sábado, 14 de noviembre de 2015

HAZME JUSTICIA CONTRA MI ADVERSARIO


¡Hazme justicia contra mi adversario!

Parábolas



Lucas 18, 1-8, Tiempo Ordinario. Dios quiere que recemos, que vayamos todos los días a llamar a su puerta. 



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 




Del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos que era preciso orar siempre sin desfallecer, les propuso esta parábola: Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: "¡Hazme justicia contra mi adversario!" Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: "Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme." Dijo, pues, el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?

Oración introductoria
Señor, quiero crecer en mi amor a Ti y a los demás; alimentar mi amistad contigo por medio de la oración humilde y perseverante. Ayúdame a buscar cumplir tu voluntad sobre mi vida, dejando que tus palabras modelen todo mi comportamiento. No permitas que el miedo me acobarde. Aumenta mi confianza, mi amor y mi fe.

Petición
Señor, ¡auméntame la fe y mi perseverancia en la oración!

Meditación del Papa Francisco
Hay una lucha que llevar adelante cada día; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza y la oración es la expresión de esta fe. Por eso Jesús nos asegura la victoria, pero nos pregunta: "Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?" Si se apaga la fe, se apaga la oración y nosotros caminamos en la oscuridad, nos perdemos en el camino de la vida.
Aprendamos por tanto de la viuda del Evangelio a rezar siempre, sin cansarnos. Era buena esta viuda, sabía luchar por sus hijos, y pienso en tantas mujeres que luchan por su familia, que rezan, que no se cansan nunca. Un recuerdo hoy todos nosotros a estas mujeres que con su actitud nos dan un verdadero testimonio de bien, de valentía, de poder de la oración. Un recuerdo a ellas. Luchar, rezar siempre ¡Pero no para convencer al Señor a fuerza de palabras! ¡Él sabe mejor que nosotros qué necesitamos! Más bien la oración perseverante es expresión de la fe en un Dios que nos llama a combatir con Él, cada día, en cada momento, para vencer al mal con el bien. (S.S. Francisco, 20 de octubre de 2013).
Reflexión
Un mosquito en la noche es capaz de dejarnos sin dormir. Y eso que no hay comparación entre un hombre y un mosquito. Pero en esa batalla, el insecto tiene todas las de ganar. ¿Por qué? Porque, aunque es pequeño, revolotea una y otra vez sobre nuestra cabeza con su agudo y molesto silbido. Si únicamente lo hiciera un momento no le daríamos importancia. Pero lo fastidioso es escucharle así durante horas. Entonces, encendemos la luz, nos levantamos y no descansamos hasta haber resuelto el problema.

Este ejemplo, y el del juez injusto, nos ilustran perfectamente cómo debe ser nuestra oración: insistente, perseverante, continua, hasta que Dios "se moleste" y nos atienda.

Es fácil rezar un día, hacer una petición cuando estamos fervorosos, pero mantener ese contacto espiritual diario cuesta más. Nos cansamos, nos desanimamos, pensamos que lo que hacemos es inútil porque parece que Dios no nos está escuchando. Sin embargo lo hace. Y presta mucha atención, y nos toma en serio porque somos sus hijos. Pero quiere que le insistamos, que vayamos todos los días a llamar a su puerta. Sólo si no nos rendimos nos atenderá y nos concederá lo que le estamos pidiendo desde el fondo de nuestro corazón.

Propósito
Dedicar especial tiempo de mi día a la oración con la confianza que Dios me escucha si lo pido con fe y esperanza.

Diálogo con Cristo
Jesús, eres mi juez, pero también mi Padre y mi Salvador. Te suplico que esta oración me lleve a crecer en la fe, en la esperanza, en el amor y en la confianza, en mi vida diaria. Abre mi corazón para pueda perseverar en la oración, dame la humildad y la sabiduría para reconocer que sólo unido a Ti podré recorrer mi camino a la santidad.

PRUDENCIA: LÁNZATE!!

Prudencia: !Lánzate!
La prudencia, pues, es la virtud que ayuda a nuestra razón práctica a escoger con acierto lo que nos conviene hacer. 


Por: Adolfo Güémez, LC | Fuente: Gama - Virtudes y valores 



 


Reza un proverbio chino que la exactitud de las pesas depende del pesador. Del mismo modo podemos decir que la precisión de las decisiones depende de quien las decide.

Es imposible afirmar que todas las determinaciones que tomamos son acertadas. De hecho, el error es algo común en nuestras vidas: tomar un camino equivocado, elegir una película mala, ir a un restaurante pésimo, ofender sin querer a un amigo, dejar pasar la oportunidad de un buen negocio… en fin, las ocasiones en que nos equivocamos son innumerables.

Pero aunque el error sea algo que nunca vamos a vencer del todo, es un hecho que hay personas a las que casi todo lo que eligen les sale bien. Y es que poseen una virtud que sirve para reducir al mínimo el riesgo de equivocarse al tomar opciones: la prudencia.

En qué consiste

Un entrenador de fútbol puede organizar a su equipo en modos muy diversos. Sin embargo, si necesita un consejo para la alineación, lo más normal es que no lo busque en un miembro de la porra sino en el capitán. Y es que es de suponer que la experiencia como deportista, el conocimiento del equipo y de las condiciones del juego, le dan una mejor visión organizativa al capitán que a un fan, por más enfervorizado que sea.

Del mismo modo, en la vida diaria se te presentan situaciones a las que puedes dar soluciones diametralmente opuestas. A veces, estas opciones pueden determinar el resto de tu vida. Por ello debes estar preparado para tomarlas del modo correcto. Esto se logra haciéndole caso a la prudencia, y no al acelere y a la imprevisión.

Las personas podemos decidir sobre lo que hacemos gracias a nuestra razón. Pero la razón sirve tanto para estudiar matemáticas, biología, etc., como para decidir cómo debo actuar. Por ello, cuando se aplica al estudio se le puede llamar académica; y cuando a las decisiones, práctica.

La prueba de esta distinción es que hay personas inteligentísimas, con las mejores calificaciones, pero que no saben tomar decisiones adecuadas. Y gente con un coeficiente intelectual bajo, pero con grandes éxitos empresariales.

La prudencia, pues, es la virtud que ayuda a nuestra razón práctica a escoger con acierto lo que nos conviene hacer. De ahí que sea tan importante.

Pero, ¿y cómo? 

Para conquistar la prudencia basta con que en cada elección apliques los siguientes pasos:

1. Detente un rato: antes de decidir, piensa qué es lo que más te conviene. Si es necesario, haz una lista de pros y contras, o busca consejo con alguien preparado y de confianza.

2. Emite un juicio: cuando tengas bajo tu vista todas las opciones, determina cuál es la mejor. Al hacerlo, no pienses sólo en lo que más te agrada, sino en lo que más te ayuda a realizarte integralmente.

3. Elige y lánzate: La elección es la determinación firme de conseguir un fin. Por ello, una vez elegido algo, lánzate a su conquista llevándolo a buen término.

DOLOR Y LUTO POR LA CADENA DE ATENTADOS SIMULTÁNEOS EN PARÍS

Dolor y luto por la cadena de atentados simultáneos en París
Mensaje del arzobispo de París: unirse a la fuerza de la oración y seguir estrictamente las medidas de prudencia emitidas por las autoridades públicas


Por: Iacopo Scaramuzzi | Fuente: vaticaninsider.lastampa.it 



«Nuestra ciudad de París, nuestro país, fueron golpeados ayer por la noche de manera particularmente salvaje e intensa», dijo por su parte el arzobispo de París, el cardenal André Vingt-Trois, en una nota publicada esta mañana. «Después de los ataques del enero pasado, después del atentado de esta semana en Beirut y muchos otros durante los últimos meses, sobre todo en Nigeria y en otros países africanos, nuestro país conoce nuevamente el dolor del luto y debe afrontar la barbarie propagada por estos grupos fanáticos. Esta mañana rezo e invito a los católicos de París a rezar por quienes fueron asesinados ayer y por sus familias, por los heridos y por sus seres queridos, así como por quienes se activaron para socorrerlos, por las fuerzas del orden sometidas a una tensión enorme, por nuestros gobernantes y por nuestro país, para que juntos permanezcamos en la unidad y en la paz de los corazones».
El cardenal parisino también invitó a todos los fieles de la ciudad a seguir «estrictamente las medidas de prudencia emitidas por las autoridades públicas. Les pido hacer de este día y del día de mañana, domingo, días de luto y de oración».  Y también anunció que «mañana por la tarde, a las 18.30, presidiré la misa en Notre-Dame en París, dedicada a las víctimas de esta noche, a sus seres queridos y a nuestro país. La campana de la catedral sonará a las 18.15. La televisión católica Kto transmitirá la misa, permitiendo que participen en ella todos los que lo deseen. Frente a esta violencia de los hombres —concluyó el cardenal arzobispo de la capital francesa—, podemos recibir la gracia de un corazón firme y sin odio. Que la moderación, la templanza y el dominio de los que todos han dado prueba hasta el momento se confirmen en las semanas y en los meses próximos. Que las personas no se dejen abandonar al pánico o al odio. Pidamos la gracia de ser artesanos de paz. No debemos nunca dejar de esperar en la paz, si se construye la justicia».
El Consejo francés del culto musulmán (Cfcm) condenó, durante la noche de ayer, «con el mayor vigor estos ataques odiosos y abyectos». La organización, dirigida por Anotar Kbibech, «expresa su profunda compasión a las familias de las numerosas víctimas y desea una pronta curación a los heridos». El Cfcm invitó a los musulmanes franceses a «rezar para que Francia pueda afrontar esta terrible prueba con calma y dignidad». Un comunicado del mismo tono fue publicado por la Gran mezquita de París, representada por Dalil Boubakeur, quien deploró «con la fuerza más grande esta terrible oleada homicida de atentados terroristas».
El terrorismo ciego, escribe la Federación de las organizaciones islámicas en Europa, «demuestra una vez más su rostro asesino que siembra miedo y terror entre las poblaciones»; por su parte, la Unión de las mezquitas de Francia (Umf) hace un llamado a los musulmanes del país para que «eleven oraciones por la protección de nuestra nación y de nuestros compatriotas». La Unión de organizaciones islámicas de Francia (Uoif) declaró estar «horrorizada y shockeada por estos ataques infames que siembran el caos y el miedo», además de expresar «plena comunión con la nación», sumándose al «dolor de los familiares de las víctimas, así como a todo el pueblo francés: «En una prueba semejante, solamente la unidad permitirá vencer a este terrorismo bárbaro».

¿HOMBRE O MUJER? CÓMO ES DIOS?

¿Hombre o mujer? ¿Cómo es Dios?
Los conceptos que nos forjamos de Dios muchas veces provienen de conceptos propiamente humanos


Por: Germán Sánchez Griese | Fuente: Catholic.net 



¿Por qué Dios haciéndose hombre se ha encarnado en una persona de sexo masculino? ¿Por qué a su vez este “Hijo de Dios” nos ha enseñado a dirigirnos a Dios llamándolo Padre?

Los conceptos que nos forjamos de Dios muchas veces provienen de conceptos propiamente humanos. Nuestra naturaleza es humana y por lo tanto está acostumbrada a moverse en esos parámetros, y aún más después de las corrientes iluministas, racionalistas y positivistas en donde todo lo que no entra en categorías humanas de la razón o todo lo que no se puede conocer por los sentidos carece de valor.

Dios es Dios. No es hombre ni mujer, está más allá de las categorías de los géneros. Por las limitaciones de la naturaleza humana y por las limitaciones lingüísticas de los escritores sagrados, es necesario recurrir a metáforas para explicar la naturaleza de Dios. Varias de esas metáforas se encuentran en la Biblia y es necesario tener los conocimientos adecuados para hacer una explicación certera de lo que Dios nos quiere decir a través de los escritos y de los mismos escritores sagrados. Gran parte de la problemática actual en la interpretación de la Biblia, particularmente la que realizan las sectas protestantes y otras religiones, se deben a la falta de método científico con que estas personas interpretan la Biblia: no toman en cuenta el idioma original en el que fue escrito, desconocen las circunstancias históricas, culturales y sociales en las que vivió el autor sagrado, ignoran la importancia y el papel fundamental de la tradición y de la transmisión del mensaje y así tan a la ligera pretenden dar su interpretación adecuada leyéndola sin tomar en cuenta todas y otras muchas de las circunstancias antes descritas.

Dejando a un lado este problema, nos centramos en el problema del sexo de Dios: ¿Masculino o femenino? Cuando Cristo mismo nos enseña a orar, se dirige a Dios con la palabra “Padre”. ¿Quiere esto decir que Dios es de sexo masculino? Se trata de una imagen que Cristo nos ha consignado para que pudiésemos recurrir fácilmente a Dios en la oración. No está de ninguna forma rebajando la naturaleza de Dios para hacerla accesible al hombre. Dios permanece siendo Dios con todos sus atributos que su naturaleza le otorgan. Simple y sencillamente se recurre a una imagen para que comprendamos mejor algunas de las características de Dios, concretamente en la oración: la paternidad en este caso no se refiere al aspecto sexual sino a aspectos como escucha amorosa, fuerza en quien apoyarnos, receptividad.

Así como Cristo recurre a Dios como Padre y no por eso quiere decir que Dios sea de sexo masculino, así también otros escritores sagrados hacen uso de metáforas femeninas para referirse a otras cualidades de Dios. Por ejemplo, cuando se habla de la “piedad” de Dios no se recurre al término abstracto de “piedad” sino a un término inmerso de corporeidad, de materialidad: “rachamim”, que quiere decir “el seno materno”, de Dios que simboliza propiamente la piedad. Gracias a esta palabra viene visualizada la maternidad de Dios en su significado espiritual.

A lo largo de toda la Biblia los escritores sagrados se suceden con una gran cantidad de metáforas, símbolos que expresan las cualidades de Dios. Algunas de esas cualidades vienen referidas con categorías masculinas (el Señor de los Ejércitos) y otras con categorías femeninas (aunque una madre se olvidara del hijo de sus entrañas yo nunca me olvidaré de Israel), no quedan circunscritas a la categoría de sexo porque la naturaleza de Dios está más allá de las categorías humanas con que podamos clasificarlo o conocerlo. Tan sólo vienen expresadas para que podamos aproximarnos un poco a conocer cuál es la naturaleza de Dios.

 
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