miércoles, 2 de septiembre de 2015

¿POR QUÉ NO ME CAMBIO DE IGLESIA?

¿Por qué no me cambio de Iglesia?
No podría vivir sin la Eucaristía. Sería incapaz de darle sentido a mi vida sin esa relación de amor con el Santísimo Sacramento.


Por: Padre Carlos Chavarría | Fuente: http://catolicosconaccion.com 



PRIMERA PARTE
Esta es una pregunta que me hicieron muchas veces antes de ser de sacerdote. Después creo que no se atrevían a hacérmela, pero se notaba en su mirada que la inquietud estaba a flor de piel. Después de meditar un poco, mi respuesta la podría dividir en dos partes. Las cuales, están totalmente vinculadas y la una sin la otra perdería su sentido original.
Por supuesto que en este artículo no se pueden desarrollar todos los elementos de la riqueza de nuestra fe. Primero porque aburriría a las tres personas que leen esta columna, y corro el riesgo de perder mi espacio en el periódico. Segundo, porque para expresar toda la riqueza de nuestra fe tendría que escribir una enciclopedia que debería contar con una infinidad de tomos. En definitiva, necesitaría todos los días de esta vida y parte de la vida eterna para hacer un desarrolla más o menos elemental sobre el tema. Pero como no es el caso hacer un desarrollo exhaustivo, me limitare a las dos razones por las cuales yo no cambio mi Iglesia.
La primera razón, que es la más importante y de la que depende todo, es que no podría vivir sin la Eucaristía. Sería incapaz de darle sentido a mi vida sin esa relación de amor con el Santísimo Sacramento. No podría mantener mi fidelidad si no fuera por el corazón palpitante de Jesús que se hace presente en la Eucaristía. Toda mi vida está plagada de encuentros de amor con el Santísimo Sacramento, las decisiones más importantes, los momentos de alegría y los momentos de tristeza, los he compartido con el Señor Sacramentado. Sentir que Dios está cerca, que se interesa por mí y que me espera siempre; para escucharme, consolarme y amarme; es algo que jamás podría cambiar por un par de dólares, o por sentir cosas diferentes, o simplemente porque toda mi familia o mis amigos han cambiado de religión. En definitiva, sin la presencia real del Señor en las especies Eucarísticas yo no podría vivir, es más, yo no podría “ser”.
La segunda razón, que está muy relacionada con la primera, es que amo demasiado mi libertad. Entendiendo la libertad como esa característica humana que me permite buscar mi bien y mi plenitud. Solo en la Iglesia he encontrado la posibilidad para educar y desarrollar mi libertad en plenitud. Donde la vocación de cada uno de los cristianos se desarrollo de acuerdo a su condición y sus carismas, donde la diversidad no es vista como un motivo de división sino como una fuente de riqueza. Donde se respeta el camino de santidad que el Señor ha designado para cada uno. Donde el ejercicio de la libertad siempre significa comprometerse con el otro para alcanzar la plenitud como personas. Donde no se hacen lavados de cerebro para que todos piensen lo mismo y actúen como autómatas. Donde la libertad no es vista con sospecha, sino como un gran don que Dios nos ha dado para poder participar en la comunión de su divinidad.
Ahora díganme ustedes, ¿por qué voy a cambiar todo esto?, ¿por un par de cantos bonitos?, ¿por una predicación superflua y manipulante que me hace llorar?, ¿por una sarta de mentiras fruto de un anacronismo histórico que es de una estupidez galopante?. O mejor dicho, ¿Cambiare toda la riqueza de mi fe, solo por comodidad o porque voy a ganar unos dólares más haciendo lo que no tuve valor de hacer cuando estaba del lado de la verdad?. Simplemente no cambio mi Iglesia porque no solo perdería algunas gracias, sino que me perdería a mí mismo. Por lo demás, cada uno es libre de elegir su propia condenación; o su propia salvación.

SEGUNDA PARTE:
La historia continua… Siempre he creído que las segundas partes de una película nunca son tan buenas como la primera, es más, todavía lo sigo creyendo. A excepción de algunas honrosas segundas partes, todas las demás son un poco de lo mismo. Con respecto a las segundas partes de los editoriales todavía soy más escéptico, porque pienso que al final se pierde el impacto de la palabra dicha anteriormente. Pero hoy, debido al clamor popular, voy a romper, solo por esta vez, esta norma de ideales de intelectualoide esnob.
Otro motivo por el cual yo no cambiaria mi Iglesia: es la necesidad, que como ser humano, tengo de ser perdonado. Definitivamente, debido a que reconozco mis debilidades se que tarde o temprano, a veces más temprano que tarde, termino haciendo alguna cosa que causa una ofensa a Dios, a mi mismo o a los demás. En esos momentos cuando la culpa me embarga, el remordimiento de conciencia me mata y el arrepentimiento me estruja el alma; siempre necesito que alguien me diga te perdono, ¡ánimo! Te devuelvo tu dignidad para que tengas una nueva oportunidad y puedas hacer las cosas mejor. Por supuesto, que esa nueva oportunidad solo me la puede dar Dios. Pero el Señor que nos conoce muy bien, sabe que humanamente necesitamos escuchar esas palabras, “te perdono de tus pecados… vete en paz”. Para solucionar ese problema nos regalo uno de los más maravillosos sacramentos; si, ese que están pensando: “la confesión”. En este sacramento puedo sentir la misericordia de Dios, puedo sentir su amor y, sobre todo, puedo sentir la voz del Señor que me dice te perdono y, si esto fuera poco, me da una nueva oportunidad para recomenzar. Por tanto, aunque a veces me cueste un poco confesarme, jamás cambiaria este maravilloso sacramento, por una “oración de sanación” de un “pastorcillo” gritón y trasnochado.
Otro motivo con un tinte un poco esteticista: no cambiaria mi fe por su belleza que se ha ido repujando con el pasar de los siglos. Una fe que ha producido belleza en la pintura, en la escultura, en la arquitectura, en la literatura, en la música, en el pensamiento. Una belleza que es fruto de la verdad que se trasmite y de la fe que se profesa. Una belleza que te hace trascender a los sublime y te acerca a lo infinito. Una belleza que te hace admirar la perfección y la grandeza del Creador. Una belleza de la fe que no tiene miedo de tratar de manifestar con expresiones artísticas lo que es sublime y esta más allá del mundo material. Una belleza que no se amedrenta ante lo inexplicable y que se toma en serio el Misterio de la Encarnación que hace visible lo invisible. ¿Por qué cambiaría la riqueza de dos mil años de historia humana y divina, por un garaje con sillas o por un salón de convenciones alfombrado de un hotel?
Por consiguiente, si de algo estoy orgulloso en mi vida es de mi Iglesia. Que los mediocres y los hijos del bienestar busquen su “spa” para tranquilizar sus conciencias, que no son capaces de aceptar el reto de acoger el don de la Salvación, asumiendo la responsabilidad de ser hombres libres.

LA CURACIÓN DE LA SUEGRA DE PEDRO


Curación de la suegra de Pedro

Milagros de Jesús




Lucas 4, 38-44. Tiempo Ordinario. Cristo te cura de las enfermedades del alma, siempre está atento...solo tienes que pedirlo. 



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 




Del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo. Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado. E iba predicando por las sinagogas de Judea.

Oración introductoria

Señor, yo también estoy buscándote en mi interior. Ayúdame a ver qué es lo que necesito cambiar para que aprecie y valore más tu presencia en mi vida. Yo también estoy enfermo, te pido que en esta oración te dignes hacer algo por mí. Creo en Ti, confío en Ti y te amo.

Petición
Jesús, dame la humildad para saber reconocer tu presencia en mi vida.

Meditación del Papa Francisco
Con la predicación él anuncia el Reino de Dios y con las curaciones demuestra que el mismo está cerca, está en medio de nosotros.
Cuando entra en la casa de Simón Pedro, Jesús ve que su suegra está en cama con fiebre; en seguida la toma por la mano, la cura y la hace levantar.
Después del ocaso, cuando ha terminado el sábado, la gente puede salir y llevarle a los enfermos, cura a una multitud de personas afligidas por enfermedades de todo tipo: físicas, psíquicas y espirituales. Jesús que vino en la tierra para anunciar y realizar la salvación de todo el hombre y de todos los hombres, él demuestra una particular predilección por aquellos que están heridos en el cuerpo y en el espíritu: los pobres, los pecadores, los endemoniados, los enfermos, los marginados. Él así se revela médico, sea de las almas que de los cuerpos, buen samaritano del hombre, es el verdadero salvador. Jesús salva; Jesús cura; Jesús sana. (S.S. Francisco, Ángelus del 8 de febrero de 2015).

Reflexión
Es admirable el trabajo de los médicos. Nunca tienen un rato de descanso, porque allí donde van, aunque sea a una fiesta, todo el mundo se acerca para hablarles de sus padecimientos y enfermedades.

Así me imagino también a Jesús. No había llegado todavía a casa de su amigo Pedro cuando ya le piden un milagro. Y por la tarde vinieron a suplicarle que sanara a otros enfermos. Y al salir el sol le seguían buscando incluso en el desierto.

¡Qué grande es el Corazón de Cristo! Qué paciente, las veinticuatro horas del día, sin pedir nada a cambio. La Palabra ablanda cualquier corazón, aunque sea más duro que las piedras.. Le apasionaba su misión. Sabía que tenía que aprovechar los tres años de vida pública y no se permitió ni un momento de reposo.

Esto nos enseña a tomarnos en serio nuestra vida. El tiempo que Dios nos ha concedido no puede tirarse a la basura con entretenimientos estériles. Hay mucho que hacer, y algún día nos pedirán cuentas de lo que hayamos hecho. Seguro que tienes varias tareas pendientes que están esperando su momento. ¿Y cuando llegará? Quién sabe.

Es cuestión de organizarse bien, de tener el día programado para rendir al máximo, aun sacrificando el tiempo dedicado a la televisión. Debemos ser exigentes con el uso de las horas. No pueden desperdiciarse, porque nunca más volverán.

Primero es necesario establecer una jerarquía. ¿Qué es lo más importante para mí? No hay que descuidar el trabajo, ni la familia, ni los momentos para Dios, ni las actividades que enriquezcan a los que viven en la misma ciudad o país. Sepamos sacarle el jugo a la vida que Dios nos ha regalado.

Propósito
Consolar a una persona enferma, más que con palabras, con mi cercanía serena y sincera.

Diálogo con Cristo
Señor, gracias por venir a mi casa en esta oración. Estoy agradecido por la atención personal que me das, especialmente cuando estoy enfermo y necesitado de tu gracia. Quiero corresponder rápidamente, como lo hizo la suegra de Pedro, sirviendo con alegría y prontitud a todos mis hermanos. El mundo está enfermo, muchos tienen una gran necesidad de Ti. Te ofrezco ser generoso y compartir la fuerza de tu presencia en mi vida.

PUNTOS IMPORTANTES PARA VIVIR EL AÑO SANTO

Puntos importantes para vivir el Año Santo
El Papa desea que el Año Jubilar sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes


Por: MZ-RV | Fuente: es.radiovaticana.va 



En el marco del Año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco escribió una carta a Mons. Rino Fisichella,  Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, donde se lee como el Santo Padre destaca algunos puntos importantes para “facilitar que sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes”.

1. Los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo
El Obispo de Roma habla en primer lugar de los peregrinos que en cada diócesis o en Roma vivirán esta gracia del Jubileo, y explica que deberán hacer una “breve peregrinación” hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Así mismo recuerda que es importante que este momento esté unido al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con una reflexión sobre la misericordia.

2. Las personas que por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa
Francisco nombra en su carta a Mons. Fisichella a quienes por diversos motivos no podrán llegar a la Puerta Santa, como los enfermos, los ancianos, o los fieles que están solos, y asegura que “también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”. También dedica unas palabras a los presos que están en cárceles, y les recuerda que “la misericordia del Padre quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón”. Así mismo explica que en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y se lee en la carta: “que cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.

3. La indulgencia jubilar se puede ganar también para los difuntos
Explica el Vicario de Cristo que la indulgencia también se puede ganar para los difuntos, “a ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron”.

4. Redescubrir la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales
Cada vez que un fiel viva personalmente una o más de estas obras obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar.
El Papa invita a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadiey en este sentido escribe “que la indulgencia jubilar plena es fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”.

5. Facultad a todos los sacerdotes de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón
Otro de los importantes puntos en los que el Papa incide en su carta es el hecho de como algunas personas viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo, explica. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto, y recuerda que “el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre”. Así asegura que por este motivo ha decidido conceder  “a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”.

6. Los fieles que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X
Finalmente, el Papa considera también a los fieles que frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X, “este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo –explica-, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
Mensaje completo del Papa a Mons. Fisichella:

ORACIÓN CRISTIANA CON LA CREACIÓN

Oración cristiana con la creación
La celebración de la Liturgia de la Palabra, en la I Jornada Mundial por el Cuidado de Creación, inició con la Oración del Papa Francisco por la Casa Común


Por: Papa Francisco | Fuente: www.news.va 



La celebración presidida por el Papa Francisco la tarde de este martes 1 de septiembre de 2015, en la Basílica Vaticana, busca sensibilizar y dar un aporte significativo para superar la “crisis ecológica” de nuestro tiempo. Iniciativas como ésta, hoy se multiplican en diferentes partes del mundo, con oración, trabajo, celebración, en esta I Jornada Mundial por el Cuidado de Creación, que el Santo Padre invita a vivir juntamente con nuestros hermanos ortodoxos.
La celebración de la Liturgia de la Palabra inició con la Oración del Papa Francisco por la Casa Común:
Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas,
que salieron de tu mano poderosa. Son tuyas, 
y están llenas de tu presencia y de tu ternura. Alabado seas.
Hijo de Dios, Jesús,
por ti fueron creadas todas las cosas. Te formaste en el seno materno de María,
te hiciste parte de esta tierra, y miraste este mundo con ojos humanos.
Hoy estás vivo en cada criatura con tu gloria de resucitado.
Alabado seas.
Espíritu Santo, que con tu luz 
orientas este mundo hacia el amor del Padre y acompañas el gemido de la creación,
tú vives también en nuestros corazones  para impulsarnos al bien.
Alabado seas.
Señor Uno y Trino, 
comunidad preciosa de amor infinito, enséñanos a contemplarte
en la belleza del universo, donde todo nos habla de ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado. 
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.
Dios de amor, 
muéstranos nuestro lugar en este mundo  como instrumentos de tu cariño 
por todos los seres de esta tierra,  porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.
Ilumina a los dueños del poder y del dinero para que se guarden del pecado de la indiferencia,
amen el bien común, promuevan a los débiles, y cuiden este mundo que habitamos.
Los pobres y la tierra están clamando:  Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, 
para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura.
Alabado seas. Amén.

EL LARGO CAMINO DE UN ADVENTISTA PARA LLEGAR A CASA

El largo camino de un adventista para llegar a casa
Relato testimonial del camino que Kevin Wynn recorrió para encontrar su hogar en la Iglesia Católica


Por: Kevin Wynn | Fuente: CHNetwork.org 



Me crié como Adventista del Séptimo Día (SDA por sus siglas en inglés). Toda la familia de mi padre es adventista, por parte de mi madre todos son bautistas del sur. Mi madre se convirtió en adventista por mi padre e, irónicamente, ¡resultó ser una adventista más comprometida que él! Por lo tanto, mi hermana y yo fuimos criados en la Iglesia Adventista.
Recuerdo que en el camino hacia nuestra iglesia solíamos pasar cerca de un alto edificio con ladrillos marrones y de aspecto gótico, instintivamente la reconocí como una iglesia. Recuerdo que le pregunté a mi padre si podríamos allá en algún momento. Él me dijo que esas personas tenían creencias muy diferentes a las nuestras, y que eran "casi católicos". Aprendí temprana edad que católico significaba "malo" a pesar de que yo no entendía por qué. Si esas personas eran cristianos, no podía entender cómo sus creencias podrían ser tan diferentes que para mi padre ni siquiera sería cómodo ir a visitar ese edificio. Recuerdo que algunas veces le pregunté por qué los católicos eran diferentes y las respuestas que recibí fueron acordes a la edad en que me encontraba. Al madurar, me dijeron que, de acuerdo a un profeta adventista, el Papa, el jefe de la Iglesia Católica, en realidad era el anticristo.

Tratar de entender la fe en medio de la turbulencia

Yo tenía doce años cuando mis padres se divorciaron. Los adventistas no creen en el divorcio, y tienen una comprensión muy similar a los católicos de la santidad del matrimonio. No mucho tiempo después de eso, cuando los sórdidos detalles de la ruptura aún estaban saliendo, mi padre se casó de nuevo (con alguien que al parecer había estado esperando tras bastidores). Estaba devastado y dejé de tomar demasiado en serio cualquier cosa que él dijera. Empecé a preguntarme si había algo de "verdad" en lo que me habían enseñado.
Tengo que dar crédito a mi madre por mantenernos juntos a través de ese difícil momento. Si no hubiera sido testigo de la fe con la que ella se enfrentó a esa situación, me habría alejado de la iglesia para siempre. Mi padre murió repentinamente de un ataque al corazón a la edad de cuarenta y cuatro. No lloré mucho por la muerte de mi padre en ese momento. Me era difícil encontrar consuelo en la fe, que prácticamente condenaba a mi papá al infierno por haber abandonado la fe al divorciarse de mi madre y casarse nuevamente. La creencia adventista es que una vez que alguien conoce la "verdad" de la fe adventista y luego le da la espalda, esta perdido. Si, por causas ajenas a su voluntad, fue criado en otra fe, y nunca llegó a saber la "verdad" de la enseñanza adventista, todavía tenía oportunidad de salvación. Dicen "incluso los católicos se salvan si vivieron de acuerdo a la luz que les fue revelada a ellos". Por otro lado, una vez que se llegó a conocer la "verdad", se es responsable de actuar acorde a ella. Si se opta por ignorar las enseñanzas de la Iglesia Adventista después de que había tenido conocimiento de ella, ciertamente serás condenado. (Creo que esta es una de las razones por las que hay tan pocos conversos de la Iglesia Adventista).
Sin embargo, debido a otra enseñanza de la fe adventista, estaba seguro de que mi padre no estaba sufriendo ningún tipo de castigo - todavía. La doctrina Adventista cree en el "sueño del alma", lo que significa que cuando se muere deja de tener una forma consciente de existencia hasta la resurrección.

Anhelo de profundizar más

Estoy seguro de que cualquier protestante que lea esto estará familiarizado con el término "renacimiento". La Iglesia Adventista no tiene "renacimientos" como tales, tienen "Seminarios de Apocalipsis". Cada vez que la duda comienza a manifestarse, ¡usted puede encontrar un Seminario de Apocalipsis al que asistir para obtener una vacuna de refuerzo en el Adventismo! Cuando estaba en la escuela secundaria recuerdo haber asistido a uno que mi iglesia ofrecía en una escuela local. Los Seminarios de Apocalipsis se basan, en gran medida, en el Libro de las Revelaciones (Apocalipsis) y suelen durar alrededor de una semana. Sistemáticamente, todas las noches se profundiza más en la Adventista "Verdad Revelada", y, al final estás bien convencido de que tus dudas están fuera de lugar, o que el Papa es en realidad el anticristo. Estos seminarios tienen argumentos muy convincentes. Incluso sé de algunos ex católicos que han sido atraídos a esas creencias.
Después del Seminario de Apocalipsis, yo estaba convencido de que nuestra iglesia era el único camino al cielo, y yo quería llevar a otros a entender la "verdad". Oré y le pedí a Dios que me mostrara estas cosas en la Biblia, para que yo pudiera llevar a otros hacia Él. Recuerdo haber leído el libro de Apocalipsis, tratando de distinguir los distintos puntos vistos en el seminario. Me empecé a sentir muy frustrado, porque algunos de los puntos estaban allí, pero parecían haber sido sacados de contexto. Una lectura básica del Apocalipsis revela que hay errores en la sincronización Adventista de los eventos. Sin embargo, en ese tiempo, pensé que tenía suerte de haber nacido adventista - ¡porque no había manera de que yo pudiera haber entendido todo por mi cuenta!

Confusión en medio de reactivación

Tuvimos un maravilloso predicador que hizo que la Biblia cobre vida para mí. Disfruté mucho de sus sermones. Él tenía un hijo que era de mi edad y nos hicimos buenos amigos. A veces, después de la iglesia, me gustaría ir a su casa. En una ocasión, fui a su refrigerador para tomar una bebida y noté que allí había una botella de vino. Se supone que los adventistas no beben alcohol. No podía entender por qué nuestro predicador tendría vino en su casa. Le pregunté a mi amigo y el me respondió "Jesús bebió vino". ¡Yo no podía creer lo que estaba oyendo!, argumenté, que algunas iglesias protestantes utilizan jugo de uva para la comunión, sin importar lo que ellos pensaran sobre la bebida. Mi amigo señaló un par de versículos de la Biblia que muestran claramente el vino que estaban bebiendo en la época de Jesús era fermentado. ¿Podría la Biblia estar mal? No mucho después de esto, nuestro predicador dejó la Iglesia Adventista y fundó su propia iglesia, llevándose consigo a un buen porcentaje de nuestros miembros. Esto era algo inaudito en la Iglesia Adventista.
Nuestro nuevo predicador acababa de salir del seminario, sin embargo dio un buen sermón y seguía la doctrina adventista al pie de la letra.  Él era también el nuevo profesor en la Escuela Sabatina. Con mi renovada convicción de que lo que nuestra iglesia enseña podría estar equivocado, no pasó mucho tiempo antes de tener nuestras ideas se confrontaran. Yo sólo quería ser mostrado en la Biblia exactamente por qué creemos lo que creemos.
Los adventistas del Séptimo Día siguen fielmente las leyes dietéticas levitas, pero cuando estaba leyendo un pasaje conocido de 1 Timoteo 4, me llamó la atención los versículos 4 y 5: "Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si es con acción de gracias; Porque es santificado por la palabra de Dios y la oración". El versículo 6 continúa diciendo, "si enseñas a los hermanos en memoria de estas cosas, serás buen ministro de Jesucristo..." Sinceramente yo quería ser un buen testificar de Cristo para con los demás. Lleve esta discrepancia a nuestra clase. ¿No deberíamos ser libres para comer cualquier cosa, siempre y cuando pedimos la bendición de Dios y demos gracias por ello? Nuestro predicador no sabía cómo responder. Nos pusimos de acuerdo para continuar la discusión de la semana siguiente. En nuestra siguiente clase, yo había ido preparado con otros textos de apoyo. Entre ellos 1 Corintios 10:25 además de los textos que mi amigo había señalado sobre el vino que Jesús estaba bebiendo. Cuando traté de retomar la discusión donde lo habíamos dejado, nuestro predicador me informó que ya habíamos dedicado suficiente tiempo en él, que era mejor pasar a un nuevo tema.  Creo que esa fue la última vez que fui a su clase.
Luego, comencé a hacer una "Biblia Testimonial", en el que escribí cada una de nuestras creencias adventistas en las páginas en blanco de la parte posterior de la Biblia. Empecé por reunir los versículos usados para apoyar a cada una de esas creencias. Agrupando dichos textos de apoyo, empecé a darme cuenta de que en realidad no decían lo que yo pensaba.
Sin embargo, todavía pensaba que la Iglesia Adventista era la correcta. Era la única iglesia que mantenía el bíblico Sabbath el séptimo día, así que ¿dónde más podría ir? La Iglesia Adventista tiene escritos algunos libros sobre cómo el mantener el sábado es el sello divino de su verdadera iglesia de los tiempo finales. Para los adventistas el guardar el domingo es el equivalente de recibir la "marca de la bestia". También se han convencido (por más o menos los últimos 150 años) que están personalmente viviendo en los últimos días de la historia de la tierra. Esa creencia puede tener consecuencias graves en su psique. Cuando yo iba a la escuela primaria, recuerdo que nuestros maestros nos decían que probablemente no tendríamos tiempo para crecer y tener nuestras propias familias. Como resultado, yo no había tenido muchos pensamientos sobre casarme. Yo suponía que Jesús regresaría en cualquier momento, así que ¿para qué molestarse? Además, no se quiere tener niños pequeños cuando entremos en la tribulación. He podido ver el efecto que esta creencia tiene en las generaciones mayores de la Iglesia Adventista. Imagínese que usted ha vivido toda su vida creyendo que "no vas a morir". En algún momento próximo, muy probablemente en los próximos 5 a 10 años, Jesús regresaría y pasarías a la gloria sin ver la muerte. Eso es una consoladora y pacificadora creencia hasta que despiertes una mañana y ya tienes 70 años de edad. He visto la crisis de fe que viene de darse cuenta demasiado tarde que vas a morir algún día. El efecto puede ser devastador y hace que te sientas abandonado por Dios. Me desperté una mañana, en mi cumpleaños 25, y me di cuenta de que probablemente debería empezar a pensar en casarme y tener una familia. Cabe señalar que los adventistas no creen en el Rapto.

Por si acaso Jesús no volviese durante mi vida...

Conocí a mi esposa gracias a un amigo en común,  una noche nos convenció de asistir a una fiesta para adventistas solteros. Casarse en nuestra fe era importante para los dos. Mi esposa, Julie, era una devota adventista, era la menor de siete hermanos. Fue llevada a la iglesia el día después de su nacimiento. Su madre fue la organista de la iglesia durante muchos años; y cada semana su familia ocupaba la primera fila en la iglesia.
Julie y yo empezamos a asistir a la iglesia en la que ella había crecido, estaba muy feliz de regresar a su antigua iglesia; por mi parte, en ese momento, no sentí la necesidad de compartir con ella mis dudas sobre nuestra fe. Mi esposa tiene una hermosa voz y, desde que era una niña a menudo le pedían que interpretara los temas especiales. No mucho tiempo después de que empezamos a asistir a su antigua iglesia consiguieron un nuevo director musical con ideas muy diferentes sobre el programa musical. La música especial era ahora una cosa del pasado. Esta había sido la iglesia de Julie desde el día siguiente a su nacimiento, y la iglesia de nuestro matrimonio, ahora, ella sentía como si allí ya no había un lugar para ella.
Poco a poco, dejamos de ir a la iglesia. Fue aquí es donde comenzó nuestro regreso a casa, aunque nos llevaría otros 10 años el retornar.

Creencias racionalmente defendidas

Un día, me encontré con un sitio web adventista cuyo autor presentaba argumentos contra el catolicismo. Al final de la página había un enlace llamado "Refutación Católica", con una advertencia de que seguir ese enlace llevaría al lector a una página web católica. Me dije a mí mismo, esto debe ser interesante. Yo no veía que los católicos tuvieran posibilidad de responder a los alegatos hechos en su contra. Sin embargo, me quedé impresionado con las respuestas católicas a los argumentos adventistas. En vez de contestar con acusaciones, como yo esperaba, presentaban sus creencias y las explicaban de una manera racional. Esta Iglesia parecía diferente a la visión que la Iglesia Adventista me había dado de ella. Decidí estudiar la historia de la Iglesia Adventista por mi mismo para averiguar dónde nos habíamos equivocado.
El estudio de la tradición adventista no llevó mucho tiempo. Hubo un predicador llamado William Miller que iba convenciendo a la gente que él había descifrado las profecías de Daniel y del Apocalipsis (los seminarios de apocalipsis originales). Afirmaba que el mundo llegaría a su fin en octubre de 1844. Lo qué pasó después llegó a ser conocido como la "Gran Decepción", y la mayoría de los seguidores de Miller regresaron a sus antiguas congregaciones. Miller admitió que se había equivocado, y volvió a su antigua iglesia como un miembro laico. Sin embargo, había cerca de un centenar de sus seguidores, que no podían admitir que Miller se había equivocado. Ellos creían que algo realmente había sucedido en 1844. Puesto que nada visible sucedió en la tierra, algo debía haber ocurrido en el cielo. Este es el fundamento de la fe adventista. No pasó mucho tiempo antes de que un miembro de ese grupo afirmara ser un profeta y confirmara las conclusiones a las que el grupo había llegado. En este punto empecé a preguntarme: "Si yo hubiera vivido en ese tiempo, ¿en qué grupo hubiese estado?", Vino a mi mente que en Mateo 24,36 leemos: "Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre". Si sólo Dios sabe cuándo vendrá el fin, ¿por qué iba yo a escuchar a alguien que pensara que lo había descifrado? Probablemente me habría ido a una de esas otras iglesias, esperando a que mis amigos se den cuenta del error y vuelvan. Pero ¿a qué iglesia? ¿Cuál era mi herencia religiosa?

¿Cuál iglesia?

Descubrí que, de aquel pequeño grupo que inició la Iglesia Adventista, la mayoría procedían de la tradición metodista. Pensé que tal vez esa era mi herencia. Comencé a estudiar a la Iglesia Metodista y me enteré que los metodistas habían comenzado como un movimiento dentro de la Iglesia de Inglaterra (Iglesia Anglicana). Por lo tanto, decidí averiguar los orígenes de esa iglesia. Retrocedí en la historia hasta Reforma Inglesa. Decidí que el que algún rey deseara un divorcio no era una razón válida para iniciar una iglesia, así que me puse a buscar entre las otras iglesias que habían salido de la Reforma europea. Sentí que Lutero no había ido lo suficientemente lejos y, de hecho, ni siquiera trató de fundar su propia iglesia. Así llegué a la conclusión de que Calvino, probablemente, era el que más cerca estuvo de hacer adecuadamente las cosas. Empecé a buscar una iglesia basada en su teología.
Busqué una iglesia presbiteriana en nuestra zona. Encontré una en un hermoso y antiguo edificio que me recordó mucho a la iglesia de mi padre no quería visitar cuando yo era un niño. Concerté una reunión con el pastor para discutir las cosas que había estado estudiando y tener respuestas a algunas preguntas que yo tenía sobre las enseñanzas de Calvino. Aprendí que los preceptos de Calvino tenían cinco puntos, yo no concordaba con todos ellos. En nuestra reunión le dije al pastor que creía que la Iglesia sin duda necesitaba una reforma cuando ella se dio. No obstante, no creía que cualquier persona era libre de interpretar la Biblia para iniciar su propia iglesia. Él me dijo que lo que yo decía sonaba muy presbiteriano y que yo no tenía que estar de acuerdo con todos los cinco puntos para empezar a asistir a su iglesia. Me encantó la liturgia en la iglesia presbiteriana y el santuario me recordó mucho a la iglesia en que había crecido.
Mi esposa no asistió conmigo al principio, pero no le importaba que yo vaya, ya que en aquel momento no asistíamos a ninguna otra iglesia. Yo no creo que ella, o cualquiera de mis amigos adventistas, me tomara demasiado en serio, probablemente pensaban que era tan sólo una etapa. Sin embargo, hice varios amigos entre los presbiterianos, y, finalmente, mi esposa empezó a asistir también. Dado que Julie aún no estaba dispuesta a renunciar a la iglesia en que había crecido, nunca oficialicé mi membrecía.

¿Quién tiene la autoridad para transferir el Sabbath?

En mis estudios, yo había aprendido muchas cosas sobre nuestra profetisa adventista, Elena G. White, y los compartí con mi esposa. Los dos estábamos convencidos de que ella no era una verdadera profetisa, pero el Sabbath del sábado era la única cosa a la que Julie todavía se aferraba. A través de la historia de la Iglesia, entendí que el Sabbath cristiano era domingo - si no hubiese sido mantenido el domingo por los cristianos durante 1800 años, ¡la Iglesia Adventista no habría tenido nada que romper! Quería seguir estudiando este tema por amor a mi esposa, para que pudiéramos seguir juntos. Encontré un sitio web de apologética cristiana y comencé mi investigación. Vi la necesidad de tener alguna autoridad definitiva en la Iglesia, y la Iglesia Presbiteriana no parecía tenerla.
Entonces tuve un pensamiento: Si la Iglesia Católica transfirió la solemnidad del Sabbath del sábado al domingo, ¿cuando pasó eso?, y, ¿por que pensaban tener la autoridad y el derecho de hacerlo? Mientras estudiaba mi camino a través de los primeros Padres de la Iglesia (cuyos escritos fueron al menos contemporáneos con los libros del Nuevo Testamento), ¡me encontré con que la Iglesia primitiva era, de hecho, la Iglesia Católica! La Iglesia Católica obtiene su autoridad de los apóstoles, que habían recibido la autoridad de Cristo mismo. Honrar el Día del Señor fue iniciado al menos a la mitad del primer siglo. La mayoría de los apóstoles seguían vivos en este momento. Esto ocurrió mucho antes del tiempo en que la Iglesia Adventista afirma que los católicos cambiaron el día. Comprendí, que si los Apóstoles había cambiado el día, tenían la autoridad para hacerlo (Mateo 16: 18-19). Empecé a preguntarme si había alguien, hoy en día, que pudiera afirmar tener la misma autoridad que Jesús transmitió a sus apóstoles.

"¿Por qué ves esas tonterías?"

Empecé a leer todo lo que pude acerca de la Iglesia Católica, y descubrí EWTN en nuestra red de cable local. Me levantaba temprano antes de trabajar y lo veía. Disfruté mucho viendo "The Journey Home". Ser testigo de cómo el Espíritu había llevado a otros fuera de las denominaciones en que habían crecido y guiarlos al hogar de la Iglesia de Jesús, fundada sobre los Apóstoles. A veces me decía a mi mismo que mi propia historia sonaba como si nunca hubiese estado en casa. También me encantaba ver a Scott Hahn.  Había llegado a un punto en mi viaje en el que aún no era católico, pero tampoco estaba cómodo no siéndolo. No había compartido nada de esto con mi esposa. A veces Julie se enojaba conmigo cuando yo dejaba el televisor de la sala de estar sintonizado en EWTN. Se levantaba, encendía el televisor y veía a la Madre Angélica rezar el rosario (o algo igual de ofensivo para la sensibilidad adventista). Ella decía: "¿Por qué ves esas tonterías? Si vas a ver ese canal al menos cambiarlo antes de salir para el trabajo". Entonces, un día, dijo," Me gusta esa vieja monja luchadora. Vi uno de sus shows hoy". Me di cuenta de que el Espíritu estaba trabajando en su corazón.
En 2013, la salud de Julie empeoró. Tenía problemas para respirar y pasó cinco días en la Unidad de Cuidados Intensivos y dos más en el hospital, antes de que la dejaran volver a casa, ¡sin saber lo que le estaba pasando! Una semana más tarde estaba de vuelta en el hospital, y no la dejaron salir sin estar conectada al tanque de oxígeno.
En ese momento, yo estaba convencido de que convertirme a la Iglesia Católica era lo correcto. Yo no quería posponerlo por más tiempo. Yo sabía que si algo le pasaba a Julie, me arrepentiría de haberlo postergado. Había visto lo suficiente EWTN como para saber que tendría que pasar primero por el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos (RICA). Dejé que mi esposa supiera lo que estaba planeando hacer. Ella estaba molesta, pero un bautista amigo de Julie se dio cuenta de que esto era algo que tenía que hacer, y animó a mi esposa a no interponerse en el camino. "Creo que los católicos son cristianos sinceros", dijo su amigo, "Simplemente ellos no entienden realmente la gracia". (Honestamente, puedo decir que no entendía la gracia hasta que conocí a nuestro Señor en la Eucaristía.)
Julie y yo llamamos a nuestra iglesia local y nos comunicaron las próximas clases de RICA empezarían en un mes (lo que le dio un poco de tiempo a mi esposa para adaptarse a la idea). Empezamos a asistir untos a misa en la Iglesia de San Francisco. El servicio era hermoso. Había muchas cosas que nos provocaban dudas aún. Yo no había admitido a mi esposa que todavía tuviera preocupaciones sobre el convertirme en católico. No estaba seguro sobre el Sacramento de la Reconciliación. Aunque, yo estaba seguro de que el sacerdote podía realmente perdonar los pecados en el nombre de Jesús (Juan 20, 23), no sentía la seguridad de que sería capaz de seguir adelante con la confesión, que era parte del proceso. No sabía si iba a ser capaz de compartir con otra persona cada ocasión que no viví acorde al ejemplo dado por Cristo. En la primera misa que asistimos, sin embargo, cuando Cristo se hizo presente en la Eucaristía, tuve una abrumadora sensación de paz sobre el ir a la confesión. Podía oír en mi mente las palabras de Cristo a Pablo; "Mi gracia te basta" (2 Cor 12, 9). Como protestante, siempre había asumido que "comunión" significaba una comunión con nuestros hermanos cristianos. De repente entendí que significa una comunión con nuestro Señor. Por primera vez comprendí las palabras de Cristo: "Nunca te dejaré ni te abandonaré" ¡Él nunca lo ha hecho!
Julie aceptó ir a las clases de RICA conmigo. Yo no lo sabía en ese momento, pero ella tenía un motivo oculto. Ella me contaría después que ella asumió que yo averiguaría que los católicos estaban equivocados, y ella quería estar allí para "recoger los pedazos" y llevarme de nuevo a la Iglesia Adventista. Después de haber pasado por un mes, o algo así, empezó a darse cuenta de que aquello no iba a suceder. Entonces, la realidad de la situación la golpeó: su marido iba a convertirse al catolicismo, y ella no estaba de acuerdo con eso. Ella comenzó a resistirse a ir a misa. Siempre íbamos juntos, pero un par de veces ella se fue antes que terminara. En cada ocasión que ella se levantó y salió de la iglesia, yo la seguía hasta el coche, y nos íbamos. Yo diligentemente oré por ella, y le pedí a Dios por su ayuda y orientación. Yo no sabía qué más hacer. La última vez que ella quiso irse, le dije que tenía que quedarme. Ella pidió las llaves y salió. Me quedé y recé como nunca había orado antes. No estaba seguro de como haría para ir a casa cuando saliera de la iglesia. Unos minutos más tarde ella regresó y dejó caer las llaves en el asiento de al lado. Me dijo: "Bueno, me estás llevando al infierno; bien podría yo disfrutar del viaje".
Yo no quería que ella se sintiera de esa manera.

En su Iglesia - mi esposa y yo

Unas semanas más tarde, en la clase de RICA, estábamos analizando los pactos con Dios, y fue entonces que Julie tenía su momento "¡Ajá!". La Iglesia Adventista siempre había tratado de ponernos de lleno bajo el Antiguo Pacto. Algo que alguien dijo en clase le llamó la atención: la Antigua Alianza tuvo un principio y un fin. La Antigua Alianza tenía que haber llegado a su fin para dar paso a lo nuevo. Ahora, las cosas que estábamos escuchando en clase comenzaron a tener sentido para ella.
Yo podía presentir que había todavía algo que la frenaba, aunque no sabía que era. Mi esposa siempre había tenido una relación fría/caliente con mi madre. Julie deseaba desesperadamente su aprobación. Mi madre había estado presionando a Julie para que yo regresara a la Iglesia Adventista, cosa que me era totalmente desconocido. Finalmente, en Navidad - sin profundizar en  detalles - mi familia traicionó la confianza de mi esposa por última vez. Es sinceramente lamentable que sucediera así, pero ya no teniendo interés en lo que mi madre deseara, Julie se comprometió incondicionalmente a unirse a la Iglesia Católica conmigo.
¡Que fue exactamente lo que hicimos el 19 de abril de 2014!, en la vigilia de Pascua. Esa festividad coincidió con el cumpleaños de mi esposa, y aunque la Iglesia había reconocido nuestro matrimonio como válido, renovamos nuestros votos matrimoniales frente a la comunidad. Toda la vigilia fue agotadora, pero tenía una sensación extrañamente familiar con toda ella. Recuerdo que miré alrededor de la iglesia poco después de recibir nuestra primera comunión, asimilándolo todo y pensé, "Por fin estoy en casa, ¡Gracias a Dios!"
Responsable de la traducción: Xavier Villalta
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