miércoles, 30 de noviembre de 2016

LOS BUENOS MODALES


Los buenos modales


La cortesía es como la crema de la caridad: su manifestación más agradable. Y se manifiesta en las diversas situaciones de la convivencia humana. Es un código que responde a la regla de oro “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”. Aquí te presento unas simples sugerencias, pero su conjunto es un cúmulo de delicadas atenciones.

Trata de saber escuchar. 
Trata de cuidar la puntualidad.
Trata de agradar y ser gentil al hablar.
Trata de no discutir, sencillamente, opina.
Trata de estar siempre dispuesto a sonreír.
Trata de ser jovial, voluntarioso y dinámico. 
Trata de guardar tus propias dificultades.
Trata a los demás como quisiera que te traten a ti.
Trata siempre de pedir 'Por favor" y no olvidar el 'Gracias'.
Trata de prometer sólo cuando estás seguro de poder cumplir. 

Estas líneas de elemental cortesía te darán un aura de distinción y serás siempre bien recibido, porque la gente se siente cómoda con quien es sociable, atento y delicado en su trato. Te auguro pases una agradable jornada con tus familiares y amigos.


* Enviado por el P. Natalio 

EL SIGNIFICADO DE LA CRUZ DE SAN ANDRÉS


Significado de la Cruz de San Andrés
Cruz en forma de aspa


Lo amarraron a una cruz en forma de X y allí estuvo padeciendo durante tres días


Por: Redacción | Fuente: Wikipedia / Otros 



La llamada Cruz de San Andrés es una cruz en forma de aspa (con dos ángulos agudos y dos ángulos obtusos) muy utilizada en heráldica y en vexilología. Representa el martirio de San Andrés Apóstol, según una tradición muy antigua que cuenta que el apóstol fue crucificado en Patrás, capital de la provincia de Acaya, en Grecia. Lo amarraron a una cruz en forma de X y allí estuvo padeciendo durante tr...es días, los cuales aprovechó para predicar e instruir en la religión a todos los que se le acercaban.

Es representación de humildad y sufrimiento y en heráldica simboliza caudillo invicto en combate. Muchas banderas llevan la Cruz de San Andrés en su variante llamada "Cruz de Borgoña", en la que los troncos que forman la cruz aparecen con sus nudos en los lugares donde se cortaron las ramas. Este emblema ha sido incluido en los escudos de armas y en las banderas de España, tanto de tierra como de mar, desde 1506, época de su introducción con la Guardia Borgoñona de Felipe el Hermoso, hasta nuestros días. Muchas banderas americanas llevan en su diseño la Cruz de Borgoña recordando así su pasado español.
 


Bartolomé Esteban Murillo. El martirio de San Andrés. 1675-1682.
 

ESTUDIANDO LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS A PROFUNDIDAD

Estudiando la Comunión de los Santos a profundidad
Respuestas claras a las razones dadas por los no católicos contra este dogma católico.


Por: José Miguel Arráiz | Fuente: ApologistaCristhian.blogspot.it 



Introducción
Uno de los dogmas de fe de la Iglesia católica es la comunión de los Santos, el cual afirma que el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia está compuesto de la iglesia triunfante, la iglesia purgante y la iglesia militante. La Iglesia triunfante son todos aquellos que ya han muerto, se han salvado y completamente purificados están en comunión completa con Dios. La Iglesia purgante son todos aquellos, que aunque ya han muerto y están salvados y destinados al cielo, todavía no se encuentran completamente purificados. Y la iglesia militante somos todos aquellos miembros del cuerpo de cristo que estamos con vida sirviendo a nuestro Señor aquí en la tierra.
El Catecismo nos dice:
CIC 954: "Los tres estados de la iglesia. "Hasta que el Señor venga en su esplendor con todos sus ángeles y, destruida la muerte, tenga sometido todo, sus discípulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos se purifican; mientras otros están glorificados, contemplando claramente a Dios mismo, uno y trino, tal cual es."
La intercesión de los Santos

La Iglesia considera que aquellos que pertenecen a la Iglesia triunfante pueden interceder por nosotros ante Dios para que nos brinde su auxilio oportuno y nos ayude en nuestro camino hacia Él. Los ángeles que también están en comunión con Dios y ven constantemente su rostro también pueden interceder por nosotros. El catecismo a este respecto nos dice:
CIC 957: "Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad… no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra… Su solicitud fraterna ayuda pues, mucho a nuestra debilidad."
Es frecuente encontrar ante esta doctrina una dura oposición de los hermanos cristianos de Iglesias no católicas. Afirman que no se les debe pedir a los Santos intercesión ante Dios, algunos dan unas razones y otros dan otras. Para analizar estas razones y su validez a la luz de la Escritura he querido hacer este pequeño estudio.
Razones de los no católicos para negar la intercesión de los Santos.
Razón 1: Afirman que es pecado de idolatría pedir a alguien que no sea Cristo que interceda por nosotros, ya que Él es el único mediador entre Dios Padre y los hombres. Esta afirmación se basa en lo que dice la escritura:
"Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús,hombre también," 1 Timoteo 2,5
Empecemos por dejar sentado que idolatría consiste en poner algo en lugar de Dios, al pedir a los Santos que intercedan por nosotros ante Dios no se les está colocando a ellos como Dios, todo lo contrario. También hay que notar que tampoco les estamos dando el lugar de Cristo como único mediador, y veamos con más detalle las razones:
Ante todo debemos saber que mediador etimológicamente proviene del latín mediator, de mediare, pararse o dividir en el medio, pero veamos una definición más clara:
Mediador: "interceder o rogar por uno. Interponerse entre dos o más que riñen o contienden, procurando reconciliarlos y unirlos en amistad. Existir o estar una cosa en medio de otras".
El término mismo no produce gran dificultad, y se entiende en general de buenas a primera: "mediador" es quién está entre dos o más personas, ofreciendo su persona para hacer como de puente entre ellas, sobretodo si estas están en conflicto.
Cristo es mediador porque el ha pagado por la deuda que el ofensor (nosotros) teníamos con el ofendido (Dios). En esa forma solo Cristo puede mediar por nosotros porque El ha muerto para pagar nuestros pecados y nadie más. En ese sentido, más nadie, ni la Virgen, ni los Santos, ni los ángeles pueden mediar.
Pero interceder suplicando al ofendido (Dios) que perdone al ofensor (Nosotros), y en rogar al Todopoderoso que envíe ayudas especiales al necesitado, en esta segunda forma de mediación, la Virgen, los Santos y hasta nosotros podemos ser mediadores, porque todos somos miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
En la Biblia podemos encontrar varios ejemplos:
Cuando Dios se disgustó por los cuatro hombres que le habían inventado al Patriarca Job lo que él no había hecho, les dijo:
"Así que tomad siete novillos y siete carneros, id donde mi siervo Job, y ofreced por vosotros un holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y, en atención a él, no os castigaré por no haber hablado con verdad de mí, como mi siervo Job." Job 42,8
En este caso Job aparece como intercesor entre los hombres y Dios, pero no para pagar las deudas que le tenían al Señor sino para rogar en favor de ellos. Y el Señor atendió su petición y los perdonó.
Moisés también fue intercesor del pueblo de Dios:
"Perdona, pues, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu bondad, como has soportado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. Dijo Yahveh: «Le perdono, según tus palabras."Números 14,19
"El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes, Moisés intercedió por el pueblo."Números 21,7
"Déjame ahora que se encienda mi ira contra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un gran pueblo.Pero Moisés trató de aplacar a Yahveh su Dios, diciendo: "¿Por qué, oh Yahveh, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y mano fuerte?" Éxodo 32,10-11
Aquí otra vez, vemos que aparece Moisés como intercesor, no pagando los pecados de los otros (que eso solamente lo pudo hacer y lo hizo Jesucristo) sino rogando en favor de ellos.
Abraham intercedió por Somoda y Gomorra :
"Dijo, pues, Yahveh: «El clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo. Ea, voy a bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.. Abordóle Abraham y dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado? Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro?" Génesis 18,20-21.23-24
Único mediador pagando la deuda es Cristo. Pero intercesores rogando, si pueden ser la Santísima Virgen María, los santos y lo podemos ser nosotros rogando en favor de los demás.
Incluso también vemos como los mismos ángeles interceden con sus peticiones por nosotros:
"Tomó la palabra el ángel de Yahveh y dijo: «Oh Yahveh Sebaot, ¿hasta cuándo seguirás sin apiadarte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estás irritado desde hace setenta años? Yahveh respondió al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras de consuelo."Zacarías 1,12-13
Un ejemplo de este tipo de intercesión poderosa (no pagando la deuda) sino basada en la petición de aquellos que están unidos a Cristo lo vemos en el nuevo testamento en el pasaje de las bodas de Caná:
"Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino. Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: = «Haced lo que él os diga. = Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala. Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora. Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos." Juan 2,2-11
El pasaje anterior es clarísimo, nada menos que la hora en que Jesús comenzó sus señales y manifestó su gloria fue adelantada en virtud de la petición de su madre: («¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.). Aquí la enseñanza es clara, la petición de aquellos que están unidos al Señor es poderosa. La petición de María fue tan poderosa que el Señor adelantó su hora por amor a ella. Ahora habría que preguntarse, ¿Si el Señor escuchaba hasta ese punto las peticiones de su madre, no lo hará ahora que están juntos por toda la eternidad?
Otros ejemplos de intercesión que no es contrario a la única mediación de Cristo los vemos cuando el Apóstol Pablo en numerosas ocasiones suplica que oren e intercedan por El y por los demás miembros de la iglesia (a quienes llama santos):
"Hermanos, orad también por nosotros." 1 Tesalonicenses 5,25
"Tomad, también, = el yelmo de la salvación = y la la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos," Efesios 6,18
"Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder." Santiago 5,16
Si los apóstoles pensaran que no se puede interceder por lo demás con la oración, entonces ellos no pidieran orar por ellos y su intercesión no es conflicto con la oración de Cristo porque es en su nombre. Por eso cuando oramos en la misa y elevamos nuestras peticiones al Señor decimos POR CRISTO CON ÈL Y EN ÈL. Todos somos intercesores porque estamos EN CRISTO, y somos parte de su cuerpo místico que es la Iglesia.
Esto es tan claro que si analizamos en su contexto el pasaje de la carta de Timoteo donde se nos habla de la mediación de Cristo entenderemos bien que una cosa no entra en conflicto con la otra:
"Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno," 1 Timoteo 2,1-6
Del análisis completo del pasaje anterior podemos entender muchas cosas que no se entenderían con el análisis aislado del versículo. Entre estas tenemos:
Primero que aunque todos podemos orar directamente a Dios, para Dios también es agradable que oremos e intercedamos mutuamente por los demás, ya que en esta forma colaboramos en la obra de salvación de Dios, que quiere que todos nos salvemos, no como individuos, si no como iglesia y comunidad ayudándonos mutuamente (ver versículos 1-3)
Segundo que Cristo es único mediador entre Dios porque se entregó a si mismo como rescate por todos (Ver versículos 5-6), pero que esto en ningún momento afirma que no podemos interceder con nuestras oraciones unos por otros.
Razón 2: Algunos hermanos afirman que os que han muerto no tienen conciencia de nada, por lo que es inútil pedirles que intercedan por nosotros. Este argumento generalmente es utilizado por testigos de Jehová y algunas denominaciones evangélicas (una minoría).
Los que utilizan este argumento se basan en la interpretación literal del siguiente pasaje:
"Pues mientras uno sigue unido a todos los vivientes hay algo seguro, pues vale más perro vivo que león muerto. Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, y no hay ya paga para ellos, pues se perdió su memoria. Tanto su amor, como su odio, como sus celos, ha tiempo que pereció, y no tomarán parte nunca jamás en todo lo que pasa bajo el sol." Eclesiastés 9,4-6
El pasaje anterior se refiere a sus cuerpos pero no a su espíritu que retorna a Dios. En el mismo libro más adelante lo aclara:
"Acuérdate de tu Creador en tus días mozos, mientras no vengan los días malos, y se echen encima años en que dirás: «No me agradan;…vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es quien lo dio." Eclesiastés 12.1.7
Para estudiar la Biblia hay que estudiarla en su contexto y el mensaje del libro del Eclesiastés es que todo es vanidad sino es amar y servir a Dios. Debemos tener en cuenta también que para este punto la revelación no estaba completamente dada, no se tenía certeza de la vida después de la muerte, no se sabía nada de la resurrección que fue mencionada por el profeta Daniel por primera vez en el capítulo 12. En ese sentido no es raro encontrar en el libro del Eclesiastés pasajes como:
"¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra?" Eclesiastés 3,21
No es que no se sepa si nuestro Espíritu va hacia el cielo en comparación con el de los animales, sino que para ese entonces no estaba revelado.
"Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad." Eclesiastés 3,19
No es que el hombre y la bestia tengan la misma suerte y que en nada aventaje al hombre a la bestia, sino que para este punto no estaba revelado. Cristo mismo reveló posteriormente que nosotros valemos más que los animales:
"Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?" Mateo 6,26
Este argumento de que los muertos no tienen conciencia de nada solo cobraría fuerza ante alguien que no se ha leído el libro del eclesiatés completo y sin analizarlo a la luz del nuevo testamento donde se nos revela que aquellos que han muerto en Cristo abandonan su cuerpo para estar con Él en espera de ser revestidos de su cuerpo resucitado.
Pablo siempre tuvo la certeza de que al morir estaría con Cristo, lo cual para él era mucho mejor:
"Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor;" Filipenses 1,23
"Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos. Y así gemimos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celeste, si es que nos encontramos vestidos, y no desnudos. ¡Sí!, los que estamos en esta tienda gemimos abrumados. No es que queramos ser devestidos, sino más bien sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Y el que nos ha destinado a eso es Dios, el cual nos ha dado en arras el Espíritu. Así pues, siempre llenos de buen ánimo, sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, vivimos lejos del Señor, pues caminamos en la fe y no en la visión... Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor. Por eso, bien en nuestro cuerpo, bien fuera de él, nos afanamos por agradarle." 2 Corintios 5,1-9
La gran revelación de Cristo es que el ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia y que Dios nos en un Dios de vivos sino un Dios de muertos:
"Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: = Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? = No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error." Marcos 12,26-27
El pasaje anterior nos enseña que si Dios es Dios de Abraham, Isaac y Jacob es porque ellos están vivos ya que Dios no puede ser Dios de alguien que no existe o no tiene conciencia y por eso no es raro ver que Jesús habló con Elías y Moisés:
"Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús." Marcos 9,1-4
Según lo anteriormente visto la creencia de que los muertos no tienen conciencia de nada es equivocada y contradice lo que la Escritura enseña.
Razón 3: Una razón más frecuentemente escuchada es que no hay prueba ni garantía de que los Santos y ángeles intercedan por nosotros ante Dios, por lo cual es inútil pedirles. Esta razón es completamente inadecuada por varias razones:
Primero porque la Biblia enseña que aquellos que han muerto en santidad están en su presencia clamando:
"Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra? Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos." Apocalipsis 6,9-11
Si ellos claman y piden al Señor ¿Es lógico pensar que no pueden pedir por nosotros? ¿En que cabeza cabe que si pueden pedir no pueden elegir sobre lo que van a pedir sino que tienen que pedir solo por ellos? ¿Qué clase de bien es ese donde vivimos en comunión con Cristo Señor Omnipotente y este no puede escuchar nuestras plegarias porque "ya estamos en el cielo"?
Debemos ser sinceros con la Biblia. La Biblia en ninguna parte dice que los santos no pueden orar por nosotros y no es posible prohibir algo que la Biblia no prohíbe.
Por otro lado la Biblia es clara en que si pueden pedir todo lo que deseen:
"Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos."Apocalipsis 5,8
Las copas de perfume ante Dios son las oraciones de los santos ¿Están excluidos aquellos que están en su presencia clamando?
"Otro Angel vino y se puso junto al altar con un badil de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono. Y por mano del Angel subió delante de Dios la humareda de los perfumes con las oraciones de los santos." Apocalipsis 8,3-4
Cuando se refiere a las oraciones de "todos los santos" los incluye a TODOS, sin excepciones, porque Dios es un Dios de vivos y no de muertos.
"Pues los ojos del Señor miran a los justos y sus oídos escuchan su oración, pero el rostro del Señor contra los que obran el mal." 1 Pedro 3,12
En el pasaje anterior podría uno preguntarse ¿Es que acaso los ojos del Señor dejan de escuchar la oración de los justos precisamente cuando están en más intima comunión con Él? ¿Es que acaso dejan de ser justos y su oración ya no tiene poder?
"Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder" Santiago 5,16
Si Jesucristo escuchó y respondió a la oración del buen ladrón por un momento de fe cuando estaba en la cruz (Lucas 23,42) no escuchará a su madre (Lucas 2,16) que hizo en perfección la voluntad de Dios y dijo: "he aquí la esclava del Señor. Hágase en mi según tu Palabra" (Lucas 1,38). Si por un minuto de fe escuchó y respondió al malhechor, ¿Qué no hará Jesús por sus amigos los santos que tuvieron una vida de fe y obediencia?
Razón 4: Afirman que es inútil pedirles porque como solo Dios es Omnipresente no pueden escucharnos ni vernos.
Es cierto que solo Dios es Omnipresente (puede estar en todos lados) pero es cierto también que aquellos que estan unidos a Cristo, "cara a cara" con Dios como dice Pablo, por medio de Él podemos enterarnos de todo lo que acontece. Realmente no sabemos como funciona el tiempo en el más allá, ya que los que han muerto y están con Dios están con el en la eternidad, la cual no podemos medir ni entender.
Lo que si nos enseña la Biblia es que ellos si nos pueden ver. Si analizamos el capítulo 11 y 12 de Hebreos se nos recuerdan a todos los Santos de la antigüedad: Abel, Henoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Rajab, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas.
"Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio más excelente que Caín, por ella fue declarado justo, …Por la fe,Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y = no se le halló, porque le trasladó Dios. = Porque antes de contar su traslado, la Escritura da en su favor testimonio = de haber agradado a Dios. = … Por la fe,Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, … Por la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y = salió = para el lugar que había de recibir en herencia, … lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas… Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía…Por la fe, bendijo Isaac a Jacob y Esaú en orden al futuro… Por la fe, Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de José, y = se inclinó apoyado en la cabeza de su bastón. = … Por la fe, Moisés, recién nacido, = fue durante tres meses ocultado por sus padres, = pues = vieron = que el niño era = hermoso = y no temieron el edicto del rey… Por la fe, la rameraRajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores… Y ¿a qué continuar? Pues me faltaría el tiempo si hubiera de hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David,Samuel y los profetas." Hebreos 11,4-5.7-9.11.20-21.23.31-32
Y luego se les describe como una nube de testigos:
"Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone," Hebreos 12,1
Que la nube de testigos se refiere a los santos antes mencionados es algo imposible de negar, y ahora cabría preguntarse, Si la Biblia dice claramente que son testigos nuestros ¿Hemos de dudar de lo que dice? ¿Será el argumento presentado de que los santos no pueden vernos válido y consistente con la escritura que les llama "nube de testigos?".
Razón 5: El último argumento que suelen utilizar nuestros hermanos cuando los anteriores ya ha sido refutados es que no se debe pedir a los Santos porque Cristo ha dicho que le pidamos directamente a Él y eso es suficiente. Aquí mencionan pasajes como estos:
"Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré." Juan 14,13-14
"Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo." 1 Juan 2,1
Es claro que principalmente debemos pedir a Dios, pero también es cierto que precisamente por las razones anteriores es que los Santos pueden pedir por nosotros, porque ellos piden en nombre de Cristo, es Cristo que vive en ellos que hace posible su intercesión:
"y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí." Gálatas 2,20
Si somos sinceros con las palabras de Jesús debemos aceptar que Cristo dice que le pidamos a Él pero no dice que SOLO le pidamos a él, realmente estas son dos cosas muy distintas y la segunda NO ESTA EN LA BIBLIA.
Afirmar que yo no necesito la intercesión de los Santos porque puedo orar a Cristo directamente es como afirmar que no necesito que oren por mí. Es claro que esta no es la actitud que tuvieron los primeros cristianos que perseveraban juntos intercediendo unos por otros y pidiendo que sus hermanos no desmayaran en orar por ellos. Pablo fue un ejemplo claro de esto ya que jamás dijo a nadie que no oraran por él porque podía pedir a Cristo directamente, por el contrario, él mismo pidió las oraciones de sus hermanos incansablemente.
Conclusión
Podemos estar seguros que los Santos y los ángeles pueden interceder por nosotros ante Dios y es agradable a Dios que les pidamos que lo hagan. Dios quiere que oremos unos por otros, y los Santos y Ángeles que están muy cerca de Dios pueden ayudarnos en gran manera con sus oraciones ante Dios. Debemos estar claros sin embargo que la fe de todo cristiano debe ser CRISTOCENTRICA, las oraciones a los Santos deben tener un lugar completamente secundario, pero no podemos negar que son escuchadas y que no pueden hacer nada por nosotros, esto es equivocado desde todo punto de vista, recordemos que la oración ferviente del justo tiene mucho poder.

COACHING ESPIRITUAL?

¿Coaching espiritual?
Es frecuente que la gente se acerque a los sacerdotes para pedir un consejo o una orientación. Porque en nosotros ven la posibilidad de obtener luz, sobre una situación difícil, o sobre una decisión trascendente. 


Por: Adolfo Güémez | Fuente: Analisis y Actualidad 



«Para ir hacia el Señor necesitamos siempre una guía, un diálogo. No podemos hacerlo solamente con nuestras reflexiones», asegura el Papa emérito Benedicto XVI.
 
Es frecuente que la gente se acerque a los sacerdotes para pedir un consejo o una orientación. Porque en nosotros ven la posibilidad de obtener luz, sobre una situación difícil, o sobre una decisión trascendente.
 
A uno como sacerdote le llena de satisfacción poder ayudar a estas personas, darles paz, sosiego y una esperanza.
 
Pero una cosa es pedir consejo, y otra es tener un director espiritual. Lo primero es algo ocasional; lo segundo es algo habitual. Lo primero puede ser con quien se tenga a la mano en ese momento; lo segundo, con alguien con quien se mantiene un diálogo constante.
 
Hoy día se habla mucho del “coaching” como un método de asesoría para acompañar y entrenar a una persona o a un grupo en una habilidad concreta.
 
En este sentido, la dirección espiritual no es un simple coaching espiritual. Tampoco es exclusivamente una ayuda para tomar decisiones. No es la alternativa “barata” a los sicólogos. Es mucho más que eso.
 
Porque en la dirección espiritual no se trata nada más de aprender algo o de salir de un problema. Ahí se tocan todas las facetas de la vida cristiana: la oración, la vocación, el apostolado, las caídas, las virtudes… Se forma a la parte humana de la persona, para que sea capaz de responder a las gracias de Dios: la voluntad, la conciencia, la afectividad.
 
Un buen director espiritual es quien te ayuda a discernir la voluntad de Dios en tu vida, te anima y ofrece medios para cumplirla. Pero jamás será un sustituto a la voz de Dios, porque, a fin de cuentas, la única persona que puede descubrir Su voluntad para tu vida eres tú mismo. El director espiritual es una ayuda para que cada oveja se deje cuidar, acompañar y dirigir por el único Buen Pastor.
 
Es decir, que la dirección espiritual es una conversación entre tres personas: tú, el director y Dios.
 
Ya podemos ver que la parte importante en esto no se la lleva el director, ni siquiera el dirigido. El verdadero protagonista ha de ser siempre Dios, a través del Espíritu Santo.
 
Antes de proseguir quiero aclarar que no sólo los sacerdotes somos directores espirituales. Las personas consagradas, religiosas y religiosos, así como algunos laicos especialmente capacitados, pueden y deben desempeñar este hermoso servicio.
 
Esta práctica ha formado parte de la vida de la Iglesia desde siempre. De tal manera que los grandes santos siempre tuvieron a un buen director espiritual detrás de ellos: san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, santa Faustina Kowalska, san Juan Pablo II…
 
¿Me hace de verdad falta una dirección espiritual?
Cada uno debe preguntarse y lo debe de decidir. Lo cierto es que la realidad de hoy es muy compleja, y a cada paso surgen preguntas y situaciones delicadas que requieren de luz, sea en el trabajo, la familia, la historia personal. ¿Qué es lo que Dios quiere de mí en este preciso momento de mi vida?
 
Además, si en verdad quieres progresar en la vida cristiana, lo más normal es tengas un director espiritual. Sé que no abundan, y que los que nos dedicamos a eso estamos más que saturados. Pero, como dice Jesús, pidan y se les dará, busquen y encontrarán. Busca en tu parroquia, en algún Movimiento, en los conventos. Si sientes la necesidad, seguramente Dios ya tiene a alguien preparado para ti.
 
Termino con esta cita, en la cual el confesor se puede entender también como el director espiritual: «El alma responde con más fidelidad a la gracia de Dios si tiene un confesor experimentado a quien confía todo.» (Santa Faustina Kowalska).

domingo, 27 de noviembre de 2016

TIEMPO DE ADVIENTO - ORACIÓN


Tiempo de Adviento



Tiempo de Adviento,
Tiempo de espera.
Dios que se acerca,
Dios que ya llega.
Esperanza del pueblo,
la vida nueva.
El Reino nace,
don y tarea. 
Te cantamos Padre bueno
a la esperanza.
Con María, ayúdanos Señor,
a vivir generosos en la entrega,
a ofrecer nuestra vida como ella,
a escuchar tu Palabra en todo tiempo,
a practicar sin descanso el Evangelio,
ayúdanos a vivir solidarios con los que sufren,
con quienes hoy como ayer
en Belén no tienen lugar.Te cantamos Padre Bueno
a la esperanza.
Con los pastores de Belén,
ayúdanos señor
a vivir la Vigilia de tu Reino,
a correr presurosos a tu encuentro,
a descubrir tu Rostro en medio del pueblo,
a no quedarnos "dormidos" en la construcción del mundo nuevo.Te cantamos Padre Bueno
a la esperanza.
Con los ángeles de Belén,
ayúdanos Señor,
a cantar al mundo entero tu Presencia,
¡ Dios-está-con-nosotros !
Construyamos la paz entre los hombres,
Edifiquemos la Justicia entre los pueblos.Te cantamos Padre Bueno
a la esperanza.
Con Jesús niño-Dios,
ayudanos Señor,
a abrigar la esperanza que nace en cada Adviento,
a escuchar los clamores de tu pueblo,
a regar con nuestras vidas
la semilla de tu Reino,
a ser Mensajeros de tu Amor,
a construir comunidades de servicio y oración.Navidad, fiesta del hombre.
Navidad, fiesta de Dios.
Queremos ser tus Testigos,
danos la fuerza Señor.



Marcelo A. Murúa
De el libro "Ver la vida con la mirada del Evangelio", 2da. edición, Ed. San Pablo.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO: VELEN Y ESTÉN PREPARADOS


¡Velen y estén preparados!
Reflexión para el 1er domingo de Adviento

Todo nos invita a estar alerta, con los sentidos despiertos y el corazón anhelante. “¡Casa de Jacob, en marcha! 


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo Coadjutor de la Diocesis de San Cristobal de la Casas | Fuente: Diocesis de San Cristóbal de Las Casas 




Isaías 2, 1-5: “De las espadas forjarán arados y de las lanzas podaderas”
Salmo 121: “Vayamos con alegría al encuentro del Señor”
Romanos 13, 11-14: “Ya está cerca nuestra salvación”
San Mateo 24, 37-44: “Velen y estén preparados”


Postrada en la cama de un hospital durante muchos días, se debate entre la vida y la muerte. Son de esos accidentes que con un mínimo de atención se pueden evitar. Pero nos absorbe la somnolencia y la apatía; nos decimos internamente: “a mí no me va a pasar”, “sólo es un momento y no me distraigo”… pero ¡nos pasa! Sus ojos fijos en la pantalla del teléfono, sus oídos sumergidos en la conversación, su mente volando a miles de kilómetros queriendo encontrarse con el amigo virtual, y sus pies acelerados por la prisa para llegar a tiempo a su trabajo, todo se juntó para que sucediera lo más terrible.  Cuando la joven se dio cuenta ya tenía encima el tráiler embistiéndola y haciéndola trizas. Ni una oportunidad para escaparse. Ella juraría que su distracción fue sólo un segundo, pero un segundo ahora se convierte en eternidad de angustia y de zozobra. Los sentidos embotados no nos permiten estar alerta.

Todo nos invita a estar alerta, con los sentidos despiertos y el corazón anhelante. “¡Casa de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor”, grita esperanzado el profeta Isaías en la primera lectura de este domingo. “Despierten del sueño”, exige San Pablo en su carta a los Romanos. “Velen y estén preparados”, es la amonestación de Jesús a sus discípulos en el Evangelio. “Vayamos con alegría a la casa del Señor”, repetimos en el salmo. Todo es urgencia para ponerse en movimiento, todo es esperanza e ilusión que contagian. Eso es el adviento. ¡Para que luego vengan a decirnos que el cristianismo es tener aplacadas las conciencias! El tiempo de adviento, que señala el principio del año litúrgico, se abre con la exigencia fuerte de despertar y con una orden de partida que no admite excusas.

No nos engañemos: no estamos esperando esa navidad que se reduce a lucecitas y músicas celestiales; ni estamos esperando a que “el último día”, cual ladrón, nos caiga encima, agarrándonos desprevenidos y entre más tarde mejor. No, eso no es el adviento. Ciertamente es tiempo de “espera”, pero esperar no significa sentarse a que venga fatalmente nuestro destino;  sino un activo  “tender hacia”, moverse, procurar, hacer que llegue. Lo que implica la capacidad y el deseo de despertarse y la decisión de ponerse en camino.

Hay quienes juran que no están dormidos solamente porque tienen una actividad febril y andan de un lado para otro. Pero caminan con los ojos vendados y en somnolencia. El ejemplo que pone Jesús es de lo más claro: comían y bebían, se casaban… pero no estaban despiertos ni atentos a la Venida del Señor. Hoy también la Navidad puede ser un tiempo de inconsciencia y adormilamiento, por más que andemos de pachanga en pachanga y de fiesta en fiesta. Se convierte así en un activismo que nos lleva a enajenarnos y no nos permite pensar. Jesús nos invita a ser reflexivos, a examinar concienzudamente la situación actual y  a mirar si nuestra vida está preparando la venida del Señor.

Terrible se nos presenta la situación actual, y quizás tendremos la tentación del desaliento frente a los graves problemas que nos urge afrontar. Iluminador aparece el profeta Isaías proponiendo que de espadas forjemos arados, y de las lanzas podaderas. Muy sabio su consejo y muy práctico a la hora de enfrentarnos a la vida. Hay quien de una dificultad sabe sacar un beneficio, de un accidente una enseñanza y de una deficiencia una ventaja. Hay quien reniega de todo: del frío, del calor, de la lluvia o de la sequía, sin darse cuenta que cada estación, cada lugar y cada circunstancia encierra un cúmulo de posibilidades. Hay quien reniega de su carácter sin darse cuenta que  tiene un tesoro, que su energía puede impulsarlo a construir y no a destruir. Las dificultades y los problemas son ocasión de crecer, madurar y sacar nuevas soluciones. Los más grandes inventos han nacido de grandes carencias, y muchos de los más grandes hombres y mujeres se han forjado gracias a las dificultades que encontraron en el camino.

Isaías nos da el tono fundamental del Adviento con un lenguaje lleno de símbolos. El futuro, lugar de lo incierto, desconocido y que nos produce temor, es presentado como una visión gloriosa de la ciudad sobre el monte donde reina Dios, y a donde acuden todos los pueblos gozando de una paz idílica. El futuro pierde su angustia y, desde Dios, se convierte en esperanza. Esta es la llamada fundamental del Adviento: llega Dios y el hombre liberado del miedo, tiene derecho a esperar.

Hoy Cristo nos urge a tomar el momento presente como un tiempo de gracia. No dejarlo pasar, sin prestarle toda la atención. Adviento es este tiempo de gracia donde podemos “soñar” con un mundo diferente, porque cuando Dios se acerca al hombre (o quizás deberíamos decir cuando el hombre deja que Dios se le acerque) todos los sueños son posibles. Quizás nos parezcan duras y amenazantes las palabras de Jesús, pero no se pueden leer fuera de todo el contexto de salvación y liberación que Él nos viene a traer. Dios respeta nuestra libertad y puede entregarnos su Reino solamente si nosotros lo acogemos abriéndole libremente la vida. Junto al respeto a nuestra libertad aparece un amor preocupado, un amor que vela cuando nosotros tendemos a descuidarnos: el aviso apremiante y la apariencia de amenaza son reclamos de amor. Son la metáfora del terrible daño que podemos ocasionarnos si, en el descuido, la inconsciencia o la maldad, cerramos la puerta al Dios que viene a salvarnos. Lo heriríamos a Él, precisamente porque nos heriríamos a nosotros, porque nos perderíamos nosotros y perderíamos la fraternidad.

Estar preparados, abrir los ojos, aguzar el oído, disponer el corazón para caminar hacia la luz del Señor.  En este inicio del Adviento las exhortaciones de San Pablo se convierten en preguntas acuciantes que exigen nuestra respuesta: ¿Qué o quiénes hacen que estemos dormidos? ¿Qué obras de tinieblas nos impiden ver la luz? ¿Cómo debe ser el comportamiento de quien camina hacia la luz?

Señor Jesús, hoy que escuchamos tu llamado amoroso a despertar, concédenos que con tu Venida resplandezca la luz de tu Reino, en medio de nuestra oscuridad de injusticias y maldades. Amén.

LA VENIDA DE CRISTO


La venida de Cristo
Meditación. Un reino de justicia, de paz y de amor


Por: P. Fintan Kelly | Fuente: Catholic.net 




Entonces verán venir al Hijo del hombre...
Lc 21,25-28.34-36

Fruto:

Hay muchas venidas de Cristo: la histórica, la litúrgica y su venida al fin de los tiempos.

1. La primera venida de Cristo, la histórica, fue cuando nació en Belén. Nosotros no estábamos presentes en esa venida, pues pasó hace 2,000 años.

Probablemente a muchos de nosotros se nos ha venido a la mente este pensamiento: ¡Qué pena que no vivíamos en aquel tiempo! ¡Nos hubiera gustado haber nacido en el tiempo de Jesús y haber sido contemporáneos suyos!

Podemos estar presentes de alguna manera en esa venida histórica de Cristo por medio de la meditación del Evangelio. Usando nuestra imaginación es posible reconstruir las escenas, buscando el significado más profundo de estos eventos. ¿Por qué Dios se hizo hombre? ¿Para quién se hizo hombre? ¿Por qué escogió venir al mundo de esa manera, entre la pobreza de una cueva y la pureza de una Virgen, etc.?

2. La venida litúrgica está presente a través de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía. Cada vez que comulgamos recibimos el mismo Cristo que nació en Belén, que fue envuelto en paños por la Virgen María, que fue visitado por los magos, que fue perseguido por el cruel rey Herodes.

La Misa puede ser otro Belén para nosotros, en el cual nos acercamos al Divino Niño y lo adoramos. Cada visita eucarística puede ser un encuentro con Dios hecho hombre que nos espera en el sagrario.

3. La última venida de Cristo será al final de los tiempos. No sabemos cuando será. Un día los discípulos le preguntaron a Jesús sobre el tiempo de su última venida, pero Él respondió de una manera discreta que nadie lo sabía, sólo su Padre en el cielo.

La Iglesia debe ir preparando a la humanidad para esta venida de Cristo. No debemos dejarnos engañar por las trampas de las sectas que predicen la última venida de Cristo. La manera de hacerlo es implantar el Reino de Dios en la tierra, que es un reino de justicia, de paz y de amor.

Propósito:

Tomar conciencia de la necesidad de prepararse para la venida de Cristo esta Navidad por medio de la meditación de la liturgia cada domingo.

ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERANZA Y PREPARACIÓN


Adviento, tiempo de esperanza y preparación para la felicidad que no termina



 El Obispo de Córdoba en España, Mons. Demetrio Fernández, dedicó su carta semanal a reflexionar sobre el Adviento que comienza este domingo 27 de noviembre y explicó que en este día comienza este tiempo de preparación para la “felicidad que no termina”.

En la carta titulada “Estad en vela, estad preparados”, el Prelado afirmó que “el Adviento es el tiempo de la espera del Señor, que viene. El cristiano no afronta la muerte como si fuera un muro impenetrable. No. El cristiano sabe que después de la vida presente nos esperan los brazos amorosos de Dios, nos espera la vida eterna en la felicidad de Dios con María y con todos los santos”.

“El cristiano se alegra y sufre como todos los mortales, pero mantiene siempre la certeza de una vida que no acaba, de una felicidad que no termina, y eso le llena de esperanza, incluso en los momentos más duros de su vida”.

El tiempo de Adviento, resaltó Mons. Fernández, “tiene este sentido de prepararnos al encuentro del Señor cuando venga a buscarnos. Que cuando llegue nos encuentre preparados y dispuestos”.


El Obispo de Córdoba también escribió que “la vida cristiana no es una repetición monótona de lo mismo, el Año litúrgico tampoco. El Año litúrgico es la celebración de los misterios de la vida de Cristo que por medio de la liturgia se nos hace contemporáneo, cercano. No es por tanto una repetición monótona, es una celebración en espiral ascendente y creciente”.

“Volvemos a celebrar el nacimiento, la vida pública, la pasión, la muerte y la resurrección del Señor que culmina en el envío del Espíritu Santo. No es lo mismo del año pasado, es siempre algo nuevo, como lo es el encuentro con una persona, aunque uno conviva con ella todos los días”.

En el Adviento, dijo el Prelado, también uno se prepara para “la venida de Jesús en la Navidad. Qué bonita es la Navidad y tanto o más su preparación. Como una madre espera con paz serena el nacimiento de su hijo, así la Iglesia entera se pone en estado de buena esperanza”.

“La esperanza es el color del Adviento. Viene Jesús a salvarnos, es el Salvador. Y su venida nos trae alegría y paz. Nos trae solidaridad con los hermanos, especialmente con los que sufren. En Navidad, Jesús es el centro y sin él no tendríamos Navidad”.

Para celebrar esta fiesta, enfatizó, es necesario preparar el corazón para el Niño Jesús que viene: “que se sienta a gusto cuando venga. Para ello, limpia tu casa, ordena tu vida, déjale entrar. Te trae alegrías que nunca olvidarás”.


Tras recordar que en el Adviento también se celebra a María, la Madre de Dios, el Obispo subraya finalmente que este tiempo está “lleno de esperanzas y cumplimiento de promesas. Nos ponemos en camino con las lámparas encendidas, con la fe ardiente y la caridad solícita”.

CALENDARIOS DE ADVIENTO 2016





sábado, 26 de noviembre de 2016

VIVE EL ADVIENTO CON JESÚS


Vive el Adviento con Jesús


Se acaba el año… Esta es una de las frases que escuchamos constantemente a lo largo de estos días. Y nos toca correr al ritmo que lo hace mucha gente en la calle. Diciembre es un mes de fiestas. El día 8, les rendimos honor a la Inmaculada Concepción. El día 25, celebramos el nacimiento del Niño Jesús, y el día 31, le damos un adiós definitivo a este año y celebramos por el que ha de venir. Pero este tiempo es un momento oportuno para reflexionar sobre lo que hemos hecho y lo que no, sobre el sentido de nuestro ser y quehacer. Puede ser oportuno hacerlo desde lo que empezamos a celebrar este domingo 2 de diciembre, cuando iniciamos el Adviento…

Llegó el tiempo de la espera y la esperanza. El tiempo de preparar caminos… ¿En qué consiste esa esperanza, que unos años nos encuentra felices, y otros con ánimo bajo? ¿De qué está hecha esa confianza en que Dios sigue viniendo? ¿Cómo se enciende esa luz que rompe tinieblas, noches, sombras y que ilumina los rincones más oscuros? Y es tan humano el esperar y ponerse en camino, el desear y luchar por algo, el creer cuando todo parece invitar al descreimiento… ¿Qué ingredientes tiene esa esperanza poderosa que provoca escalofríos a los infames y hace sonreír a los heridos?

Esperamos porque sabemos de quién nos hemos fiado. Porque preparamos los caminos para una venida que ya comenzó hace mucho. Porque en la vida es fundamental mantener una memoria agradecida por todo lo recibido. Aprender de una historia muchas veces trenzada en golpe y dicha... En los momentos de dicha recordamos que todo es don. Y en las noches oscuras, en los momentos en que parece que algo falta, en las épocas de dolor o sufrimiento, recordamos las bendiciones que en otros momentos han llenado nuestras vidas de pasión. Y la entrega de un Dios cuya salvación ya comenzó de manera inexorable. La sorpresa del Dios del pesebre y la historia de una salvación extraña. Recordamos con gratitud, y nos vivimos como partes de una historia.

Esperamos porque sabemos lo que puede llegar. A veces lo intuimos. Otras lo soñamos. En ocasiones sencillamente queremos que las cosas sean diferentes. Imaginamos futuros mejores, para nosotros, pero sobre todo para aquellos cuyos presentes son sombríos; hasta ahí, nada distinto de los "buenos deseos" con los que se reciben estas fechas en las teles y los mercados, en las promociones navideñas y las declaraciones institucionales. Pero entonces se enciende una luz en nuestra entraña, se escucha una voz que, muy hondo, muy dentro, muy suave, susurra: "¿Por qué no? Y el deseo se convierte en urgencia, en anhelo, y quema y aquieta a un tiempo. El deseo es también llamada, y algo me dice: "lucha por lo que deseas", y eso es Adviento…

Adviento, Navidad, fin de año. Seguirá siendo un momento oportuno para reflexionar si de verdad hemos vivido todo profundamente y si ello nos ha llevado a Dios. Porque todo en la vida, vivido hondamente, nos puede llevar a Dios.

Padre José Domingo Cuesta S.J.

LA CORONA DE ADVIENTO, QUÉ ES?


La Corona de Adviento


La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. La palabra ADVIENTO es de origen latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.

Una costumbre significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo es La corona o guirnalda de Adviento, es el primer anuncio de Navidad.

Origen:
La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. Él vino para hacer todas las cosas nuevas.

Nueva realidad:
Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.». Jn 8,12.
La luz que prendemos en la oscuridad del invierno nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte" Mateo 5,14.

En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela mas hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aun se puede hacer la corona ya que lo mas importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.

La corona de adviento encierra varios simbolismos:

• La forma circular:
El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

• Las ramas verdes:
Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

• Las cuatro velas:
Nos hacen pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.

• Las manzanas rojas que adornan la corona:
Representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

• El listón rojo:
Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

Bendición de la Corona de Adviento

En algunas parroquias o colegios se hace la bendición de las Coronas de Adviento. Si no se puede asistir a estas celebraciones, se puede hacer la bendición en familia con la siguiente oración:

Señor Dios, bendice con tu poder nuestra corona de adviento para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta Corona y sobre todos los que con ella queremos preparar la venida de Jesús.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...