miércoles, 28 de diciembre de 2016

SAN JUAN , EL DISCÍPULO AMADO

San Juan: El Discípulo Amado
Era judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor


Por: n/a | Fuente: ACI Prensa 



"Hijitos míos, amaos entre vosotros”, solía decir San Juan Evangelista, el más joven de los Apóstoles y a quien se distingue como el “discípulo amado de Jesús”. Fue quien acogió a la Virgen María en su casa y es patrón de teólogos y escritores. Su fiesta se celebra cada 27 de diciembre.
San Juan era judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien era pescador. Fue el elegido para acompañar a Pedro a preparar la última cena, donde reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús. Estuvo al pie de la cruz con la Virgen María, a quien llevó físicamente a su casa como Madre para honrarla, servirla y cuidarla en persona.
Asimismo, cuando llegó la noticia del sepulcro vacío de Jesús, fue San Juan quien corrió junto a San Pedro para constatarlo. Es ahí donde los dos “vieron y creyeron”. Más adelante, cuando Jesús se les apareció a orillas del lago de Galilea, Pedro preguntó sobre el futuro de Juan y el Señor contestó: “Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme”.
Por esta respuesta se corrió el rumor de que Juan no iba a morir, algo que el mismo Apóstol desmintió al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". Escribió el Apocalipsis, el Evangelio de San Juan, donde se refiere a sí mismo como “el discípulo a quien Jesús amaba”, y tres epístolas.
Según Clemente de Alejandría, en una ciudad San Juan vio a un joven en la Congregación y, con el sentimiento de que mucho de bueno podría sacarse de él, lo llevó ante el Obispo, que el mismo Juan había consagrado, y le dijo: "En presencia de Cristo y ante esta congregación, recomiendo este joven a tus cuidados".


A recomendación de San Juan, el joven se hospedó en la casa del Obispo, quien lo instruyó en la fe, lo bautizó y confirmó. Sin embargo, las atenciones del Obispo se enfriaron, el muchacho frecuentó malas compañías y se convirtió en asaltante de caminos.
Después de un tiempo, San Juan volvió y le pidió al Obispo el encargo que Jesucristo y él le habían encomendado a su cuidado ante la Iglesia. El Prelado se sorprendió pensando que se trataba de algún dinero, pero el Apóstol le explicó que se refería al joven.
El Obispo exclamó: "¡Pobre joven! Ha muerto". "¿De qué murió?”, preguntó San Juan. "Ha muerto para Dios, puesto que es un ladrón", le respondió. Al oír esto, el anciano Apóstol pidió un caballo y con la ayuda de un guía se dirigió a las montañas donde los asaltantes de camino tenían su guarida. Tan pronto como entró, lo tomaron prisionero.
En el escondite de los maleantes, el joven reconoció al Santo e intentó huir, pero el Apóstol le gritó: "¡Muchacho! ¿Por qué huyes de mí, tu padre, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responderé por ti ante mi Señor Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvación. Es Cristo quien me envía".
El muchacho se quedó inmóvil, bajó la cabeza, se puso a llorar y se acercó al Santo para implorarle una segunda oportunidad. San Juan, por su parte, no abandonó la guarida de ladrones hasta que el pecador quedó reconciliado con la Iglesia.
Esta caridad, que buscaba inflamar en los demás, se reflejaba en su dicho: “Hijitos míos, amaos entre vosotros". Una vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase y respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante".
A diferencia de todos los demás Apóstoles que murieron en el martirio, San Juan partió pacíficamente a la Casa del Padre en Éfeso hacia el año cien de la era cristiana y a los 94 años, según San Epifanio.
Artículo originalmente publicado en ACI Prensa

SOBRE AQUELLO DE NO JUZGAR

Sobre aquello de No Juzgar
Ese mandato no implica que suspendamos toda opinión sobre todo comportamiento pues entonces ni siquiera la predicación sería posible


Por: Fr. Nelson Medina O.P. | Fuente: fraynelson.com 



Pregunta:

Jesús cuando vino al mundo enseñó a no juzgar, sino por el contrario enseñó a amar, ¿por qué lo hacemos nosotros los cristianos? — K.M.

Respuesta:

La expresión “no juzgar” hay que saberla entender porquede otro modo lleva a contradicciones insolubles.
Piensa nada más en esto: Cuando le decimos a alguien: “No juzgues” ya estamos haciendo un juicio nosotros mismos.
Piensa también en que si uno quisiera evitar absolutamente TODO juicio, uno no podría decir nada sobre los que secuestran niñas para violarlas y matarlas porque entonces uno estaría “juzgando” al que cometió tales hechos.
Y piensa además que si uno intentara evitar TODO juicio moral, resultaría imposible educar a un niño o a un joven porque educar siempre implica expresar juicios morales; como por ejemplo: “No sigas el camino de los corruptos, que se roban el dinero del pueblo.”
Por último, démonos cuenta de que lo de “no juzgar” se dice y repite machaconamente cuando se trata de ciertos comportamientos (y pecados)mientras que otros sí son condenados duramente. Es frecuente que se aplique lo de no juzgar a temas de afectividad y sexo (implicando que cada quien viva su sexualidad más o menos como le parezca) mientras que el tráfico de drogas o las actividades de la mafia se condenan sin tapujos. O sea que evitamos juzgar en cuanto a los pecados “de moda” y sí juzgamos las lacras “de moda.”


Todo eso muestra que el sentido de las palabras de Cristo no podía ser–y no es–que debemos abstenernos de decir si las cosas son buenas o son malas. Uno no puede ver un secuestro o una violación, por ejemplo, y quedar amordazado por esta interpretación de las palabras de Cristo hasta el punto de no poder denunciarlo porque “eso sería juzgar.”
Entonces, ¿cómo entender rectamente la enseñanza del Señor?
Un buen punto de partida es que Cristo no hablaba español, ni latín; quizás entendía bastante griego pero su mente y corazón provienen del pueblo judío y de la raza hebrea. Lo mejor es explorar las palabras “justicia/juicio” (mishpat) y “juzgar” (shaphat óshafat) desde el hebreo. Y lo primero que uno nota es que shafat es un verbo que equivale a “gobernar” de modo que el que hace justicia es ante todo el mismo que gobierna, o sea, el rey. Puesto que Dios es el rey del mundo y el soberano de las naciones de la tierra, es claro que “hacer justicia” o dar el “mishpat” corresponde a Dios.
En nuestras sociedades, en cambio, los juicios suceden en juzgados, y pueden ser apelados, e ir a distintos tribunales, de más alto rango; o por el contrario, hay casos que pueden prescribir y ya no ser sometidos al sistema judicial. En Israel, y en general en todos los pueblos antiguos, el juicio sobre una situación o sobre una persona, era algo que sucedía UNA VEZ y que venía directamente del soberano (no había nuestra famosa separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial); pronunciar juicio no admitía en principio apelación y definía para siempre el destino de una persona. esa es la idea de “juzgar” que está detrás de la advertencia de Cristo.
"Juzgar" en lengua hebrea, es tomar el lugar del juez, y el único juez es Dios, cuyos “juicios” indican la verdad definitiva y el destino final de cada persona. De modo que “no juzgar” equivale a: “No pretendas tomar el lugar de Dios creyendo que puedes conocer o definir el desenlace final de la vida de otra persona.” Por supuesto, ese mandato no implica que suspendamos toda opinión sobre todo comportamiento pues entonces ni siquiera la predicación sería posible.
Y no olvidemos que el mismo Cristo nos invitó a practicar la corrección fraterna(Mateo 18,15-17). ¿Cómo podría yo corregir a mi hermano si cada vez que le fuera a decir que está haciendo algo incorrecto él me dijera: “¡Tú, cállate: me estás juzgando.”
En resumen: el mandamiento de No Juzgar significa que no usurpemos el lugar de Dios en cuanto a qué va a suceder finalmente en la vida de una persona; pero ello no impide que reconozcamos, en nosotros mismos y en los demás, cosas que son incorrectas y que deben ser corregidas.

OCURRIÓ REALMENTE EL MARTIRIO DE LOS INOCENTES?

¿Ocurrió realmente el martirio de los inocentes?
amos a intentar responder a los argumentos de quienes critican lo dicho en el Evangelio de San Mateo


Por: Anwar Tapias Lakatt | Fuente: CatolicosFirmesEnSuFe.org 



Cada 28 de diciembre se conmemora en el mundo católico a los santos inocentes, esos que murieron según la Biblia por orden de Herodes, quien buscaba acabar con Jesús. Este relato de San Mateo ha recibido críticas de quienes lo consideran falso por distintas razones. Vamos a intentar responder a esos argumentos.
La historia nos narra que los Magos de Oriente, siguiendo la estrella llegaron a Jerusalén buscando al Salvador, y preguntaron a Herodes. Éste consultó a los escribas dónde debía nacer el Mesías y le informaron que en Belén, así que Herodes pidió a los Magos que le avisaran cuando lo encontraran para también ir a adorarlo. Las intenciones de Herodes eran realmente matar a Jesús pues no quería que su reinado se viera amenazado. Al ver que los Magos nunca volvieron, decidió mandar a matar a todos los niños en Belén menores de dos años. Sin embargo, Dios había avisado en sueños a José que huyera a Egipto. (Mt 2, 1-18)
Dentro de los argumentos que cuestionan la veracidad histórica de esta narración están:

1. El texto es una construcción teológica no un hecho real ocurrido

Hay exegetas y académicos que consideran que esta narración debe entenderse como una construcción teológica del autor para querer dar un mensaje. Se atenta contra la historicidad misma del relato, y por ende de los Evangelios. Vamos a aportar algunas consideraciones del Magisterio de la Iglesia inicialmente, sobre la historicidad de las narraciones de Mateo.
Hay un documento elaborado por la Pontificia Comisión Bíblica en 1911 titulado:Quaestiones de evangelio secundum Matthaeum [1], en el cual se expone:


VII. En particular, ¿debemos considerar carente de fundamento sólido los puntos de vista de aquellos que dudan de la autenticidad histórica de los dos primeros capítulos, que se narran la genealogía y la infancia de Cristo, así como una expresión de gran importancia dogmática, al igual que lo relativo a la primacía de Pedro (Mt 16,17-19), la forma del bautismo dado a los Apóstoles con la misión universal de la predicación (Mt 28,19s.), la profesión de fe de los apóstoles en la divinidad de Cristo (Mateo 14:33; ), y otra similar que en Mateo se exponen de una manera particular?
Respuesta: Sí.
En otro documento de la Comisión Pontificia Bíblica titulado De historica evangeliorum veritate:
De hecho, algunos defensores de este método, motivados por prejuicios racionalistas, se niegan a reconocer la existencia del orden sobrenatural y la intervención de un Dios personal en el mundo, que se llevó a cabo a través de la revelación de sí mismo, y la posibilidad y la existencia de los milagros y profecías. Otros parten de una falsa noción de la fe, como si esto no le importara a la verdad histórica, o incluso ser incompatible con ella. Otros niegan a priori el valor histórico y la naturaleza de los documentos de la revelación. Otros, por último, con poca consideración de la autoridad de los apóstoles como testigos de Jesucristo, así como su oficio y su influencia en la comunidad primitiva, exageran el poder creativo de esa comunidad. Todas estas cosas no sólo son contrarias a la doctrina católica, sino también falta base científica y van más allá de los principios correctos del método histórico [2].
Finalmente, el Concilio Vaticano II en su Constitución Dogmática Dei verbum afirma:
Carácter histórico de los Evangelios
19. La Santa Madre Iglesia firme y constantemente ha creído y cree que los cuatro referidos Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, comunican fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día que fue levantado al cielo. Los Apóstoles, ciertamente, después de la ascensión del Señor, predicaron a sus oyentes lo que Él había dicho y obrado, con aquella crecida inteligencia de que ellos gozaban, amaestrados por los acontecimientos gloriosos de Cristo y por la luz del Espíritu de verdad. Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se trasmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la condición de las Iglesias, reteniendo por fin la forma de proclamación de manera que siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jesús. Escribieron, pues, sacándolo ya de su memoria o recuerdos, ya del testimonio de quienes "desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra" para que conozcamos "la verdad" de las palabras que nos enseñan (cf. Lc., 1,2-4) [3].
Por tanto, es arbitrario afirmar que Mateo se inventó una historia sólo para mostrar cómo fue lo acontecido luego del Nacimiento de Jesús. Sin embargo, la no historicidad de este relato encuentra otras justificaciones según quienes le niegan el carácter histórico y le buscan causas al por qué San Mateo lo colocó. Es cierto que para entender el sentido de los hechos narrados se requiere hacer uso de las herramientas de las que dispone la Exégesis pero no se puede de un solo golpe negar la historicidad de este relato.
El Papa Benedicto XVI, en una obra personal como teólogo llamada Jesús Nazareth, aborda el tema de los Magos de Oriente y la matanza de los infantes. Respecto a los cuestionamientos sobre la historicidad del relato hace aportes importantes y nos comparte la opinión de otros erúditos como Klaus Berger, quien afirma:
Hay que suponer, mientras no haya prueba en contra, que los evangelistas no pretenden engañar a sus lectores, sino narrarles los hechos históricos… Rechazar por mera sospecha la historicidad de esta narración va más allá de toda competencia imaginable de los historiadores (p.20) [4]

2. No hay fuentes extrabíblicas que mencionen este acontecimiento y Flavio Josefo no lo mencionó.

Es cierto, no hay mención de este acontecimiento en ninguna otra fuente cercana que no sea el Evangelio de San Mateo. Pero esto no puede ser un argumento excluyente de la ocurrencia del hecho. Se apela a que Flavio Josefo, historiador judío del siglo I no menciona en Antigüedades, este hecho, siendo que narró muchos episodios de la vida de Herodes. ¿Qué podemos decir al respecto? Citemos inicialmente a Joseph Ratzinger, quien en su obra sobre la infancia de Jesús afirma:
Es cierto que no sabemos nada sobre este hecho por fuentes que no sean bíblicas, pero, teniendo en cuenta tantas crueldades cometidas por Herodes, eso no demuestra que no se hubiera producido el crimen. En este sentido, Rudolf Pesch cita al autor judío Abraham Shalit: 'La creencia en la llegada o el nacimiento en un futuro inmediato del rey mesiánico estaba entonces en el ambiente. El déspota suspicaz veía por doquier traición y hostilidad, y una vaga voz que llegaba a sus oídos podía fácilmente haber sugerido a su mente enfermiza la idea de matar a los niños nacidos en el último período. La orden por tanto nada tiene de imposible” (en Pesch, p.72)” [5].
Esto que nos hace ver Ratzinger, sobre la crueldad de Herodes es algo evidente para quien investigue su vida. Herodes fue un ser despiadado y sanguinario, dispuesto a lo necesario para mantenerse en el poder. Flavio Josefo si bien no narró la matanza de los infantes, narró que Herodes llegó a matar:
  •           Al líder Antígono (de los Asmoneos) y a 45 hombres de Antígono [6]
  •           A su hermanastro Aristóbulo
  •           Su esposa Marianne
  •           A la madre de Marianne
  •           Sus hijos con Marianne: Alejandro y Aristóbulo
  •           Su primer hijo Antípatro
  •           A muchos de los que pensaba querían quedarse con su trono.
Los libros XV al XVII de su obra Antigüedades nos muestran estos hechos. ¿Si a un rey no le importó la vida de su esposa e hijos, le importaría la vida de unos niños de un pobre pueblo?
Incluso, el historiador Macrobio, en su obra Saturnales, llegó a escribir lo siguiente:
Puesto que había oído que entre los niños que con menos de dos años ordenó matar en Siria el rey de los judíos, Herodes, había muerto incluso un hijo suyo, dijo: Es mejor ser un cerdo de Herodes que un hijo [7].
Lo interesante de esta cita es que es de una fuente pagan, y aunque es tardía, siglo IV, nos muestra el pensamiento de Augusto, el cual es acorde a la forma brutal de actuar de Herodes, en donde sus hijos corrieron peor destino que los mismos cerdos.
Dentro de las posibles explicaciones del por qué Josefo no narró la matanza de los inocentes, está el que la noticia no fue relevante por la cantidad de niños asesinados y el lugar donde ocurrió. Sobre esto, Manuel Murillo en un artículo publicado nos informa que en Belén en ese momento debió tener alrededor de 800 habitantes, por lo que la cifra de nacimientos podía ser alrededor de 20 nacimientos [8]. De esta forma, que murieran 20 niños en un pequeño pueblo de Judea no debía ser un acontecimiento de importancia para Josefo, pues era sólo una de las comunes muestras de crueldad de Herodes. Así, si lo que narrara San Mateo fuera algo contrario a la personalidad y carácter de Herodes, serían de pronto válidas las críticas a este relato, pero resulta lo contrario, y eran totalmente del estilo de actuar de Herodes. Las cifras apócrifas que hablaban de 3000 niños muertos son simplemente fantasía [9]
Otra posible alusión a la matanza de los inocentes, y menciono alusión porque el texto no lo menciona pero nos deja un paralelo que podríamos establecer. Hay un texto apócrifo llamado la Asunción de Moisés, quien en el capítulo 6 hace mención de Herodes en estos términos:
“A espada eliminará a los principales de entre ellos y en lugares desconocidos hará desaparecer sus cuerpos, para que nadie sepa dónde están sus cuerpos. A ancianos y jóvenes matará sin miramientos. Entonces habrá entre ellos, en su país, un intenso miedo a él. Durante treinta y cuatro años los sojuzgará como los habían sojuzgado los egipcios y les impondrá penalidades” [10]
Lo interesante de esta cita del apócrifo es la descripción de Herodes de la forma en que el Faraón actuó con los israelitas en Egipto. Sabemos que Faraón mandó a matar a los infantes israelitas, y es muy diciente que sin mencionar la matanza de Herodes, se compare a Herodes con los egipcios, pues nos deja mayor espacio para no ver como descabellada la veracidad histórica.

3.      Este relato sería una adaptación de otros relatos como la vida de Moisés

Otro de los argumentos en contra sobre la veracidad de la matanza es que sería una copia de la niñez de Moisés para mostrar a Jesús como el nuevo Moisés. Sobre esto se muestran paralelos como la orden de un tirano por matar niños, y la valentía de unos padres por salvar su vida. Así, San Mateo sólo reelabora la historia para mostrar cumplimiento en Jesús. Pero hay muchas diferencias entre ambos relatos:
  • La orden de Faraón no es para acabar con un niño en particular
  • La orden de Faraón es para evitar el aumento de israelitas y su apoyo a algún enemigo
  • Moisés no huyó de Egipto, fue criado ahí
  • Moisés vivió en el palacio de Faraón
No podemos negar que Jesús venga a liberar a Israel, y Moisés sea un “tipo” de Jesús pero eso es muy diferente a que sea la misma historia adaptada. Sin embargo, es evidente que San Mateo conocía el relato del Éxodo y en esa clave coloca la profecía de Oseas sobre el llamado de Egipto, y la de Jeremías sobre los hijos de Raquel:
“Se escucha un grito en Ramá, gemidos y un llanto amargo: Raquel, que llora a sus hijos, no quiere ser consolada, pues se ha quedado sin ellos” (Jr 31,15; Mt 2,18).
Para la época de San Mateo, la tumba de Raquel se encontraba en las proximidades de Belén, por lo que el Evangelista encuentra un punto de reflexión teológica entre el acontecimiento de la matanza ocurrido, y lo escrito en el profeta Jeremías.
Pero si existiera una historia que pudiera asemejarse más sería la Haggadah de Moisés que menciona Flavio Josefo, en donde se tendría el anuncio al Faraón de un niño que liberaría al pueblo y de un padre que es avisado en sueños de que debe salvar a su hijo. Ante esto Ratzinger deja ver que no son suficientes las similitudes para concluir que la narración del Evangelio sea una variante cristiana del relato de Moisés, sobre todo porque el texto de Josefo es posterior a la composición del Evangelio de Mateo [11].
Para quienes no consideran que sea propiamente una adaptación de la vida de Moisés, consideran entonces que sea una adaptación de la creencia de que un niño perseguido por el tirano gobernante. Daniel Vólter en su Die evangelische Erzühlungen von der Geburt und Kindheit Jesu (Estrasburgo 1911, 82-130), siguiendo a Soltau y a Petersen, cree encontrar el precedente (matanza de niños ordenada por un tirano para librarse de un posible competidor) en la Vita Augusti de Suetonio (cap. 94), donde se cuenta que pocos meses antes de nacer Augusto acaeció un fenómeno de mal agüero en el cual se vio el anuncio del nacimiento de un rey en Roma, cosa que el Senado trató de evitar ordenando el exterminio de los niños que nacieran aquel año, si bien los maridos de las mujeres encintas consiguieron que el edicto no se llevara a efecto. Pero es obvio que Mt no puede estar influido por eso ya que Suetonio dedicó sus Vitae Caesarum al prefecto Septitio Claro (a. 119-121), o sea mucho después de la fecha de composición de S. Mateo[12].
En una página atea lanzan la siguiente acusación:
La leyenda de la “matanza de los inocentes” en la época de Moisés y que luego fue “copiada” por Mateo, probablemente surge de la leyenda hindú del asesinato de inocentes niños que sucedió cuando nació el dios Krishna. Cuando éste nació, el sabio volador Nárada Muni habló con el malvado rey Kamsa de Mathura y le dijo que este bebé estaba destinado a matarle. Como el rey no conocía el paradero de Krishna, mandó matar a todos los kumaras (en sánscrito literalmente “muere fácil”, bebé de menos de dos años de edad) de la zona de Mathura. Krishna habría nacido en julio del año 3228 a. C. [13]
Es cierto que en la leyenda de Krishna esto ocurre, pero lo que no dice la página atea es qué estos textos sobre Krishna son tardíos y no anteriores al Evangelio de San Mateo. Es en el Harivamsa en donde se narra la historia de Krishna tal como de quien es querido matar por su tío Kamsa para no ser derrocado, y es entonces cuando a Krishna lo protegen y lo llevan a vivir fuera de Mathura.
Henry Charles Puech en su obra “Historia de las Religiones” nos deja entrever que el Harivamsa es un texto posterior al siglo IV, y el Bhagavata Purana es de quinientos años posterior[14], y es en estos textos en donde se nos narra la historia de Krishna como similar a la de San Mateo. Por su parte Farquhar nos arroja que el Harivamsa es del siglo VIII d.C[15]. ¿Cómo pueden los ateos acusar a que la historia de la matanza de los infantes es copia de la vida de Krishna cuando el Evangelio fue escrito siete siglos antes que el Harivamsa? Como afirma la Enciclopedia Católica:
Pero resulta ser todo lo contrario. Todos los Indianistas autorizados están de acuerdo de que estas leyendas de Krishna no son anteriores al siglo séptimo de la Era Cristiana y deben haber sido tomadas de fuentes Cristianas[16]

4. Este relato mostraría la crueldad de Dios por no proteger la vida de los infantes y el egoísmo de San José que no avisó a los otros padres

El argumento del dilema moral siempre ha sido utilizado por quienes no creen en Dios, incluso ha sido usado como argumento por los mismos católicos, quienes no podrían comprender a un Dios de amor que actúa así, véase por ejemplo lo que afirma el sacerdote colombiano eudista Alberto Linero[17] quien asegura que: “sería un egoísmo extraño que no cabría en Dios”.

Pero la acción del mal moral se ve de muchas formas y sabemos que no es por deseo de Dios. ¿Acaso todo el mal que produce el pecado no es por deseo del hombre que rechaza la gracia?, y Dios que respeta la libertad del ser humano, no violenta la conciencia del hombre.
Como nos enseña el Catecismo:
Creemos firmemente que Dios es el Señor del mundo y de la historia. Pero los caminos de su providencia nos son con frecuencia desconocidos. Sólo al final, cuando tenga fin nuestro conocimiento parcial, cuando veamos a Dios "cara a cara" (1 Co 13, 12), nos serán plenamente conocidos los caminos por los cuales, incluso a través de los dramas del mal y del pecado, Dios habrá conducido su creación hasta el reposo de ese Sabbat (cf Gn 2, 2) definitivo, en vista del cual creó el cielo y la tierra [CIC 314]
Una página atea incluso llega a afirmar:
Es curioso que José al enterarse de que los niños de Belén serían asesinados no le avisase a nadie del pueblo. ¿Qué clase de persona tan egoísta puede ser José que huye sin alertar ni siquiera a una persona? [18]
Tratemos de analizar esto, pues los ateos se dicen ser racionales. San José toca la puerta de otros vecinos, gente que no lo conocen porque no vivía allí, una cosa es que su ascendencia fuera de ahí y otra que lo conocieran de siempre. Llega y les dice que deben huir con sus hijos porque Dios en sueños le ha avisado que a su hijo lo quieren matar porque ese bebé es el Mesías esperado, y que debe huir a Egipto a cientos de kilómetros. ¿En serio piensa un ateo que le hubieran creído a San José? Es ridícula la acusación de egoísmo a San José. Además, ¿qué fue lo que Dios le reveló en sueños a San José?
Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
"Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo. (Mt 2, 13-15)
Hay que recordarle a los ateos que esto fue un “sueño” no una conversación telefónica. Segundo, que en el sueño no le dicen a José que Herodes vaya a matar a los niños del pueblo, sino que busca matar a Jesús. ¿Por qué debía San José suponer que Herodes mataría a todos los niños menores de dos años? ¿Acaso los Magos de Oriente le dijeron a José de su encuentro con Herodes? Son acusaciones sin fundamento que hacen los ateos.
Si el argumento para considerar válido el texto de la matanza de los inocentes fuera que Dios por ser amor no permitiría que murieran inocentes, habría que quitar varias páginas de la Biblia. Por ejemplo la muerte de San Esteban tampoco sería por la forma en que murió siendo que era inocente. O las muchas muertes de los mártires en los primeros siglos serían falsas por la forma en que Dios dejaría que ellos murieran.
Hay que recordar bien las palabras de Cristo: no teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma (Mt 10, 28). La muerte física no es el término de nuestra existencia. Tenemos esperanza en la resurrección y ese el verdadero regalo de nuestro Dios. Esos bebés asesinados seguro están en la presencia de Dios gozando eternamente. No podemos considerar una muerte prematura como un acto de egoísmo o crueldad de Dios.

Celebración en la Liturgia

La matanza de los inocentes es un hecho que quedó registrado en las celebraciones litúrgicas de Oriente y Occidente. Los latinos la celebramos el 28 de diciembre, los griegos el 27 y los sirios y caldeos el 29 de diciembre. No se sabe la fecha exacta en que la matanza ocurrió, pero se ha querido dejar en la octava de Navidad, es decir la semana siguiente a la celebración del nacimiento de Cristo, porque estos bebés dieron su vida por el nacimiento de Cristo[19].
Esta fecha por tanto nos debe hacer rememorar a cuantos infantes son asesinados en el mundo. Cuántos mueren diariamente por el aborto y por otra clase de causas lamentables. Este día debería recordarnos a esos niños y no servir para hacer bromas y burlas como se acostumbra también desde hace tiempo. Esto de las bromas tiene su historia también y supuestamente evoca el ser juguetón y alegres de aquellos bebés cuya vida fue quitada por el afán de poder de Herodes.
Oremos por todos los infantes
NOTAS:
[1] http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_19110619_vangelo-matteo_it.html
[2] http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_19640421_verita-vangeli_it.html
[3] DV, Cap. V, 19
[4] RATZINGER, Joseph. La Infancia de Jesús. Editorial Planeta, Edición 2012. Pág. 124
[5] Ib
[6] http://www.biblearchaeology.org/post/2009/12/08/The-Slaughter-of-the-Innocents-Historical-Fact-or-Legendary-Fiction.aspx
[7] MACROBIO, Saturnales. Edición de Juan Francisco Mesa. Edicioes Akal. Libro II; 11. Pág. 224. Versión Google Books.
[8] http://www.religionenlibertad.com/otro-28d-las-cifras-de-herodes-y-otras-cuestiones-por-supuesto-6204.htm
[9] http://www.mercaba.org/Rialp/I/inocentes_degollacion_de_los.htm
[10] PIÑEROS, Antonio. Los Apocalipsis. Editorial EDAF. 2007. Pág. 179.
Para una versión en inglés, leer https://archive.org/stream/assumptionofmose00unknuoft#page/22/mode/2up
[11] RATZINGER, Joseph. La Infancia de Jesús. Editorial Planeta, Edición 2012. Pág. 115
[12] http://www.mercaba.org/Rialp/I/inocentes_degollacion_de_los.htm
[13] http://ateismoparacristianos.blogspot.com.co/2010/12/herodes-asesino-los-ninos-de-belen.html
[14] PUECH, Henri. Historia de las religiones: Las religiones en la India y en el extremo Oriente, Volumen IV. Siglo XXI Editores. Pág. 22
[15] FARQUHAR, Jhon. An outline of the Religiuos. Literature of India. Motilal. Barnasidass. 1984. Pág. 217
[16] http://ec.aciprensa.com/wiki/Brahmanismo
[17] https://www.youtube.com/watch?v=DbyZBthMkO8
[18] http://ateismoparacristianos.blogspot.com.co/2010/12/herodes-asesino-los-ninos-de-belen.html
[19] http://ec.aciprensa.com/wiki/Santos_Inocentes
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