martes, 13 de diciembre de 2016

CÓMO IDENTIFICAR EL BULLYING EN NINOS?


¿Cómo identificar el bullying en niños?
El Bullying en niños y adolescentes es un problema que necesita atenderse en México, con mayor intéres y profesionalismo. 


Fuente: Unión Nacional de Padre de Familia (México) 




El Bullying en niños y adolescentes es un problema que necesita atenderse en México, con mayor intéres y profesionalismo. Mientras tanto, como padres debemos velar por la seguridad de nuestros hijos y educarlos para convivir sanamente con las demás personas.

¿Sabías que en México el 65% de los niños y niñas han declarado haber sufrido algún tipo de Bullying? Los casos de acoso en las escuelas son cada vez más frecuentes y como padres debemos estar alertas a la más mínima señal que nos induzca a creer que algo anda mal con nuestros hijos.

El Bullying en niños y adolescentes se caracteriza por el maltrato físico, moral o psicológico en su contra de forma frecuente. La violencia puede ser ejercida por una o un grupo de personas que pretenden intimidar, lesionar o molestar por medio de agresiones físicas o verbales de cualquier tipo.

Este hostigamiento puede provocar diversas consecuencias en nuestros hijos como baja autoestima,desórdenes de ansiedad, fobia escolar o depresión. Además, existen diferentes tipos de Bullying en niños y adolescentes, desde los ya mencionados hasta el sexual, de exclusión social o ciberbullying.

Los tipos de Bulliyng
Actuar a tiempo hace la diferencia
Es sumamente importante aprender a identificar los actores del Bullying en niños, sobre todo porque este sector es muy vulnerable y detenerlo a tiempo puede evitar tragedias.
Lee con atención las siguientes recomendaciones y si sospechas que tu hijo puede ser víctima o agresor, toma medidas a la brevedad:

ACOSADO O VÍCTIMA
Suele ser una persona muy tímida e insegura, aunque también puede volverse así a causa de los maltratos sufridos.
Por lo regular, puede sentirse o percibirse inferior al agresor física, intelectual o socialmente, aunque no sea así en realidad.
Puede cambiar su actitud o personalidad negativamente y de forma brusca, puede ejercer violencia contra niños más pequeños o animales.

AGRESOR, VICTIMARIO O “BULLER”
Pretende mostrar ser físicamente más fuerte, es impulsivo, dominante, manipulador, violento y poco empático con los demás.
No siente culpa por la conducta acosadora que ejerce.
Es provocador y abusa del poder que puede tener, ya sea real o imaginario.
Busca divertirse con el maltrato hacia los más débiles, incluyendo animales.

ESPECTADOR
Es el testigo de las muestras violentas y puede reaccionar de estas maneras: aprobando, reprobando o negando la agresión.
Puede mostrar indiferencia ante situaciones de alerta como maltrato contra los demás.
El Bullying en niños y adolescentes es un problema que necesita atenderse en México, con mayor interés y profesionalismo. Mientras tanto, como padres debemos velar por la seguridad de nuestros hijos y educarlos para convivir sanamente con las demás personas.

EL MOMENTO PRESENTE



El momento presente

Descubrir en lo cotidiano la grandeza del Amor divino. Abrir bien el alma para dejarse guiar a través de las mil peripecias, sencillas y normales, de cada día. 


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net 



El P. Jean Pierre de Caussade (1675-1751) explicó con profundidad y sencillez cómo Dios nos habla a través de dos caminos. El primero es la Sagrada Escritura. El segundo es el momento presente.

Los dos caminos nos llevan a Dios si usamos la “llave maestra” para leerlos de modo correcto: la fe, la esperanza, el amor.

Sin fe, la letra mata y el momento presente queda envuelto en una nube impenetrable. La Sagrada Escritura no desvela sus secretos al erudito más competente o al pensador más profundo cuando es leída sin fe. La vida ordinaria, los hechos de cada día, no permiten descubrir el Amor de Dios si nos falta esa fe con la que todo se abre a dimensiones insospechadamente bellas.

Por eso el P. de Caussade enseñaba a confiar plenamente en la Providencia, a vivir el momento presente de modo profundo, a descubrir en lo cotidiano la grandeza del Amor divino.

“El momento presente es, pues, como un desierto, donde el alma sencilla sólo ve a Dios, y de Él goza, sin ocuparse de nada más que de lo que Él quiera de ella: todo lo demás queda a un lado, olvidado, abandonado a la Providencia” (P. de Caussade, “El Abandono en la Divina Providencia”, cap. II).

El mundo de Dios queda así a disposición de todos, porque el lenguaje divino es sumamente cercano, cotidiano. No hace falta recurrir a métodos especiales, ni a charlas de grandes profesores, ni a días de retiro en un monasterio. Basta con vivir bien lo ordinario para incrementar el amor a Dios y las virtudes cristianas.

Lo “extraordinario” puede ayudar, es algo muy bueno. Nadie lo duda. Pero se logra mucho más a través de la escucha continua de Dios en el presente más humilde, más sencillo, más repetitivo.

En esta clave, es posible descubrir la voluntad de Dios en cada momento presente: en el teléfono que suena, en la puerta que chirría, en la tos que nos empieza a inquietar, en la gotera del piso de arriba, en las palabras amables de un amigo, en la mirada inquisitorial del jefe de trabajo. Como también en el presente que gime en el viento, que hace acrobacias en la golondrina, que llora en el familiar enfermo, que me abraza cuando llego a casa, que me despierta desde la visita de un mosquito.

La santidad, entonces, está al alcance de todos: no es una conquista de pocos “iniciados”, no es un sueño remoto alcanzable sólo por algunos “seres superiores”. Para el P. de Caussade, la acción divina llega a todos. Lo que hace falta es abrir bien el alma para dejarse guiar por el Maestro interior a través de las mil peripecias, sencillas y normales, de cada día.

“La acción divina es más extensa y presente que los diversos elementos. Entra en vosotros por todos vuestros sentidos, siempre que usáis de ellos según la voluntad de Dios, pues hay que cerrarlos y resistir a todo lo que le sea contrario. No hay átomo que, al penetraros, no haga penetrar con Él esta acción divina hasta la médula de vuestros huesos. Los humores vitales que llenan vuestras venas corren por el movimiento que Él les imprime. Todas las diferencias de fuerza o debilidad, de euforia vital o de desfallecimiento, la vida y la muerte, no son sino instrumentos divinos que están obrando. Y así, hasta los mismos estados corporales son todos obras de gracia. Todos vuestros sentimientos y pensamientos, vengan de aquí o allá, todo procede de esta mano invisible” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

¿Tan sencillo, tan fácil? Parece que preferimos seguir caminos más tortuosos, hacer sacrificios especiales, buscar métodos y lecturas refinadas. Mientras, dejamos de lado un camino ofrecido a todos, porque a todos ama Dios, y a todos invita a escuchar y aceptar Su Voluntad a través del momento presente. Lo “único” que hay que hacer es decirle a Dios, con mucha confianza, “fiat, hágase”.

Sigue el P. de Caussade:

“El momento presente es siempre como un embajador que manifiesta la voluntad de Dios, y el corazón fiel le responde siempre: fiat. Así el alma en todas las alternativas se encuentra en su centro y lugar. Sin detenerse jamás, va viento en popa, y todos los caminos y maneras la impulsan igualmente hacia adelante, hacia lo ancho e infinito: todo es para ella, sin diferencia alguna, medio e instrumento de santidad, en tanto considere siempre que eso que se presenta es lo único necesario [Lc 10,42]” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

Por eso el alma deja de lado cualquier preferencia para acoger, simplemente, las indicaciones con las que cada día le habla el Señor.

“No busca ya el alma con preferencia la oración o el silencio, el retiro o la conversación, la lectura o la escritura, ni la reflexión o el cesar de discurrir; no le preocupa el alejamiento o la búsqueda de libros espirituales, o elegir entre abundancia o escasez, enfermedad o salud, vida o muerte. Simplemente, lo que ella busca en todo momento es la voluntad de Dios; lo único que pretende es el despojamiento, el desasimiento, la renuncia a todo lo creado, sea real o solamente afectiva, no ser nunca nada por sí y para sí, ser siempre en la voluntad de Dios, para agradarle en todo, haciendo de la fidelidad al momento presente su única alegría, como si no hubiera otra cosa en el mundo digna de su atención” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

Existe, según la atrevida fórmula usada por el P. de Caussade, un “sacramento del momento presente”. Como todo sacramento, su eficacia en cada uno de nosotros depende de la fe con la que lo acojamos, del amor con el que lo vivamos.

Desde ese “sacramento” seguimos en camino, como tantos santos sencillos y grandiosos, que vivieron lo ordinario de modo extraordinario, que supieron descubrir cómo Dios viste a los lirios del campo, da de comer a los pajarillos, y ama intensamente a cada uno de sus hijos...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...