culto de los
ídolos y magia; odios, celos y violencias; furores,
ambiciones, divisiones, sectarismo, desavenencias
y envidias; borracheras, orgías y cosas
semejantes. Les vuelvo a declarar lo que ya les he
dicho: los que hacen de estas cosas no heredarán
el Reino de Dios (Gal 5,19-21).
Católico: Aquí sencillamente se presenta una lista de los pecados y nada más. No es que estos pecados se encuentran solamente entre los católicos. ¿Acaso los miembros de su organización no tienen pecado?
Testigo de Jehová: Claro que no. Entre nosotros hay puro amor y compresión, como vemos en Gálatas, capítulo 5, versículo 22 y 23.
En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría
y paz, paciencia, compresión de los demás, bondad
y fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo.
Ahí no hay condenación ni Ley (Gal 5,22-23).
Católico: Aquí San Pablo está presentando los frutos del Espíritu. Donde hay gente que se deja guiar por el Espíritu, allá se dan estos frutos, sin distinción de ninguna clase.
Acuérdate de la parábola de Jesús acerca del trigo y de la maleza (Mt 13,24-30). Dios siembra trigo, el malo siembra la maleza. Al final se hará la división.
Testigo de Jehová: Precisamente nosotros somos el trigo y ustedes la maleza.
Católico: ¿Así que entre ustedes no hay pecado?
Testigo de Jehová: Claro que no. De otra manera ¿de qué serviría salirse de la Iglesia Católica, si de todos modos se sigue en lo mismo? No. Entre nosotros no hay pecado. Basta leer Jn 15,3: "La palabra que les he dirigido, los ha purificado" y Mt 5,48: "Sean perfectos como es el Padre de ustedes que está en los cielos".
Católico: Y ustedes ¿son perfectos?
Testigo de Jehová: Claro que sí. Nosotros somos la organización perfecta de Jehová.
Católico: ¿Aman a todos? En concreto ¿aman al Papa y a los testigos de Jehová que se salieron de su organización?
Testigo de Jehová: Esto sí que no. ¿Cómo podemos amar a la bestia del Apocalipsis y a los apóstatas?
Nosotros odiamos profundamente al Papa y a los ex testigos de Jehová, así como los odia el mismo Jehová por ser sus enemigos, que un día hará desaparecer totalmente.
Católico: No cabe duda que ustedes, testigos de Jehová, andan muy mal. Lean Mt 5,38-48 y verán que Dios ama a todos, buenos y malos, y que nosotros tenemos que hacer lo mismo, orando hasta en favor de los que nos persiguen.
Es que ustedes toman una cita bíblica aisladamente y la interpretan a su modo.
Cuando la Biblia dice: "La palabra que les he dirigido les ha purificado" o "Sean perfectos, como es perfecto el Padre de ustedes que está en los cielos", lo que quiere enseñar es que la palabra de Dios nos ayuda a superarnos tratando de imitar al Padre Celestial. No quiere decir que basta con leer la Biblia para quedar purificados para siempre.
Para convencerse más, lean la Primera Carta de San Juan, capítulo 1, versículo 8: "Si decimos que no tenemos pecado, somos unos mentirosos". En el mismo Padre Nuestro ¿qué nos enseñó a decir Jesús? "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" (Mt 6,12).
Así que por favor, no sigan diciendo que ustedes no tienen ningún pecado. Se trata de una actitud totalmente contraria a la enseñanza de Cristo.
¿Recuerdan la parábola del fariseo y el publicano? (Lc 18,9ss). Por favor, dejen la actitud del fariseo y empiecen a ser humildes como el publicano. Solamente así podrán reconocer la verdad; solamente así podrán descubrir en la Iglesia Católica, no obstante todos sus defectos, aquella única Iglesia que fundó Cristo y que durará hasta el fin del mundo (Mt 16,18; Mt 28,20).
Testigo de Jehová: Todo esto me ha dejado algo pensativo. Puedes estar seguro que lo voy a meditar seriamente. Ojalá que pronto nos podamos volver a encontrar para seguir dialogando.
Católico: Es lo que espero. Hasta pronto.

¿AÚN EXISTE EL PECADO?

¿Aún existe el pecado?
Lo que es moralmente malo, lo que va contra Dios y contra el hombre, eso es el pecado 


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Empecemos por el final. No es cierto que esta civilización está cansada de todo. Nuestro mundo está sediento de vida, de amor verdadero y de verdad. Esta sed explica la maravilla que experimentamos todos cuando alguien nos agradece un favor, cuando vemos que alguien nos regala parte de su tiempo o nos abre su corazón desinteresadamente. Todos nos admiramos cuando nos topamos con personas que viven en la verdad, que no saben mentir, que viven lo que predican. De estas cosas nunca nos cansamos y nunca nos cansaremos.

Por eso es tan importante llamar a las cosas por su nombre, a lo blanco, blanco, y a lo negro, negro; a lo que es bueno, bueno, y a lo que es malo, malo. Por eso la Iglesia llama pecado a lo que es moralmente malo, a lo que va contra Dios y contra el hombre, y llama virtud, bondad, santidad, a lo que lleva a la plena realización humana y cristiana.

A pesar de lo que se diga, en la sociedad moderna no todo es excusable, lo que es bueno, sigue siendo bueno, y lo que es malo, sigue siendo malo. Existen las leyes, las multas, la cárcel, lo justo y lo injusto, y nuestra sociedad tiene mucha necesidad de santos. A fuerza de revolver basura uno acaba manchándose. Por eso es mejor evitar todo ejemplo negativo, todo escándalo, y buscar hacer el bien delante de los hombres para que den gloria a Dios. Dar todo el buen ejemplo que podamos, ser luz para nuestros hermanos. Por más tiniebla que haya, la luz siempre será luz y la luz siempre es mejor que la tiniebla.

En cuanto al pecado a secas, aparentemente es eso sólo: el pecado, algo que suena pasado de moda, como si no tuviera que ver con el hombre de hoy. Pero si yo te digo:mi pecado, tu pecado, ése sí existe y hace existir el pecado, ya que tiene sus circunstancias, se ha dado en una conciencia, tiene sus consecuencias y las ves. Por lo tanto no nos engañemos, cada vez que te digan que el pecado no existe, responde sin temor: ¿el pecado de quién?, porque mi pecado existe y por eso tengo tentaciones y por eso tiemblo ante la misma posibilidad de ofender a Dios.

El hecho de que la sociedad viva y piense de cierta manera no significa que no haya pecados. La doctrina está, los mandamientos están, las leyes están y por lo tanto el pecado sigue siendo pecado aunque no lo queramos ver.

PIEDRECITAS


PIEDRECITAS



En cierta ocasión, un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena. Iba pensando de esta forma: Si tuviera un coche nuevo, sería feliz. Si tuviera una casa grande, sería feliz. Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz. Si tuviera una pareja perfecta, sería feliz, cuando tropezó con una bolsita llena de piedras.


Comenzó a arrojar las piedrecitas una por una al mar cada vez que decía: Sería feliz si tuviera...

Así lo hizo hasta que solamente quedó una piedrecita en la bolsita, que decidió guardar. Al llegar a su casa percibió que aquella piedrita era en realidad un diamante muy valioso.

¿Te imaginas cuántos diamantes arrojó al mar sin detenerse a pensar?

Así son las personas - arrojan sus preciosos tesoros por estar esperando lo que creen perfecto o soñando y deseando lo que no tienen, sin darle valor a lo que tienen cerca de ellas. Si mirasen alrededor, deteniéndose a observar, percibirían lo afortunadas que son.

Muy cerca de sí está su felicidad. Cada piedrecita debe ser observada -puede ser un diamante valioso. Cada uno de nuestros días puede ser considerado un diamante precioso, valioso e insustituible.

Depende de cada uno aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para jamás recuperarlo.

¿Y tú como estás lanzando tus piedrecitas? que pueden ser novios, amigos, trabajo, e inclusive tus mismos sueños...

"El mundo está en las manos de aquellos que tienen el valor de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños."

PADRE, TODO SE LO REVELASTE A LOS PEQUEÑOS


Padre, todo se lo revelaste a los pequeños
Tiempo Ordinario


Mateo 11, 25-27. Tiempo Ordinario. Cristo va sólo a los humildes, porque sólo estos se pueden llenar de Él, están vacíos de sí y llenos de Dios. 


Por: Pablo Lorenzo-Penalva | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27
En esa oportunidad, Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Oración introductoria
Gracias, Señor, Padre bueno. Que aprenda a agradecer mis malestares, mis dificultades económicas, físicas, familiares, etc. Ppara así poder cargar con la cruz, hecha a mi medida, que Dios me ha regalado.

Petición
Humildad, Señor, humildad, para así poderte ver mejor.

Meditación del Papa Francisco
Por eso, nosotros, hoy aquí, podemos continuar alabando a Dios por las maravillas que ha obrado en la vida de los pueblos latinoamericanos. Dios “ha ocultado estas cosas a sabios y entendidos, dándolas a conocer a los pequeños, a los humildes, a los sencillos de corazón”.
En las maravillas que ha realizado el Señor en María, Ella reconoce el estilo y el modo de actuar de su Hijo en la historia de la salvación. Trastocando los juicios mundanos, destruyendo los ídolos del poder, de la riqueza, del éxito a todo precio, denunciando la autosuficiencia, la soberbia y los mesianismos secularizados que alejan de Dios, el cántico mariano confiesa que Dios se complace en subvertir las ideologías y jerarquías mundanas.
Enaltece a los humildes, viene en auxilio de los pobres y pequeños, colma de bienes, bendiciones y esperanzas a los que confían en su misericordia de generación en generación, mientras derriba de sus tronos a los ricos, potentes y dominadores.(Homilía de S.S. Francisco, 12 de diciembre de 2014).

Reflexión 
En el Evangelio de ayer, veíamos a un Cristo que reprende, no por el simple hecho de disfrutar corrigiendo; sino por amor. Me gustaría traer a colación, un dicho castellano: "quien bien te quiere te hará llorar". Así es Cristo, este gran personaje histórico que, a pesar de ya haber pasado lustros, sigue vivo en nuestro corazón.

Pero bien, ¿qué nos dice el Evangelio de hoy? Vemos que lo primero que hace Cristo, es agradecer al Padre. ¿Por qué tengo que estar cargando siempre una cruz, a la que a veces le da por jugar al escondite? ¡Ojala fuese más a menudo! Él nos la da, porque sabe que nuestra salvación radica en la imitación de su Hijo, que muere por la remisión de nuestros pecados, en cada elevación de la Sagrada Forma y de Su Santa Sangre. ¡Estamos llamados a ser como Cristo! Esta oportunidad se me presenta cada dos por tres.

No me gustaría acabar, sin antes mencionar a nuestra Madre, María. Lo más seguro, es que Ella oía en su morada de oración, las andanzas apostólicas de Su Hijo, que luego pasaron a ser muy cercanas en el camino hacia la cruz. Cristo va sólo a los humildes, porque sólo estos; -y de ello, son un gran ejemplo los santos y santas de Dios;- se pueden llenar de Él. ¿Por qué? Pues, porque están vacíos de sí y llenos de Dios.

Estamos llamados a ser como Cristo. Ésta oportunidad se me presenta cada dos por tres a cada momento. Si no cargamos y consolamos a la Iglesia doliente, ¿Quién lo hará por nosotros? Más aún, no sólo hay que consolar, sino construir día a día un ambiente de paz, de amor, de comprensión y de perdón en una sociedad sedienta de sentido, sedienta de Dios. Para que el Señor pueda revelarse al mundo, necesita que nosotros seamos sencillos y humildes para cumplir su Voluntad. Humildad que no es servilismo, pues la humildad viene siempre acompañada de justicia, paz y verdad. A nosotros nos toca ser las manos y el rostro de Cristo. ¡Qué responsabilidad tan grande! Ser miembros de Cristo es aprender a vivir como él, dar testimonio de una vida recta como la de Él, y ¿por qué no? llegar a dar la vida por Él, como Jesús la dio por cada uno de nosotros.

Propósito
Que aproveche toda ocasión para hablar de Ti, Señor, y así compartir lo que Tú me has dado.

Diálogo con Cristo
Tú sabes, Señor, que muchas veces no te agradezco lo que Tú me das. Tengo que aprender a agradecer la mano providente que me sostiene día y noche y me lo da todo. ¡Sin Ti no soy nada! Que me acostumbre a ver todo como gracia tuya.

¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo» "Abran sus puertas a Cristo."(Benedicto XVI, al inicio de su Pontificado).
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