miércoles, 9 de septiembre de 2015

LA REFORMA DEL PROCESO CANÓNICO PARA LA NULIDAD MATRIMONIAL

Reforma del proceso canónico para la nulidad matrimonial
8 septiembre 2015

Desaparece la necesidad de la doble sentencia, procesos más breves y obispos jueces, tribunales en cada Iglesia local


Por: Andrea Tornielli | Fuente: es.radiovaticana.va 



Ya no existe la obligación de una doble sentencia conforme, sino una sola sentencia a favor de la nulidad. El obispo se convierte en un juez único y tendrá la posibilidad de instruir un proceso breve y llegar a la sentencia. El obispo también podrá nombrar a un juez único para estudiar el caso, si no hubo posibilidad de instituir un tribunal en su diócesis. Los procesos se llevarán a cabo en las respectivas diócesis, con menores dificultades debidas a los viajes y a los gastos.
Son algunas de las novedades que contienen las dos cartas «motu proprio» Mitis Iudex Dominus Iesus y Mitis et misericors Iesus, que reforman el proceso canónico para las causas de declaración de nulidad matrimonial, respectivamente en el Código de Derecho Canónico y el el Código de los cánones de las Iglesias Orientales católicas. La decisión del Pontífice, que lleva la fecha del 15 de agosto, llega a poco tiempo del Sínodo ordinario sobre la familia y la reforma, que aprobó por unanimidad las propuestas examinadas por cuatro grandes expertos, cuya identidad no ha sido revelada.
En la introducción, Francisco explica que «la preocupación por la salvación de las almas» sigue siendo «el fin supremo de las instituciones, de las leyes y del derecho de la Iglesia: por esto sintió el deber de intervenir. Y así, sintetiza los criterios de la reforma. Sobre todo una sola sentencia a favor de la nulidad que se vuelve ejecutiva; la constitución de un juez único que actúa bajo la responsabilidad del obispo; el obispo mismo que se convierte en juez. Un proceso más breve, pero sin poner en riesgo la indisolubilidad del matrimonio», y que el obispo deberá vigilar. «La eventual apelación, en el caso de que una de las partes quiera hacer recurso contra la sentencia de primer grado, llegará a la sede metropolitana, es decir a la arquidiócesis metropolitana de la que depende la diócesis del fiel. Y los jueces de segundo grado, frente a una apelación que sea manifiestamente dilatoria, es decir basada en cabildos destinados a alargar los tiempos frente a una sentencia desfavorable, podrán confirmar en tiempos muy veloces la primera sentencia. A las Conferencias Episcopales se pide favorecer la gratuidad de los procedimientos. Sigue en vigor la posibilidad de la apelación a la Rota Romana».
Entonces, en cada diócesis, el obispo se convierte en un juez de primera instancia para las causas de nulidad y puede ejercer esta potestad personalmente, o delegarla. El obispo tendrá que constituir un tribunal para las causas de nulidad en su diócesis, pero tendrá la facultad de acceder a otro tribunal de una diócesis cercana. Las causas de nulidad son encomendadas a un colegio de tres jueces, presididos por un clérigo, y los otros dos jueces podrán s¡también ser laicos.
En el caso de que un obispo no pudiera instituir un tribunal ni servirse del de una diócesis cercana, podría instituir un juez único, clérigo, que, dentro de lo posible, contará con la ayuda de dos ayudantes, que pueden ser laicos «expertos en ciencias jurídicas o humanas», que serán aprobados por el mismo obispo para esta tarea. Antes de aceptar la causa, el juez debe constatar que el matrimonio haya fracasado «irreparablemente» y que sea «imposible restablecer la convivencia conyugal».
La sentencia que por primera vez establezca la nulidad, pasado el tiempo para las apelaciones, será ejecutiva, sin que haya necesidad de dos sentencias conformes, incluso en ausencia de un recurso de una de las partes. Será posible, como sea, además de la apelación, recurrir a un tercer grado de juicio, «aduciendo nuevas y graves pruebas o argumentos antes del plazo perentorio de treinta días». Inmediatamente después de que la sentencia de nulidad se haya vuelto ejecutiva, «ls partes cuyo matrimonio haya sido declarado nulo pueden contraer nuevas nupcias, a menos que lo prohíba una parte de la sentencia misma», o si lo establece el obispo.
El Papa también estableció algunas reglas para los procedimientos, previendo, por ejemplo, que el obispo pueda seguir «con ánimo apostólico a los cónyuges separados o divorciados que, por su condición de vida, hayan eventualmente abandonado la práctica religiosa». El obispo compartirá con los párrocos «la preocupación por estos fieles en dificultades. Acompañando las peticiones de nulidad también estarán involucradas personas con competencias jurídicas, como por ejemplo el párroco que preparó a los cónyuges a la celebración de las nupcias». Será posible redactar un vademécum diocesano que cite los elementos esenciales para que se lleven a cabo de manera más adecuada las averiguaciones.
El obispo también puede juzgar las causas de nulidad matrimonial mediante un procedimiento más breve, siempre y cuando «la petición sea propuesta por ambos cónyuges o por uno de ellos, con el consenso del otro». Y siempre y cuando recurran a circunstancias de hechos y personas, «sostenidas por testificaciones o documentos, que no exijan una investigación o una instrucción más cuidadosa, y hagan manifiesta la nulidad». En otras palabras, el obispo diocesano tendrá muchas más responsabilidades y, «frente a casos que se presenten de manera clara, podrá proceder con velocidad» y en poco tiempo. En cualquier sentencia las partes serán amonestadas sobre las obligaciones morales o civiles respectivas y «hacia la prole».
Entre las circunstancias que pueden permitir el proceso breve están, por ejemplo: «esa falta de fe que puede generar la simulación en el consenso o el error que determina la voluntad, la brevedad de la convivencia conyugal, el aborto procurado para impedir la procreación, la obstinada permanencia en una relación extra-conyugal al momento de las nupcias o en un tiempo inmediatamente sucesivo, la ocultación dolosa de la esterilidad o de una grave enfermedad contagiosa o de hijos concebidos en una precedente relación o el encarcelamiento, la causa del matrimonio del todo ajena a la vida conyugal o que consista en el embarazo imprevisto de la mujer, la violencia física infligida para obtener el consenso, la falta del uso de razón comprobada por documentos médicos».

¿UN CHIP PARA ELIMINAR LOS PECADOS?

¿Un chip para eliminar los pecados?
Escoger el camino errado, o avanzar hacia la búsqueda de lo bueno, depende de la elección de las conciencias libres 


Por: Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net 



El sueño es tentador: desvelar todos los secretos del cerebro para llegar un día a controlar, con ayuda de la técnica, el comportamiento de cada ser humano.

Bastaría con pastillas, inyecciones hormonales o un chip en el cerebro, para que todos se comportasen bien.

Desaparecerían entonces los delitos. Ya no habría ladrones, mentirosos, violadores, terroristas, estafadores, trabajadores y políticos deshonestos, borrachos, asesinos.

¿Se trata de una meta posible? Quizá alguno piense que sí. Bastaría con analizar bien los mecanismos profundos que dirigen las decisiones humanas para luego desarrollar técnicas sumamente eficaces para el control de las acciones presentes y futuras.

Pero lo anterior supone una cosa terrible: haber “demostrado” que la supuesta libertad humana no existe; que los actos criminales son simplemente una consecuencia de errores evolutivos que podrían ser “corregidos” con la técnica.

Lo cual, hay que decirlo, es sinónimo de suprimir toda grandeza humana. Porque también los actos de altruismo y de generosidad serían, simplemente, resultado de un buen sistema hormonal y de un cerebro desarrollado convenientemente. Y porque los mal llamados delincuentes actuarían simplemente determinados por errores fisiológicos remediables en un futuro más o menos próximo.

A pesar de los esfuerzos técnicos, a pesar de los descubrimientos científicos, el hombre es mucho más que un circuito complicado de neuronas. Porque incluso el médico que cree poder eliminar las guerras a base de inyecciones sobre la gente no actúa simplemente “dirigido” por su fisiología biológica, sino por un deseo de bien que sólo se entiende desde el reconocimiento de su condición de espíritu encarnado.

El sueño de eliminar los pecados y las injusticias a base de sustancias químicas y de aparatos muy sofisticados es, simplemente, vano. O, a lo sumo, llegaría al control de los comportamientos a base de embrutecer al paciente o de acabar con su vida.

Ninguna técnica podrá suprimir el núcleo más profundo del hombre, la raíz de sus actos más sublimes o más egoístas: ese alma por la que vive abierto al amor y a la esperanza.

El camino más difícil, pero más completo, para erradicar el mal consiste en acoger ese misterio de la libertad humana y, desde ella, renunciar al egoísmo, caminar hacia el amor, tender la mano hacia quien lo necesita, y ofrecer un gesto de perdón a quienes nos hayan lastimado.

Existe en cada vida un misterio de miserias y de grandeza. Escoger el camino errado, o avanzar hacia la búsqueda de lo bueno, depende de la elección de las conciencias libres.

Hoy construyo un poco mi futuro. La decisión está en mis manos. Mi cuerpo sufre un desgaste continuo, mientras mi alma, con sus riquezas infinitas y su libertad profunda, puede acoger la mano bondadosa de Dios y ayudar también a quienes me piden un gesto de amistad sincera.

BIENAVENTURADOS SERÉIS CUANDO....


Bienaventurados seréis cuando...
Tiempo Ordinario



Lucas 6, 20-26. Tiempo Ordinario. Salir de nuestros egoísmos para acercarnos a los otros; reír con los que ríen y llorar con los que lloran. 


Por: María Cruz | Fuente: Catholic.net 



Te adelantamos las Reflexiones del Evangelio de la 23a. Semana del Tiempo Ordinario,  del domingo 6 al sábado 12 de septiembre 2015.
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Del santo Evangelio según san Lucas 6, 20-26
En aquel tiempo Jesús alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas». «Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas. 

Oración 
Gracias, Señor, por este momento de oración. Qué dicha y alegría el poder experimentar tu presencia, tu cercanía. Humildemente te pido, ¡ven Señor Jesús! Ilumina mi oración para que crezcan mi fe y mi fortaleza para saber escogerte siempre a Ti.

Petición
Jesús, dame la sabiduría para saber reconocer en dónde y cómo se encuentra la felicidad.

Meditación del Papa Francisco

 
Se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia!, se ha globalizado la indiferencia: a mí ¿qué me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo mío? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado.
Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, y que lean el pasaje de Mateo 25. Se los dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tiene el programa de acción.  (Discurso de S.S. Francisco a los participantes del Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, octubre de 2014).
 
Reflexión
Si miramos a nuestro mundo vemos gentes que son pobres, que pasan hambre, que sufren, que son excluidos y proscritos... y a nadie se nos ocurre llamarlos dichosos ni tampoco ellos mismos se sienten como tales. Por el contrario vemos gente rica, que disfruta de todas las comodidades posibles y goza el momento presente como si poseyera el mayor tesoro, y todo los miramos con cierta envidia y los calificamos como gente con suerte.

¿Cómo entender el Evangelio? ¿Dónde está el contraste? ¿Cómo explicar estas antinomias?
El Evangelio es una fuerza revolucionaria que trastorna la mentalidad de este mundo presente; las personas que se dejan alcanzar por su influjo se abren a nuevas dimensiones y son capaces de descubrir la riqueza del compartir, de gozar la alegría de la entrega, de experimentar la paz en medio del desconcierto...

Todos necesitamos hacernos pobres de ambicionar cosas superfluas; salir de nuestros egoísmos para acercarnos a los otros; reír con los que ríen y llorar con los que lloran.

Propósito
Que mi cercanía y apoyo a una persona que sufre, le haga experimentar el amor de Cristo.
Diálogo con Cristo
Dios de cielos y tierra que alimentas los pájaros del campo y no olvidas nada de lo que has creado, te pido por todos los hombres que pasan hambre para que descubran en tu Palabra la fuerza que los conforte y encuentren hermanos que sacien su necesidad.
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