viernes, 11 de noviembre de 2016

ORIGEN DE LA NUEVA ERA

Origen de la Nueva Era
Los Católicos estamos bajo el peligro inmediato de caer inocentemente, tal vez por seguir modas actuales, en el New Age, y en el error básico de esta peligrosa corriente.


Por: Padre Alfonso Alfonzo Vaz | Fuente: Buenanueva.net 



Las ideas y prácticas que forman el New Age son muy difíciles de inventariar, de enumerar, pues no tiene el New Age una identidad definida, sino muchas fachadas: fachadas variables y confusas. Da la impresión de no constituir un movimiento unido, organizado, estructurado. Se presenta como una serie de ideas, creencias, prácticas aparentemente aisladas e inconexas, sin un fin y una organización definidos ... simplemente como una moda.

Además tiene una capacidad de mutación realmente asombrosa y una gran variabilidad: ha venido surgiendo a cada paso con nuevas cosas, nuevas ideas -o ideas viejas convertidas en nuevas.
De allí la dificultad en descifrarlo, dividirlo, descomponerlo, definirlo. Sin embargo, lo definiremos de esta manera:

El New Age es un movimiento pseudo-espiritual de corte esotérico y ocultista, pagano, que incluye teorías erróneas y herejías condenadas por la Iglesia que contradicen verdades fundamentales de la fe cristiana, y que busca llevar al hombre a creer que puede llegar a ser como dios.
Su finalidad, encubierta bajo un pretendido respeto a todas las creencias, es la destrucción de la fe cristiana con lo que intenta acabar con la Iglesia Católica y con toda denominación cristiana.

El "New Age" se ha traducido en español "Nueva Era", pero en realidad la traducción de "New Age" sería "Nueva Edad". Los seguidores de esta corriente también la llaman "Era de Acuario" y "Edad de Oro". Por los fines que persigue, otros la llaman "Configuración de Acuario" o "Conspiración Acuariana".


Origen de la Nueva Era

El New Age tiene sus raíces en la "Sociedad Teosófica" fundada en 1875 en New York por una rusa, Helena Blavatsky, básicamente espiritista, quien dice haber recibido sus enseñanzas de unos "seres espirituales especiales" o "maestros ascendidos".

Para saber qué es la Sociedad Teosófica, necesitamos conocer qué es la Teosofía.
La Teosofía es la creencia o pretensión de tener conocimiento místico directo de la "divinidad", sobre ésta y el mundo, mediante doctrinas y prácticas secretas, esotéricas, ocultistas.

La Blavatsky funda en 1875 la "Sociedad Teosófica" que es una mezcla de ocultismo y misticismo oriental (básicamente lo que es hoy el New Age). La sucede como presidenta Annie Besant, quien trató en 1929 de presentar un nuevo "mesías" al mundo: un que rechazó su propuesto estatus y se separó del movimiento.

Pero es Alice Bailey (1880-1949), tercera presidenta, inglesa radicada también en E.E.U.U., quien es considerada la "suma sacerdotisa" de la "Sociedad Teosófica". Ella funda el "Trust de Lucifer" (hoy "Lucius Trust") y, como medium espiritista, decía recibir mensajes de un cierto "maestro de sabiduría" muerto, un tibetano. (No es mera casualidad q ue sea oriental, como veremos más adelante).

En numerosos escritos de esta "Sociedad Teosófica" aparecen los mensajes del espíritu demoníaco que le dictaba en "escritura automática", es decir, en estado de trance mediúmnico, durante el cual escribe la mano del medium automáticamente, sin que éste tenga control alguno de lo que se escribe.

Estos escritos forman una especie de "Plan" al cual se le dio carácter secreto entre los seguidores. Este "plan", que es el "Plan del New Age", incluye un gobierno mundial y una sola religión mundial. El Plan del New Age debía permanecer oculto hasta 1975, año en que sería sacado a la luz pública.

¿De dónde surge la "Sociedad Teosófica" que funda la Blavatsky en 1875? 

"La Teosofía comenzó con los masones y en medio de ellos", dice una publicación del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) titulada "Sectas en América Latina", en el Capítulo titulado "Movimientos Pseudo-espirituales", escrito por el Franciscano Fray Buenaventura Kloppenburg.

¿Qué fines persigue la Masonería? ¿En qué consiste la conspiración masónica? 

La Masonería, que es una sociedad secreta de corte esotérico y ocultista, condenada por la Iglesia, aunque simula lo contrario, persigue la destrucción de la civilización cristiana, comenzando primero con la Iglesia Católica y continuando con otras creencias cristianas, así como también de toda norma, principio o institución basados en el cristianismo, para sustituirlos por una civilización pagana y una pseudo-religión también pagana. Esto es importante conocerlo para poder continuar analizando el proceso histórico de conformación del New Age a partir de la "Sociedad Teosófica".

Helena Blavatsky se transforma en medium espiritista un poco antes de fundar la "Sociedad Teosófica". Es durante una estancia en París (1867-1870) donde entra al grupo de Allan Kardek, masón y codificador del Espiritismo.
A su regreso a E.E.U.U. funda la "Sociedad Teosófica" en New York el 20 de noviembre de 1875 junto con otros masones: Charles Sotheran (uno de los jefes de la Masonería en E.E.U.U.), Henry Steele Olcott (masón), George Felt (de la Hermandad Hermética de Luxor, también masónica) y William Judge.

En 1871, Albert Pike, gran maestro de una de las ramas de la Masonería, el Rito Escocés, escribe un libro básico de la filosofía masónica: "Moral y Dogmas de la Masonería". Pike, aunque no pertenece formalmente a la directiva de la "Sociedad Teosófica", está en contacto con ésta.

Otra evidencia de la conexión de la Masonería y el New Age es este dato curiosísimo: el boletín que los masones distribuyen por todo el mundo a los "hermanos masones" se llama ¡¡¡"New Age"!!! Hay constancia de que así se llama, al menos desde 1921, pero este nombre podría haberse usado con anterioridad a esta fecha.

Aparte de las evidencias históricas del origen y dependencia del New Age con la Masonería, hay otra determinante: el Plan del New Age coincide con los fines de la Masonería: una religión mundial y un gobierno mundial. Es decir: las metas del New Age y las de la Masonería son las mismas.

Quizá por esto el Papa León XIII en 1884 en su Encíclica "Humanum Genus" (#7)dice lo siguiente: "Varias son las sectas que, aunque diferentes en nombres, ritos, forma y origen, al estar, sin embargo, asociadas entre sí por la unidad de intenciones y la identidad en sus principios fundamentales, concuerdan de hecho con la Masonería, que viene a ser como el punto de partida y el centro de referencia de todas ellas."

¿Cuál es la relación de la "Sociedad Teosófica" con el Misticismo Oriental? 

El espíritu diabólico que dicta a Alice Bailey el Plan New Age es tibetano. Pero la relación de la "Sociedad Teosófica" con el Oriente es anterior: en 1879 la Blavatsky y Olcott viajan a la India, se instalan en Adyar, cerca de Madras, y 6 años después ella escribe su obra "Doctrina Secreta" en la que comienza a configurarse el "Plan del New Age".

CONCLUSION.- Después de este sucinto análisis histórico podemos concluir lo siguiente: la Masonería da origen a la "Sociedad Teosófica" por medio del Espiritismo y en contacto con el Paganismo Oriental.

Estos son los cuatro pilares básicos del New Age:
• MASONERIA
• ESPIRITISMO
• TEOSOFIA o GNOSTICISMO
• PAGANISMO ORIENTAL

Es teniendo en cuenta esta base de sustentación del New Age que podremos mejor descifrarlo y analizarlo.

EL New Age se origina, entonces, en la Masonería por medio de instrucciones y dictados dados por espíritus demoníacos.

Dice San Pablo: "El Espíritu nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, entregándose a espíritus engañadores y siguiendo enseñanzas de los demonios" (1 Tim 4, 1).

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY, DOMINGO 20 DE NOVIEMBRE


Solemnidad de Cristo Rey
20 de Noviembre



Jesucristo, Rey del Universo La celebración de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios.

El Papa Pio XI, el 11 de diciembre de 1925, instituyó esta solemnidad que cierra el tiempo ordinario. Su objetivo es recordar la soberanía universal de Jesucristo. Lo confesamos supremo Señor del cielo y de la tierra, de la Iglesia y de nuestras almas.

Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce.

Cristo Rey anuncia la Verdad y esa Verdad es la luz que ilumina el camino amoroso que Él ha trazado, con su Vía Crucis, el camino hacia el Reino de Dios. "Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.

Todo el que es de la verdad escucha mi voz."(Jn 18, 37) Jesús nos revela su misión reconciliadora de anunciar la verdad ante el engaño del pecado. Esta fiesta celebra a Cristo como el Rey bondadoso y sencillo que como pastor guía a su Iglesia peregrina hacia el Reino Celestial y le otorga la comunión con este Reino para que pueda transformar el mundo en el cual peregrina.  La posibilidad de alcanzar el Reino de Dios fue establecida por Jesucristo, al dejarnos el Espíritu Santo que nos concede las gracias necesarias para lograr la Santidad y transformar el mundo en el amor. Ésa es la misión que le dejó Jesús a la Iglesia al establecer su Reino.

Se puede pensar que solo se llegará al Reino de Dios luego de pasar por la muerte pero la verdad es que el Reino ya está instalado en el mundo a través de la Iglesia que peregrina al Reino Celestial. Justamente con la obra de Jesucristo, las dos realidades de la Iglesia -peregrina y celestial- se enlazan de manera definitiva, y así se fortalece el peregrinaje con la oración de los peregrinos y la gracia que reciben por medio de los sacramentos. "Todo el que es de la verdad escucha mi voz."(Jn 18, 37) Todos los que se encuentran con el Señor, escuchan su llamado a la Santidad y emprenden ese camino se convierten en miembros del Reino de Dios.




Oración a Cristo Rey.

¡Oh Cristo Jesús! Os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuestros derechos.

Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia.

¡Divino Corazón de Jesús! Os ofrezco mis pobres acciones para que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza, y que así el reinado de vuestra paz se establezca en el Universo entero. Amén.



Consagración de la humanidad para el día de Cristo Rey por el Papa Pío XI

¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados; vuestros somos y vuestros queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos con vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás, os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo.

¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, que no perezcan de hambre y miseria.

Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos; devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.

Conceded, ¡oh Señor!, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino ésta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Fuente: Web Católico de Javier

PARA UN BUEN DISCERNIMIENTO

Para un buen discernimiento
También implica, en una visión completa de la vida, pensar no solo en lo temporal, sino en lo eterno. La fe en Dios abre un horizonte de verdades que ayudan mucho a evitar aquello que provoque daños o incluso implique pecados, y para escoger lo que permita vivir el amor a Dios y al prójimo.


Por: Fernando Pascual | Fuente: catholic.net 



Para un buen discernimiento
Hay muchas situaciones humanas difíciles. En ellas falta luz y claridad. Si eso ocurre, cuesta tomar decisiones.
Un ejemplo sencillo. Una persona tiene un trabajo. Gana algo, pero no lo suficiente para su familia. Llega la invitación a trasladarse de ciudad y probar fortuna.
Para ello, hace falta un préstamo. Lo cual implica arriesgarse. Si se pierde esta oportunidad, parece difícil encontrar otra. ¿Qué hacer?
Lo anterior se aplica a tantas situaciones, algunas que tienen consecuencias a largo plazo. ¿Casarse o no con esta persona? ¿Iniciar una causa legal en esta discusión sobre la herencia o aguantar para al menos tener menos tensiones en familia?


Para afrontar estos y otros temas hace falta un trabajo serio de discernimiento. Ello implica, en primer lugar, tener tiempo y serenidad para ver los pros y los contras, lo que está en juego, lo que uno piensa que puede pasar en cada una de las alternativas.
También implica, en una visión completa de la vida, pensar no solo en lo temporal, sino en lo eterno. La fe en Dios abre un horizonte de verdades que ayudan mucho a evitar aquello que provoque daños o incluso implique pecados, y para escoger lo que permita vivir el amor a Dios y al prójimo.
Por último, en la búsqueda de las respuestas hay que pedir consejo, leer, reflexionar, rezar, en vistas a encontrar claridad, a ver mejor, a distinguir entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo que daña y lo que cura.
Cuando el discernimiento se hace en oración, con un deseo de escuchar lo que Dios indique y de seguirlo con confianza, permite alcanzar una claridad suficiente y la fuerza de voluntad para tomar decisiones, incluso heroicas.
Es parte del buen discernimiento llegar a ideas claras. Es posible porque, desde que Cristo vino al mundo, la luz disipa las tinieblas y la ayuda del Espíritu Santo guía los corazones humildes y generosos.
Desde esas ideas un ser humano deja de lado confusiones propias de corazones divididos y de sociedades desorientadas, y puede adquirir la seguridad sana y valiente de quien ve lo bueno y lo escoge con alegría y esperanza.

ES BÍBLICO EL RAPTO?

El rapto
Según los grupos y los pastores que aborden el tema del rapto, se puede llegar a extremos de temor apocalíptico muy poco cristiano


Por: P. Luis Santamaría del Río | Fuente: Infocatolica.com 



En algunos ambientes evangélicos –sobre todo entre los born again christians o “cristianos renacidos” presentes en los Estados Unidos– hay un tema de moda que plantea una escatología peculiar. Se trata del “rapto” o “arrebatamiento” (rapture), que en resumen es lo siguiente: cuando llegue el fin de los tiempos, en un momento previo a la tribulación predicha por el Apocalipsis, los creyentes verdaderos serán arrebatados (o “raptados”) corporalmente por el Señor. Esto hay que enmarcarlo en un sistema de pensamiento llamado “dispensacionalismo premilenario”, según el cual hay un calendario muy preciso en la historia de la humanidad, aunque el reloj divino se habría parado en la época del Nuevo Testamento, y sólo volverá a ponerse en marcha cuando se inicien los últimos tiempos.
Si tenemos que buscarle un padre a esta teoría, no nos queda otro remedio que fijarnos en John Nelson Darby (1800-1882), una figura imprescindible del protestantismo fundamentalista del siglo XIX que, tras abandonar la Iglesia anglicana, se hizo miembro de los Hermanos de Plymouth y desarrolló sus ideas escatológicas más peculiares. Se habla de dispensacionalismo porque divide la historia universal en diferentes edades o “dispensaciones” según el plan salvífico de Dios. La era contemporánea es, para Darby, el momento en el que Dios separará los creyentes verdaderos de los no creyentes, como se separa el trigo y la cizaña en el tiempo de la siega, anticipando así el retorno inminente del Señor Jesús.
Darby era inglés, pero se desplazó con frecuencia para difundir sus ideas, que han influido mucho en Norteamérica, adonde acudió en siete ocasiones. También podemos encontrar estas tesis en el mundo pentecostal. Sin ir más lejos, la mayor confesión evangélica española -la Iglesia Evangélica de Filadelfia, formada por gitanos- asume la teología dispensacionalista.
Según los grupos y los pastores que aborden el tema del rapto, se puede llegar a extremos que serían objeto de risa si no fuera porque constituyen episodios de temor apocalíptico muy poco cristiano. Un amigo me contaba recientemente algo que vivió cuando fue miembro de una comunidad evangélica pentecostal, aquí en España. Uno de sus hermanos del grupo, minusválido, después de un adoctrinamiento intensivo basado en estas enseñanzas escatológicas que incluía películas sobre el tema, regresó de la capilla al centro especializado en el que vivía, y en medio de un temporal salió a la calle en su silla de ruedas convencido de que llegaba el momento del arrebatamiento, y de que Jesús le devolvería las piernas que le faltaban. Un ejemplo de los efectos que puede tener todo esto leído en clave fanática, y que no nos queda muy lejos.
Como dice Damian Thompson comentando de forma muy gráfica la idea darbysta del rapto, “sigue siendo una de las imágenes apocalípticas más potentes jamás ideadas, pues de un solo golpe libra a todos los cristianos de los horrores que causa la llegada del fin, a la vez que les permite contemplar cómo los condenados perecen en el emocionante drama de la Gran Tribulación”. Esto, explica el periodista, permite mantener el fervor milenarista “a fuego lento”, sin llegar a la explosión, pero consiguiendo así mantener a las personas y a las comunidades en esa tensión de que Cristo puede llegar en el momento menos esperado. Hace poco pude leer en una explicación de la tesis dispensacionalista que en la actualidad, “el cumplimiento e intensidad de los eventos apocalípticos nos indican que el rapto de la Iglesia puede suceder en cualquier momento”.


En los Estados Unidos, como dije antes, esto del rapto es una materia de dominio común, algo que forma parte del imaginario colectivo como creencia difundida entre grandes sectores del evangelismo. Sin ir más lejos, recuerdo una escena de Los Simpson en la que, en un momento de catástrofe apocalíptica, los Flanders, familia vecina de los protagonistas se pone a orar, y son arrebatados hacia el cielo. Hay algunas películas y producciones audiovisuales en las que vemos desaparecer gente de forma repentina, ilustrando esta expectativa.
Pero lo más destacado de los últimos años en este ámbito es la serie de novelas Left behind, que también se han llevado al cine con el título Lo que quedó atrás en España, que forma una trilogía junto con Fuerzas de la tribulación y El mundo en guerra. E incluso se ha hecho un videojuego (publicitado así: “el primer juego en el que la adoración es más poderosa que las armas”). A lo largo de doce libros, Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins plantean de forma literaria una convicción que comparten muchos evangélicos. El argumento de la primera novela sirve para hacernos una idea: en un vuelo comercial desaparecen de repente varios pasajeros, y sólo queda su ropa. Lo mismo pasa en el resto del mundo con millones de personas. Se trata del comienzo del Apocalipsis. Imaginen lo que pudo suponer esta serie literaria, y sus versiones audiovisuales, en los Estados Unidos en torno al año 2000 y, sobre todo, después del 11-S.
El tema del rapto tiene una base escriturística que es necesario desentrañar, así que vayamos a la Biblia. En su primera Carta a los Tesalonicenses, en torno al año 50 –se trata del primer escrito del Nuevo Testamento–, Pablo escribe sobre “la suerte de los difuntos” para hacer una llamada a la esperanza cristiana en la resurrección de los que mueren unidos a Cristo. Cuando llegue la parusía, la segunda venida del Señor, al son de la trompeta resucitarán los muertos, y “después nosotros, los que aún quedemos vivos, seremos arrebatados, junto con ellos, entre nubes, y saldremos por los aires al encuentro del Señor” (1 Ts 4,17). Parece que la comunidad de Tesalónica, expectante de una inmediata vuelta de Jesús que no terminaba de llegar, se preguntaba por el destino de los creyentes fallecidos en el ínterin, además de interrogarse por la fecha de la parusía. El mismo Pablo, en una primera época, esperaba vivir cuando todo esto sucediera.
Además, los defensores del arrebatamiento emplean otra cita bíblica, y esta vez del mismo Jesús, de su “discurso escatológico” en el evangelio según San Mateo: cuando venga el Hijo del hombre “dos hombres estarán entonces trabajando en el campo; a uno se lo llevarán y dejarán al otro. Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y dejarán a la otra” (Mt 24,40-41). En el evangelio de Marcos la referencia es menos explícita, ya que serán los ángeles los que convoquen a los elegidos de todo el mundo (cf. Mc 13,27).
¿Qué pensar de todo esto? ¿Tienen razón los que, basándose en la Biblia, defienden la inminencia de la venida del Señor y la realidad del arrebatamiento de los creyentes verdaderos? La respuesta podemos encontrarla en la misma Escritura. San Pablo contestaba en su escrito a las inquietudes de los cristianos de Tesalónica, que parecen ser las preocupaciones de ciertos grupos actuales. ¿Cuándo volverá Cristo? Sólo Dios lo sabe. ¿Y qué pasará con los que hayan muerto? Ellos, y los que vivan en ese momento, compartirán la victoria de Cristo resucitado sobre la muerte; no habrá ventaja de los vivos sobre los muertos.
En estos textos constatamos varias afirmaciones de fe fundamentales, además de las respuestas paulinas que acabamos de decir: los acontecimientos finales son de iniciativa divina, y no pueden ser adelantados o retrasados por los hombres, tal como a veces defienden algunos intérpretes errados. Se nos habla de unos hombres que son apartados del resto de la gente, tal como sucede en el Apocalipsis con la multitud incontable que ha lavado sus túnicas en la sangre del Cordero. Tal es el sentido de la consagración que tiene lugar en el bautismo, cuando el creyente es incorporado a Cristo, es ungido (en griego christos) como él, y se une a su misterio pascual, es decir, a su muerte y resurrección. Por eso la actitud del cristiano es la vigilancia. Pero no la tensión apocalíptica y fanática. Por eso Pablo escribía también a los tesalonicenses exhortándoles a trabajar sin molestar a nadie, haciendo siempre el bien (cf. 2 Ts 3,11-13).
La imagen de Cristo en la parusía como un remedo de secuestrador es ciertamente temible. Y el tono vital que contagia no es muy optimista que digamos. En este campo, del Dios revelado en Jesús no podemos aprender otra cosa que una llamada a la esperanza, no basada en cálculos temporales ni en temores paralizadores. Seremos convocados por el Señor a un juicio, y la garantía de lo que nos ha prometido y nos espera al final la tenemos en María, la Madre del Señor. Eso es lo que hemos celebrado hace unos días con el misterio de su Asunción: su existencia entera, su cuerpo y su alma participando de la gloria de Cristo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...