domingo, 3 de julio de 2016

LOS 144.000 ELEGIDOS PARA LA SALVACIÓN QUE MENCIONA EL LIBRO DEL APOCALIPSIS

Los 144.000
¿Cómo interpreta la iglesia católica los 144.000 elegidos para la salvación que menciona el libro del Apocalipsis? 


Por: Fr. Nelson M. | Fuente: Apolog?ca.org 



Dicen los Testigos de Jehová:
Los que son llamados por Dios para participar en el servicio celestial son pocos. Como dijo, son "un pequeño rebaño". Años después de su regreso al cielo, Jesús dio a saber el número exacto en una visión dada al Apóstol Juan, quien escribió: "Vi, y,¡miren! el cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil... que han sido comprados de la tierra" (Revelación 14, 1-3). El "Cordero" al que se hace referencia aquí es, por supuesto, Jesucristo; el "monte Sión " no está en la tierra, sino en el cielo donde Jesús está (Jn 1, 29; Heb 12, 22). De modo que los 144.000 son personas que mueren en la tierra como hermanos y son resucitados a la vida celestial como criaturas espíritus, tal como le sucedió a Jesús (Rom 6, 5). Cuando se les compara con los miles de millones de personas que viven en la tierra, son, verdaderamente, un "rebaño pequeño".
(La verdad que lleva a vida eterna, 77).
Taze Russell dice más. De esos 144.000, doce mil pertenecen a su grupo de Testigos de Jehová, y el resto pertenecieron a los siglos pasados. Dice literalmente:
En la tierra hoy día sólo sobrevive un resto de los 144.000 escogidos quienes son cristianos dedicados, bautizados, engendrados por el espíritu de Jehová Dios para ser coherederos con su Hijo Jesucristo en el reino celestial (Rom 8, 14-17). Los informes muestran que ahora hay menos de 12.000 de estos sobrevivientes. No todos los "Testigos de Jehová" esperan ir al cielo. Verdaderamente, sólo una porción pequeña esperan esto (Lc 12, 32). El todopoderoso Dios, quien coloca a todos los miembros en su organización como a él le place, ha limitado a 144.000 el número del "´Cuerpo de Cristo", cuyos miembros reinarán con Cristo Jesús en el reino celestial de Dios.
(Cosas en las cuales es imposible que Dios mienta, 337).
Dice la Biblia:

a) Jesús es nuestro Salvador Jesús de Nazaret ha venido a dar la respuesta definitiva a las esperanzas de salvación que alimentaba el Antiguo Testamento. Esta convicción expresa ya con toda claridad el anciano Simeón (Lc 2, 29-32): Ahora, Señor, dejas marchar a tu siervo... mis ojos han visto tu salvación... El mismo nombre de Jesús significa "Salvador" (Mt 1, 21; Hech 4,12). Somos herederos de la salvación y estamos plenamente justificados (Rom 5, l). Sin embargo, sólo en esperanza estamos salvados (Rom, 8, 24). Dios nos destina a la salvación, pero se trata de una herencia que sólo se manifestará plenamente al fin de los tiempos (1 Tes 5,9): "Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro señor Jesucristo". De manera parecida se expresa 1 Ped 1, 4-5. Cristo aparecerá para damos la salvación. Así lo dice Heb 9, 28: "Cristo, después de ofrecerse una sola vez para quitar los pecados de muchos, se presentará por segunda vez, sin pecado, a los que le esperan para la salvación ".

b) Dios quiere que todos se salven 1 Tim 2, 3-4: Dios, nuestro Salvador, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. La voluntad de Dios es la Salvación de todos los hombres. La obra de la Redención tiene un valor universal. No se trata de una voluntad absoluta que se cumplirá a pesar de todo, sino de un deseo ardiente, cuya eficacia está condicionada por la libertad del hombre. El hombre, a quien se han aplicado todos los méritos del sacrificio de Cristo, de la predicación apostólica y de la oración de los hermanos, debe cooperar en la aceptación de la verdad. Llegar al conocimiento de la verdad es la condición indispensable para salvarse, y en cierto modo es la salvación misma, como enseña Jesucristo: "La vida eterna es ésta: que te conozcan a ti como el único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo" (Jn 17, 3).

c) El número de los que se salvan Lc 13,23-30: Cuando uno pregunta a Jesús si son pocos los que se salvan, Jesús no establece ninguna limitación en cuanto al número; exhorta a entrar por la puerta estrecha, antes de que esa puerta se cierre. El libro del Apocalipsis habla de los 144.000 que se salvan. El libro del Apocalipsis tiene como tema fundamental nuestra lucha actual y la victoria que nos espera; aborda la cuestión de los que se salvan y, por dos veces, señala el número determinado de 144.000. ¿Se trata de un número matemático exacto? ¿Tan reducido es el número de los que se salvan? Habrá que tener en cuenta que el Apocalipsis utiliza con frecuencia el simbolismo de los números y de los colores. Por ejemplo:


  • 7 es el número perfecto;
  • 8 (7+1) es la superabundancia de la perfección;
  • 6 (7-1) es la deficiencia, el mal: la bestia está expresada por 666;
  • 3 1/2 (7/2) = tres años y medio = 42 meses = 1.260 días. Significa un período corto, un tiempo escaso;
  • 1.000 es número inmenso, infinito.
  • 12 es cifra santa, indica plenitud;
  • Blanco = victoria, pureza;
  • Rojo = sangre, crueldad, guerra;
  • Púrpura = poder imperial;
  • Negro = miseria;
  • Verde (o amarillo) = peste;
  • Arco iris (descomposición de colores) = presencia divina.
Apoc 7,4-10: Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel: de la tribu de Judá, doce mil marcados, de la tribu de Rubén, doce mil, de la tribu de Gad, doce mil, de la tribu de Aser, doce mil, de la tribu de Neftalí, doce mil, de la tribu de Manasés, doce mil, de la tribu de Simeón, doce mil, de la tribu de Leví, doce mil, de la tribu de Isacar, doce mil, de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín, doce mil marcados.
Después de esto apareció en la visión una muchedumbre innumerable de toda nación y raza, pueblo y lengua; estaban de pie ante el trono y ante el cordero, vestidos de blanco y con palmas en la mano; aclamaban a gritos: La victoria pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero. Apoc 14, 1-13: En la visión apareció el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban inscrito en la frente el nombre del cordero y el nombre de su Padre. Oí también un fragor que bajaba del cielo, parecido al estruendo del océano y al estampido de un trueno fuerte: era el son de citaristas que tañían sus cítaras delante del trono, delante de los cuatro vivientes y los ancianos, cantando un cántico nuevo. Nadie podía aprender aquel cántico fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil, los adquiridos en la tierra. Éstos son los que no se pervirtieron con mujeres, porque son vírgenes; éstos son los que siguen al Cordero adonde quiera que vaya; los adquirieron como primicias de la humanidad para Dios y el Cordero. En sus labios no hubo mentira, no tienen falta. Vi otro ángel que volaba por mitad del cielo; llevaba un mensaje irrevocable para anunciarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo... Oí una voz del cielo que decía: Escribe: Dichosos los que en adelante mueran en el Señor. Cierto, dice el Espíritu, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.
¿Cómo interpretar estos textos? Los ciento cuarenta y cuatro mil marcados son todos del pueblo de Israel. A continuación se habla de una multitud incontable de todos los demás pueblos y razas. -El número ciento cuarenta y cuatro mil hay que entenderlo en sentido simbólico, de acuerdo con el carácter del Apocalipsis, y no con un valor matemático exacto. De cada una de las tribus son sellados doce mil. El doce es número sagrado que indica plenitud; el mil es número de inmensidad.
Quiere, pues, decir, que de cada tribu son muchos los que se salvan. En la enumeración de las tribus, se omite la de Dan. Tal vez porque -según una tradición judía- de ella nacería el anticristo; por eso era considerada como maldita. No obstante, hay que mantener el número de doce por su simbolismo; para ello, además de nombrar a José, nombra a su hijo Manasés.
La multitud incontable (a la que podemos pertenecer los que no somos descendientes de Israel) alcanza igualmente la Salvación, pues: -tienen vestiduras blancas (color de victoria), -tienen palmas en la mano (símbolo de triunfo), -están delante del trono y del Cordero. -En el capítulo 14 esta muchedumbre está en la tierra, mientras que los ciento cuarenta y cuatro mil están en el cielo. Es decir, "el Resto de Israel" ya se ha salvado y está en el cielo cuando Juan escribe este libro, porque Israel como pueblo religioso ha acabado.
En cambio, hay muchas gentes que se han de salvar y están todavía en la tierra, en la tribulación, en la lucha. A éstos exhorta el ángel para que se mantengan fieles, reconozcan y teman a Dios ... porque "dichosos los que en -adelante mueran en el Señor". Se trata de una diferencia actual: unos salvados están ya en el cielo, mientras que otros que se han de salvar están todavía en la tierra. No hay nada en el texto que haga pensar que unos alcanzan una salvación plena en el cielo, mientras que la salvación de otros es de menor valor, permaneciendo para siempre en la tierra. Esta distinción no estaría de acuerdo tampoco con los muchos textos que hablan de la salvación, y nunca mencionan una categoría diversa en los salvados. -La virginidad de los ciento cuarenta y cuatro mil, de que habla el capítulo 14, hay que entenderla igualmente en sentido simbólico. Si sólo se salvaran los "vírgenes" en sentido fisiológico, habría que excluir de la salvación a todos los Patriarcas comenzando por el mismo Abraham. En el AT se habla con frecuencia de la Alianza de Dios con Israel con el simbolismo de la alianza matrimonial. El pueblo debe mantenerse fiel a estos desposorios. Si abandona a Yahveh, su legítimo esposo, para servir a otros dioses, comete adulterio. La virginidad, en consecuencia, es la fidelidad a Dios, evitando toda idolatría. Viene, pues a decir el Apocalipsis: Muchos judíos han alcanzado la salvación ya. Muchos más de la gentilidad la alcanzarán, pero todavía están en la lucha, todavía han de esforzarse por alcanzar esta salvación.


Fr. Nelson M.

CÓMO SERÁ Y CÓMO NO SERÁ LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO?

¿Cómo será y cómo no será la Segunda Venida de Cristo?
Cristo vendrá en gloria y de manera sorpresiva e instantánea


Por: buenanueva.net | Fuente: buenanueva.net 



En el momento de la Ascensión de Jesucristo al Cielo, cuando los Apóstoles y discípulos se quedaron extasiados viendo hacia donde había desaparecido el Señor entre las nubes, sucedió que dos Angeles se aparecieron para decirles: “Hombres de Galilea, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al Cielo.” (Hech. 1, 9-11).

Para saber cómo será y cómo no será la Segunda Venida de Cristo, debemos detallar bien cómo fue la Ascensión de Jesucristo al Cielo. ¿Cómo lo vieron subir? Con todo el poder de su divinidad, glorioso, fulgurante y, ascendiendo, desapareció entre las nubes. ¿Cómo vendrá? El anuncio de los Angeles es clarísimo y corrobora anuncios previos hechos por Jesús mismo. Al responder a Caifás en el momento de su injustísimo juicio antes del su Pasión y Muerte dijo lo siguiente: “Verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Dios Poderoso y viniendo sobre las nubes” (Mt. 26, 64). Ya anteriormente lo había anunciado a sus discípulos: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre. Verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo, con el Poder Divino y la plenitud de la Gloria. Mandará a sus Angeles, los cuales tocarán la trompeta y reunirán a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del mundo” (Mt. 24, 30-31)
Sin embargo han habido, hay y habrá muchos que querrán hacerse pasar por Cristo. Y hay uno en especial, el Anticristo, que hará creer que él es Cristo. Entonces hay que estar prevenidos, pues Cristo vendrá glorioso con todo el poder de su divinidad, como los Apóstoles lo vieron irse. Tengamos en cuenta que el Anticristo será un hombre que se dará a conocer como Cristo y con la ayuda de Satanás realizará milagros y prodigios, y engañará a muchos, pues desplegará un gran poder de seducción. He aquí la descripción que nos hace San Pablo: “Entonces aparecerá el hombre del pecado, instrumento de las fuerzas de perdición, el rebelde que ha de levantarse contra todo lo que lleva el nombre de Dios o merece respeto, llegando hasta poner su trono en el Templo de Dios y haciéndose pasar por Dios... Al presentarse este Sin-Ley, con el poder de Satanás, hará milagros, señales y prodigios al servicio de la mentira. Y usará todos los engaños de la maldad en perjuicio de aquéllos que han de perderse, porque no acogieron el amor de la Verdad que los llevaba a la salvación ... así llegarán hasta la condenación todos aquéllos que no quisieron creer en la Verdad y prefirieron quedarse en la maldad ” (2 Tes. 2, 3-11).
Entonces, ¿qué hacer? Siguiendo, el consejo de la Sagrada Escritura, no debemos dejarnos engañar. Los datos sobre la Segunda Venida de Cristo son muy claros: Cristo vendrá en gloria y de manera sorpresiva e instantánea… como un relámpago. El Anticristo no. Hará grandes prodigios, pero no puede presentarse como tenemos anunciado que vendrá Cristo en su Segunda Venida. De allí que Jesús nos advierta: “Llegará un tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del Hombre, pero no lo verán. Entonces les dirán: está aquí, está allá. No vayan, no corran. En efecto, como el relámpago brilla en un punto del cielo y resplandece hasta el otro, así sucederá con el Hijo del Hombre cuando llegue su día”. (Lc. 17, 22-24) Jesús nos advierte clarísimamente y nos explica aun más cómo será de sorpresiva y deslumbrante su Segunda Venida: “Si en este tiempo alguien les dice: Aquí o allí está el Mesías, no lo crean. Porque se presentarán falsos cristos y falsos profetas, que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aun a los elegidos de Dios. ¡Miren que se los he advertido de antemano! Por tanto, si alguien les dice: En el desierto está. No vayan. Si dicen: Está en un lugar retirado. No lo crean. En efecto, cuando venga el Hijo del Hombre, será como relámpago que parte del oriente y brilla hasta el poniente” (Mt. 24, 23-28).

EVANGELIO DE LA ESPOSA DE JESÚS ERA UNA ESTAFA

Evangelio de la esposa de Jesús era una estafa
El papiro, de 4,5 centímetros de alto por 9 centímetros de largo, con una escritura que sería del copto antiguo.


Por: Eduardo Berdejo | Fuente: Aciprensa.com 



Karen King, la historiadora de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), que en 2012 causó revuelo al afirmar que existía un “Evangelio de la esposa de Jesús”, según un papiro copto, admitió cuatro años después que era falso y que su fuente era Walter Fritz, un individuo que ha incursionado en la egiptología, venta de autopartes y en la producción de películas pornográficas.
King, que enseña Historia Eclesial, dijo que llegó a esta conclusión luego de leer la investigación de The Atlantic sobre el origen del mencionado papiro, diciendo que “inclina la balanza hacia la falsificación”.
Fritz era la pieza perdida de un rompecabezas que había confundido por cuatro años al mundo académico sobre la autenticidad del papiro cuyo tamaño es de 4,5 centímetros de alto por 9 centímetros de largo, con una escritura que sería del copto antiguo y que, según afirmaban, iba a afectar al cristianismo.
Sin embargo, el mismo Fritz envió una carta al periodista de The Atlantic para revelarle que era el dueño del papiro. “Yo, Walter Fritz, certifico que soy el único propietario de un fragmento de papiro (...) que fue llamado ‘Evangelio de la esposa de Jesús’”.
"Garantizo que ni yo, ni ningún tercero ha inventado, alterado o manipulado el fragmento y/o su inscripción de manera alguna desde que fue adquirido por mí. El dueño anterior no dio indicaciones de que el fragmento fue manipulado”.


King obtuvo el papiro en 2011, acompañado de la copia de un contrato de venta firmado, que a la vez mostraba que Fritz se lo había comprado en noviembre de 1999 a un hombre llamado Hans Ulrich Laukamp, a quien conoció en Alemania y con quien tenía negocios conjuntos.
Una nota manuscrita en el contrato dice que "el vendedor (Laukamp) entrega fotocopias de correspondencia en alemán. Los papiros fueron adquiridos en 1963 por el vendedor en Potsdam (Alemania del Este)”.
Según el artículo de The Atlantic, en 1995 Fritz estableció una compañía llamada “Nefer Art” (“nefer” es una palabra egipcia para “belleza”). Además, estuvo afiliado al Instituto de Egiptología de la Universidad Libre de Berlín, la cual también empleó a un hombre de nombre Peter Munro.
El nombre de Munro también se menciona en el paquete que estaba con el papiro entregado a King. Fue él quien analizó los documentos de Laukamp. Munro murió en 2006 y durante su análisis del papiro en 1982 escribió que "el pequeño fragmento (...) es el único ejemplo de un texto en el que Jesús usa un discurso directo con el que refiere tener una esposa, y que podría ser la evidencia de un posible matrimonio”.
Cuando se le preguntó sobre la carta de Munro, Fritz dijo a The Atlantic: "No puedo hacer comentarios sobre cualquier problema que tenga con esa carta (...) recibí una fotocopia de alguien, y ese es el fin de la historia”.
Sin embargo, Rene Ernest, hijastro y abogado que representó la herencia de Laukamp después de su muerte en 2002, advirtió que este no estaba interesado en antigüedades y no los coleccionaba.
Además, señaló que en 1963 vivía en Berlín Occidental y que en ese entonces los alemanes de occidente solo podían ir al lado oriental en Navidad para visitar a sus familias. Cualquier violación de esta norma podía significar cárcel o una posible ejecución si eran descubiertos con documentos con aparente escritura encriptada.
Cuando se preguntó cómo la firma de Laukamp llegó al contrato de venta, la esposa de Ernest dijo a The Atlantic que “puedo fácilmente imaginar a Walter Fritz diciendo ‘necesito tu firma para la compañía’, y que Laukamp “lo habría firmado sin leer nada”.
A pesar de ello, Fritz siguió diciendo al periodista que él no había falsificado nada.
Expertos advirtieron falsedad en 2015
Sin embargo, la falsedad del “Evangelio de la esposa de Jesús” ya había sido advertida en marzo de 2015 por Joel Baden, profesor asociado del Antiguo Testamento en la escuela Divinity de la Universidad de Yale; y Candida Moss, profesora del Nuevo Testamento y de Cristiandad Temprana en la Universidad de Notre Dame.
Ambos expertos señalaron en una entrevista a CNN que “hubo dudas desde el principio”, tanto por el fragmento en sí, como por el anuncio de King de que su fuente era anónima.
“En el mundo de las antigüedades, el anonimato (como fue el caso de Fritz) suele ser una mala señal que profundiza la incertidumbre inherente a los textos que se compran y venden, a diferencia de los que se descubren en un entorno arqueológico sólido”, explicaron.

SANTO TOMÁS APÓSTOL, 3 DE JULIO, SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO!!


Del Oficio de Lectura, 3 de julio, Santo Tomás, Apóstol
¡Señor mío y Dios mío!
De las homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los evangelios
Homilia 26, 7-9



Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Sólo este discípulo estaba ausente y, al volver y escuchar lo que había sucedido, no quiso creer lo que le contaban. Se presenta de nuevo el Señor y ofrece al discípulo incrédulo su costado para que lo palpe, le muestra sus manos y, mostrándole la cicatriz de sus heridas, sana la herida de su incredulidad. ¿Qué es, hermanos muy amados, lo que descubrís en estos hechos? ¿Creéis acaso que sucedieron porque sí todas estas cosas: que aquel discípulo elegido estuviera primero ausente, que luego al venir oyese, que al oír dudase, que al dudar palpase, que al palpar creyese?

Todo esto no sucedió porque sí, sino por disposición divina. La bondad de Dios actuó en este caso de un modo admirable, ya que aquel discípulo que había dudado, al palpar las heridas del cuerpo de su maestro, curó las heridas de nuestra incredulidad. Más provechosa fue para nuestra fe la incredulidad de Tomás que la fe de los otros discípulos, ya que, al ser él inducido a creer por el hecho de haber palpado, nuestra mente, libre de toda duda, es confirmada en la fe. De este modo, en efecto, aquel discípulo que dudó y que palpó se convirtió en testigo de la realidad de la resurrección.

Palpó y exclamó: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído?» Como sea, el apóstol Pablo dice: La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve, es evidente que la fe es la plena convicción de aquellas realidades que no podemos ver, porque las que vemos ya no son objeto de fe, sino de conocimiento. Por consiguiente, si Tomás vio y palpó, ¿cómo es que le dice el Señor: Porque me has visto creído? Pero es que lo que creyó superaba a lo que vio. En efecto, un hombre mortal no puede ver la divinidad. Por esto, lo que él vio fue la humanidad de Jesús, pero confesó su divinidad al decir: ¡Señor mío y Dios mío! Él, pues, creyó, con todo y que vio, ya que, teniendo ante sus ojos a un hombre verdadero, lo proclamó Dios, cosa que escapaba a su mirada.

Y es para nosotros motivo de alegría lo que sigue a continuación: Dichosos los que crean sin haber visto. En esta sentencia el Señor nos designa especialmente a nosotros, que lo guardamos en nuestra mente sin haberlo visto corporalmente. Nos designa a nosotros, con tal de que las obras acompañen nuestra fe, porque el que cree de verdad es el que obra según su fe. Por el contrario, respecto de aquellos que creen sólo de palabra, dice Pablo: Hacen profesión de conocer a Dios, pero con sus acciones lo desmienten. Y Santiago dice: La fe sin obras es un cadáver.

Oración

Dios todopoderoso, concédenos celebrar con alegría la fiesta de tu apóstol santo Tomás; que él nos ayude con su protección, para que tengamos en nosotros vida abundante por la fe en Jesucristo, tu Hijo, a quien tu apóstol reconoció como su Señor y su Dios. Que vive reina contigo.
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