martes, 15 de diciembre de 2015

OCHO CLAVES PARA SER BUEN SACERDOTE EN EL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA


8 claves para ser buen sacerdote en el Año Santo de la Misericordia



 (ACI).- El sábado 12 de diciembre, Fiesta de la Virgen de Guadalupe, el Cardenal Juan Luis Cipriani ordenó seis nuevos sacerdotes y tres nuevos diáconos para la Arquidiócesis de Lima (Perú) y describió siete claves para ser un buen presbítero al servicio de los fieles en este Año de la Misericordia.

1.- Sacerdotes santos

“Cristo necesita sacerdotes y diáconos santos y lo serán en la medida que sean testigos auténticos. Que haya coherencia entre lo que piensan, hablan y hagan”, dijo el Primado del Perú en su homilía.

2.- Oración y humildad

Luego exhortó a los nuevos sacerdotes y diáconos a rezar siempre y ser humildes: “ese signo visible cuando estarán postrados en la ordenación es una señal de humildad que la deben recodar a lo largo de toda la vida. Conviene que cada uno de nosotros muera a sí mismo, con ayuda y gracia para que resplandezca Cristo”, señaló.

“Permanezcamos siempre unidos a Cristo en la oración con un amor sincero y solícito por los pobres y por los enfermos. Tengan una vida de pobreza concreta y tangible. Son ustedes ordenados en estos tiempos”, prosiguió.

3.- Castidad

“Le pedimos a nuestra madre: ‘Madre María cuida mi corazón y mi castidad’. Que el Señor los ayúdame a guardar el celibato por el Reino de los Cielos para el servicio de Dios y de los hombres; que podamos decir al mundo material que busca el placer que el amor más supremo, intenso y puro se da en ese celibato en el Reino de los Cielos”.



El celibato, explicó el Cardenal Cipriani, es algo “que alumbra, que entusiasma, que no es un ser soltero, es un amor esponsal, intenso, total, absoluto, apasionado y tierno. Demos una cruzada auténtica de limpieza en el corazón y en el cuerpo”.

4.- Obediencia al obispo

“Ustedes deben respeto y obediencia al obispo y a los sucesores. Esto no solamente como aspecto jurídico sino afectivo. Deben amar al Padre y al Pastor sea quien sea. Esa unidad y esa lealtad se manifiestan en la obediencia”.

“Hago hincapié porque en estos tiempos de enorme desobediencia y de enorme desorden en la familia, en las calles e instituciones, la iglesia debe ser ese faro que alumbra porque mantiene ese don que Dios le ha dado: la obediencia”, dijo luego.

“La desobediencia muchas veces se manifiesta en la crítica al obispo y hace mucho daño. Hagamos ese propósito hoy. Obediencia y amor en la unidad. No solo teologal, también afectiva. Por eso ‘Consumados en la unidad’ es el lema de mi escudo episcopal, esa oración de Jesús momentos antes de la pasión”, reflexionó.

5.- Confesores como el Cura de Ars

“Qué importante la vida de los sacerdotes en el servicio que prestan en el confesionario. Los encomiendo a San Juan María Vianney (el Cura de Ars) para que lo imiten en el heroico servicio en el confesionario. En este año, el Papa les pide a ustedes que sean dispensadores del perdón en el sacramento de la Confesión”, afirmó el Cardenal.

6.- La importancia del seminario

El Purpurado peruano recordó luego la importancia de los lugares de formación en la vida de los pastores: “el Seminario es para un obispo la pupila de sus ojos. Si la pupila no está bien, uno está ciego. Por eso la alegría del obispo es grande cuando el Señor da vocaciones a su Iglesia. No olvidemos nunca la iniciativa es de Dios. Es Él quien los ha llamado”.

7.- La semilla vocacional y la familia

Finalmente, saludó a los papás de los nuevos sacerdotes y diáconos y les agradeció por haber sembrado la semilla vocacional en sus hijos.

“Saludo a los papás y familiares. Son ustedes los que sembraron con educación y cariño esa semilla tal vez sin darse cuanta; pero Dios ha querido en sus hogares ese tesoro de escoger a sus ministros. No dejen de acompañarlos. Ustedes especialmente”, exhortó.

“El que está enamorado de Cristo atrae jóvenes y chicas a la vocación sacerdotal y religiosa, cultiva ese amor conyugal de los matrimonios que conoce. Cuando hay amor, el Señor se mueve”, continuó.

8.- Guadalupe y el Año de la Misericordia

El Cardenal recordó que los nuevos sacerdotes y diáconos han sido ordenados en la fiesta de la Virgen de Guadalupe y dentro del Año Jubilar de la Misericordia.

“Ustedes son la promoción de sacerdotes y diáconos guadalupanos. Y también son la promoción del año del Jubileo de la Misericordia. Que el Señor les conceda esa ternura de la misericordia. Dar y recibir el perdón”, señaló.

Los nuevos sacerdotes y diáconos

Los nuevos sacerdotes son Rodolfo Silva Pacherre, Julio Quirquihuaña Matamoros, Víctor Lucero López, Roger Arista Hidalgo, Omar Bellido Mayhua y Hermes Cama Linares. Los nuevos diáconos: Gustavo Zamudio, Luis Fernando Gonzales y Alfredo Luján.

Todos se han formado en el seminario de Santo Toribio de Mogrovejo y han cursado estudio en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.

El Papa Francisco inauguró el Jubileo o Año Santo de la Misericordia el 8 de diciembre de 2015 en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María al abrir, acompañado de Benedicto XVI, la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro.

Este Jubileo concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la Solemnidad de Cristo Rey.

EL SILENCIO EN LA VIDA DE ORACIÓN


El silencio en la vida de oración
Silencio y oración

El evangelio nos ofrece variadas oraciones dirigidas a Jesús. En su gran mayoría las personas son las que hablan al Señor pidiendo favores.


Por: P. Juan Carlos Ortega, L.C. | Fuente: Catholic.net 




De la oración al amor por el silencio
Siempre se ha dicho que la vida de oración marca el estado de la vida espiritual. Es obvio que así sea pues el tipo de oración que se realiza expresa la posición fundamental del alma: está centrada en sí misma o Dios ocupa el centro de su vida y su ser.
Si preguntamos qué es la oración, recibiremos respuestas como: “orar es hablar con Dios” u “orar es amar a Dios”. En realidad la vida de oración es un proceso por el que el alma, en su relación con Dios, camina desde un hablar con Él hasta un vivir en el amor de Él. Este proceso es posible gracias a la virtud del silencio.

La oración de petición

El evangelio nos ofrece variadas oraciones dirigidas a Jesús. En su gran mayoría las personas son las que hablan al Señor pidiendo favores. También en el tipo de peticiones se da ya una graduación. El leproso busca un bien para sí mismo: se acercó a Jesús pidiendo que le curase; ligeramente diverso es el buen ladrón quien suplica, también para sí, un bien sobrenatural: “acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Otros salen de sí mismos y piden por otros, como Jairo que pide la salud de su hija; o, mejor aún, la mujer cananea que pide salud espiritual para su hija poseída por el demonio.


Lucas, en una de sus parábolas, nos presenta un fariseo. Éste ya no pide favores, sino que da gracias por todos los beneficios concedidos por Dios. Es un paso más, pero no exento, como expresa el texto, de cierto orgullo, signo también de estar, todavía, muy centrado en sí mismo. En la misma parábola, aparece el publicano que pide, también pide, a Dios el perdón de sus pecados: “ten compasión de este pecador”.
En todas estas oraciones evangélicas es el hombre o la mujer quienes hablan a Dios; le suplican, cierto, porque saben que el amor divino es dadivoso. Pero sus oraciones están centradas en ellos mismos, sea porque piden un bien para ellos, sea, sobre todo, porque son ellos los que expresan su querer y voluntad, en espera que Dios se adecue a susdeseos.

La oración de petición agrada a Dios

No se duda que este tipo de oración sea necesaria. Cristo, en sus parábolas del amigo y de la viuda inoportuna, enseñó a orar de este modo: “pedid y se os dará”, pues Dios“¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?”. Las palabras perseverantes de quien ora expresan amor, amor a sí mismos y a los demás, amor a losdones de Dios y, sobre todo, confianza en el amor del Señor. Pero no deja de ser una oración cuyas peticiones y palabras están centradas en el orante. Es necesario, pues, hacer silencio de palabras en la oración.

El silencio también es petición

El evangelio ofrece otras oraciones en las que, sin mediar palabras, Cristo responde con amor. Los portadores del paralítico no hicieron petición alguna; ellos tenían bien claro que si Cristo veía a su amigo impedido, lo sanaría. Similar es el gesto de lahemorroisa; no pide nada, solo persevera, como en el caso del paralítico, hasta tocar el manto y, con el manto, el corazón de Jesús, un corazón que sabe lo que hay en el interior de cada persona. También estas actitudes, en el silencio de las palabras, son oración, escuchada por Dios. Oración que implica más amor porque, esperando un beneficio del Señor, el propio amor no impone, no indica, no sugiere a Dios qué hacer, deja que sea Él quien, en su amor, obre lo mejor para uno.
Otro hecho, similar a los anteriores, es el de la pecadora que, con sus lágrimas, baña a Jesús y lo rocía con sus perfumes. La mujer busca el perdón pero no se atreve a pedírselo. No obstante, Cristo escucha su oración silenciosa. Mayor silencio aún es la vivida por la adúltera. Con su silencio, presenta ante el Señor su gran verdad: es una pecadora. Ambas mujeres aman, quieren seguir amando. Pero ahora son conscientes que en sus expresiones de amor, en sus palabras y obras, se han buscado a sí mismas. Por lo tanto, deciden silenciar, dejando que sea el amor de Dios quien obre y transforme sus vidas.
Necesitamos cultivar este tipo de oración. Oración en la que se hace silencio de palabras, en la que nuestro amor no pide ni exige nuestro propio querer, seguros de que el amor de Dios nos otorgará lo que necesita nuestro corazón.
Espera la segunda parte la siguiente semana...

El contenido de este artículo puede ser reproducido total o parcialmente en internet siempre y cuando se cite su autor y fuente originales: http://www.la-oracion.com y no se haga con fines de lucro.

EL SENTIDO DE LA RELIGIÓN PARA CIENTÍFICOS E INGENIEROS


El sentido de la religión para científicos e ingenieros
La mecánica de Dios


El astrónomo vaticano Guy Consolmagno, analiza en un libro, la convivencia entre tecnología y religiosidad desde la perspectiva cristiana


Por: Olga Castro-Perea | Fuente: tendencias21.net 



El astrónomo Guy Consolmagno, que actualmente trabaja en el Observatorio Vaticano, ha publicado un libro en el que analiza la posibilidad de conciliar, a nivel individual, ciencia y fe. Basado en entrevistas realizadas a docenas de “tecnólogos” creyentes, Consolmagno ha conseguido establecer un conjunto de directrices que reflejan los problemas a los que se enfrentan los científicos e ingenieros que, además, se sienten religiosos. La presión cultural para este grupo de especialistas hace que rechacen sus propias creencias y, también, que no encuentren palabras para expresar sus experiencias con lo trascendente
En su libro titulado God's Mechanics: How Scientists and Engineers Make Sense of Religion (La mecánica de Dios: el sentido de la religión para científicos e ingenieros), analiza la convivencia entre tecnología y religiosidad desde la perspectiva cristiana.

Publicado por la editorial Jossey-Bass, esta obra cuenta las historias de aquéllos que, identificados con la mentalidad científica de nuestra época, al mismo tiempo son creyentes o se sienten religiosos.

Consolmagno, en cuya vida la religión juega un papel central, al igual que la tecnología y la ciencia, realiza en dicho libro algunas reflexiones filosóficas, al tiempo que lleva a cabo entrevistas con docenas de técnicos, para presentar un conjunto de directrices con las que enfrentar problemas “tipo”, con los que han de convivir todas las personas que pretenden compaginar fe y ciencia.

Variedad de experiencias

Escrito con humor, el libro expone la manera que tienen una serie de científicos e ingenieros creyentes, con conocimientos tecnológicos, de mezclar la cultura tecnológica con profundas creencias religiosas, imposibles de “probar” desde el punto de vista de la ciencia.

En la revista Boingboing.net se comenta del libro que Consolmagno, un científico jesuita, devoto de la ciencia ficción, ha conseguido desarrollar una explicación de la convivencia entre ciencia y fe desde una perspectiva extremadamente variada y detectivesca.

“La exegesis de Consolmagno acerca de la fe con una organización sistemática en la exploración de la experiencia humana de lo numinoso resulta fascinante. El autor formula un minucioso y sorprendente viaje a través de una variedad de experiencias personales de la espiritualidad y de la religión”.

El propio autor, en la revista de la Asociación de Alumnos del MIT (el Instituto Tecnológico de Massachussets, en el que se formó), señala que para los técnicos, la religión conlleva connotaciones negativas: para muchos significa una jerarquía insensible, una burocracia torpe y un conjunto de normas demasiado restrictivas.

Presión cultural

Según Consolmagno, los costes y riesgos de Cualquier Cosa Inmensa son reales y resultan familiares para cada especialista en tecnología y ciencia, como la incapacidad de controlarlo. Sin embargo, afirma, aunque muchos científicos actuales se queden fríos con los ritos y rituales de sus iglesias, eso no significa que no los necesiten. De hecho, el autor señala que estos técnicos responderían a una liturgia que diera sentido a lo que hacen en la ciencia.

Como resultado a las entrevistas que realizó para dar forma a su libro, Consolmagno ha descubierto además que los técnicos carecen de herramientas filosóficas y lingüísticas que describan sus experiencias religiosas.

De hecho, en numerosas ocasiones, señala, tuvo que descifrar lo que intentaban explicarle en dichas entrevistas acerca de religiosidad y vivencias en este ámbito. Según él, “una experiencia de Dios es muy difícil de expresar para un poeta y los ingenieros, en muy raras ocasiones, desarrollan nuevas metáforas”.

Por otro lado, los científicos aún se ven atrapados por la cultura que les dice que un individuo realmente “técnico” no puede ser religioso, por lo que se sienten presionados para no expresar ideas de este tipo. Por eso no suelen hacerlo, ni siquiera en ámbitos íntimos, con amigos o familiares.

Muchas preguntas

Según Consolmagno, él sí puede expresar sus experiencias religiosas gracias a su formación como jesuita, que le ha proporcionado el vocabulario y las categorías –así como el permiso cultural- para hablar de las cosas trascendentales que todo el mundo experimenta y que no todo el mundo puede describir, por falta de palabras adecuadas.

Consolmagno señala que ha tenido una estrecha relación con los científicos, dada su formación, durante años. Las preguntas de éstos sobre cómo consigue que “funcionen” en convivencia su religiosidad y su cultura científica podrían estar en el origen de la concepción de la presente obra.

Guy Consolmagno es un astrónomo que observa los meteoritos en el Observatorio Vaticano, institución de investigación astronómica dependiente del Papa. Se licenció en el MIT, y posteriormente se doctoró en astronomía en la Universidad de Arizona. Ha sido investigador en el Centro Harvard/Smithsonian de Astrofísica y en el MIT, y también ha servido en los Cuerpos de Paz de Estados Unidos en misiones en Kenya. Además de haber publicado más de un centenar de artículos científicos, es autor de varios libros, como Turn Left at Orion (editado por Cambridge University Press en 1989).

EL CUMPLIMIENTO DE LA VOLUNTAD DE DIOS


El cumplimiento de la Voluntad de Dios
Adviento



Mateo 21, 28-32. Adviento. Nuestro egoísmo hace que no acudamos a la invitación de Cristo de ir a trabajar a su lado.


Por: Gilberto Martínez Morales, LC | Fuente: Catholic.net 



Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 21, 28-32
Pero ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: Hijo, vete hoy a trabajar en la viña. Y él respondió: No quiero, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: Voy, Señor, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» - «El primero» - le dicen. Jesús les dijo: «yo les aseguro que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él. 

Oración Introductoria
Jesucristo, me pongo en tu presencia como el hijo que viene a trabajar en tu viña. Quiero ayudarte, aunque muchas veces te he dejado "plantado" por culpa de mi egoísmo y mi amor propio. Estoy dispuesto a demostrarte lo mucho que te quiero. Quiero cumplir tu voluntad, esa voluntad que a veces es costosa a mi naturaleza humana, pero que al ver los frutos me llena de felicidad y plenitud. ¡Cuánto me ayuda tu ejemplo de amor en el huerto de Getsemaní! Dame fuerzas para nunca negarte nada. Concédeme tenerte como el soporte y motor que me mueva a darme a mi prójimo y a cumplir la voluntad del Padre en mi vida.

Petición
Jesús, ayúdame a valorar todas las muestras de amor que me has dado, especialmente la eucaristía, y concédeme la gracia de agradecerte y demostrarte mi amor con obras.

Meditación del Papa Francisco
Cuando abrimos el corazón en la verdad de nuestros pecados, es el lugar privilegiado del encuentro con Jesucristo.
Reconocer nuestra miseria, reconocer lo que nosotros somos y lo que somos capaces de hacer o hemos hecho es precisamente la puerta que se abre a la caricia de Jesús, al perdón de Jesús, a la Palabra de Jesús «Ve en paz, tu fe te ha salvado», porque has sido valiente y has abierto tu corazón al único que puede salvarte.
Jesús dice a los hipócritas que las prostitutas y los publicanos les precederán en el Reino de los Cielos. "¡Es fuerte esto! Porque los que se sienten pecadores abren su corazón en la confesión de los pecados, al encuentro con Jesús, que ha dado la sangre por nosotros. (Cf. Papa Francisco, homilía en santa Marta, 18 de septiembre de 2014)

Reflexión 
El misterio eucarístico es el corazón de la vida cristiana. La Eucaristía es el mayor acto de amor que se haya realizado en la humanidad, ya que es el sacrificio de Cristo por nuestra salvación. Es el cumplimiento de las palabras y promesas que Jesús dijo estando en el mundo. Jesús nos habló del amor "hasta el extremo", ¡y qué amor tan apasionado me demostró al sacrificarse por mí!
Nosotros somos distintos. Muchas veces nuestro egoísmo hace que no acudamos a la invitación de Cristo de ir a trabajar a su lado. Ahora es el tiempo de decirle: “Sí, Señor, ten la seguridad de que acudiré a tu viña para ayudarte”. Necesitamos ingeniárnoslas para ver cómo podemos hacer feliz a la Persona que nos amó y ama tanto, buscando lo que más le agrada. Y lo que Cristo quiere es nuestro corazón y nuestra vida entera, para que trabajemos junto a Él en la viña de nuestro entorno social, para poder realizarnos dándonos a nosotros mismos y ayudar a los demás; dando testimonio de su amor.

Propósito
Le demostraré mi amor y gratitud a Jesucristo dando una ayuda considerable a cualquier persona necesitada.

Diálogo con Cristo
Jesús, ahora veo que Tú eres un hombre que cumples lo que prometes, y comparando todas las cosas buenas que me has dado, con lo ingrato que he sido contigo, veo que mi corazón me empuja a ir a tu viña y trabajar a tu lado. ¡Qué mejor trabajo que ayudarte Señor! Me he dado cuenta lo tonto que he sido al no querer estar contigo desde el principio. Concédeme el regalo de ser un hombre de palabra, especialmente contigo. Ayúdame a ser fiel a todas las promesas de cambio y de mejora en mi vida, y que la Eucaristía sea mi soporte cuando vea que estoy a punto de fallarte y serte infiel.


"Si fuésemos capaces de guardar los mandamientos, iríamos mejor nosotros e iría también mejor el mundo. (Juan Pablo l, Aloc. 6 de septiembre de 1978)
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