jueves, 27 de octubre de 2016

AMORES DEL MISIONERO

Amores del misionero
La espiritualidad es para el misionero la brújula que da sentido a sus pasos. 


Por: Carmen Caso | Fuente: Catholic.net 



Qué sucede?
Hace un par de años, en un maratón a través de una parte del Sahara, vino una tormenta de arena. Un corredor italiano se perdió. Los grupos de auxilio salieron a buscarle, pero no hubo forma de encontrarle. Él sabía que se encontraba en una situación de vida o muerte, no tenía agua suficiente, no había sombras donde protegerse del ardiente sol y además no conocía las estrellas, ni se había preocupado con anterioridad de ver hacia qué punto cardinal estaba el poblado más cercano. Sólo sabía que debía caminar de noche. Sin instrumentos ni conocimientos vagó durante dos semanas sin rumbo por el desierto.

Milagrosamente encontró un oasis y una tribu de beduinos lo encontró junto al agua. Se salvó, pero las probabilidades iban en su contra, porque no tenía brújula ni sentido de orientación.

A veces parece nuestra vida igual de desorientada, porque no tenemos una brújula, una razón para hacer las cosas. La espiritualidad es para el misionero la brújula que da sentido a sus pasos.

Los misioneros ponen el fundamento de todo su empeño y trabajo apostólicos en cinco grandes amores: el amor a Jesucristo, el amor a María, el amor a la Iglesia, el amor al Papa y a los Pastores de la Iglesia, y el amor a las almas.

Estos grandes amores, vividos con autenticidad, constituyen las líneas fundamentales de la predicación y del apostolado que deben practicar todos los participantes en las actividades de la misión.

Amor a Cristo
Los misioneros contemplan en la persona de Jesucristo al Hijo de Dios, Dios y hombre verdadero. Hacen de Él el centro e ideal de su vida, el modelo en el que tienen que transformarse y la meta de su realización humana y cristiana.

Para los misioneros el amor a Cristo consiste fundamentalmente en la amistad con Él, el cumplimiento amoroso de sus mandatos y en la vivencia fiel del Evangelio sin glosa, muy especialmente en todo lo que hace referencia a la caridad fraterna y al mandato misionero: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio “ Mc. 16, 15.

El deseo de poseer un corazón apasionado y enamorado de Cristo lleva a los misioneros a buscar el conocimiento y la intimidad con Él, principalmente en la vida de oración y en la vivencia profunda de los sacramentos, medios privilegiados de gracia.

Este amor a Cristo lleva también a los misioneros a la identificación con el pensamiento, los sentimientos y la voluntad de Cristo, y a la actuación en la vida práctica de los ideales y consignas del Evangelio con espíritu de abnegación y de lucha. Han de ser conscientes de que la santidad y la transformación en Cristo son ideales que dan sentido y plenitud a toda una vida, y han de reconocer que son dones de Dios que se adquieren con la oración y con la perseverancia en el esfuerzo.

Como medios privilegiados para esta imitación de Jesucristo, los misioneros esfuércense especialmente por imitar a Cristo pobre, casto y obediente, en su propio estado y condición de vida y hagan que el sacrificio de su propia entrega se haga fecundo y redentor de almas en la vivencia dedicada de la caridad y en el servicio a las almas, especialmente de los más necesitados.

Los misioneros tengan presente que su misión es una vocación al apostolado que injerta su vida en el movimiento que de Dios va a Cristo y de Cristo a la humanidad. Por ello, el único camino de santidad es hacer de Cristo el centro, el criterio y el modelo de su vida. Y esto les deberá llevar a imitarlo en lo más característico de Él: el deseo de glorificar al Padre y el amor a las almas.

Crecer en el amor a Dios y a Jesucristo es el primero de los mandamientos y debe constituir la médula espinal de la vida de cada misionero como cristiano y como apóstol; amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas las fuerzas.

Amor a María
El amor a María, la Madre de Dios y la Reina de los apóstoles, es también una de las notas distintivas de todo verdadero apóstol misionero.

Los misioneros amen a la Santísima Virgen con un amor tierno y filial, imitándola en sus virtudes, especialmente la caridad, la humildad, la pureza y la obediencia, encomendándole el fervor y la perseverancia en su esfuerzo de santificación e invocando su ayuda como Madre.

Los misioneros viven este amor a María no como una manifestación de sentimentalismo sino como la imitación de las virtudes de Aquella que supo decir «sí» a la voluntad de Dios y supo mantener ese «sí» a lo largo de toda su vida.

Este amor a María debe llevar a todos los misioneros a saber aceptar, acoger, buscar la voluntad de Dios con alegría en la propia vida, y debe ser un estímulo que los lleve a dedicar sus fuerzas y talentos a hacer que todos los hombres encuentren también en el cumplimiento de la voluntad de Dios el camino de la propia realización humana y cristiana.

Los misioneros manifiesten su amor y devoción a María mediante la práctica de algunos actos de piedad mariana que les ayuden a irse conformando cada día más con las virtudes de la «llena de gracia» Lc 1, 28. Acudan siempre con confianza a la Madre de la Iglesia, encomendando a Ella todos los asuntos y necesidades, y muy especialmente la propagación del mensaje evangélico.

Busquen los misioneros fomentar el amor a la Santísima Virgen como uno de los medios privilegiados y más eficaces para acercar a las almas a Jesucristo y a la comunión plena con Él.

Amor al Papa y a los Pastores
Busquen todos los misioneros amar con devoción y con respeto filial al Papa, Vicario de Cristo, sucesor de Pedro y cabeza visible de la Iglesia.

Ejerciten la virtud de la fe, sabiendo y creyendo en la práctica, que el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra, goza de la especial asistencia del Espíritu Santo. Por ello, presten total acatamiento y obediencia amorosa a todas sus disposiciones y mandatos, como venidos del mismo Jesucristo.

Manifiesten su amor a la persona del Romano Pontífice, estudiando y dando a conocer sus enseñanzas, difundiendo los documentos de la Santa Sede, y defendiendo noblemente su persona y su misión frente a aquellos que por ignorancia, o a sabiendas, desacrediten su persona o su obra.

Veneran con espíritu de fe a los Obispos que enseñan en comunión con el Romano Pontífice, como a Sucesores de los Apóstoles y testigos de la verdad Divina y Católica.

Amor a la Iglesia
Esfuércense por amar a la Iglesia con el mismo amor con que Cristo la ama y colaboren generosamente en su misión de extender el Reino de Cristo. Para ello, dediquen lo mejor de sí mismos y hagan rendir sus talentos con eficacia de modo que a través de sus apostolados Jesucristo sea conocido y amado por el mayor número posible de almas.

Amen apasionadamente a la Iglesia, continuadora de la misión de Cristo y principio de su Reino en la tierra. Esfuércense por ser miembros activos y operantes en su seno. Dense a ella con espíritu de servicio y vivan hondamente la conciencia de su misión dentro de Ella.

Amor a las almas
Si amamos a Dios, una consecuencia inevitable es que amemos lo que para Él es amable: cada hijo suyo. Jesús dio la vida por cada uno, Dios nos amó desde toda la eternidad, el Espíritu Santo busca un templo en cada hombre y yo, misionero, voy a amar por Dios, con Dios y en Dios a cada uno.

Es una responsabilidad y un privilegio insospechado, impensable el ser instrumento de Dios para que un alma encuentre el camino que la llevará a la salvación.

Ten siempre presentes a las almas que Dios te ha encomendado, reza por ellas, sacrifícate por ellas y sobre todo pide un amor enorme para amarlas hasta dar la vida por cada una de ellas.

Algo que no debes olvidar
Los cinco grandes amores del misionero son:
- amor a Jesucristo
- amor a María
- amor a la Iglesia
- amor al papa y a los pastores
- amor a las almas

1 comentario:

  1. Au pape François et aux chrétiens de se convertir a l'islam de fermer les églises aujourd'hui après ces séismes en Italie pour éviter l'extermination des églises le Vatican l'Italie les pays non musulmans par ces punitions d'ALLAH les séismes h 24 séisme plus 8 tsunami volcan déluge les foudres météorite si la fin du monde 4.11.2016 aux non musulmans de se convertir a l'islam pour éviter l'enfer les multiplies séismes en islam c'est la fin du monde ALLAH dit ( Quiconque recherche en dehors de l'islam une autre religion, celle-ci ne sera point acceptée de Lui , et dans l'autre monde, il sera du nombre des réprouvés. )Verset 85 Sourate Al-i'lmran merci.

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