lunes, 22 de agosto de 2016

NULIDAD MATRIMONIAL, REFORMA ESTABLECIDAS POR EL PAPA FRANCISCO


Nulidad matrimonial: Así será la reforma establecida por el Papa Francisco
Por Elise Harris

 (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco ha establecido una reforma para el proceso de nulidad matrimonial. Entre las características más saltantes están la mayor participación de los obispos, la mayor brevedad para la resolución de los casos y la declaración de la gratuidad de los mismos.

Este nuevo proceso, anunciado hoy, busca mejorar el sistema de declaración de nulidad “por la salvación de las almas” mientras se reafirma la enseñanza católica de la indisolubilidad del matrimonio.

Los cambios han sido publicados en dos documentos llamados motu proprio: Mitis Iudex Dominus Iesus (El Señor Jesús, un juez manso), que establece la reforma en el Código de Derecho Canónico del Rito Latino; y Mitis et misericors Iesus (Jesús, manso y misericordioso), que establece los cambios para las 23 Iglesias Orientales católicas que están en comunión con Roma.

Ambos documentos son prácticamente iguales con la diferencia fundamental de que en el segundo texto, en vez de hablar de los obispos se hace referencia a los patriarcas y las eparquías.

En la introducción, el Papa Francisco resaltó que estos ajustes “no favorecen la nulidad de los matrimonios sino la prontitud en el proceso”.

El Santo Padre señala además que han decidido esta reforma siguiendo la reflexión de sus hermanos obispos que en el Sínodo Extraordinario sobre la Familia del año pasado solicitaron que el proceso de nulidad sea “más rápido y más accesible”.

Muchos han criticado el actual proceso al que consideran demasiado largo, complicado y, en algunos lugares, muy caro.

La reforma también responde a “una gran cantidad de fieles que… con mucha frecuencia se alejan de las estructuras jurídicas de la Iglesia debido a la distancia física o moral”, señala el Pontífice. Para él, “la caridad y la misericordia” requieren que la Iglesia como madre acerque a sus hijos que se consideran también lejos de ella.

Entre los cambios más significativos el Papa ha decidido retirar la apelación automática que se generaba luego de que se tomaba la decisión de nulidad; y darles a los obispos la potestad de decidir directamente cuando los casos de nulidad son “particularmente evidentes”.

Hasta ahora, una vez que se decidía la nulidad de un caso, este debía pasar a otro tribunal, una práctica que muchos consideraban como una innecesaria postergación del proceso, particularmente cuando nadie contestaba esos resultados.

Con la reforma de Francisco solo se necesitará una sentencia, a menos que se haga una apelación. Si hay apelación, el Papa señala que ahora se podrá hacer en la arquidiócesis más cercana, conocida como la “sede metropolitana”, y ya no habrá necesidad de dirigirse a Roma.

El Pontífice también ha establecido que cada diócesis en el mundo nombre a un juez o un tribunal de la Iglesia para procesar los casos.

Cada obispo local puede ser el único juez o puede establecer un tribunal de tres miembros. De ser así, al menos uno de ellos debe ser del clero y los otros dos pueden ser laicos.

El Papa también ha declarado que el proceso de nulidad será gratuito; una práctica que ya se realizaba en muchas diócesis. La reforma hace que la gratuidad sea ahora universal.

En su introducción, el Papa reconoce que esta reforma, particularmente los nuevos procedimientos en relación a las decisiones tomadas por los obispos, puede generar preocupación sobre la enseñanza de la Iglesia en cuanto a la indisolubilidad del matrimonio.

“No he dejado de percatarme de que un juicio abreviado puede poner en riesgo la indisolubilidad del matrimonio”, afirma.

“De hecho, por esta razón he querido que en este proceso el juez sea el Obispo porque la fuerza de su ministerio pastoral es, con Pedro, la mejor garantía de la unidad católica en la fe y la disciplina”.

El Papa también explicó que ha querido ofrecer este nuevo proceso a los obispos para que “sea aplicado en casos en los que la nulidad matrimonial es particularmente evidente”.

Entre estos casos, señala el documento, están por ejemplo el aborto procurado para impedir la procreación, la obstinada permanencia en una relación extraconyugal durante el tiempo de las nupcias, el ocultamiento doloso de la esterilidad o de una grave enfermedad contagiosa o de hijos nacidos de una relación anterior o de una encarcelación.

Los miembros de la Comisión Especial para la reforma del proceso matrimonial católico que explicaron los documentos han sido: el decano de la Rota Romana, Mons. Pio Vito Pinto; y el Cardenal Francesco Coccopalmerio, Presidente del Pontificio Consejo de los Textos Legislativos.

Los otros participantes de la presentación fueron el exarca apostólico de Atenas para los católicos griegos de rito bizantino; Mons. Dimitrios Salachas; Mons. Luis Ladaria Ferrer, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Mons. Alejandro W. Bunge, Prelado auditor de la Rota Romana; y el P. Nikolaus Schoch, Promotor de Justicia Sustituto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.

Esta reforma ha sido establecida por el Papa el 15 de agosto, en la fiesta de la Asunción de la Virgen María, y entrará en vigor el 8 de diciembre, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, coincidiendo con el inicio del Año Santo de la Misericordia y con el 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II.

CONFUSIÓN Y CRISIS DE FE EN EL CATOLICISMO ACTUAL

Confusión y crisis de fe en el catolicismo actual
No quisiera pecar de pesimismo, pero sí de denunciar como muy grave la situación actual 


Por: Miguel Rivilla San Martín. Pbro | Fuente: Catholic.net 



Seguro que no soy la persona más indicada para abordar el tema. Sólo soy un pobre sacerdote de pueblo, sin más títulos académicos ni eclesiásticos que mi amor a Cristo y a su Iglesia, pero que no puedo ni quiero quedar indiferente ante el panorama que contemplo dentro y fuera de mi entorno.

Millares de almas sencillas están "como ovejas sin pastor", sumergidas en un confusionismo galopante, que les afecta seriamente a su vida de fe y les lleva al abandono de su práctica cristiana o al indiferentismo religioso. Me quema el alma el ver y constatar la situación de grave crisis de fe, que atraviesa la Iglesia en general, a nivel de casi todos los estamentos de la misma, ante la pasividad de muchos, el silencio de otros y la inhibición de bastantes responsables.

De antemano pido perdón, si este escrito puede herir - no es mi intención - la sensibilidad de algún lector. Mi única pretensión es concienciar a quien me lea y poner remedio, entre todos, en la medida de nuestras posibilidades, a la avalancha de increencia, indiferentismo y materialismo, que amenaza anegarnos a todos. No quisiera pecar de pesimismo, pero sí de denunciar como muy grave la situación actual.


I. Situación anterior al Concilio Vaticano II

En breves notas resaltaré:

1- El Magisterio de todos los papas, hasta Pío XII, refrendado por la Sagrada Escritura y la Tradición de los santos Padres, había sido rectilíneo y unánime en cuestiones fundamentales de fe y de moral. Era como un faro luminoso que iluminaba la oscuridad, y sombras que aparecían en la vida de los pastores y fieles católicos.

2- Todos sabían bien a qué atenerse en cuestiones dudosas y problemáticas, teniendo seguridad y certezas en el campo de la fe y de la moral. La autoridad del romano Pontífice era indiscutible y aceptada plena y unánimemente, sin contestación ni divergencias de ninguna clase.

3- Había en los fieles un sentido reverencial y obediencia fiel y filial a todo cuanto el Papa enseñaba o proponía, tanto en su magisterio ordinario, como extraordinario. Dígase otro tanto respecto de la Jerarquía eclesial: Obispos y sacerdotes.

4-Se ejercía con naturalidad la autoridad a todos los niveles, enseñando, amonestando y corrigiendo las desviaciones o comportamientos no conformes al Evangelio o a la praxis establecida.


II. Situación después del Concilio Vaticano II

Al abrirse de par en par las ventanas de la Iglesia a los aires seculares, nuevas corrientes de pensamiento, contestación y crítica, penetraron en la misma, inficionando a multitud de sus miembros con el virus de la rebeldía, la autosuficiencia y desobediencia. Consecuencias de esto:

1- Se empezó a cuestionar casi todo lo referente a la fe y la moral

2- La Biblia, por influjo del "libre exámen" del protestantismo centroeuropeo, se empezó a interpretar liberalmente y su mayor influjo se hizo notar en la génesis y desarrollo del mismo Concilio con los llamados observadores y teólogos protestantes.

3- El Magisterio oficial de Papas anteriores, fue cuestionado, preterido, mutilado, ignorado y contestado abiertamente por coyuntural y no conforme a los tiempos actuales.

4- Se empezó a reformular los dogmas y el depósito de la Revelación bajo claras influencias modernistas.

5- La jerarquía dejó de orientar, corregir y ejercer su deber de autoridad, dando pie a incontables abusos.

6- Los teólogos cobraron un relieve inusitado en la Iglesia, ocupando y supliendo el papel de los obispos, como "maestros de la fe".

7- Tanto el clero como los fieles se dividieron entre "progresistas" y "conservadores".

8- Se arrinconó, como algo caduco, el gregoriano, el latín, -la lengua universal de la Iglesia-, la sotana. Otro tanto pasó con la escolástica y el tomismo.

9- La reforma litúrgica dió pie a arbitrariedades sin cuento, y el Novus Ordo Missae de Pablo VI, suplantó a la misa tradicional de S. Pío V, con consecuencias serias para la espiritualidad de ministros y fieles.


III. Panorama actual

Tras el Concilio, se ha obrado en todo el catolicismo una revolución de ideas, actitudes y comportamientos, cuyos efectos, como fuerte seísmo, han repercutido en toda la Iglesia y aún perduran. Para ser justos hay que señalar que el epicentro de esta convulsión ha sido el progresismo centroeuropeo de claras influencias protestantes. Se puede afirmar, sin exageración y no siempre para bien, que la subversión ha sido casi total en los campos de las ideas, criterios y comportamientos.

El campo de las certezas ha sufrido un vuelco total, dando origen a las dudas, inseguridad y a toda clase de perplejidades. He aquí sin afán exhaustivo, algunas muestras.

1- El teocentrismo ha sido suplantado, en múltiples aspectos, por el antropocentrismo; es decir, Dios por el hombre; la trascendencia por la inmanencia; la fe por la razón.

2- La verdad objetiva ha sido reemplazada por el relativismo y el subjetivismo.

3- La fe en Cristo, como único Salvador del hombre, ha sido cuestionada y atacada por el agnosticismo, por el racionalismo y por el indiferentismo.

4- El monolitismo doctrinal y dogmático, así como la unidad de fe intraeclesial, se ha cuarteado, cuando no desaparecido. Se ha obrado en la Iglesia una división manifiesta entre progresistas y conservadores, entre tradicionalistas y conciliares, fenómeno que algunos han calificado de "cisma sumergido".

5- Respecto a la moral, han desaparecido las barreras entre el bien y el mal. Para muchos, el concepto de pecado y hasta de redención vicaria de Cristo ha quedado obsoleto y lo que es más grave, se llama bien al mal, sin tener ideas claras ni criterios nítidos, ni principios seguros de referencia. Parece que vale todo y la única norma aceptable, es la propia conciencia y el propio criterio.

6- Respecto a la valoración de las distintas religiones el confusionismo es mayúsculo y cada día más grande. La gente sencilla se cuestiona: ¿Es la católica la única religión verdadera? ¿Son válidas las demás religiones no cristianas, en orden a la salvación? ¿Siguen en vigencia las misiones católicas? ¿Tienen parte de verdad-reveladas- las religiones monoteístas (judaísmo e islamismo)? ¿Son caminos de salvación las religiones orientales (budismo, hinduismo, confucionismo, sintoísmo, etc.) ¿Qué decir de las demás religiones animistas, tribales? ¿Hay o no salvación fuera de la Iglesia católica? ¿Los ortodoxos han aceptado el primado del Papa? ¿Los protestantes (luteranos, calvinistas, episcopalianos etc.) cómo y cuándo han abjurado de sus pertinaces errores, llamados "herejías"? ¿Qué decir de los anglicanos, aceptando el sacerdocio femenino y la homosexualidad entre el clero? ¿Qué se entiende por verdadero y falso ecumenismo?

7- Pocas, por no decir ninguna de las verdades que constituían el depósito de la fe, han permanecido incólumes e inmutables. Desde la divinidad de Jesucristo, la existencia del más allá, de los ángeles y demonios, el pecado original, la encarnación del Verbo, la Sma. Trinidad, la concepción virginal de Jesús, sus milagros, su muerte, la redención universal, su resurrección, la presencia real en la eucaristía, la fundación de su Iglesia, el infierno etc .. todo ha sido cuestionado, cuando no negado abiertamente, sin que haya habido una contundente reacción por parte de la autoridad de la Iglesia, de pública condena de tales "herejías" tanto en en el contexto intra como extraeclesial.

TODO ESTE DESOLADOR PANORAMA HA DADO ORIGEN A UN TERRIBLE CONFUSIONISMO. 



IV. Causas principales

Sería interminable pretender enunciar y explicar todas y cada una de las múltiples y variadas causas que han producido esta situación, ya que, me atrevería a decir, que el cuerpo entero de la Iglesia ha sido contaminado e infeccionado POR LA MORTAL ENFERMEDAD DEL MODERNISMO.

Bajo capa de libertad de expresión, de tolerancia con el error, de pluralismo, de los derechos humanos, del liberalismo, del ateismo, del racionalismo, del progresismo; del marxismo, del laicismo, del secularismo, del materialismo, del relativismo etcétera.., se han hecho presentes en la Iglesia toda clase de "herejías",que han mermado la salud y vitalidad de la misma.

Si a esto añadimos la influencia cierta y perversa del Maligno, los ataques del judaísmo y de la masonería, bien organizados y programados, en tarea de zapa, desprestigio y calumnias contra Iglesia, obra de Cristo, la labor de destrucción ha sido terrible. El enemigo peor ha permanecido DENTRO DE LA PROPIA IGLESIA, tratando por todos los medios y personas aliadas la auto-demolición de la Iglesia.


V. Efectos desastrosos

Puestas las causas antes mencionadas los efectos no se han hecho esperar. Se han producido lógica e imparablemente. Por enumerar sólo algunos, reiterativamente, que están a la vista de todos:

1- Confusionismo generalizado a todos los niveles: fieles, presbíteros, teólogos, obispos, cardenales.

2- Ambigüedad en doctrina, posturas y comportamientos. Verdades a medias, ideas poco claras, contestación a la autoridad legítima, enseñanzas acatólicas en escritos y cátedras eclesiales etc.

3- Relativismo galopante en todas las materias dogmáticas, morales, litúrgicas etc.

4- Sincretismo entre diversas religiones. Un coltail religioso y aparición de una extraña religión "universal",a base de elementos eclécticos, apropiados y aportados por unas y otras.

5- Aparición y multiplicación alarmante y por doquier de SECTAS DE TODO TIPO, que van minando la influencia de la Iglesia católica. Sólo en Hispanoamérica-esperanza del futuro eclesial- abandonan la fe católica cerca del millón de fieles cada año, que engrosan las sectas.

6- Sangría alarmante de vocaciones sacerdotales, religiosas, con millares de secularizaciones y exclaustraciones, con esterilidad en bastantes institutos y órdenes religiosas, obligadas a cerrar sus casas y conventos.

7- Disminución en casi todas partes de la práctica religiosa-las estadísticas cantan- del pueblo fiel.

8- Abandono generalizado del sacramento de la reconciliación. Práctica casi normal de relaciones prematrimoniales entre jóvenes. Aumento escandaloso del número de abortos, divorcios, eutanasia, ensayos con embriones y ­en general -desprecio de la vida en países de raíces cristianas, con leyes laicas, permisivas y acatólicas.

9- Disminución del celo evangelizador misionero, suplido por tareas sociales e inmanentes màs bien propias de O.N.Gs.

10- ¿Dónde están los modelos de identificación cristiana de hoy día y dónde los profetas actuales?

11- Desplazamiento del "reinado social de Jesucristo" en casi todo el mundo.

12- Falta notabilísima de coherencia entre fe y vida.

N.b. La relación sería interminable. Cada uno -sin pecar de pesimismo ni cargar las tintas- puede añadir sus propias constataciones


VI. Todo revelado y anunciado con anterioridad

1- Esta lamentable situación (pérdida de la fe, apostasía generalizada, aparición de falsos profetas etc) estaba anunciada, siglos antes en la S.Escritura, tanto en el A.T, como en el N.T. antes del final.

2- Santos y Santas de la Iglesia anunciaron estos tiempos postreros de confusión y perdición.

3- Algunos Papas como Pío IX y Pío XII, con larga mirada previsora de fe, anunciaron en sus Encíclicas las consecuencias fatales del mal, que acarrearían a la Iglesia de Cristo, las doctrinas por ellos condenadas.

4- S.S.el Papa Pablo VI, habló claramente, tras el Concilio, del "humo de Satanás, introducido en la Iglesia" y la frase "autodemolición de la Iglesia" es propia suya.

5- El Papa Juan Pablo II en otras ocasiones habló de "negros nubarrones" en el cielo de la Iglesia.

6- Algunas apariciones de la Sma. Virgen María, reconocidas oficialmente por la Iglesia, como las de Fátima y otras aceptadas no oficialmente como las de la Salette etc. anunciaron esta triste situación eclesial y mundial. También en múltiples partes del mundo, en diversas lenguas, a personas de distinto estado y cultura pero con idénticos y coincidentes mensajes, desconocidos unos de otros, la Sma. Virgen anunció lo que está ahora pasando con todo detalle.

7- El mismo Señor en el Evangelio pronunció una frase terrible, al anunciar su segunda venida: "Cuando venga de nuevo el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?"


VII. Hechos constatados

Sabido es que los hechos son más convincentes que las palabras. Donde se dan hechos sobran los argumentos. Los hechos son el lenguaje más elocuente. Cualquier católico, interesado en el tema, podrá por sí mismo constatar la veracidad de lo que, sucintamente, expongo a continuación o recabar la pertinente información de los siguientes hechos:

1- En muchos ambientes intraeclesiales se hace clara oposición de un Concilio a otro.,de un papa a otro.

Para muchos, parece no haber existido otro concilio ecuménico que el Concilio Vaticano II, ignorando los demás. No es correcto oponer un Papa a otro, como si uno fuera bueno y otro menos bueno; como tampoco aceptar lo que conviene a cada cual y rechazar lo que no conviene.

2- Aceptación indiscriminada de criterios acatólicos por lo novedoso o por congraciarse con los autores de doctrinas no católicas, en un indignante y vergonzoso pasteleo.

3- Adaptación de criterios y comportamientos mundanos o teorías modernas en oposición al dogma y moral de siempre.

4- Copia de religiones orientales-(budismo, hinduismo, brahamanismo etc ),despreciando la ascética y mística de la Iglesia católica, experimentada a lo largo de 20 siglos.

5- Cambio de la teología escolástica ,tomista, de principios universales.. por otra imprecisa y distinta,llamada nueva teología.

6- Cambio descarado de la moral tradicional por otra moral de consenso, humanista, subjetiva y variable.

7- Indefinición teórica y práctica en lo referente al ECUMENISMO, sin conversión y no centrado en la VERDAD REVELADA.

8- Abandono de medios válidos y experimentados para la santificación personal de los católicos en la praxis milenaria de la historia de la Iglesia en el campo de la liturgia, la ascética ,la oración etc..

9- Menosprecio del hábito religioso, sacerdotal, del breviario, de los Ejercicios Ignacianos etc.


IX. Unas preguntas comprometidas

1- ¿Tiene futuro el catolicismo, y con él la Iglesia, tal como se vive y presenta hoy día, o necesitará una purificación, una clarificación a todos los niveles o quizás otra reforma u otro Concilio?

2- ¿Existe verdadera unidad dentro de la misma Iglesia, presidida por el Papa?

3- ¿Es un obstáculo o un medio providencial el Primado de Pedro, para la unión de todas las confesiones cristianas?

4- ¿El gobierno de la Iglesia adolece de centralismo, u es objeto de modificación?

5- ¿Las conferencias episcopales, lo mismo que los Sínodos convocados hasta la fecha, influyen positivamente en la marcha de la Iglesia?

6- ¿Pueden y deben ser planteadas dentro de la Iglesia, cuestiones fronterizas: métodos anticonceptivos, sacerdocio femenino, celibato opcional, homosexualidad, etc.?

7- ¿Todo lo que acontece en la Iglesia de negativo, es casual o por el contrario obedece a un plan concreto y detallado de desprestigio de la misma Institución por parte de poderes extraños?

8- ¿Qué remedios se echan de menos para atajar algunos de los males que aquejan a la Iglesia actual?


X. A modo de conclusión

1- Reconociendo mis limitaciones personales, la tendencia a cargar las tintas en algunos hechos o apreciaciones, la falta de objetividad en algunas cosas y cierta subjetividad ,no quisiera que algún lector dudase de mi sinceridad y buena voluntad en la exposición que he realizado.

2- Aunque no debería nadie asustarse por lo leído, sí pienso que TODOS LOS CATÓLICOS DEBERÍAMOS COBRAR CONCIENCIA DE LA GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN QUE ATRAVESAMOS.

3- Como sacerdote y hombre de fe, me es totalmente imposible SER PESIMISTA. Me fío totalmente de la palabra, la persona y las promesas de Jesucristo, que ha comprometido la especial presencia y asistencia de su Espíritu a su Iglesia hasta el final de los tiempos."Yo estaré con vosotros todos los días, hasta la consumación de los siglos.."

4- Está, pues, clarísimo y fuera de toda duda que la victoria final está asegurada. Lo que nadie podrá afirmar con certeza es que no se perderán muchas batallas y que muchos tendrán que sufrir también muchísimo.

5- Una última petición a todos los católicos. Mayor exigencia personal deCOHERENCIA Y SANTIDAD.

6- La garantía del triunfo final de la Iglesia católica vendrà asegurada con estos tres pilares, testamento de S.Juan Bosco en una de sus visiones:
-AMOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN
-AMOR A LA EUCARISTÍA Y
-OBEDIENCIA AL SUMO PONTÍFICE.



 
, el padre Miguel Rivilla San Martín

 
 
Si tienes alguna duda, conoces algún caso que quieras compartir, o quieres darnos tu opinión, te esperamos en los foros de Catholic.net donde siempre encontrarás a alguien al otro lado de la pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con su propia experiencia.

LA DIRECCIÓN ESPIRITUAL DE LOS ADOLESCENTES Y JÓVENES

La Dirección Espiritual de los Adolescentes y Jóvenes.
Son críticos y rechazan cuanto les parece mal en sus mayores, aman y admiran a sus formadores auténticos


Por: Guadalupe Magaña | Fuente: Escuela de la fe 



Dentro de las tareas de la mujer consagrada, especialmente de la que tiene como misión pastoral atender a las adolescentes y jóvenes, pueden servirle las siguientes reflexiones.


Si se ha dado una formación espiritual adecuada y permanente en la niñez y en la pre-adolescencia, por lo general nos encontraremos con adolescentes o jóvenes deseosos de conocer los medios que le pueden llevar a la autenticidad y a la vivencia coherente de su fe. Si por el contrario, no han tenido esta formación, deberemos estimar en su justo valor las ventajas y desventajas ofrecidas por estas etapas para llevarles a encontrar el sentido de su vida a la luz de la fe.


Por una parte, su juventud les propone ideales y deseos de transformar la sociedad. Buscan y necesitan modelos, y el mayor que podemos presentarles es Cristo. Son críticos y rechazan cuanto les parece mal en sus mayores, aman y admiran a sus formadores auténticos. Necesitan ser vistos con esperanza y sentir que se confía en ellos.


Por otro lado, los medios de comunicación social no dejan de bombardearlos continuamente con anti-valores, y ello se refleja en:

1) Frialdad e inmadurez en la vivencia religiosa, a lo cual sigue la huida de todo compromiso y esfuerzo espiritual.

2) Deseo y búsqueda de una libertad mal entendida.


Cuántas mentes juveniles vegetan en la penumbra, en el crepúsculo, en una incertidumbre penosa. Se creen libres, porque no están sujetos a nada; se creen inteligentes porque someten todo a discusión; se creen grandes, porque tienen la enfermedad de la duda que les desvincula de toda solidaridad en el diálogo con los demás y con sus propias certezas, y todo porque no conocen ni tienen a Cristo

3) Poner el valor personal en lo que se tiene, o en lo que se hace, y no en lo que se es.


Hemos visto con pena cómo otros muchos no encontraban el sentido de sus vidas. Optaban y siguen optando por otros caminos fáciles que no conducen ni a la realización completa del hombre ni a su eterna salvación: acumular riquezas, dejarse arrastrar por placeres efímeros o vanidades mundanas, adquirir prestigio o poder. Por desgracia, un buen número de jóvenes, se siente como encandilado por todos estos ofrecimientos de una sociedad cada vez más materialista. Muchos de ellos, desengañados de todo, emprenden la fuga hacia la droga, el sexo o el alcohol arruinando su existencia y vendiendo su felicidad por un plato de lentejas.

4) Sed espiritual pero, miedo al compromiso. Pueden sentirse atraídos a sectas y modas pasajeras.

5) Conciencia poco formada o deformada.


Comenta un conocido teólogo suizo: “El joven quiere ser distinto de los demás, aspira a lo sublime y a una mayor libertad, pero se viene abajo, se queda rezagado por detrás de su ideal y poco a poco se resigna también a ser “uno más”.( Hans Urs von Balthasar, Tu coronas el año con tu gracia. Encuentro Ediciones. 1997, p. 235).



Puntos claves en la dirección de los adolescentes y jóvenes

a) El orientador debe tener liderazgo humano y espiritual; así será admirado y aceptado por el adolescente.

b) El orientador debe volverse un amigo para el adolescente o el joven, mostrando verdadero interés por su persona. Debe «hablar su idioma»; no comportarse como adolescente porque perdería ascendencia, pero sí mantenerse cercano, compartiendo sus intereses, sus problemas, sus inquietudes, sus dificultades.

c) Formar su conciencia, su voluntad, sus sentimientos. Darles las herramientas necesarias para transformarse en adultos maduros y coherentes.


Nos toca vivir en una época en la que es muy fácil la desorientación de los criterios morales y éticos. En efecto, estamos asistiendo a una desorientación gigantesca de la conciencia individual y social, hasta el punto de que a muchos les resulta difícil distinguir los límites de lo bueno y lo malo... Por ejemplo, nunca como hoy ha sido el hombre tan sensible a su libertad y nunca ha hecho peor uso de ella: así por un lado escribe una carta de los derechos humanos, y, por otro los suprime de raíz por el aborto, la eutanasia... Por un lado proclama a los cuatro vientos la propia madurez, y, por otro, adopta como pauta de comportamiento normas tan volubles como la opinión pública, los eslogans de moda y los modelos culturales y sociales del momento

d) Presentarles ideales altos, proponerles retos adecuados pero exigentes a la vez, siempre motivando y acompañando. Darles metas concretas a corto, mediano y largo plazo para que ellos puedan observar los logros y avances.

e) Salir al paso cuando no puede o no sabe abrirse por sí mismo. Hacerse el encontradizo, buscarlo. No podemos conformarnos y esperar sentados a que vengan por sí mismos.


Aquí sería bueno preguntarnos: ¿conocemos "por su propio nombre" a cada joven que nos ha sido confiada? ¿Ha llegado a establecerse un diálogo cordial, ha tenido lugar una apertura total por parte de ella? ¿O el que no haya quitado todas las barreras que celan su intimidad no se deberá a alguna desatención por parte nuestra? ¿Hemos sabido crear una atmósfera de confianza en torno a ellas? ¿No se habrán sentido rechazadas y heridas jóvenes dotadas positivamente de sensibilidad fina y de aspiraciones espirituales elevadas, ante nuestro modo de ser quizá desatento, falto de tacto, no siempre equitativo o auténtico en nuestras funciones como formadoras? Antes de apelar al sentido de fe, facilitémosles las cosas esforzándonos sinceramente por vivir nuestro estatuto de cortesía, delicadeza, deferencia, atención, sentido de justicia, equidad y objetividad en nuestros juicios y de serenidad en nuestras decisiones. La directora espiritual es a la vez mujer de Dios, maestra, madre, amiga y hermana que sabe acoger, escuchar, comprender y, sobre todo, al caso, salir al paso y ofrecer ocasión para el encuentro cuando el alma atribulada no puede, no sabe o no se atreve a abrirse por sí misma.

f) Ayudarle a hacerse independiente del grupo o la presión social, a tener sus propios valores y normas de conducta y a ser coherente cueste lo que cueste para no resignarse a ser uno más.

g) Motivar constantemente.

h) Fomentar la amistad con Cristo. Un punto esencial en la dirección espiritual de la joven se dirige a llevarle al descubrimiento de un Dios personal, Creador y Padre; a Jesucristo, Redentor y Amigo; y al Espíritu Santo, el mejor Socio en la lucha por ser santas. Lograr en ella una opción por Cristo como centro, criterio y modelo de su vida, y una actuación en su vida de acuerdo a sus convicciones. La meta será buscar alcanzar el amor a la vida de gracia, el cultivo y la defensa de la misma como expresión de su relación de amistad con Cristo. También la orientadora debe despertar y orientar una sana y fervorosa devoción a la Santísima Virgen María. Entre la adolescente o joven y María debe existir una relación llena de detalles, de ternura, de admiración, de oración; en una palabra, el amor y la confianza de una hija para con su madre. Esta espiritualidad Mariana, si es verdadera, conducirá a la imitación de sus virtudes.

i) Llevarles a entender la verdadera libertad y su correcto uso. Confrontarlos con modelos atractivos de los hombres más libres: los santos.


Necesitan claridad ante la confusión que les provoca la aparición de nuevas tendencias. Necesitan explicaciones que les ayuden a entenderse a sí mismas y los cambios que se van operando en su personalidad. Necesitan el acompañamiento de la educadora que les corrija y advierta de los peligros con suficiente anticipación. Y necesitan estar cerca de Jesús por medio de la frecuencia de los sacramentos y de experiencias fuertes que les motiven y les refuercen la vivencia de la fe cristiana.


Algunos de los puntos prácticos sobre los cuales debemos trabajar para apoyar un correcto uso de la libertad, quedan mencionados a continuación

• Acostumbrarlos a proceder por razones fundadas, no por imitación o comparación.
• Enseñarles a distinguir entre el bien y el mal, basándose en la moral cristiana, en el ejemplo y doctrina de Jesucristo, tal y como se encuentra en el Evangelio interpretado por el Magisterio.
• Hacerles reflexionar sobre sus propias decisiones, acostumbrándoles a asumir las responsabilidades y consecuencias derivadas de sus opciones.
• Provocar en ellas un modo de actuar libre, por cuenta propia, y no como fruto de una conducta masificada, en base a ideas o costumbres de moda.
• Darles oportunidad de responsabilizarse en cosas pequeñas y grandes, dándoles confianza y seguimiento.
• Formar su voluntad a través del esfuerzo constante y del sacrificio, fomentando el dominio y el autocontrol.
• Hacerles distinguir entre sentimientos y actitudes, y entre estados anímicos y realidad.
• Centrar y orientar a la joven, pero sin cortarle las ilusiones e ideales, ni limitar sus posibilidades. El idealismo llena estas etapas de la vida, y la orientadora espiritual, por el simple hecho de ser mayor y más realista, puede parecer ante la dirigida como un pesimista que no valora sus planes y proyectos.


En la dirección espiritual de la adolescente se revisarán los compromisos o propósitos de vida espiritual, de su formación humana, de sus deberes de hijos, de hermanos, de amigos, de estudiante, etc. Sus relaciones con el prójimo. También:

? El compromiso de la dirección espiritual anterior.

? El tema de su formación académica y disciplinar en el colegio o en la universidad.

? Su vida familiar, invitándole siempre a crecer, pero sin ponerse en contraste con sus seres queridos, pues son etapas de frecuentes conflictos con la autoridad de los papás.

? El tema del apostolado, tanto a nivel de equipo, como el apostolado del testimonio. En donde quiera que se encuentre debe vivir con coherencia y autenticidad su propia fe.

? Ayuda repasar las virtudes humanas y cristianas, en especial la caridad, la obediencia, la pureza, la humildad y el celo apostólico.

? Siempre se le ha de motivar para la vivencia perseverante de su vida de gracia y la recepción de los sacramentos de la Confesión y de la Eucaristía.


Muchos adolescentes o jóvenes no cuajan, se pierden, o por lo menos no alcanzan el compromiso o grado de entrega al que Dios nuestro Señor les llamaba, por falta de la ayuda necesaria. Necesitan ayuda para hacer crecer la semilla sembrada por Dios en su alma, y así llegar a dar frutos. Esto se logra si la directora espiritual se mantiene cercana a ella y le sabe orientar en modo oportuno y motivador
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