miércoles, 7 de octubre de 2015

LA FAMILIA


LA FAMILIA





Tropecé con un extraño que pasaba y le pedí perdón. Él contestó: Discúlpeme por favor; no lo vi. Fuimos muy educados, seguimos nuestro camino, nos despedimos; pero en casa es otra historia al tratar a los nuestros, ancianos o jóvenes.

Más tarde, al estar cocinando, estaba mi hijo muy cerca de mí. Al girarme, casi le pego. "¡Quítate!", le espeté. Él se retiró dolido, sin que yo notara lo duro que le hablé.

Al acostarme Dios me dijo suavemente: "Trataste al extraño cortésmente, pero fuiste brusca con el niño que amas. Ve a la cocina y encontrarás unas flores en el piso, cerca de la puerta. Son las flores que cortó y te trajo. Amarillas, rosas y una azul. Estaba calladito para darte la sorpresa y no viste las lágrimas que llenaron sus ojos." Me sentí miserable y empecé a llorar.
Suavemente me acerqué y me arrodillé junto a su cama y le dije:
"¡Despierta pequeño, despierta!". ¿Son éstas las flores que cortaste para mí? Él sonrió.

-"Las encontré junto al árbol. Las tomé porque son bonitas como tú, en especial la azul."

-"Hijo, siento mucho lo que hice, no te debí gritar".
Él contestó, "Está bien mami. Yo te quiero de todos modos."
-"Yo también te quiero y me gustan las flores, especialmente la azul".

Toma en cuenta que si morimos mañana, en cosa de días la empresa cubre el puesto; pero la familia que dejamos sentirá la pérdida por el resto de su vida. Piensa en ello, nos entregamos más al trabajo que a nuestra familia....¿No crees que es una inversión poco inteligente?. 

HOSPITAL DEL SEÑOR


HOSPITAL DEL SEÑOR



Fui al Hospital del Señor a hacerme una revisión de rutina y constaté que estaba enfermo. Cuando Jesús me tomó la presión vio que estaba baja de ternura. Al medirme la temperatura el termómetro registró 40 grados de egoísmo. 

Hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaba varios "by-pases" de amor porque mis venas estaban bloqueadas y no abastecían mi corazón vacío.

Pasé hacia ortopedia: no podía caminar al lado de mi hermano, y tampoco podía abrazarlo porque me había fracturado al tropezar con mi vanidad. También me encontraron miopía, ya que no podía ver más allá de las apariencias; cuando me quejé de sordera Jesús me diagnosticó quedarme sólo en las palabras vacías de cada día. 

GRACIAS SEÑOR, porque las consultas son gratuitas, por tu gran misericordia. Prometo, al salir de aquí, usar solamente los remedios naturales que recetas en el Evangelio...

Al levantarme tomaré un vaso de AGRADECIMIENTO.

Al llegar al trabajo, una cucharada sopera de BUEN DÍA.

Cada hora un comprimido de PACIENCIA y una copa de HUMILDAD.

Al llegar a casa, SEÑOR, voy a tener diariamente una inyección de AMOR, y al irme a acostar dos cápsulas de CONCIENCIA TRANQUILA. 

¡¡¡¡¡ GRACIAS SEÑOR !!!!!

QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO


QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO





No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado.

Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón ; y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón especialmente ama?

Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia? Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades, y ven, léela en mi presencia. Dime francamente que sientes -soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente... ; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales miserias.

No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad... ; y poco a poco se vieron libres de ellos.

Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte !

¿Traes ahora mismo entre manos algún Proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿qué piensas? ¿qué deseas? ¿qué quieres que haga por tu hermano, por tu amigo, por tu superior? ¿qué desearías hacer por ellos?

¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quizás olvidados de Mí?

Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, adonde me place.

¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿quién lastimó tu amor propio ? ¿quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.

¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.

¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadas se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.

¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme? ¿Por qué no me haces partícipe de ella a fuer de buen amigo ?

Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonreir tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: « ¡Gracias, Padre mío, gracias!»? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.

¿Tampoco tienes Promesa alguna para hacerme? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios, no. Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a aquella ocasión de pecado? ¿de privarte de aquel objeto que te dañó? ¿de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación? ¿de no tratar más aquella persona que turbó la paz de tu alma ?

¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como enemiga?

Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la familia, al estudio... ; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.

Recomendación: Lea todos los días los 15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado



EL SILENCIO DE LA IMAGINACIÓN


El silencio de la imaginación
Silencio y oración


Silencio de la imaginación es dar pruebas de confianza plena en el Amado, es decir, de certeza de que su amor nunca nos faltará en el futuro, pase lo que pase, ocurra lo que ocurra.


Por: P. Juan Carlos Ortega, L.C. | Fuente: Catholic.net 



Hemos visto que el silencio de la memoria comporta un dinamismo interior que conserva en el recuerdo solamente aquellas vivencias del pasado que pueden ayudar a vivir el presente según los designios de Dios. Así como lamemoria es la conservación del pasado, la imaginación es la anticipación del futuro. ¿Cómo es posible que una facultad tan noble, que acerca el futuro, pueda ser llamada “la loca de la casa” por alguien tan insigne como Santa Teresa de Jesús?

La imaginación: la loca de la casa

La santa andariega tenía toda la razón. ¿Qué sabemos con certeza del porvenir? Nada. Pero la imaginación no se aguanta y se forja un futuro fuera de una cierta lógica humana. Recuerdo un ejemplo que escuché más de una vez a mi padre cuando, de pequeño, acudía con él a ver un partido de fútbol. Me decía: “imagínate, Juan Carlos, que ahora avisan por megafonía que con el boleto de entrada se va a rifar un coche. La mayoría de las personas dirían: ‘a mí nunca me toca, yo tengo muy mala suerte, nunca me toca nada’. Piensa que a los diez minutos se da un segundo aviso: ‘nos acaban de avisar que a las afueras del estadio han robado un coche’. Entonces todos entrarían en pánico afirmando que es muy posible que sea el coche propio el que han robado”. ¿Nos damos cuenta de la poca lógica de la imaginación? La lógica dice que si el estadio tiene capacidad para 40.000 espectadores, la posibilidad de que algo suceda a uno de ellos, sea que toque la lotería o que roben el coche, es una entre cuarenta mil. Pero ¿cuál es la lógica de la imaginación? “Si es algo malo, casi seguro que me tocará a mí; si es algo bueno, nunca me tocará”. Como vemos, la imaginación, al anticipar el futuro, es muy poco lógica. En verdad, es la loca de la casa.

Cómo lograr el silencio de la imaginación

Ante esta realidad, ¿cómo hacer silencio en la imaginación? Ante todo, la imaginaciónno puede permanecer inactiva, ni podemos encasillarla. Si así hiciéramos, estaríamos destruyendo una facultad potencialmente positiva. Hablaríamos de la muerte de la imaginación. No, como facultad humana, como don de Dios a cada persona, la imaginación no se puede cancelar. Por el contrario, hay que ponerla al servicio de lasantificación, al servicio del apostolado.
Esto implica una educación de la imaginación. Y como toda educación comporta evitar unos extremos y promover una integración o plenitud en su ejercicio.

Evitar el triunfalismo

Por una parte, se evitará el extremo triunfalista de idealizar un futuro inalcanzable que lleva a falsas expectativas que terminan en desilusiones y frustraciones. Uno debe imaginar un futuro personal, propio, es decir, realista, a la medida de las propias posibilidades personales. Por lo tanto, silencio de la imaginación es hacer silencio a tantos sueños, idealismos y castillos en el aire que no tienen fundamento lógico ni real. Silencio de la imaginación es hacer silencio de actitudes competitivas que buscan alcanzar lo que los demás son en vez de luchar por lo que uno mismo puede lograr. En concreto, la imaginación debe proyectar un futuro acorde con el propio presente.

Vencer los miedos

Pero el extremo más frecuente en el que cae la imaginación es el de los miedos ante elfuturo. Es decir, nuestra mente desea un bien, que considera necesario, y teme no alcanzarlo o perderlo, si ya lo posee. Por ello, será necesario educar la imaginación en el silencio de los temores.

En la vida espiritual aparece el miedo a la entrega. Tememos que si entregamos todo a Dios, Él, efectivamente, nos lo tomará todo. Es necesario silenciar la imagen de un Dios despótico y aprovechado. Dios pide todo pero eso no significa que vaya a tomarlo todo. El Señor nos pide únicamente una actitud de desprendimiento, una disposición a darlo todo. Y a partir de ahí, vivir en el silencio. La actitud adecuada consiste en estar dispuesto a entregar todo a Dios, sin temor alguno, y, con plena confianza, dejarle actuar según su beneplácito.

Cómo vencer el temor

En línea de principio, el hombre tiene miedo, pánico, al sufrimiento. Es necesario,silenciar los males que todavía no existen. Esto se logrará, con la certeza de que Dios es lo suficientemente bueno y poderoso como para sacar siempre un bien de todo mal y sufrimiento.
El temor a fallar, a equivocarse, es más frecuente e insidioso. ¿Cómo hacer silencio ante la posibilidad de los propios errores? No es voluntad de Dios el no pecar nunca, el no errar en ninguna ocasión. Lo que Él quiere es que reconozcamos y aceptemos la incapacidad y limitación de nuestras fuerzas, la imposibilidad de preverlo todo y, poniendo los medios que estén a nuestro alcance confiemos en Él, seguros de que solo Dios nos puede librar de no pecar y que Él es capaz de sacar un bien de nuestros males.
Sabemos bien que la buena educación, sin renunciar al trabajo de evitar errores, implica sobre todo promover el desarrollo más amplio posible de la virtud. En este sentido, ¿qué entendemos por educar la imaginación? Si, como hemos dicho, la imaginación es la facultad que anticipa del futuro, educar la imaginación significará recrear la virtud de la esperanza.
La imaginación, como toda facultad, no puede estar vacía, necesita de su objeto propio, es decir, el futuro. En consecuencia, debemos ofrecer a la imaginación un objeto de recreo para que su ejercicio, en vez de estorbarnos, ayude positivamente a nuestra santificación. En realidad, son muchas los misterios que tenemos los cristianos para recrear la esperanza. Podemos ofrecer a la imaginación las bellezas del cielo, la bondad del Padre, los encantos del Señor, las escenas del Calvario.

Dos problemas con la imaginación

Aquí nos encontramos con dos problemas. El primero, y más fundamental, es la imagen que tenemos del Padre y de Jesucristo: ¿son en verdad un padre y un hermano en mi vida? Lo mismo diríamos del cielo: ¿anhelo ir al cielo o en realidad lo evito por miedo a la muerte? Y no digamos del Calvario: ¿es Cristo en la cruz motivo de paz y alegría o de vergüenza y sentido de culpa por los pecados? Es necesario conocer los misterios divinos desde el amor de Dios: sentirnos realmente en el corazón del Padre; acogidos, protegidos, aconsejados por Él, siempre con bondad y ternura. Es necesario ver a Jesús que, como buen pastor, nos quita las espinas que impide movernos, ver su sonrisa de satisfacción por habernos rescatados, sabernos abrazados en su pecho y puestos en sus hombros, y la alegría de todos al presentarnos nuevamente ante nuestro Padre común. Ayuda mucho imaginarnos ya en el cielo, con todos nuestros seres queridos y sobre todo con la Virgen, con Jesús, todos felices por estar juntos, como una buena familia. Y mirar a la cruz para ver principalmente, no el mal de nuestros pecados o el dolor de Cristo, sino el corazón misericordioso del Padre y de su Hijo. Contemplar la cruz es sabernos amados en todo momento por alguien, por el mismo Dios.
El segundo problema, quizá más concreto y frecuente, es entender mal la función de la imaginación. Ésta, lo hemos repetido varias veces, es anticipación del futuro. Pero anticipar no significa convertir el futuro en presente. El futuro siempre será futuro. Si se convirtiera en presente, dejaría de ser futuro para ser ya presente. Por lo tanto, anticipar el futuro significa mantenerse sin lo que se anhela pero con la certeza de que en el futuro lo tendremos.
El ejemplo típico para entender esta verdad es el del paracaídas. El paracaidista anticipa el futuro, no abriendo su paracaídas en el avión, sino lanzándose al vacío con la certezade que el paracaídas se va a abrir y le hará aterrizar con suavidad. Similarmente, recrear la esperanza no es gozar ahora del cielo o tocar las expresiones del amor de Dios. Recrear la esperanza es tener ahora la certeza, la seguridad de que en el futuro estaré en el cielo, de que en el futuro palparemos el amor divino que ya recibimos ahora, pero sin verlo.

A forma de resumen

En resumen, el silencio de la imaginación consiste en acallar todas aquellas imágenes, sean idealismos sin fundamento o sean temores y miedos, que impiden lanzarse al vacío de la vida con el paracaídas de la esperanza y confianza teologal. Expresándolo de un modo positivo, silencio de la imaginación es dar pruebas de confianza plena en el Amado, es decir, de certeza de que su amor nunca nos faltará en el futuro, pase lo que pase, ocurra lo que ocurra.
El contenido de este artículo puede ser reproducido total o parcialmente en internet siempre y cuando se cite su autor y fuente originales: http://www.la-oracion.com y no se haga con fines de lucro.

LA ORACIÓN QUE CRISTO NOS ENSEÑÓ



La oración que Cristo nos enseñó
Tiempo Ordinario



Lucas 11, 1-4. Tempo Ordinario. Que el Padre Nuestro sea la oración de nuestras familias pero, sobre todo, el reflejo de nuestras vidas. 


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Durante el mes de Octubre, Mes del Rosario, en esta sección, meditaremos cada día un misterio, y así poder "guardar y meditar en  nuestro corazón" la Vida de Jesús.¡Suscribete a la Meditación diaria!
Te adelantamos las Reflexiones del Evangelio de la Semana 27o. del Tiempo Ordinario, del domingo 4 al sábado 10 de octubre 2015.
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Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4
Y sucedió que, estando Él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación. 

Oración introductoria
Señor, creo y confío plenamente en tu misericordia ante mis debilidades. Permite que este momento de intimidad contigo sea el medio por el cual aprenda a orar, como Tú quieres que lo haga. Dame el don de tu Espíritu Santo, e inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir y cómo debo actuar para que Tú reines en mi corazón.

Petición
Padre nuestro, que estás en el cielo, te pido que vengas a mi corazón.

Meditación del Papa Francisco
Para rezar no hay necesidad de hacer ruido ni creer que es mejor derrochar muchas palabras. No podemos confiarnos al ruido, al alboroto de la mundanidad, que Jesús identifica con “tocar la tromba” o “hacerse ver el día de ayuno”. Para rezar no es necesario el ruido de la vanidad: Jesús dijo que esto es un comportamiento propio de los paganos. La oración no es algo mágico; no se hace magia con la oración; esto es pagano.
Entonces, ¿cómo se debe orar? Jesús nos lo enseñó: Dice que el Padre que está en el Cielo “sabe lo que necesitáis, antes incluso de que se lo pidáis”. Por lo tanto, la primera palabra debe ser “Padre”. Esta es la clave de la oración. ¿Es un padre solamente mío? No, es el Padre nuestro, porque yo no soy hijo único. Ninguno de nosotros lo es. Y si no puedo ser hermano, difícilmente puedo llegar a ser hijo de este Padre, porque es un Padre, con certeza, mío, pero también de los demás, de mis hermanos. (Cf. S.S. Francisco, de 2013, homilía en Santa Marta)
Reflexión
En el mundo del deporte, además de las habilidades personales, un excelente entrenador juega un papel decisivo. Es parte de nuestra naturaleza el tener que aprender y recibir de otros. Puede parecer una limitación pero es, al mismo tiempo, un signo de la grandeza y de la maravilla del hombre.

En el Evangelio del día, los discípulos le piden a Jesús: Señor, enséñanos a orar.... La oración es el gran deporte, la gran disciplina del cristiano. Y lo diría el mismo Jesús en el huerto de Getsemaní: Vigilad y orad para que no caigáis en tentación. Él es nuestro mejor entrenador. Hoy, nos ofrece la oración más perfecta, la más antigua y la mejor: el Padre Nuestro. En ella, encontramos los elementos que deben caracterizar toda oración de una auténtico cristiano. Se trata de una oración dirigida a una persona: Padre; en ella, alabamos a Dios y anhelamos la llegada de su Reino; pedimos por nuestras necesidades espirituales y temporales; pedimos perdón por nuestros pecados y ofrecemos el nuestro a quienes nos han ofendido; y, finalmente, pedimos las gracias necesarias para permanecer fieles a su voluntad. Todo ello, rezado con humildad y con un profundo espíritu de gratitud.

Ojalá que sea, el Padre Nuestro, la oración de todas nuestras familias pero, sobre todo, el reflejo de nuestras vidas como cristianos y discípulos de Jesucristo.

Propósito
Ofrecer a Dios cumplir su voluntad con el rezo meditado del Padre nuestro.

Diálogo con Cristo
Señor, te pido que me ayudes a vivir siempre unido a Ti en mi oración, sabiendo que no es lo que diga sino cómo lo diga, lo que importa. Que mi relación contigo no se limite al tiempo que dedico a mi meditación o la celebración de la Eucaristía. Te necesito permanentemente cerca de mí, para no caer en la tentación, para poder vivir auténticamente el amor, para ser un incansable y eficaz discípulo y misionero.
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