miércoles, 22 de julio de 2015

MUJER, ¿POR QUE LLORAS? ¿A QUIÉN BUSCAS?


Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?
Solemnidades y Fiestas



Juan 20, 1-2. 11-18. María Magdalena. Es en los momentos duros cuando Dios está más cercano a nosotros. 


Por: Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Del 20 al 26 de Julio 2015
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Del santo Evangelio según san Juan 20, 1-2. 11-18
El domingo por la mañana, muy temprano estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puest". María se había quedado junto al sepulcro llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» Jesús le dice: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

Oración introductoria
Señor mío, te necesito. No soy digno y humildemente te pido perdón por todas mis debilidades. Permite, por tu inmensa misericordia, que hoy pueda reconocerte y experimentar tu cercanía para salir como Magdalena a anunciar a todos la Buena Nueva.

Petición
Dios mío, no permitas que las actividades diarias ni las atracciones del mundo me distraigan de mi fin último, de tu gloria y de tu servicio.

Meditación del Papa Francisco
El sentimiento dominante que trasluce en los relatos evangélicos de la resurrección es la alegría llena de asombro; un estupor grande, la alegría que viene desde adentro; y en la liturgia revivimos el estado de ánimo de los discípulos por la noticia que las mujeres habían dado: ¡Jesús ha resucitado! Nosotros lo hemos visto.
Dejemos que esta experiencia, impresa en el Evangelio, se imprima también en nuestros corazones y se vea en nuestra vida. Dejemos que el estupor gozoso del Domingo de Pascua se irradie en los pensamientos, miradas, actitudes, gestos y palabras... Ojalá seamos tan luminosos. ¡Pero esto no es un maquillaje! Viene desde dentro, de un corazón sumergido en la fuente de esta alegría, como el de María Magdalena, que lloró por la pérdida de su Señor y no creía a sus ojos viéndolo resucitado. Quien realiza esta experiencia se convierte en un testigo de la resurrección, porque en cierto sentido ha resucitado él mismo, ha resucitado ella misma. Entonces es capaz de llevar un "rayo" de la luz del Resucitado en las diferentes situaciones: en las felices, haciéndolas más bellas y preservándolas del egoísmo; en las dolorosas, llevando serenidad y esperanza. (Homilía de S.S. Francisco, 21 de abril de 2014).
Reflexión
Es justo para María Magdalena que, en su infinita ternura y misericordia, Jesús Renacido prefiera mostrarse por primera vez a ella con su cuerpo transfigurado. La compasión que Jesús siempre ha demostrado respecto a las almas en pena lo ha llevado a mostrar mayor atención hacia ellas. María Magdalena siguió durante años a Cristo en sus recorridos por las calles de Israel compartiendo alegrías y esperanzas con los otros discípulos, y ahora recibe el consuelo de ser la primera en ver a su Maestro vivo.

¿Cuántas veces también nosotros nos sentimos deprimidos, trastornados, embrujados por los hechos que se arremolinan violentamente en nuestra vida? Es precisamente en estos momentos cuando Dios está más cercano a nosotros, ansioso de donarnos el consuelo de su abrazo y su Resurrección, si logramos renunciar a nuestra autocompasión y dejamos de hurgar, orgullosos, en nuestro corazón herido buscando sólo el bien propio. Si nos esforzamos por volver a la luz, entonces secaremos de nuestros ojos las lágrimas de la desesperación. Entonces veremos la esperanza de Cristo, el Hijo de Dios que ha triunfado sobre el dolor, el pecado y la muerte.

Diálogo con Cristo
Jesús, con frecuencia me parece tan difícil darme el tiempo y buscar el mejor lugar para poder encontrarte en mi oración. Me dejo envolver en mis asuntos y no sé descubrirte en los demás. Dame un corazón humilde y sabio, para reconocer siempre que sin Ti no soy nada y que nada de lo que haga, por más maravilloso que pueda parecer, tendrá valor.

Propósito
Pedir al Espíritu Santo la sabiduría y la fortaleza para cambiar esta actitud o comportamiento que no es propio de un auténtico discípulo y misionero de Cristo.

LA LEYENDA DORADA DE MARÍA MAGDALENA


La leyenda dorada de María Magdalena
Su cercanía con Jesús ha dado origen a teorías noveladas y se ha ido convirtiendo en personaje de gran complejidad


Por: Fundación Joaquín Díaz | Fuente: www.funjdiaz.net 



María de Magdala es un personaje altamente significativo en la vida de Jesús. Tanto si se sigue la tradición cristiana canónica como si se acude a los apócrifos María Magdalena aparece en momentos importantes de la existencia, de la muerte y de la resurrección del Salvador y, sea por esas referencias o tal vez porque la cercanía con Jesús ha dado origen a teorías noveladas, su figura se ha multiplicado y se ha ido convirtiendo en personaje de gran complejidad.

La tradición cristiana recoge la leyenda de que, tras la muerte de Jesús, Magdalena acompaña a la Virgen hasta Éfeso, donde morirían ambas. Según esa misma versión, sus reliquias se llevaron a Constantinopla donde se veneran todavía. Otra tradición, sin embargo, relata que acompañó a su hermano Lázaro y otros discípulos en un viaje por mar que les llevó a las costas de Francia, donde predicó, para retirarse finalmente a hacer penitencia en una cueva.


La Leyenda Dorada

Independientemente de las etimologías que utiliza Santiago de Vorágine, para explicar los nombres de los santos cuya vida describe, sus historias -muchas tomadas de fuentes canónicas y otras del legendario- son siempre interesantes. Dos en particular se refieren a Santa María Magdalena.

La una, cuenta la historia de un gobernador cuya esposa, despreocupada y rica, deseaba tener hijos. María Magdalena, que se hallaba predicando, se aparece en sueños a la esposa y le recrimina que no ayude a los cristianos. Ella no hace caso de la visión, pero al cabo de unas noches la santa se aparece de nuevo a ambos esposos para gritarles que no han hecho caso a su petición. El gobernador decide comprobar por sí mismo si todo lo que predica Magdalena es cierto y se lo pregunta a ella. La contestación es tan categórica que el gobernador promete viajar a Roma a comprobar que la de Magdala predica lo mismo que su maestro San Pedro y en caso de que así fuera abrazar la fe cristiana. María Magdalena, a cambio, les promete el hijo deseado. Al quedar embarazada la esposa, el gobernador recuerda su promesa y quiere emprender el viaje no sin antes pedirle a su mujer que no le acompañe por el peligro de perder el hijo en la travesía. Finalmente embarcan ambos y tras una tormenta espantosa ella muere al dar a luz. Dejan los cadáveres envueltos en una capa en una pequeña isla y continúan su periplo. En Roma, el gobernador se entrevista con San Pedro quien no sólo le confirma lo que María predicaba sino que le predice que recuperará a su hijo y a su mujer en el viaje de vuelta. En efecto, al regreso vuelven a pasar por la isla y allí están el niño y la esposa a salvo. ésta le confiesa que en realidad ha hecho el viaje con él a Roma:

He estado en todos los lugares en que has estado tú. Tú fuiste a Jerusalén acompañando a San Pedro; él te mostró los sitios en que Cristo padeció y murió y el monte desde el que se remontó hasta el cielo.

La segunda leyenda se refiere al traslado de los restos de María desde Aix a Vezelay, lugar en el que hay dedicada una iglesia a la santa. El duque de Borgoña, tras haber finalizado la construcción del monasterio de Vezelay encarga a unos monjes que trasladen alguna reliquia de Magdalena a la nueva iglesia pero cuando van a por ella en Aix hallan todo destruido y arrasados los templos. Excavan en el lugar donde debía estar la iglesia y hallan por fin los restos que trasladan en un carro. Antes de llegar al lugar donde reposarán se hacen tan pesados que no se pueden mover. Todos los monjes deben salir en procesión hasta donde se han parado los bueyes para que las reliquias recuperen su peso y puedan ser trasladadas a la iglesia.

LOS ÁNGELES ¿QUIÉNES SON Y QUE HACEN? ¿EN QUÉ MODO ESTÁN PRESENTES EN LA VIDA DE LA IGLESIA?



Los ángeles ¿Quiénes son y que hacen? ¿En qué modo están presentes en la vida de la Iglesia?
Fragmentos de verdad católica


Los ángeles son criaturas puramente espirituales, incorpóreas, invisibles e inmortales; son seres personales dotados de inteligencia y voluntad. Los ángeles, contemplando cara a cara incesantemente a Dios, lo glorifican, lo sirven y son sus mensajeros en el cumplimiento de la misión de salvación para todos los hombres.


Por: Mons. Rafaello Martinelli | Fuente: Catholic.net 



¿Quiénes son los ángeles? 
"Los ángeles son criaturas puramente espirituales, incorpóreas, invisibles e inmortales; son seres personales dotados de inteligencia y voluntad. Los ángeles, contemplando cara a cara incesantemente a Dios, lo glorifican, lo sirven y son sus mensajeros en el cumplimiento de la misión de salvación para todos los hombres" (Compendio, 60).
"En todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Por el hecho que «ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos» (Mt18,10), estos son «poderosos ejecutores de sus órdenes, listos a la voz de su palabra» (Sal 103,20).
En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello (CCC, 329-330).

San Agustín dice al respecto «"Angelus" officii nomen est, […] non naturae. Quaeris nomen huius naturae, spiritus est. Quaeris officium, angelus est: ex eo quod est, spiritus est, ex eo quod agit, angelus - La palabra ángel designa el oficio, no la naturaleza. Si se pregunta el nombre de esta naturaleza, se responde que es espíritu; si se pregunta la función, se responde que es ángel: es espíritu por aquello que es, mientras que por aquello que cumple es ángel» (San Agustín, Enarratio in Psalmum 103, 1, 15: CCL 40, 1488).

¿La existencia de los ángeles es una verdad de fe? 
Ciertamente. "La existencia de los seres espirituales, incorpóreos, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de Fe. El testimonio de la Escritura es tan clara como la unanimidad de la Tradición" (CCC, 328). 
 
¿Qué cosa hacen los ángeles en el Antiguo Testamento? 
- El Antiguo Testamento describe varias intervenciones de ángeles en la vida del Pueblo de Israel: 
- Por ejemplo: 
· La lucha con el ángel de Jacob (Gn 32, 25 -29); 
· La escalera recorrida por los ángeles, soñada por Jacob (Gn 28, 12); 
· Los tres ángeles huéspedes de Abrahám (Gn 18); 
· La intervención del ángel que detiene la mano di Abraham que está por sacrificar a Isaac. 
· El ángel que lleva alimento al profeta Elías al desierto. 
- Fuerte es además la invitación que leemos en el Salmo 148 (Laude cósmica): "¡Alabad a Yahvé desde el cielo, alabadlo en las alturas, alabadlo, todos sus ángeles, todas sus huestes, alabad-lo!… Alaben ellos el nombre de Yahvé, pues él lo ordenó y fueron creados (Sal 148, 1-5). 

¿Y el Nuevo Testamento cómo habla de los ángeles? 
- También el Nuevo Testamento habla frecuentemente de los ángeles. Se vea por ejemplo: 
· El anuncio, de parte de los ángeles, a los pastores del nacimiento de Cristo;
· El ángel que aparece en sueños a José, sugiriéndole escapar con María y el Niño;
· Los ángeles que adoran y sirven a Jesús después de las tentaciones en el desierto;
· El ángel que anunció a Magdalena y a las otras mujeres, la resurrección de Cristo;
· La liberación de S. Pedro, de las cadenas y de la cárcel en Roma; 
· En el Apocalipsis. 
- En particular conmueve la afirmación de Jesús acerca de los ángeles, en defensa de los pequeños: "Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos." (Mt 18, 10). 

¿Cuál es la relación entre Jesucristo y los ángeles? 
- "Cristo es el centro del mundo angélico. Ellos son sus ángeles: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles [...]» (Mt 25,31). 
· Son suyos porque son creados por medio de Él y en vista de Él: «porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades: todo fue creado por Él y para Él» (Col 1,16). 
· Son suyos además porque los hizo mensajeros de su designio de salvación: "¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?" (Heb 1, 14). 
- Ellos, desde la creación y a lo largo de toda la historia de la salvación anuncian de lejos o de cerca esta salvación y sirven a la realización del designio salvífico de Dios (...). 
- Desde la Encarnación a la ascensión, la vida del Verbo encarnado está circundada de la adoración y del servicio de los ángeles. Cuando Dios «introduce a su Primogénito en el mundo dice: Adórenle todos los ángeles de Dios» (Heb 1,6). Su canto de alabanza al nacimiento de Cristo no ha dejado de resonar en la alabanza de la Iglesia: «Gloria a Dios...» (Lc 2,14). Ellos protegen la infancia de Jesús, sirven a Jesús en el desierto, lo confortan durante la agonía, cuando Él habría podido por ellos ser salvado de la mano de los enemigos como en un tiempo Israel. Son ahora los ángeles que anuncian la Buena Noticia de la encarnación y de la resurrección de Cristo. Con ocasión de la segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles, éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor" (CCC, 331-333). 

¿Qué cosa significa la frase evangélica: "verán a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre" (Jn 1,51)? 
Orígenes, antiguo sacerdote y teólogo que vivió entre el 185 y el 253 d.C., así ilustra ésta frase:
"Los ángeles descienden porque Cristo bajó primero; ellos temían bajar antes de que lo hubiera ordenado el Señor de las potestades celestiales y de todas las cosas (Col 1, 16). Pero cuando han visto al Príncipe de las huestes celestiales vivir en la tierra, entonces, por éste sendero abierto, han salido detrás de su Señor, obedeciendo a la voluntad de aquel que los ha destinado como guardianes de aquellos que creen en su nombre, (...). 
Por esto cuando nació Cristo, había una «multitud del ejército celestial que alababa a Dios» (Lc 2, 18)" (Origenes, Homilía sobre Ezequiel I, 7; SC 352,71-73).
¿En qué modo los ángeles están presentes en la vida de la Iglesia? 
Toda la vida de la Iglesia se beneficia de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles. En la liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar a Dios tres veces santo; e invoca su asistencia (así en In paradisum deducant te angeli…- Al paraíso te acompañen los ángeles- en la liturgia de difuntos, o todavía en el «Himno de los Querubines» de la liturgia bizantina), celebra la memoria de algunos ángeles, en particular (San Miguel, San Gabriel, San Rafael, los ángeles custodios). Desde su inicio hasta la hora de la muerte, la vida humana está circundada de su protección y de su intercesión" (CCC, 334 - 336).
"La Iglesia se une a su asistencia y de algunos, celebra litúrgicamente la memoria" (Compendio, 61).
 
¿En qué modo los fieles, imitando a los ángeles, pueden adorar a Dios?
- Adorar significa rendir culto a Cristo Señor, realmente presente con su Cuerpo en el Tabernáculo. Tal culto de adoración (o de latría) está reservado sólo y exclusivamente a Dios como expresión de honor, de reconocimiento de Su superioridad y de nuestra sumisión. 
- La adoración Eucarística brota: 
  1. de la celebración de la Eucaristía: El sacrificio de la Santa Misa es verdaderamente el origen y el fin del culto dado a la Eucaristía fuera de la Santa Misa, el cuál está por tanto íntimamente ligado a la celebración eucarística, es su natural prolongación y a ella está dirigido; 
  2. De la fe en la presencia real del Señor: ella lleva naturalmente a la manifestación externa, pública y privada de ésta misma fe. 
  3. De la certeza que el Señor está siempre con nosotros: «Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt28,20). 
La adoración del Santísimo Sacramento puede ser personal o comunitaria, en sus varias formas, incluida la exposición del Santísimo Sacramento, en el Ostensorio o en la Píxide, en forma prolongada o breve. Esa, recomendada por la Iglesia a Pastores y fieles, expresa altamente la relación existente entre la celebración del Sacrificio del Señor (que en sí misma es el más grande acto de adoración de la Iglesia) y su presencia permanente en la Hostia consagrada. 
Adorar a Jesucristo presente en la Eucaristía fuera de la Misa, aún como reparación, es una consecuencia de nuestra fe en el misterio celebrado. La adoración por tanto, va entendida como la preparación a la S. Misa, como la actitud de celebración de los santos misterios y como agradecimiento por el don de la Eucaristía. 

¿Existen otros modos de adorar al Señor? 
Además de las formas de adoración, de las cuales ya se ha hablado, es preciso recordar que nuestro amor a la Eucaristía se puede expresar en otras formas, con las cuales también adoramos al Señor, como: 
· La adoración perpetua, aquella de las cuarenta horas o en otras formas, que integran a una entera comunidad parroquial o religiosa, o a una asociación eucarística, y provee la ocasión para numerosas expresiones de piedad eucarística; 
· La simple visita al Santísimo Sacramento, colocado en el tabernáculo: breve encuentro con Cristo sugerido de la fe en su presencia y caracterizado por la oración silenciosa. 
· La bendición eucarística, que ordinariamente concluye las procesiones y adoraciones eucarísticas cuando está el sacerdote o el diácono. Porque la bendición con el Santísimo Sacramento no es una forma de piedad eucarística autónoma, debe ser precedida de una breve exposición, con un tiempo conveniente de oración y silencio. Y por tanto está prohibida la exposición hecha únicamente para impartir la bendición; 
· Las procesiones Eucarísticas por las calles de la ciudad terrena: ellas ayudan a los fieles a sentirse pueblo de Dios que camina con su Señor, proclamando la fe en el Dios con nosotros y por nosotros. Esto vale sobre todo para la procesión eucarística por excelencia aquella del Corpus Christi. En las procesiones, todo debe colaborar a resaltar la dignidad y la reverencia hacia el Santísimo: el comportamiento, la decoración de las calles, los arreglos florales, los cantos y las oraciones deben ser una manifestación de fe en el Señor y de alabanza a Él; 
· Los congresos eucarísticos: esos, signo de fe y caridad, se pueden considerar como una statio es decir una pausa de empeño y de oración, a la cual una comunidad invita a la Iglesia universal o una Iglesia local invita a otras Iglesias de la misma región o de la misma nación o del mundo entero, para profundizar juntos algún aspecto del misterio eucarístico y brindarle un homenaje de pública veneración. 

¿Quiénes son los Arcángeles? 
- En la fe cristiana, entre los ángeles se identifican también tres Arcángeles. En efecto en la Biblia, y en particular en el libro de Tobías, se lee que los Arcángeles son aquellos que se sientan en la presencia de Dios, contemplan su gloria y lo alaban incesantemente. La Iglesia católica reconoce tres Arcángeles:
· Miguel: Etimológicamente significa «¿Quién como Dios?», "Grandeza de Dios", " El Gran Dios", "Semejante a Dios". Es el Arcángel de la luz y del fuego; es el jefe de las huestes celestiales. Es el que expulsó a Lucifer lejos del Paraíso. Por esto en la iconografía cristiana viene representado como un joven fuerte, joven y bello, endosando una armadura. Viene identificado como el protector de la Iglesia Católica Romana, y además santo patrono de la nación hebrea. La liturgia de difuntos lo recuerda como compañero de las almas. 
· Gabriel: Su nombre etimológicamente significa "Fueza de Dios", en cuanto se supone que haya combatido con Jacob, dislocándole el fémur (cfr. Gen cap. 32). Se presentó a Zacarías como »aquel que está en la presencia de Dios» (Lc 1, 19). Se presentó a la Virgen María, anunciándole el nacimiento de Jesús (Anunciación). Por esto es considerado cabeza de los embajadores, y también el Ángel de la Revelación . En la iconografía cristiana viene representado como un joven elegante, majestuoso, adornado con lujoso vestuario. Frecuentemente viene también retratado de rodillas frente a la Virgen con los brazos en cruz sobre el pecho, o con un pergamino, o un cetro o un lirio en la mano. 
· Rafael: Su nombre significa "Médico divino", o "Dios cura", "Salvación de Dios", es citado en el libro de Tobías , y acompañó a Tobías en el viaje por Mesopotamia para recuperar el dinero del padre, liberó a Sara de un demonio y favoreció el matrimonio de ésta con Tobías. Es frecuentemente considerado como el ángel custodio por excelencia, el jefe de los ángeles custodios, el ángel de la Providencia que vela sobre toda la humanidad. Viene frecuentemente representado en la iconografía cristiana, junto con el joven Tobías o a su perro que le acompaña fiel y constantemente. Es identificado como el protector de los peregrinos, de aquellos que realizan un peregrinaje hacia un lugar religioso o mejor todavía de los que están en camino hacia la casa del Padre. Viene representado por esto como un viajero que viaja con bastón y sandalias, la cantimplora de agua y una alforja que cuelga. 
- La Iglesia celebra la fiesta de éstos tres arcángeles el 29 de septiembre. 

¿Qué hacen los ángeles custodios?
- En el libro del Éxodo, leemos: "Así dice el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te he preparado. Hazle caso y obedécele; no te rebeles contra él» (Ex 23, 20-21).
- «Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor, para conducirlo a la vida» (San Basilio Magno, Adversus Eunomium, 3, 1: SC 305, 148). 
- "Desde su inicio hasta la hora de la muerte, la vida humana está circundada de su protección y de su intercesión" (CCC, 336). 
- Leemos en el Libro de los Salmos: «Él (Dios) ordenará a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos» (Sal 90,11).
San Bernardo comenta así esta frase bíblica: "Éstas palabras ¡cuánta reverencia deben suscitar en ti, cuánta devoción deben producirte, cuánta confianza infundirte! Reverencia por la presencia, devoción por la benevolencia, confianza por la custodia. Están presentes, entonces, y están presentes en ti, no sólo contigo, sino también por ti. Están presentes para protegerte, están presentes para servirte. (…) Amemos afectuosamente a los ángeles de Dios, como aquellos que serán un día nuestros coherederos, mientras tanto son nuestros guías y tutores, propuestos para nosotros por el Padre. (…) No pueden ser derrotados ni seducidos y mucho menos seducir, ellos que nos protegen en todos nuestros caminos. Son fieles, son prudentes, son poderosos, ¿por qué angustiarse? Solamente sigámoslos, estemos cerca de ellos y permanezcamos en la protección del Dios del cielo" (San Bernardo, abate, Discurso 12 sobre el Salmo 9, opera omnia, ed. Cisterc. 4 [1966] 458-462).
- El culto de los Ángeles custodios aparece como fiesta en sí, en muchas Iglesias desde el siglo XVI. En el calendario romano viene introducido en el 1615. 

¿Qué oraciones la Iglesia nos invita a dirigir a Dios a través de los ángeles custodios? 
- En el día litúrgico de los ángeles custodios (2 de Octubre), la Iglesia ora así en la Celebración Eucarística:
"Dios nuestro, que con amorosa providencia has enviado a tus santos ángeles para que nos guarden, concédenos experimentar su protección aquí en la tierra y disfrutar, junto con ellos, la felicidad del cielo. 
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la festividad de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos guíe a la vida eterna.
Padre Santo, que en este sacramento nos donas el pan para la vida eterna, guíanos, con la asistencia de los Ángeles, por la vía de la salvación y de la paz. Por Cristo nuestro Señor".
- La tradición popular cristiana ha trasmitido esta simple, pero bella oración al ángel custodio: 
"Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.". 

El Primicerio
de la Basílica de San Ambrosio y San Carlos en Roma 
Monsignor Raffaello Martinelli

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