lunes, 31 de agosto de 2015

TODA LA VIDA DETRÁS DE UNA ZANAHORIA

Toda la vida detrás de una zanahoria
Pasamos nuestra vida siguiendo metas y de propósitos, y lo que nos prometía la imaginación no era lo que nos dio la realidad


Por: P. Llucià Pou Sabaté | Fuente: Catholic.net 



Recuerdo de pequeño la imagen del burro, al que oía con frecuencia pues era de un vecino que hacía cestos. Me gustaba subirme a él, tenía un encanto especial y oía con satisfacción sus rebuznos, que procuraba imitar. Me sorprendió ver en los tebeos la imagen del burro que va con una zanahoria "a cuestas", se la ponen delante de los ojos para que vaya adelante, siempre adelante... ahora pienso que nosotros pasamos toda nuestra vida siguiendo zanahorias de metas y de propósitos, y al rebuscar en la memoria encontramos que lo que nos prometía la imaginación no era lo que nos dio la realidad: nos planteábamos "consigue esto y serás feliz"... y a veces no conseguimos aquello, pero otras muchas sí, y a pesar de conseguir estos objetivos no tenemos aquella "felicidad" ...

Esto lleva a veces a una frustración o desengaño, sobre todo cuando se han puesto muchas ansias en alcanzar a cualquier costo aquel objetivo, sacrificando cosas que luego vemos que eran más importantes, y nos acordamos de lo de la canción: "no és això, companys, no és això..." ("no se trata de eso, compañeros, no es eso...") el ganar, el beneficio, la meta. Hay metas nobles, para el perfeccionamiento personal y el bien social, y es difícil mantener el equilibrio de ver qué es "medios" y qué es "fin". Sabemos que la frustración genera formas de marginación como drogas, homicidios, etc. El alma del hombre es infinita y los anhelos de algo grande no pueden satisfacerse con lo limitado, con lo material. Dios es infinito.

Hace unos días participé en un Congreso sobre escatología, que ha tomado últimamente un lugar importante en los estudios de la teología. Las causas han sido dos: por un lado, se ha profundizado en el fuerte carácter escatológico de la predicación de Jesús; y también se ha puesto una atención particular a la esperanza, como ancla de salvación en una sociedad inmersa dentro del torbellino de mejorar la posición de bienestar temporal. Es decir, se mira el hombre -y por él a la creación entera- desde su fin último sobrenatural, no sólo en cuanto es sino sobre todo en cuanto a lo que está llamado a ser. Ante la pregunta: ¿Por qué nada del mundo constituye para el hombre un fin que le satisfaga?, se responde que la esperanza le lleva siempre más allá de sus logros, es una sed de infinitud que no puede ser colmada dentro del horizonte de este mundo, y el corazón del hombre se acoge a la esperanza que lo dirige más allá, hacia el final de los tiempos.

La llamada a ser hijo de Dios está en la más profundo de la dignidad de la persona.

¿Podríamos hablar incluso de una cierta intuición en el hombre, en la que ve de algún modo ese deseo de filiación divina? Algunos paganos escriben en esa línea, y hablan de hombres que tienen deseo de ser dioses o hijos de dioses. Lo que está claro es que el sentimiento de "endiosarse" lleva a la osadía de las cosas grandes; se trata de un sentimiento que incluso ha tenido manifestaciones históricas equivocadas, pero que posee una fuente real, sobrenatural, que la misma naturaleza de algún modo atisba. Y la toma de conciencia de la filiación divina da coraje en la vida, y de ahí que esa conciencia de ser hijos de Dios y la habitual consideración de este misterio sublime, pueda y deba considerarse el fundamento y médula de la piedad cristiana (J. Escrivá de Balaguer). Constituye un endiosamiento: "Si hemos sido hechos hijos de Dios, hemos sido hechos dioses" (S. Agustín). Y Basilio El Grande se refiere a que, así como "los cuerpos transparentes y nítidos, al recibir los rayos de luz, se vuelven resplandecientes e irradian brillo, las almas que son llevadas e ilustradas por el Espíritu Santo se vuelven también ellas espirituales y llevan a los demás la luz de la gracia. Del Espíritu Santo proviene la inteligencia de los misterios, la comprensión de las verdades ocultas, la distribución de los dones, la ciudadanía celeste, la conversación con los ángeles. De Él, la alegría que nunca termina, la perseverancia en Dios y, lo más sublime que puede ser pensado, el hacerse Dios".

RELIGIOSIDAD E HIPERTENSIÓN

Religiosidad e hipertensión
Existe una relación positiva entre el tiempo que se pasa en la iglesia y una presión sanguínea baja



Por: Forum Libertas | Fuente: ForumLibertas.com 




La salud es uno de los campos en los que la ciencia trabaja para descifrar el efecto de las creencias y de las actitudes religiosas en el ser humano. En los últimos años, los resultados de diversas investigaciones han sugerido que, en este terreno, la religiosidad podría jugar un papel.

Uno de los estudios más recientes a este respecto ha sido el realizado por científicos de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU). A partir de un extenso análisis longitudinal sobre la salud noruega denominado HUNT, los investigadores descubrieron que existía, concretamente, una relación positiva entre el tiempo que se pasa en la iglesia y una presión sanguínea baja, tanto en hombres como en mujeres.

Según declaraciones de Torgeir Sørensen, coautor del estudio e investigador del Centro de Psicología Religiosa del Hospital Inland, aparecidas en un comunicado de la NTNU, lo que se constató fue que cuanto más a menudo iban las personas participantes en el HUNT a la iglesia, más baja era su presión sanguínea.


Características de la muestra analizada

Sørensen añade que este es el primer estudio de este tipo realizado en Escandinavia. Investigaciones previas, llevadas a cabo en Estados Unidos, habían sugerido una relación similar entre la asistencia a servicios religiosos y la presión sanguínea. Sin embargo, las grandes diferencias culturales y religiosas entre Estados Unidos y Noruega habían impedido transferir estos hallazgos al contexto noruego.

Alrededor de un 90% de la población del condado de Nord-Trøndelag, en el que se realizó el análisis HUNT, es miembro de la Iglesia Estatal de Noruega, cuyos fundamentos son la Biblia cristiana y el Pequeño Catecismo de Lutero, entre otros.

Desde 1984, los residentes del condado Nord-Trøndelag participaron en tres encuestas HUNT. En estos análisis no sólo se examinaron los factores de riesgo de enfermedad y muerte de la población, sino que también se evaluaron aquellos factores que podían contribuir a tener una buena salud.

La fase tercera de HUNT se desarrolló entre los años 2006 y 2008, e incluyó preguntas sobre la participación de los participantes en actividades culturales y religiosas.

En total, la base de datos recopilada en este proyecto contiene información de alrededor de 120.000 personas, lo que ha permitido integrar datos familiares e individuales, así como relacionar estas informaciones con los registros sanitarios nacionales.


Hallazgo de la relación, pero no de la causa

Los científicos de la NTNU escogieron la asistencia a la iglesia como variable representativa de la actividad religiosa de los ciudadanos, y la presión sanguínea como indicador de la salud general de éstos.

El análisis de estos datos reveló que la variable usada para medir las actividades religiosas (asistencia a la iglesia) tenía una relación significativa con la variable empleada para medir la salud (presión sanguínea).

En otras palabras, aquellas personas que eran religiosamente más activas estaban más sanas que las que no eran religiosamente activas, afirman los científicos.

Estos reconocen, sin embargo, que los resultados obtenidos pueden ser sesgados. Por una parte, no aclaran si la salud de los participantes es la que condicionó su actividad religiosa o viceversa. Es decir, muestran la relación entre la religiosidad y la presión sanguínea, pero no pueden explicitar la causa de esta relación.

Por otra parte, los científicos desconocen también si estos mismos resultados podrían ser aplicados a grupos de población de otras religiones, como el judaísmo o el Islam. Según los investigadores, no se ha podido saber si la misma asociación existe en estas otras comunidades.

Por último, parece que la influencia positiva sobre la salud no es exclusiva de las actividades religiosas. Estudios previos basados en el HUNT han demostrado que también existe una relación positiva entre el humor y la salud, así como entre la participación en diversas actividades culturales y una buena salud.

De cualquier forma, los científicos afirman que los resultados obtenidos en este terreno, que han aparecido detallados en The International Journal of Psychiatry in Medicine les animarán a seguir investigando en esta dirección.

Como hemos dicho, en los últimos años diversas investigaciones han analizado el efecto de la religiosidad sobre la salud humana. Es el caso, por ejemplo, de dos estudios realizados en 2006 sobre la oración y la salud. El primero de ellos constató que el aumento de la esperanza de vida que se deriva de una actividad religiosa semanal es comparable a los beneficios que genera para la salud el ejercicio físico regular o el consumo de medicamentos para reducir el colesterol. El segundo, en cambio, acusó un empeoramiento en la salud en un grupo de personas que estaban recibiendo asistencia religiosa.

EL TIEMPO DE COSECHAS TIENE UN SABOR ESPECIAL


El tiempo de cosechas tiene un sabor especial
Reflexiones para el cristiano de hoy


Valoramos el trabajo terminado cuando en el corazón se guarda el recuerdo de sudores y esperanzas.


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net 



Un campo y fuerza entre las manos. Abrir surcos, lanzar semillas, regar y anhelar lluvias nuevas. Luego, quitar abrojos, luchar contra parásitos incansables.
Pasan las semanas y los meses. Quedan atrás fríos y tormentas, jornadas de sol y días inciertos. Por fin, llega el tiempo para la cosecha.
La semilla dio fruto. Crecieron plantas vigorosas. Las espigas ondean bajo el viento. Un campo fecundo ofrece una cosecha como pocas.
El tiempo de cosechas tiene un sabor especial para quien ha estado tantos días sobre el surco. No es lo mismo masticar pan tierno sin haberlo trabajado que tomar entre las manos una hogaza cuando en el corazón se guarda el recuerdo de sudores y esperanzas.
Si la cosecha ha sido buena, surge de lo más íntimo del alma un canto de gratitud a Dios. Desde su mirada paterna, con su cariño incansable, nos permite nuevamente tener en la mesa los frutos de los campos, recogidos gracias a hombres y mujeres que, cerca o lejos, emprendieron ese difícil trabajo de la siembra.
La gratitud, si es completa, se convierte en fiesta compartida. Los frutos no son para unos pocos. Cientos de hombres y mujeres esperan, necesitan, manos amigas que compartan ese don inmenso de una nueva cosecha. La caridad es parte de ese inmenso río de bendiciones que viene de los cielos.
Es tiempo de cosechas y de acción de gracias, de bendiciones y de repartos. Si hay justicia y amplitud de miras, si hay generosidad y atención a los más pobres, este tiempo será una nueva ocasión para imitar la bondad del Dios que hace llover sobre buenos y malos (cf. Mt 5,44-48), que ofrece amor y alegría sin medida.

Comentarios al autor P Fernando Pascual LC

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ


El Espíritu del Señor está sobre mí
Tiempo Ordinario

Lucas 4, 16-30. Tiempo Ordinario. En nuestra vida como cristianos todos tenemos una misión muy concreta que realizar. 


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Lucas 4, 16-30
En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy. Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: ¿No es éste el hijo de José? Él les dijo: Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria. Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio. Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó. 

Oración introductoria
Jesús, concédeme iniciar esta meditación con una actitud abierta y dócil para poder escuchar y percibir tu presencia. No quiero ser un pasivo espectador, con un corazón duro y ciego, insensible y mediocre… porque estoy hecho para ser el reflejo de tu amor. Quiero reconocerte en todas las personas que hoy podría, por amor a Ti, servir.

Petición
Dios mío, dame la gracia de reconocerte y amarte más el día de hoy.

Meditación del Papa Francisco
Después de una primera reacción positiva, alguno movido por la polilla de la envidia comenzó a decir: ¿Dónde estudió éste? ¿No es el hijo de José? Y nosotros conocemos a toda su familia, ¿y en qué universidad estudió? Entonces pretendían que le hiciera un milagro: solamente después habrían creído. Entonces comenzaron a empujarlo para tirarlo por un barranco por celos, por envidia.
Pero no se trató de un evento de hace dos mil años atrás, esto sucede cada día, cada vez que se acoge a alguien hablando bien el primer día y después siempre menos, hasta llegar a la habladuría, casi hasta desollarlo. Quien en una comunidad habla contra un hermano acaba por querer asesinarlo.
El apóstol Juan nos dice esto: quien en su corazón odia a su hermano es un homicida. Nosotros estamos acostumbrados a los chismes, a las habladurías y muchas veces transformamos a nuestras comunidades y también a nuestra familia en un infierno en donde se manifiesta esta forma de criminalidad que lleva a asesinar al hermano y a la hermana con la lengua.
Para que haya paz en una comunidad, en una familia o en un país, en el mundo, tenemos que empezar a estar con el Señor. Porque donde está el Señor no hay envidia, no hay criminalidad, no hay celos, hay hermandad. Pidamos esto al Señor: nunca asesinar al prójimo con nuestra lengua y estar con el Señor, como estaremos todos nosotros en el cielo. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de septiembre de 2013, en Santa Marta).
Reflexión
Es muy común preguntar a los niños pequeños: ¿qué quieres ser cuando seas grandes? Y para orgullo de los padres los niños responden: "quiero ser como mi papá". Si esta misma pregunta se la hiciéramos a Cristo durante su vida oculta en Nazaret, no cabe duda que respondería que Él sería lo que su Padre ha pensado para Él desde siempre. Prueba de ello es la respuesta que dio a su madre angustiada cuando se perdió en el templo: "pero no sabíais que debo ocuparme en las cosas de mi Padre", no debería haber motivo de preocupación por mi ausencia.

En nuestra vida como cristianos todos tenemos una misión muy concreta que realizar. Cristo desenrolló las escrituras (porque estaban en forma de pergaminos) y encontró justamente aquello que Dios Padre deseaba de Él. "Anunciar la Buena Nueva, proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor". Todo esto lo cumplió Jesús a lo largo de su vida terrena y aunque algunos se empeñaban en no abrir su corazón a las enseñanzas de Cristo, como es le caso de los escribas y fariseos. A pesar de su obstinada actitud Cristo no desmayó en su esfuerzo por predicarles la ley del amor.

Propósito
De la misma forma que Cristo predicaba las enseñanzas de su Padre nosotros también atrevámonos a predicar el evangelio sin temor ni vergüenza. Antes bien pidámosle confianza y valor para que nos haga auténticos defensores de nuestra fe.

Diálogo con Cristo
Padre Santo, ¿por qué tanta cerrazón y dureza de corazón? Tú siempre dispuesto a darme todo lo que me puede llevar a la santidad y yo pretendiendo ser el protagonista principal en vez de darte el lugar que te corresponde en mi vida. Gracias, Señor, por el don de mi fe que me lleva a reconocerte en el amor, en el ejercicio continuo de la caridad. Ayúdame a ser santo desde ahora para aprovechar, así, la fe que me has dado.

¿TIENEN MÉRITOS LAS ORACIONES Y LAS OBRAS BUENAS QUE HACE UNA PERSONA EN PECADO MORTAL?


¿Tienen méritos las oraciones y las obras buenas que hace una persona que se encuentra en Pecado Mortal?
Temas morales varios


Es una condición esencial para que una obra sea meritoria el que sea realizada en estado de gracia. 


Por: P. Miguel Ángel Fuentes, ive | Fuente: Catholic.net 



Pregunta:
Consulta: ¿Tienen méritos las oraciones y las obras buenas que hace una persona que se encuentra en Pecado Mortal? En el supuesto anterior: a) ¿Qué sucede si la persona tiene la intención de confesarse y restablecer su amistad con Dios, en cuánto pueda? b) ¿Qué sucede si la persona vive en una situación en la que no es posible restablecer la Gracia (por ejemplo un divorciado que vive con otra persona)? Me parece que muchas personas que cometen algún pecado sienten que su oración ya no sirve, y se apartan de las prácticas piadosas, quedando entonces más débiles para afrontar nuevas tentaciones. Gracias de antemano.
Respuesta:
Estimado:
Es una condición esencial para que una obra sea meritoria el que sea realizada en estado de gracia. Los teólogos se han planteado qué ocurre cuando uno ha hecho obras meritorias y luego peca y nuevamente se convierte. Hablan en tal caso de ‘reviviscencia’ de los méritos anteriores. Pero, como explica Santo Tomás (Suma Teológica III,89,5) no significa esto que esos méritos ‘mueren’ por el pecado y luego reviven; en realidad los méritos permanecen ante Dios, pero no tienen eficacia para llevar a la vida eterna a la persona que los mereció por el impedimento que introduce el pecado. Al salir del pecado por la penitencia, el impedimento desaparece y esas obras recuperan la eficacia de conducir a la vida eterna a quienes los hicieron.
En cambio, las obras buenas de quien está en pecado mortal, sin dejar de ser buenas, no son meritorias sobrenaturalmente; por eso cuando la persona que las ha realizado sale del pecado éstas no pueden recuperar el mérito pues nunca lo tuvieron. Estas obras, dice Santo Tomás (Suma Teológica, III, 89, 6) se llaman ‘muertas’, porque aunque son buenas por su género se realizan sin la caridad que es el principio de vida. ‘Estas obras no pueden retornar al principio, porque pasan y no pueden ser realizadas nuevamente con la misma individualidad. Por tanto es imposible que las obras muertas revivan por la penitencia’.
No quita esto que esas obras sean buenas humanamente hablando y que tengan mérito ante los hombres. Pero carecen de mérito sobrenatural.


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