jueves, 15 de septiembre de 2016

LA IMPORTANCIA DE CONOCERSE


La importancia de conocerse
Busca un rato en la noche y escribe tus fallas de ese día


Por: Lucía Legorreta | Fuente: ACC – Agencia de Contenido Católico 



Un discípulo le pregunta a su maestro: “¿Qué es lo más fácil en este mundo?”, a lo que el maestro le responde: “Criticar al prójimo”. Y maestro: “¿Qué es lo más difícil para nosotros los seres humanos?” El maestro le responde: “Conocerse a sí mismo”.

Nuestra vida es como una maleta, contiene cualidades y defectos.

Cualidades
Hablemos primero de tus cualidades. Sé que es difícil pensar en las que tenemos, pero intenta identificarlas y escríbelas.

Para que estas cualidades realmente crezcan, hay que brindarlas a los demás. Las cosas materiales, conforme más se comparten, más se acaban. Si tienes cinco cosas y das tres, solo te quedarán dos. En cambio, si das alegría y generosidad, si enseñas a los demás lo que sabes, eso nunca se acaba; al contrario, tus cualidades empiezan a crecer y multiplicarse.

Muchas veces buscamos la felicidad en lo material, y realmente no valoramos o no nos damos cuenta de que lo que más satisfacción da es totalmente gratis.

Defectos

También dentro de nuestra maleta encontramos defectos, los cuales hay que identificar muy bien; no para quejarnos o justificarnos, sino para trabajar en ellos y tratar de restarles fuerza.

Es importante reconocer que no somos perfectos. De ahí que, para mejorar, hay que saber perdonarnos: perdonar nuestras fallas y debilidades. El día de hoy hablaremos de los ocho principales defectos típicos que compartimos hombres y mujeres.

¿Qué te parecería identificar el que predomina en ti?

1. Crítica: Eres superficial y dices lo que se te ocurre, sin reflexionar en que puedes herir a los demás. ¿Opinas por quedar bien?, ¿participas en chismes para atraer la atención, por parecer que estás enterada de todo o por seguir la corriente?, ¿sólo ves las cosas negativas en los demás y con tus comentarios los desprestigias?

2. Egoísta: Te gusta ser el centro de la atención, que todo gire en torno a ti; lo demás te tiene sin cuidado. Tu persona, tus cosas y necesidades son lo único que te importa. Buscas sólo lo que te agrada y atrae. Tratas de conseguir lo que te interesa, que todos se ajusten a tus deseos, criterios y voluntad. No te preocupan los demás, cercanos o lejanos. Jamás haces un favor o lo haces por conveniencia.

3. Soberbia/o: Te crees capaz de todo y que no necesitas de la ayuda de otros. Te sientes más inteligente y valiosa/o que los demás. Procuras siempre que te admiren. Impones tu forma de pensar, gustos e ideas. Eres incapaz de pedir un consejo, o bien, te sientes herida/o ante cualquier humillación. Jamás ofreces una disculpa.

4. Impulsiva/o: No toleras que se opongan a tus decisiones, criterio o intereses. Siempre tienes la razón. Actúas bruscamente según tus estados de ánimo, te alteras cuando te hieren. Te precipitas, no esperas, no piensas. Se te dificulta aceptar el sacrificio y cualquier molestia te hace saltar.

5. Vanidosa/o: Te crees mejor que los demás y quieres acaparar la atención. Muchas veces desprecias a otros. Te gusta que hablen de ti, que se fijen en ti. Juzgas a los demás. Dedicas una gran parte de tus pensamientos y de tu tiempo a la vanagloria.

6. Sensual: Satisfaces siempre tus propios gustos, lo que el cuerpo te pide, y te desagrada el sacrificio. Controlas poco los sentidos, especialmente la vista. Tienes mucha imaginación y curiosidad, no cuidas las películas, fiestas, revistas y lecturas que eliges. Te dejas llevar por los sentimientos. Cuidas excesivamente de ti misma, para hacerte atractiva, provocativa. Eres floja, y te falta más organización y laboriosidad.

7. Sentimental: Eres muy sensible, cualquier cosa te conmueve, te hiere o molesta. Piensas mucho las cosas. Te ilusionas muy fácilmente y de momento crees que todo lo puedes hacer, aunque cuando pasa el tiempo te parece difícil, te desanimas y lo dejas. Empiezas cosas, pero si no te gustan las abandonas; es decir, eres inconstante. Te encierras en ti misma porque sientes que nadie te entiende, te dejas llevar por tus estados de ánimo y todo lo juzgas emocionalmente.

8. Racional: Todo lo pasas por la razón. Eres muy dura en tus juicios u opiniones hacia los demás. No sabes descubrir a Dios en los acontecimientos de tu vida, ni verlo en las personas o situaciones. Dictaminas con criterio humano y según tu particular manera de pensar. Se te dificulta rezar. Eres crítica porque te fijas solamente en el aspecto negativo de los demás. Te cuesta mucho obedecer a una autoridad o a alguien de tu familia.

¿Cómo podemos mejorar?

La mayoría tenemos varios de estos defectos. Lo importante es buscar momentos para reflexionar cuál predomina. Si se te dificulta saberlo, busca un rato en la noche y escribe tus fallas de ese día.

Al poco tiempo te darás cuenta de que generalmente son las mismas, y podrás reconocer cuál es el defecto que predomina en tu vida, para trabajar en él y poco a poco disminuirlo.

Recuerda, lo más importante y difícil en tu vida es “Conocerte a ti misma/o”.

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