miércoles, 26 de agosto de 2015

UNA CONCIENCIA SANA


Una Conciencia Sana
Hay que cuidarla porque también puede enfermarse
Por: Catholic.net | 



Nuestra conciencia se podría comparar con el dolor físico. A nadie le gusta sentir dolor y, sin embargo, tiene una función muy importante. El dolor nos anuncia que algo no anda bien en nuestro organismo. Supón que te has fracturado una pierna, pero no sientes ningún dolor. Tal vez seguirías trabajando o jugando, aunque la lesión se hiciese más grave; tal vez el hueso soldaría por sí solo, pero en una posición incorrecta. Del mismo modo, la conciencia nos indica que se ha producido un daño en nuestra vida de forma que podamos repararlo.

El papel de la conciencia, sin embargo, no se limita a descubrir lo malo, sino que nos alienta, y esto es más importante, a obrar el bien, a buscar la perfección en todo lo que hacemos. Cuando se presenta la oportunidad de ayudar a una persona mayor a llevar la bolsa de compras a su coche, o de lavar los platos en la cocina, nuestra conciencia nos estimula a actuar de forma positiva.

Calibrando con precisión 

Cuando una conciencia es sana, no anda con rodeos: al pan, pan y al vino, vino; reconoce y llama bien al bien y mal al mal, sin confundirlos. Pero, por diversos motivos, nuestra conciencia puede desajustarse, como ocurre con las básculas que no señalan el peso correcto. Tal vez la mayor parte de nosotros no se inquietaría demasiado al subir a una báscula que marca menos de lo que debería. Sin embargo, quien desea conocer la verdad sabe que no puede engañarse utilizando básculas defectuosas.

Para ayudarnos a distinguir entre una conciencia bien calibrada y una que está desajustada, podemos emplear tres adjetivos que describen los grados de sensibilidad de la conciencia: escrupulosa, laxa y bien formada.

1. Escrupulosa: Una conciencia escrupulosa es una conciencia enferma. Es como una báscula que marca más de lo debido: todo le parece peor de lo que es. Descubre pecados donde no los hay y ve un mal grave donde sólo hay alguna imperfección. La persona escrupulosa es tímida y aprensiva, cree que sentir equivale a consentir y, por lo mismo, confunde la tentación con el pecado. Vivir con una conciencia escrupulosa es como conducir un auto con el freno de mano puesto: en continuo estado de fricción, tensión y estrés.

El mejor tratamiento contra ello es formar nuestra conciencia de acuerdo con las normas objetivas, y aconsejarse por alguien de probada rectitud de juicio.

2. Laxa: Si la conciencia escrupulosa peca por exceso, la conciencia laxa peca por defecto. Se asemeja a la báscula que marca menos que lo debido. La persona con conciencia laxa decide, sin fundamentos suficientes, que una acción es lícita, o que una falta es grave no es tan seria. Acepta como bueno lo que es una clara desviación moral.

La persona laxa tiene como lema Errar es humano; vive convencida de que es demasiado débil para resistirse al pecado, y tiende a quitarle toda importancia. No se preocupa ni hace esfuerzo alguno por investigar si lo que va a hacer es malo; se excusa en un todo mundo lo hace, por lo que no debe ser tan malo. Este tipo de persona tiende también a infravalorar la responsabilidad de sus acciones. Una conciencia laxa es como un resorte vencido. A fuerza de repetir actos contrarios a lo que exige su conciencia, la persona laxa pierde toda tensión espiritual; su conciencia ya no le reclama. Normalmente empieza por cosas pequeñas, pues cree que carecen de importancia; no advierte que ese camino desemboca en el abismo. Como señaló Chesterton: Un hombre que jamás ha tenido un cargo de conciencia está en serio peligro de no tener una conciencia que cargar.

3. Bien formada: La conciencia bien formada se localiza entre estos dos extremos. Una conciencia bien formada es delicada: se fija en los detalles, como un pintor de pincel fino que no se contenta con figuras y formas más o menos burdas, sino que insiste en la perfección, incluso en los aspectos más pequeños.

La persona que tiene su conciencia bien formada no se deja llevar por sofismas ni pretende huir de la verdad. Aún más, la conciencia bien formada no se limita a percibir el mal, sino que impulsa a buscar activamente el bien y la perfección en todo.


La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida

Desde los primeros años despierta al niño al conocimiento y la práctica de la ley interior reconocida por la conciencia moral. Una educación prudente enseña la virtud; preserva o sana del miedo, del egoísmo y del orgullo, de los insanos sentimientos de culpabilidad y de los movimientos de complacencia, nacidos de la debilidad y de las faltas humanas. La educación de la conciencia garantiza la libertad y engendra la paz del corazón.

En la formación de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica. Es preciso también que examinemos nuestra conciencia atendiendo a la cruz del Señor. Estamos asistidos por los dones del Espíritu Santo, ayudados por el testimonio o los consejos de otros y guiados por la enseñanza autorizada de la Iglesia (cf Dignitatis Humanae, nº 14).

Medios para cuidarla:

Continuamente nos damos cuenta de que en tantos hombres y en la misma sociedad existe una incapacidad para discernir entre lo bueno y lo malo y las influencias de las pasiones incontroladas tienden a oscurecer más el dictamen de la conciencia. Ante esta perspectiva se nos hace urgente seguir formando nuestra conciencia, afilándola para ser luz, como el ojo para el cuerpo (cf Mt 6, 22-23), que es faro para no tropezar. Así, cuando nuestro ojo está con cataratas, o con miopía, o astigmatismo, vemos las cosas deformadas, subjetivas, pero si el ojo está sano, todo se ve con objetividad.

a. Vigilancia continua: la conciencia no es una facultad estática, exige una formación continua, que empieza con la vigilancia. El mismo Jesús nos recuerda “vigilad y orad para que no caigáis en tentación” (Mt 26,41). Esta continua vigilancia requiere estar alertas; formación, y siempre basada sobre un realismo de nuestra débil realidad. Hay que estar atentas y analizar qué es lo que guía nuestra conciencia, si el egoísmo, las sugerencias del demonio y los criterios del mundo o la Voluntad de Dios, el Evangelio, la Regla, las Constituciones. La razón de ser de los distintos modos y momentos de examinar nuestra conciencia es precisamente su educación. Examinarnos para analizar delante de Dios si vamos caminando por donde Él quiere en lo concreto de nuestra vida. Educar nuestra conciencia con los medios maravillosos que la Iglesia me ofrece: balance personal. Todos son medios para ayudarme. Para ello se requiere, por un lado, recordar cuál es el campo de la Voluntad de Dios en lo concreto de nuestra vida y de nuestra condición de seguidores de Cristo. Y por otro una gran sinceridad con nosotros mismos para ver cómo vamos en relación con ese camino. ¿Apreciamos suficientemente la función pedagógica profunda de estas distintas formas de examinar nuestra conciencia? (cf CIC canon 664).


b. Sacramento de la penitencia: si queremos ir a la raíz misma del mal que puede deformar nuestra conciencia, hay que acudir al sacramento de la penitencia. Una de las ventajas de la confesión frecuente es precisamente la formación y educación de la conciencia. Un alma consagrada al servicio del Señor y profesional de la santidad debería acudir al sacramento ‘frecuentemente’ como establece el Código de Derecho Canónico en los números 630&2 y 664.

c. Apertura al Espíritu Santo: para que haya una connaturalidad entre la voluntad divina y la conciencia, el primer requisito es, pues, el estado de gracia, la caridad teologal que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones desde el bautismo. En realidad el artífice de una conciencia bien formada es el Espíritu Santo: es Él quien, por un lado, señala la Voluntad de Dios como norma suprema de comportamiento y, por otro, derramando en el alma las tres virtudes teologales y los dones, suscita en el corazón del hombre la íntima aspiración a la voluntad divina hasta hacer de ella su alimento. Seguir el Espíritu Santo es seguir la Voluntad de Dios. Con la ayuda del director espiritual analizamos nuestra situación personal, con sus logros y proyectos, con sus conflictos y posibilidades, repasa con nosotros el plan de Dios, el Evangelio, el espíritu de la Orden y de las Constituciones, colaborando con el Espíritu Santo a modelar nuestra conciencia. Supone, por nuestra parte, una actitud de fe sobrenatural, de madurez humana, de honestidad, de rectitud, sin buscar paliativos o sofismas (edad, saber, santidad) de confianza, claridad y responsabilidad personal: “Nadie puede dudar que el Espíritu Santo obra secretamente en las almas justas y las excita con exhortaciones e impulsos: si no fuese así, toda ayuda, todo adiestramiento externo, sería inútil...

d. Dirección espiritual. Sin embargo, y lo sabemos por experiencia, estas exhortaciones, estos impulsos del Espíritu Santo, casi nunca se perciben sin la ayuda y la guía del magisterio externo.... Dios providentísimo, así como ha querido que los hombres en general se salven por medio de otros hombres, así también ha establecido que todos los que aspiran a más altos grados de santidad los alcancen por medio de hombres. Esta ha sido siempre la norma de la Iglesia; esto es lo que han enseñado unánimemente cuantos, en el curso de los siglos, sobresalieron por sabiduría y doctrina; y es norma que no se puede abandonar sin evidente temeridad y peligro... Añádase, además, que los que tratan de santificarse, por lo mismo que tratan de seguir un camino poco frecuentado, están más expuestos a extraviarse, y por eso necesitan, más que los otros, un doctor y un guía” (León XIII, Carta al cardenal Gibbons, Testem benevolentiae, 12 de enero de 1899).

e. Sacramento de la eucaristía: Pablo VI en su encíclica Mysterium Fidei dice que la Eucaristía dignamente recibida, sana las heridas del pecado, suaviza el ímpetu de la concupiscencia y del desorden de nuestras pasiones, enciende en el ánimo el deseo del bien, haciendo a nuestra conciencia más sensible y dócil a la Voluntad de Dios. Cristo en el Sagrario, además, se ha quedado para acompañarnos, para conversar con nosotros hablando al fondo de nuestros corazones, para escucharnos, para aconsejarnos, para sostenernos en nuestras debilidades, impulsándonos en nuestras flaquezas, para llenar de paz y gozo nuestras almas siempre que acudimos a Él.

f. Estudiar la doctrina moral cristiana, los Evangelios, los documentos y orientaciones de la Iglesia.

Otras recomendaciones

Reflexionar antes de actuar. No guiarse por los instintos sino por convicciones. No guiarse por lo que se le salga a uno, el cristiano debe saber por qué hace las cosas y elegir siempre los motivos más elevados.

Pedir ayuda y consejo

Plena sinceridad llamando las cosas por su nombre, ante uno mismo y ante Dios. Los problemas en el campo de la conciencia comienzan cuando un empieza a encontrar justificaciones fáciles para no hacer el bien o, lo que es peor, hacer el mal.

Orar siempre de cara a Dios con el deseo de agradarle. La opinión ajena, el tipo de comportamiento que sugiere la moda o el consenso de la mayoría, la utilidad práctica, el todos lo hacen, o el beneficio que pueda sacar de esa acción no son criterios para justificarla.

Pedir ayuda constantemente al Espíritu Santo que le hará ver todo desde Dios y desde el punto de vista de su amor que pide siempre lo mejor, la perfección para sus creaturas.

No desanimarse ante las fallas, aprender siempre de las caídas, comenzar de nuevo. Lo peor que se puede hacer es contemporizar con los fracasos, las desviaciones, las traiciones, aceptándolos como inevitables, irremediables, naturales. Hay que reparar el mal cometido, con amor y construir sobre las ruinas y sin complejos.

Formar hábitos de buen comportamiento, uso del tiempo, saber qué queremos en cada momento, exigirnos el fiel cumplimiento del deber, no permitirse ninguna falla conscientemente aceptada.

Conclusión:

Ante la necesidad de decidir moralmente, la conciencia puede formular un juicio recto de acuerdo con la razón y con la ley divina, o al contrario un juicio erróneo que se aleja de ellas.

El hombre se ve a veces enfrentado con situaciones que hacen el juicio moral menos seguro, y la decisión difícil. Pero debe buscar siempre lo que es justo y bueno y discernir la voluntad de Dios expresada en la ley divina.

Para esto, el hombre se esfuerza por interpretar los datos de la experiencia y los signos de los tiempos gracias a la virtud de la prudencia, los consejos de las personas entendidas y la ayuda del Espíritu Santo y de sus dones.

¿CÓMO AFRONTAR EL INICIO DEL COLEGIO?


¿Cómo afrontar el inicio del colegio?
Propósitos que deben hacer los padres para un mejor año escolar de sus hijos
Por: Ángela Marulanda | Fuente: Docsalud.com 



Al comenzar el año escolar muchos padres hacemos toda serie de recomendaciones a nuestros hijos para que les ayuden a tener un año académicamente exitoso y sin mayores contratiempos. "Este año harás las tareas a tiempo”, “marcarás todos los libros para que no se te pierdan”, “cuidarás tus uniformes”, “llegarás puntual", etc. Algunas veces reforzamos estas sugerencias ofreciéndoles premios al terminar el año si cumplen con nuestras expectativas. Sin embargo, más efectivo que sugerirle a los menores los planes que deben hacer al comenzar el año escolar, es que los padres tengamos algunos propósitos, que si se llevan a cabo, seguramente contribuirán no solo al éxito académico de los chicos sino a la paz y tranquilidad del hogar. La reconocida autora y educadora familiar, Ángela Marulanda, propone los siguientes:

1. Me concentraré en enseñar a mi hijo a que sea respetuoso, honesto y responsable, y dejaré que la profesora se ocupe de enseñarles lectura, escritura, ciencias y matemáticas.

2. Recordaré que si trato de evitar que mi hijo tenga problemas en el colegio por su incumplimiento u olvido de los deberes académicos, lo único que logro es que aprenda a eludir su responsabilidad ante a los mismos.

3. No llevaré al colegio tareas, libros, trabajos o viandas olvidadas en casa, aunque mi hijo me llame suplicando que lo haga.

4. No compraré nuevos libros, útiles o uniformes que mi hijo pierda o dañe por descuido, y le haré pagar con sus ahorros la reposición de los mismos.

5. Inscribiré a mi hijo en una sola actividad después del colegio (deportes, música, etc.) a lo máximo, y sólo si él o ella lo desea y va bien en sus estudios.

6. No esperaré que mi hijo se destaque en todo. Aceptaré sus debilidades tanto como sus fortalezas, recordando que entre más aceptado por mi se sienta mejor será su capacidad para enfrentar sus fallas y superar sus fracasos.

7. Inculcaré a mi hijo que lo importante no es ser mejor que los demás sino hacer todo dando lo mejor de sí mismo, cualquiera que sea el desempeño de sus compañeros.

8. No justificaré ni disculparé a mi hijo cuando no entregue una tarea a tiempo sin causa muy justificada, así por mi falta de intervención o compasión le vaya mal en una materia o pueda ganarse una sanción severa.

9. No seguiré creyendo que cualquier problema, debilidad o falla de mis hijos es culpa mía o reflejo de mis propios defectos como persona. Recordaré que son ellos quienes deben decidir si aprovechan las oportunidades que se les presentan, sabiendo que muchos niños salen adelante aún en situaciones más adversas que las que ellos puedan estar enfrentando.

10. Sólo permitiré que mi hijo o hija vea televisión o se entretenga con videojuegos, tabletas o móviles, por un tiempo muy limitado al día, durante los días de la semana, para que tenga tiempo suficiente para estudiar, jugar y descansar.

11. Señalaré el esfuerzo y aplaudiré el progreso de mi hijo en los estudios y no me concentraré tan sólo en los resultados o calificaciones. Primero los felicitaré por sus buenas notas y luego discutiremos las medidas aconsejables para mejorar las deficientes.

12. Asistiré a las reuniones de padres de familia y ayudaré generosamente con el colegio en todas las actividades que desarrolle para beneficio de sus alumnos.

13. Colaboraré con los profesores y procuraré que mis hijos los respeten, pero no asumiré sus funciones ni me convertiré en el substituto del profesor en mi casa.

¿ES LO MISMO INTERCESOR QUE MEDIADOR?, AQUÍ LO RESPONDEMOS

¿Es lo mismo Intercesor que Mediador?, aquí lo respondemos
Algunos cristianos tienen una enorme confusión con la definición simple de los términos MEDIADOR e INTERCESOR 


Por: Varios | Fuente: PildorasDeFe.net 



Venerar o pedir Intercesión a la Virgen María o a los Santos, no contraria para nada que vayamos al Padre en nombre del Hijo, tal cual como nos lo pidió Cristo (Juan 16,23b):
"Les aseguro que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, Él se lo concederá."
Fue el mismo Jesucristo quien nos otorgó el permiso de ir directamente al Padre en su nombre, ya que lo amamos y hemos creído que Jesucristo su Hijo viene de Dios (Juan 16,27)
Por todo esto, podemos afirmar que los Santos, los Ángeles, nuestros hermanos difuntos que murieron en la fe y el amor de Cristo y nuestra Santa Madre la Virgen María, pueden interceder por nosotros ante el Padre en nombre de Cristo, puesto que ya ellos se encuentran en la Gloria de Dios y en su Reino más vivos que nunca, disfrutando de la vida eterna (Juan 11,25-26)
Nosotros los cristianos católicos, creemos fielmente que la Virgen o los Santos nos acercan a Jesús y que por su mandato, pueden alcanzarnos favores y gracias del Padre en nombre del mismo Jesús.
Recordemos algunos pasajes bíblicos que nos hablan de intercesores:
  • Los amigos del Paralítico acercaron a su amigo enfermo a Jesús. (Marcos 2,1-12)
  • El Centurión intercedió por su esclavo enfermo. (Lucas 7,1-10)
  • La Cananea intercedió ante Cristo por su hija endemoniada. (Mateo 15,21-28)
Entonces, de igual modo, la Virgen María y los Santos interceden por nosotros ante el Padre en nombre de Jesucristo tal como Él nos lo aseguró.

¡Pero San Pablo nos dijo que había un solo mediador!

Desafortunadamente algunos cristianos tienen una enorme confusión con la definición simple de los términos: "MEDIADOR" e "INTERCESOR", piensan que tienen el mismo signficado pero no es así. A continuación se explica:
MEDIADOR:
"Es quién está entre dos o más personas, ofreciendo su persona para hacer como de puente entre ellas, sobre todo si están en conflicto." Cristo con la Muerte en su Cruz, medió como sumo y eterno Sacerdote por nuestros pecados. Nos abrió las puertas del Reino de nuestro Padre.
Jesucristo nunca dijo: vengan a pedirme a mí, para yo llevar sus peticiones al Padre. ¡NO!, Jesucristo nos dijo: Vayan al Padre y pidan todo en mi nombre (como lo citamos anteriormente)
Jesucristo es el mediador de nuestros pecados, Él no es el lleva-y-trae mensajes al Padre, como si fuese un niño mensajero; no rebajemos a Jesucristo, Hijo predilecto de Dios, de esa forma. Jesucristo es el mediador sacerdotal por nuestros pecados y nos ha redimido con su muerte de Cruz y toda su sangre en un eterno sacrificio.
INTERCESOR:
En un diccionario común y corriente podemos encontrar la definición de esta palabra: "Hablar en favor de alguien para conseguirle un bien o librarlo de un mal".
Por la Palabra del Espíritu Santo a través de San Pablo nos dice que todos debemos ser intercesores:
"Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca. Oren unos por otros, intercediendo a favor de todos los santos." (Efesios 6,16)
No olvidemos nunca lo que la Biblia habla acerca de la intercesión de los santos:
  • "La oración del justo tiene mucho poder." (Santiago 5,16)
  • "Les ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu Santo, que luchen junto conmigo, intercediendo ante Dios por mí." (Romanos 15,30)
  • "Rogamos constantemente por ustedes a fin de que Dios los haga dignos de su llamado.” (2daTesalonicenses 1,11)
  • Esteban, pidió a Dios perdón para que no les tomara en cuenta el pecado a toda la gente que lo estaba apedreando en ese momento (Hechos 7,59)
  • Ester, estuvo dispuesta a morir por otros, haciendo ayunos y penitencias (Ester 4,16)

Gran ejemplo de Intercesores en la Biblia

¿Por qué cuando San Pedro maldijo a Simón el mago por haberle querido dar dinero a cambio del Don del Espíritu Santo, el mismo Simón no rezó al Padre para que no le sucediese tal castigo sinó que por el contrario se dirigió a Pedro pidiendo su intercesión? Cito textualmente:
"Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo. Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, Simón les ofreció dinero, diciéndoles: "Les ruego que me den ese poder a mí también, para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo". Pedro le contestó: "Maldito sea tu dinero y tú mismo, porque has creído que el don de Dios se compra con dinero. Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios. Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor: quizá él te perdone este mal deseo de tu corazón, porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en los lazos de la iniquidad". Simón respondió: "Rueguen más bien ustedes al Señor, para que no me suceda nada de lo que acabas de decir" (Hechos 8,17-24)
Todos Somos intercesores ante el Padre en nombre de Cristo, quien fue que nos abrió el camino al Padre, incluso los Santos o personas que murieron a causa de predicar y amar a Cristo son intercesores en los Cielos. Recuerda que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos (Lucas 20,38) y las personas que han muerto en este mundo imitando a Cristo están más vivos que nunca al lado del Padre. Así entonces, los Santos y la Virgen María, van en el nombre de Jesús al Padre y unen sus oraciones a las nuestras, así como nosotros lo hacemos aquí en la tierra.
Como puedes ver, un "Mediador" es el sujeto de la acción, quien se coloca entre las partes en conflictos para lograr la reconciliación, acuerdo u alianza, mientras que un  "Intercesor" es alguien que pide por una acción, un favor.
Podemos concluir entonces, que la mediación de Jesús es completamente SACERDOTAL, como nos lo afirma San Pablo en (Hebreos 9,11-22) por eso, Él es el único, pues es Sacerdote, víctima y altar de una Nueva Alianza y la Intercesión es de todos nosotros los bautizados, los que estamos vivos en este mundo y los que están vivos en el Reino de Dios.

LO QUE HAY DETRÁS DEL FRAUDE CIENTÍFICO

Lo que hay detrás del fraude científico
El engaño científico no es un fenómeno moderno: ¿por qué, cuánto y cómo se realiza?



Por: Javier Jiménez | Fuente: m.magnet.xataka.com 




Estamos enamorados de la ciencia: colados, prendados, totalmente seducidos. Nos tiene loquitos: según las 'Encuestas de la Percepción Social de la Ciencia', cuanto más científica es una profesión, más respeto social acumula. Es lógico, pese a sus pequeños fallos, sus manías y sus bombas nucleares, nos ha dado un mundo que nunca habríamos soñado tener. Pero como demuestran todas las series sobre institutos americanos, el amor está indeleblemente unido a la traición y el engaño. En ciencia también.
Hablar de fraude científico puede parecer un tema menor, un tipo de 'dopaje académico' que sólo afecta a los investigadores y a los aficionados a la divulgación científica. Pero es algo un pelín más serio. No debemos olvidar que la que muchos consideran como causa del revival actual del "movimiento antivacunas" fue un fraude científico que tardamos más de 12 años en retirar: el estudio que Andrew Wakefield publicó en 1998 relacionando la vacuna de la triple vírica con el autismo. Poca broma.

¿Qué es el fraude científico?

El fraude científico es la distorsión intencionada del proceso investigador. Es decir, "Mentir como bellacos: Sección Ciencia". Con esta etiqueta nos referimos a los casos más graves: fabricación, falsificación y plagio.
La fabricación conlleva la creación de datos falsos, la falsificación se refiere a la manipulación en uno u otro sentido de datos verdaderos y el plagio, hacer pasar un trabajo ajeno (o fragmentos de él) como propio.
"El fraude científico es la distorsión intencionada del proceso investigador"
Aunque esa es la Santísima Trinidad del mal científico, también usamos del concepto más amplio de 'mala praxis científica' (scientific misconduct) que incluye prácticas como el uso de escritores (y analistas de datos) fantasma, la manipulación de los índices de impacto, la violación de los principios éticos (sean experimentos humanos o animales) y la no publicación (o directamente ocultamiento) de resultados relevantes.

¿Cómo está de extendido?

Medir el fraude es complejo. La distinción entre error y engaño no es evidente: un científico al que "han pillado con el carrito del helado", siempre pueden recurrir a la 'equivocación' o al 'yo-no-sabía-nada'. En definitiva, salvo defraudadores en serie o denuncias directas de colaboradores, en fraude científico se suele pillar antes al cojo que al mentiroso.
"El fraude es un fenómeno tremendamente complejo de medir"
Por eso, las estimaciones varían muchísimo. En Estados Unidos, hay una horquilla entre el 0'001, según los datos confirmados por el Gobierno, y el 10-20% de 'serias deficiencias' detectadas por la FDA americana entre el 77 y el 90 - y que llevaron a** ser condenados por mala praxis a un 2% de los investigadores clínicos supervisados por dicha agencia** federal. Otros indicadores que suelen usarse son los artículos retirados de revistas científicas, lo que nos situarían entre el 0'02 y el 1%.
Como podéis observar, es un tema difícil de medir, en el que existen grandes intereses y donde hay muchos indicadores distintos que nos ofrecen cifras muy dispares. Lo que, en lenguaje técnico, denominamos 'un follón de tres pares de narices'.
Para dar un poco de claridad al asunto, Daniele Fanelli sacó la artillería pesada: el metaanálisis. Veréis: como pasa con las encuestas electorales, cada estudio científico tiene sus fallos, sus problemas de muestreo, sus sesgos y sus aciertos. Por eso, la estrategia más razonable es coger todos los estudios y compararlos para depurar fallos y hacer brillar los aciertos. A eso le llamamos 'metanálisis'. Fanelli recogió todas las encuestas que se habían hecho sobre fraude científico (unas 18 que trataban fundamentalmente sobre fabricación y falsificación) y las metaanalizó para ver qué nos podían contar.
"Un 33'7% de los científicos reconocen haber realizado algún tipo de mala práctica científica"
Y nos cuentan cosas interesantes: Si se les preguntaba por su propia conducta, un 1,97% de los científicos reconocieron haber fabricado o falsificado datos al menos una vez y un 33,7% reconocieron haber realizado algún otro tipo de práctica cuestionable. Pero si se les preguntaba por la conducta de sus colegas, las cifras ascendían a un 14,12% y 72% respectivamente. Curioso, ¿verdad? O hay un hombre que lo hace todo en España (fraudes científicos incluídos) y es muy popular o el efecto 'viga-en-ojo-ajeno' se da aquí en todo su esplendor.
En nuestro país, como decía hace unos años Joaquim Elcacho, "no lidera el ranking mundial de investigadores fraudulentos; no obstante, empezamos a contar con alguna figura de renombre internacional". El lado negativo es que esto se debe más a nuestro relativo infradesarrollo científico que a otros factores dignos de orgullo.

¿Es un fenómeno nuevo?

Habrá que aclarar que el fraude científico no es algo nuevo. En 1702, William Charlton mandó una mariposa (la Papilio ecclipsis) a James Petiver, uno de los primeros grandes entomólogos ingleses, y éste lo dio por bueno. Pasaron 91 años, hasta que Fabricius se dio cuenta de que era otra mariposa, la muy común Gonepteryx rhamni, pintada con puntos negros.
En 1830, Charles Babbage publicó sus "Reflexiones sobre el Declive de la Ciencia en Inglaterra y algunas de sus causas". En él, aunque hay quien piensa que su mayor motivación era personal, ajusta cuentas con el establishment científico de la época y hace un repaso muy jugoso de la situación del momento con frases que podrían haber sido escritas hace un cuarto de hora.
"En los últimos 40 años, el fraude científico no ha hecho sino aumentar"
Pese a que como decía este no es un fenómeno moderno, parece cierto que en los últimos 40 años el fraude científico ha aumentado (y con él la atención mediática y la preocupación política).
Hwang Woo-Suk dijo haber sido el primer científico en clonar un embrión humano; Joachim Boldt falsificó más de 90 artículos; la revista National Geographic dijo haber encontrado al Archaeoraptor, el eslabón perdido entre las aves y los dinosaurios; Marcial Losada publicó unos delirantes análisis sobre la felicidad que, en fin, no me tiréis de la lengua... Podríamos dedicar un post a repasar solo los fraudes científicos más raros y sorprendentes. Sin ir más lejos, en España, quizá el caso más llamativo fue el de Jesús Ángel Lemus, un veterinario que colaboraba con el CSIC y que se inventó 24 artículos científicos entre 2007 y 2011. Lemus, tras ser cazado por sus propios compañeros, declaró a El País que "hay mucha presión por publicar".

¿Por qué los científicos comenten fraude?

La clave del fraude reside en que, según parece, los científicos son personas. Y las personas responden a incentivos y consecuencias.
Como lleva defendiendo mucho tiempo el profesor Jesús Zamora Bonilla las decisiones de los científicos sobre qué investigar, qué métodos usar, cuándo aceptar una teoría y cuándo rechazarla o cómo interpretar un experimento no ocurren en el vacío, no son neutrales y, por supuesto, no son inocentes.
"Los científicos, según algunas polémicas investigaciones, son personas. Flipa."
Sydney Brenner, Nobel de medicina en 2002, reflexionaba hace unos años sobre como dejar la ciencia a los científicos había provocado una deriva del sistema académico que estaba destruyendo las bases de la ciencia.
La imagen de los científicos suele ser la de 'buscadores de la verdad', pero, si lo pensamos un poco, veremos que en realidad los científicos buscan un montón de cosas más. Buscan dinero, reconocimiento, respeto, realización personal, seguridad y un largo etcétera.
Por eso, necesitamos una mayor implicación de la sociedad en el debate científico. En primer lugar, porque las sociedades democráticas tienen en sus manos decisiones muy importantes sobre como se organiza y desarrolla la ciencia.
Y, en segundo lugar, porque todos los que nos hemos dedicado a ésta tenemos claro que el éxito de la ciencia depende de nuestra capacidad para alinear objetivos personales y colectivos y para lograr que la única forma de conseguir reconocimiento, poder y dinero en el mundo científico sea buscando la verdad. Y eso es algo que solo podemos lograr todos juntos.

CUIDADO DE NO ESTAR LLENOS DE HIPOCRESÍA Y MALDAD



Cuidado de no estar llenos de hipocresía y maldad
Tiempo Ordinario



Mateo 23, 27-32. Tiempo Ordinario. Vivir con autenticidad, venciendo el miedo al qué dirán, la rutina o ley del menor esfuerzo. 


Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net 



Te adelantamos las Reflexiones del Evangelio de la 21a. Semana del Tiempo Ordinario,  del domingo 23 al sábado 29 de agosto 2015.
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Del santo Evangelio según san Mateo 23, 27-32
En aquellos días, dijo Jesús: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: "Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!" Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas.¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres! 

Oración introductoria
¡Oh! Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, dirige mi corazón para actuar siempre de cara a la verdad. ¡Oh! Espíritu de santidad, ven y renueva mi intención. Ven, Espíritu de amor, enséñame a orar.

Petición
Jesús, dame la gracia de buscar siempre la verdad.

Meditación del Papa Francisco
En este grupo están los cristianos que no dan testimonio. Son cristianos de nombre, cristianos de salón, cristianos de recepciones, pero su vida interior no es cristiana, es mundana. Uno que se dice cristiano y vive como un mundano, aleja a los que piden ayuda a gritos a Jesús.
Luego están los rigoristas, a quienes Jesús regaña porque que cargan mucho peso sobre los hombros de la gente. Jesús les dedica todo el capítulo 23 de san Mateo. Hipócritas, explotáis a la gente, les dice Jesús. Y en vez de responder al grito que pide salvación alejan a la gente.
Y finalmente está el tercer grupo de cristianos, los que ayudan a acercarse a Jesús. El grupo de cristianos que tienen coherencia entre lo que creen y lo que viven, y ayudan a acercarse a Jesús, a la gente que grita, pidiendo salvación, pidiendo la gracia, pidiendo la salud espiritual por su alma. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 28 de mayo de 201, en Santa Marta).
Reflexión
Jesús sigue fustigando el pecado de hipocresía. Aparentar por fuera lo que no se es por dentro, como había condenado los árboles que sólo tienen apariencia y no dan fruto. Aquí desautoriza a las personas que cuidan su buena opinión ante los demás, pero dentro están llenos de maldad.

¿Se nos podría achacar algo de esto a nosotros? ¿No estamos también preocupados por lo que los demás piensan de nosotros, cuando en lo que tendríamos que trabajar es en mejorar nuestro interior? Sabemos que Dios conoce nuestro interior y no podemos engañarle, por ello vale más ser transparentes ante Dios que aparentar lo que no somos ante los hombres. ¿Sería muy exagerado tacharnos de sepulcros blanqueados?

También conviene evaluarnos en el otro aspecto que Jesús denuncia. ¿Somos personas que de palabra se distancian de los malos como los fariseos de sus antepasados, pero en realidad somos tan malos o peores que ellos, cuando se nos presenta la ocasión? Puede ser que emitamos juicios temerarios contra nuestro prójimo, considerándoles inferiores a nosotros, cuando en realidad lo que Cristo nos pide es perdonar y no pensar mal de nadie. En este caso, Cristo poseía la autoridad para denunciar la actitud hipócrita de los fariseos, sin embargo sabemos por el mandato de Cristo, el de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, a nosotros, no nos compete este derecho.

Diálogo con Cristo
Padre bueno, dame la gracia de salir de esta oración decidido a vivir siempre con autenticidad venciendo el miedo al qué dirán, la rutina o ley del menor esfuerzo, para aspirar a ser tu discípulo y misionero. Aumenta mi generosidad para aportar todas mis cualidades, mi ingenio e incluso mis recursos materiales para llevarte a los demás.

Propósito
Ante las dificultades del día de hoy, recitar la jaculatoria: Cristo, en Ti confío.
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