martes, 28 de junio de 2016

ARRIESGAR LA VIDA POR JESUCRISTO


Arriesgar la vida por Jesucristo
Las siervas del Hogar de la Madre dan la vida por Jesucristo en contra del propio instinto de supervivencia


Por: Marta Peñalver | Fuente: revistamision.com 



Dar la vida por Jesucristo en contra del propio instinto de supervivencia es algo que nos puede resultar difícil de comprender, pero es justo lo que hicieron las siervas del Hogar de la Madre en Ecuador durante el terremoto del pasado 16 de abril; un hecho que demuestra que su amor por Jesús y su vocación al servicio de la Iglesia van más allá de lo humanamente comprensible.

El Hogar de la Madre es una congregación que nació a los pies de la tumba de San Pedro, en Roma, en 1982, cuando seis chicas se comprometieron a guardar fidelidad al Papa. Desde entonces, una gran familia de siervos, siervas y laicos del Hogar de la Madre, repartidos en comunidades en España, Italia, Portugal y Estados Unidos, viven unidos en espíritu bajo las tres misiones que tienen encomendadas: la defensa de la Eucaristía, la defensa del honor de nuestra Madre, especialmente en el privilegio de su virginidad, y la conquista de los jóvenes para servir a Jesucristo.

Dar la vida por la Eucaristía


El pasado 16 de abril 2016, a las 18:58 de la tarde, la tierra tembló en Ecuador. El seísmo, de 7,8 grados de magnitud en la escala de Richter, afectó gravemente al colegio Sagrada Familia que las siervas del Hogar de la Madre tienen en Playa Prieta (Ecuador). En el instante en que la tierra comenzó a moverse, las hermanas entendieron lo que estaba sucediendo e, instintivamente, trataron de protegerse pero la hermana Estela,superiora de la comunidad, sintió un impulso más allá de lo humanamente comprensible: corrió a la capilla a salvar la copa de la Eucaristía. Su amor y su fe en Jesús pudieron más que el instinto de supervivencia, y la hermana Estela pudo llevar hasta el final la misión que, como sierva del Hogar de la Madre, había recibido: defender la Eucaristía por encima de todo.
En pocos segundos, el edificio se derrumbó y quedó reducido a escombros. La hermana Estela vio cómo las paredes se desplomaban sobre ella. No pudo defenderse de los golpes que le propinaban los cascotes, ya que todo su cuerpo protegía al Señor. Finalmente, cayó violentamente en la planta baja y allí, abrazada al copón que portaba la Eucaristía, quedó sepultada, inmóvil. Un improvisado equipo de rescate formado por vecinos y conocidos se puso a trabajar y, al fin, consiguió liberar a cinco de las once jóvenes que habían quedado sepultadas. Hallaron a la hermana Estela abrazada al Santísimo y, mientras era trasladada a una casa cercana para recibir los primeros auxilios, entregó el copón, casi intacto, a los voluntarios que la habían rescatado. Estos hombres, vecinos de la zona, lo custodiaron hasta que, horas después, llegaron las hermanas de Guayaquil, quienes se emocionaron al conocer que el primer rescatado en Playa Prieta había sido el Señor en el Santísimo Sacramento.

ANTES DE JUZGAR A ALGUIEN, CONSIDERA ESTOS CONSEJOS


Antes de juzgar a alguien, considera estos consejos
¡Las personas usualmente necesitan más amor en los momentos en que menos lo merecen!


Por: Dave Willis | Fuente: Pildorasdefe.net | Dave Willis´s Blog, 



Es común juzgar a las personas basándonos solo en lo que vemos, pero nunca es correcto hacerlo.
Tal como Jesús nos enseñó, somos tan rápidos para ver los defectos en los demás, que nos cegamos a ver los propios. No es nuestro trabajo el juzgar los motivos o el corazón de cualquier persona; porque  incluso cuando lo hacemos, no podemos hacerlo bien porque no conocemos lo que pasa en la vida de la persona. Por ejemplo:
- Detrás de un hombre engreído con actitud a la defensiva, usualmente se encuentra un niño indefenso que fue hostigado, quien se prometió a sí mismo no volver a permitirlo cuando fuera grande, ni volver a ser una víctima otra vez.
- Detrás de una mujer que exhibe sus atributos físicos y su sexualidad, usualmente se encuentra una niña que fue ignorada, abusada o con falta de amor en su vida, a la que le atormentan pensamientos de quedar sola o no ser deseada.
- Detrás de un empresario avaricioso, usualmente se encuentra un niño que creció pobre y experimento la impotencia que la pobreza implica y que se prometió a sí mismo no volver a sentirlo o vivirlo otra vez.


- Detrás de un intelectual arrogante que se cree sabelotodo, se encuentra un niño o niña que se sintió estúpido en la escuela o impotente en otras áreas, que ahora quiere esconderse detrás de una careta de intelecto o grados académicos para retomar el control de su vida.
- Detrás de un criminal rudo, usualmente se encuentra un niño miedoso que creció rodeado de crimen, con una vida rota de la que no encontró salida para escapar esa suerte.
Obviamente el dolor del pasado de una persona no justifica su pecado presente, pero el conocer un poco más de su historia nos permite tener compasión y evita la tentación de hacer un juicio duro o injusto.
Aquí comento un ejemplo real y poderoso para dar ejemplo a lo que quiero decir:
Mi tía Laura es una de las personas más amables que puedes conocer. Tiene una alegría contagiosa y su risa inunda la habitación desde el momento que llega. Yo siempre sonrío al pensar en ella. Ella se da a querer a cualquiera que puede conocerla, pero no siempre fue así. De hecho, hubo un momento muy duro en su vida, en donde nadie hubiera podido conocerla como la persona alegre y cariñosa que hoy es.
Hace algunas décadas, ella fue adicta a la heroína, estuvo presa y tuvo relaciones disfuncionales con varios hombres muy peligrosos. Si alguien la hubiera conocido en ese momento de su vida, probablemente le habría sacado la vuelta en la calle. Nadie hubiera querido acercársele. La hubieran juzgado como “adicta” y “criminal”, y en la superficie, el juicio hubiera sido correcto, pero hay algo más en su historia de lo que se podía apreciar a simple vista.
Estoy seguro que su perspectiva cambiaría si conocieran más sobre ella. No siempre fue una adicta, de hecho, el tiempo oscuro en su vida quedó determinado por un momento decisivo, un día que cambió su vida para siempre. Yo solo tenía cinco años, pero lo recuerdo como si fuera ayer. Lo recuerdo porque fue el primer día en que vi a mi padre llorar.
La tía Laura y su familia estaban disfrutando de un hermoso día de verano en un lago. Su hija, Tina, se asomó a un lado de la barca en que se encontraban para observar el agua, cuando se resbaló y cayó al agua. Su padre, mi tío Dean, escuchó cuando ella cayó y por instinto hizo lo que cualquier padre hubiera hecho: se aventó detrás de ella. Ninguno de ellos sabía nadar por lo que ambos se ahogaron ese día.
Unos días después se realizó el funeral, tan desgarrador, que quisiera que ninguna familia tuviera que pasar por ello. El tío Dean y Tina fueron colocados en el mismo ataúd, y cuando mi tía vio el cuerpo de su esposo sosteniendo al de su hija, algo dentro de ella se quebró. Era el tipo de dolor que ningún corazón humano puede resistir. Después, cuando ella decidió insertar la aguja de la droga por primera vez, no lo hizo para sentirse drogada, sino que lo hizo para adormecer su dolor. Ahora, ¿Su tragedia justifica su pecado? No. Pero conocer su historia cambia la perspectiva, ¿No es cierto?.

Los que más sufren merecen nuestra comprensión

Siempre es un error pecar y nunca debemos justificar nuestros pecados ni los de cualquier otra persona, pero, historias como las de mi tía Laura nos recuerdan que las personas que más sufren en este mundo merecen nuestro amor y comprensión, no nuestro juicio. Necesitan nuestro apoyo, no nuestra condena. Fue Madre Teresa de Calcuta quien conmovedoramente dijo: "Es imposible juzgar a alguien y al mismo tiempo amarlo".
Por lo tanto, la próxima vez que veas que alguien se comporta de la peor manera en que resulta imposible amarlo o amarla (Y todos lo hemos sido alguna vez en nuestra vida), trátalo con compasión. ¡Las personas usualmente necesitan más amor en los momentos en que menos lo merecen! No nos corresponde juzgar a las personas, arreglarlas o cambiarlas. Solo podemos amarlos y confiar en que Dios obrará en ellos para hacer el resto.

SÁLVANOS, SEÑOR, NOS HUNDIMOS¡¡¡¡

¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!

Tiempo Ordinario



Mateo 8,23-27. Tiempo Ordinario. Quiero encontrar en ti la serenidad y el equilibrio entre lo que puedo hacer por mí solo y lo que ya corresponde a tu amor.



Por: Samuel Hurtado | Fuente: Catholic.net 




Del santo Evangelio según san Mateo 8,23-27
Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!». Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?».

Oración introductoria
Jesucristo, muchas veces no comprendo muchas cosas que me suceden ni sé explicar los problemas que surgen en mi vida diaria. Tú eres Dios, y duermes en la barca de mi alma si yo te soy fiel; por eso necesito tu ayuda, para confiar en ti, aunque duermas y parezca que "no te enteras de mi vida". Dame ese poco de fe que le faltó a los apóstoles, pues aun dormido, Tú eres el Dueño del universo. Oh, Jesús, calma la tempestad de mis tentaciones y de mis dificultades y, entonces, yo podré ver de una manera diferente tu voluntad.

Petición
Dulce Jesús, aunque muchas veces no comprendo las circunstancias que vivo, yo me acojo a ti para ver en todas ellas tu mano amorosa y protectora. Que sepa decir, desde hoy, hágase como quieras, pues la misma tormenta obedece a tu amor.

Meditación del Papa Francisco
La situación que se da sobre el barco es el miedo. Cuando hay una gran agitación en el mar, el barco se cubría por las olas. ‘¡Sálvanos, Señor, que estamos perdidos!’, dicen. ¡El miedo! Incluso aquella es una tentación del diablo: tener miedo de avanzar en el camino del Señor.
Hay una tentación que dice que es mejor quedarse aquí, donde estoy seguro. Pero esto es el Egipto de la esclavitud. Tengo miedo de seguir adelante, tengo miedo de ir hacia donde me llevará el Señor. El temor, sin embargo, no es un buen consejero. Jesús muchas veces, ha dicho: ¡No tengan miedo! El miedo no nos ayuda.
Cuando Jesús trae la calma al agitado mar, los discípulos en la barca se llenaron de temor. Siempre, ante el pecado, delante de la nostalgia, ante el temor, debemos volver al Señor. Mirar al Señor, contemplar al Señor. Esto nos da estupor por un nuevo encuentro con el Señor. ‘Señor, tengo esta tentación: quiero quedarme en esta situación de pecado; Señor, tengo la curiosidad de saber cómo son estas cosas; Señor, tengo miedo’. Y ellos vieron al Señor: ‘¡Sálvanos, Señor, estamos perdidos!' Y llegó la sorpresa del nuevo encuentro con Jesús. No somos ingenuos ni cristianos tibios, somos valientes, valerosos. Somos débiles, pero hay que ser valientes en nuestra debilidad. Y nuestro valor muchas veces debe expresarse en una fuga y no mirar hacia atrás, para no caer en la mala nostalgia. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de julio de 2013, en Santa Marta).
Reflexión 
Uno de los puntos más comunes en la vida: la incertidumbre de lo que nos pasa o pasará. En esto, se distinguen quienes no tienen fe de los creyentes: se preocupan demasiado en qué comerán o ganarán el día de mañana, mientras que el cristiano se prepara para el futuro viviendo rectamente el presente. Dios nos va poniendo en el camino las soluciones; pero sólo las vemos a largo plazo. Es aquí donde entra nuestra fe: hoy, quizá, nos atrapa la estrechez económica o la muerte de un ser querido… sin embargo, Dios lo permite, porque de ello sacará un bien mucho mayor. Y mientras no alcanzamos a ver el "porqué", Cristo nos acompaña y su sola presencia y nuestra oración nos darán la fuerza para llegar a ser felices con Él.

Propósito
Hoy dedicaré en medio de mis ocupaciones habituales, 10 minutos para hablar con Cristo, pidiéndole el regalo de confiar más en Él.

Diálogo con Cristo
Jesús, desde hoy quiero vivir viendo más allá de lo que veo. Sé que dificultades siempre he de tener y que me enfrentaré con tormentas y con baches en el camino. Pero Tú vas a mi lado. Ojalá no te despierte con mis quejas inútiles. Inútiles, porque Tú sabes lo que me sucede y te propones arreglarlo, y eso desde que moriste por mí. Por supuesto, dame la fe necesaria y la voluntad para resistir en el barco aunque éste se tambalee de aquí a allá. Jesús, no quiero preocuparme excesivamente por el futuro, pues aún no existe. Más bien quiero encontrar en ti la serenidad y el equilibrio entre lo que puedo hacer por mí solo y lo que ya corresponde a tu amor.


Creo, Señor, pero que crea con más firmeza (San Clemente XI, Oraciones)

QUÉ DIJO EL PAPA FRANCISCO SOBRE LUTERO Y LA CORRUPCIÓN EN LA IGLESIA?


¿Qué dijo el Papa Francisco sobre Lutero y la corrupción en la Iglesia?



ROMA, 28 Jun. 16 /  (ACI).- Durante la rueda de prensa que concedió en su viaje de retorno de Armenia a Roma, el Papa Francisco contestó a una pregunta sobre la posibilidad de levantar la excomunión a Martín Lutero, en ocasión del próximo viaje del Santo Padre a Suecia por los 500 años de la llamada Reforma protestante.

Lo dicho por el Santo Padre ha sido manipulado por algunos medios. A continuación presentamos la respuesta completa del Papa Francisco en la rueda de prensa del domingo 26 de junio:

“Yo creo que las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador. Tal vez algunos métodos no eran los justos, pero en ese tiempo si leemos por ejemplo la historia de Pastor, un obispo alemán, que se convirtió cuando vio la realidad, se hizo católico.


En ese tiempo la Iglesia no era un modelo de imitar, había corrupción en la Iglesia, había mundanidad, el apego al dinero, al poder, y por esto él protestó.

Él era inteligente, ha hecho un paso adelante justificando porqué lo hacía, y hoy luteranos y católicos, protestantes, todos, estamos de acuerdo con la doctrina de la justificación, en este punto tan importante él no se ha equivocado.

Pero él ha hecho una medicina a la Iglesia, y luego esta medicina se ha consolidado en un estado de cosa, en un estado de disciplina, en una forma de creer, de hacer, en un modo litúrgico, y además no estaba solo, estaba Zwingli, estaba Calvino, cada uno distinto al otro, y detrás de ellos, quienes estaban, los príncipes.

Debemos meternos en la historia de ese tiempo. Es una historia no muy fácil de entender y luego fueron avanzando las cosas, hoy el diálogo es muy bueno, ese documento sobre la justificación creo que es uno de los documentos ecuménicos más ricos, más profundo, existen divisiones, dependen también de las Iglesias.

En Buenos Aires había dos iglesias luteranas, una pensaba de un modo, también en la misma iglesia luterana no hay unidad, pero se respetan, se aman, la diversidad es aquello que tal vez ha hecho tanto mal a todos y hoy buscamos retomar el camino para encontrarse después de 500 años. Yo creo que debemos rezar juntos, rezar. Por esto la oración es importante.

Segundo trabajar por los pobres, por los perseguidos, por tanta gente, los prófugos, tanta gente que sufre. Trabajar juntos, orar juntos y que los teólogos estudien juntos buscando. Este es un camino largo, larguísimo.

Una vez buscando he dicho, yo sé cuándo será el día de la plena unidad, ¿Cuál? el día después de la venida del Hijo del Hombre, porque no se sabe, el Espíritu Santo hará la gracia, y mientras tanto, orar, amarse y trabajar juntos. Sobre todo por los pobres, por las personas que sufren por la paz y tantas cosas por las que se está trabajando en conjunto”.
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