viernes, 16 de junio de 2017

MIRAR A UNA MUJER DESEÁNDOLA, YA HA COMETIDO ADULTERIO

"Todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio" Sobre pudor y la castidad...
Si queremos que Cristo viva y crezca en nosotros, tenemos que evitar las malas miradas que suscitan malos deseos, que a su vez engendran adulterios del corazón y otros pecados de lujuria.


Por: José María Iraburu | Fuente: Catholic.net 



-Yo esperaba que, habiendo escrito usted varias veces sobre el pudor y la castidad, ya…
-Vana esperanza. Póngase cómodo y siga leyendo.
Conviene que en este blog trate yo de vez en cuando del pudor y de la castidad por dos graves razones: porque los pecados contra esas virtudes van creciendo de año en año, y porque actualmente es muy infrecuente, casi inexistente, la predicación cristiana sobre esta grave cuestión moral. Por eso escribí sobre estos temas en 2009, 2012 y 2014, publicando series de varios artículos, de los que al final de éste doy referencia.
Esté atento el lector, porque aquí se la va a recordar una doctrina católica de la Iglesia, que partiendo de la palabra de Cristo, ha estado siempre viva en el pueblo cristiano hasta hace unos cuantos decenios, pero que actualmente está desaparecida, cuando no negada abiertamente. En un artículo anterior, (326) Catálogo de pecados descatalogados, ya dije que "el impudor es hoy un pecado descatalogado entre la mayor parte de los católicos".
* * *


Mateo 5,28: "Habéis oído que se dijo: 'no cometerás adulterio'. Pero yo os digo: 'todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón'"
-El Sexto mandamiento del Decálogo prohíbe sólo el pecado de adulterio entendido como acto exterior (Ex 20,14; Dt 5,18). Pero en el N.T. denuncia Jesús también "el adulterio del corazón", cometido únicamente en el interior, por las malas miradas y deseos consentidos.
El Décimo mandamiento, "no desear la mujer del prójimo", Dt 5,21, no se refiere originalmente al mal deseo de lujuria, sino, como se ve claramente por el contexto, al mal deseo de apropiarse de lo ajeno. Sin embargo, como señala San Juan Pablo II, ya en el A.T., en los libros sapienciales, concretamente en los Proverbios (5,1.6; 6,24-29) y en el Eclesiástico (26,9-12), se hallan advertencias para precaverse de la seducción de la mujer mala y provocativa (El amor humano en el plan divino, catequesis 38, El adulterio en el cuerpo y en el corazón, 4). "Aparta tus ojos de una mujer hermosa, y no te fijes en belleza ajena. Por la belleza de una mujer muchos se perdieron, y a su lado el amor se inflama como el fuego" (Eclo 9,8). Estas enseñanzas de la tradición sapiencial, sigue diciendo el Papa, preparaban al pueblo judío para "comprender las palabras [de Jesús] que se refieren a la “mirada concupiscente” o sea, al “adulterio cometido con el corazón”" (ib.6; Juan Pablo II analiza ampliamente la cuestión: Catequesis 38-43).
-La frase de Jesús que comento, incluida en el Sermón de la Montaña, se fija en la pecaminosidad de "la mala mirada", conoce que en ella está el origen del mal deseo, y sabe que de éste puede derivarse la mala acción del adulterio o de otros pecados de lujuria. Los Santos Padres, a este respecto, suelen recordar el adulterio de David con Betsabé (2Sam 11): David ve a una mujer bañándose en una azotea; la mirala deseacon mal deseo; la trae a su palacio para convivir con ella en adulterio, y ordena elasesinato de su esposo para ocultar su pecado.
-Habla Jesús del mal deseo de la mirada "a la mujer", porque sabe que el impudor social visible relativo a la mujer es mucho más frecuente y peligroso que el referente al varón, aunque, por supuesto, también se da en éste a su modo. Impudor, por otra parte, puede haber en las conversaciones, en la literatura, en los espectáculos, en tantas formas y ocasiones. Pero en esta frase del Señor que comento Él habla del impudor de la mala mirada a la mujer. Es realista. De hecho, hoy la industria pornográfica centrada en el cuerpo de la mujer es incomparablemente mayor que el referente al hombre. Y en ese "adulterio del corazón" del que habla Cristo caen los hombres con mucha más frecuencia que las mujeres. En este ámbito, la mujer peca más bien de impudor -y de orgullo, y de vanidad- cuando con su modo de vestir, sus gestos y actitudes, ocasiona en el varón el pecado del adulterio interior. Aunque es obvio que una mujer modesta y decente puede ser objeto, sin culpa suya alguna, de miradas y deseos malos. Y sigue diciendo el Maestro:

Mateo 5,29: "Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado en la “gehenna” entero" 
Nos manda, pues, Jesús en estas frases del Evangelio referidas a la castidad, queevitemos las malas miradas, que anticipan los malos deseos, que fácilmente llevan aotros pecados de lujuria. No manda, por  supuesto, que realicemos ninguna amputación, que sería un pecado, sino que con su gracia dominemos el ejercicio de nuestros sentidos, no mirando con mal deseo aquello que puede inducirnos al pecado, y apartándonos de toda ocasión próxima de pecado. Santo Tomás de Aquino, en laCatena aurea (Mt 5,27-28), sintetiza la Tradición patrística citando, entre otros, este excelente texto de San Gregorio Magno:
"Todo aquel que mira exteriormente de una manera incauta, generalmente incurre en la delectación de pecado, y obligado por los deseos, empieza a querer lo que antes no quiso. Es muy grande la fuerza con que la carne obliga a caer, y, una vez obligada por medio de los ojos, se forma el deseo en el corazón, que apenas puede ya extinguirse con la ayuda de una gran batalla. Debemos, pues, vigilarnos, porque no debe verse aquello que no es lícito desear. Para que la inteligencia pueda conservarse libre de todo mal pensamiento, deben apartarse los ojos de toda mirada lasciva, porque son como los ladrones que nos arrastran a la culpa" (Moralia 21,2).
* * *
La "extraña" doctrina cristiana del pudor, muy poco conocida y apreciada en el mundo pagano, llega al conocimiento de los pueblos por la Revelación bíblica, y concretamente en relación con el pecado original. Crea el Señor a Adán y Eva, y "estaban ambos desnudos, sin avergonzarse de ello" (Gen 2,25). Pero al perder por el pecado la justicia y gracia en que habían sido creados, inmediatamente se les abren los ojos, sienten vergüenza de su desnudez y se visten como pueden (3,7). Más aún,"les hizo Yavé Dios al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles, y los vistió" (3,21). En estos versículos la Biblia enseña dos verdades: que en el hombre caído, trastornado por el pecado, el vestido es una exigencia natural y la desnudez es anti-natural, algo contrario a la naturaleza caída del hombre. Y enseña también que, después del pecado original, el mismo Dios que creó desnudos al hombre y a la mujer, "los vistió"; es decir, que quiso Dios el vestido humano, y prohibió la desnudez impúdica. Ésta ha sido la fe constante de Israel y de la Iglesia de Cristo.
Por tanto, ciertas modas en el vestir, ciertos espectáculos, ciertas playas y piscinas, ciertas imágenes innumerablemente difundidas en prensa impresa y más aún en medios digitales, en los que casi se elimina totalmente ese velamiento social del cuerpo humano querido por Dios, son inaceptables para los cristianos Aceptarlos es avergonzarse de la propia fe, mundanizarse en pensamientos y obras, y acercarse a una apostasía explícita o implícita. No voy a entrar en cuestión de centímetros; pero sería infiel a la Revelación de Dios y a la doctrina de la Iglesia si no afirmara que elvestido es grato a Dios y la desnudez impúdica le ofende, porque daña al hombre y a la mujer caídos.
Esta es la antigua enseñanza de la Sagrada Escritura, de los Padres y de toda la tradición cristiana, que ya a los comienzos de la Iglesia, teniéndolo todo en contra, venció el impudor de los paganos. La desnudez total o parcial en público -relativamente normales en el mundo greco-romano, en termas, teatros, gimnasios, juegos atléticos y orgías-, fue y ha sido rechazada por la Iglesia siempre y en todo lugar. Volver a ella no indica ningún progreso, no significa recuperar la naturalidad del desnudo y quitarle así su falsa malicia, sino que es una degradación. Es un mal, pues "el mal es la privación de un bien debido" (STh I,48,3), y en este caso el vestido es un bien debido al hombre caído.
En conclusión, es un pecado de impudor que hombres y mujeres se muestren semi-desnudos en públicohaciéndose al mismo tiempo para otros ocasión próxima de pecado. Aunque esa costumbre esté hoy moralmente aceptada por la gran mayoría, también de los cristianos, sigue siendo mundana, anti-cristiana. Jesús, María y José de ningún modo aceptarían tal uso, por muy generalizado que estuviera en su tierra. Y tampoco los santos. Como tampoco lo aceptan hoy, en la vida religiosa o laical, los fieles cristianos que de verdad son fieles.

Que Cristo viva en nosotros y crezca día a día
-Toda espiritualidad cristiana es una participación pascual en la muerte y la resurrección de Cristo. "Él, muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida" (Pref. I Pascua). Hay en cada uno de nosotros dos hombres, el viejo, el carnal, el que viene de Adán, y el nuevo, el espiritual, el que viene de Cristo. Y los dos tienen deseos absolutamente inconciliables. No puede Cristo vivir y crecer en nosotros sino en la medida en que, dejándonos mover por su gracia, vamos dando muerte al hombre viejo. Ya nos lo ha avisado claramente: "Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame" (Lc 9,29). No hay otro modo. En virtud de la Cruz de Cristo, participando de ella, podemos morir al hombre viejo; y en virtud de su Resurrección, participando de ella, podemos crecer en la vida de Cristo. Y esto que se produce en cada obra buena cristiana, tiene su fuente en la Eucaristía: ahí es donde más realmente participamos del misterio pascual de Cristo. Oigamos a San Pablo:
"La tendencia de la carne es enemistad con Dios y no se sujeta ni puede sujetarse a la ley de Dios… Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios; perovosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que de verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros"… Por tanto, "no somos deudores a la carne de vivir según la carne, que si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis" (Rm 8,1-13). En consecuencia, volviendo al tema:
Si queremos que Cristo viva y crezca en nosotros, tenemos que evitar las malas miradas que suscitan malos deseos, que a su vez engendran adulterios del corazón y otros pecados de lujuria. Sin morir a los malos deseos del hombre viejo, matándolos, no podemos vivir cristianamente: no le dejamos a Cristo vivir en nosotros, comunicándonos su Espíritu, el de Dios. Evitar una mala mirada deseada por el hombre viejo es, si se quiere, una muerte, algo negativo (es negarse a sí mismo, tomar la cruz); pero en realidad es vida, es algo positivo (seguir a Cristo, vivir con Él), pues es un acto de amor. Toda negación si está realizada por amor, es una inmensa afirmación positiva (por ejemplo, renunciar a un viaje de vacaciones, para poder entregar el gasto previsto a unos familiares en apuros). Del mismo modo el no mirar (-) aquello que no se debe desear es un acto intensamente positivo (+), pues es un acto de amor a Cristo, realizado con el auxilio de su gracia.
-Potenciemos, pues, con actos afirmativos de oración las negaciones que imponemos a las miradas impúdicas. Que no quede esa obra preciosa limitada a su negatividad: no mirar. Que siempre vaya acompañada de una oración por nosotros y por la conversión de las personas impúdicas. El sistema ha dado resultados infalibles durante veinte siglos. Pero eso sí: ha de unir siempre el ora y el labora. El ora con fe y el labora con determinada determinación. No falla. 
Bastará para la oración una elevación rápida del corazón a Dios, en forma de súplica o de acción de gracias. Puede ser sin palabras, pero también con palabras, si éstas nos ayudan: "Padre, líbranos del mal a mí y a ésa", "Tu gracia vale más que la vida", "Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor", "Padre nuestro, no nos dejes caer en la tentación", "Tomo la cruz y sigo a Cristo", "Virgen María, auxilio de los cristianos"… Quien así ora y obra no vuelve de las situaciones de tentación derrotado, herido y triste, sino victorioso, fortalecido y alegre. Dando gracias a Cristo Salvador.
*Reconozcamos la obligación moral de evitar las miradas concupiscentes en la calle, en playas y piscinas, en revistas indecentes, en ciertos programas de la televisión, en tantos sitios digitales, en espectáculos pornográficos, si queremos guardarnos como templos sagrados de la Santísima Trinidad, que habita en nosotros. Y si no queremos cometer "adulterios del corazón".
*Reconozcamos que incluso es pecado (leve o grave) ponerse sin necesidad en ocasión próxima de pecado (leve o grave), y apliquemos este principio moral a las miradas lascivas denunciadas por Cristo como "adulterios interiores".
*Reconozcamos los cristianos, especialmente las mujeres, que es pecado (leve o grave) poner a otros en ocasión próxima de pecado (leve o grave). Muchas cristianas hoy parecen creer que tienen derecho a vestir según las modas mundanas de su ambiente, aunque esas modas sean sumamente indecentes. Más aún, creen (?) que siendo seculares tiene por vocación y obligación aceptar su condición secular, que  consiste en adaptarse a las cosas del mundo. Están muy equivocadas. Jesús y los Apóstoles enseñaron lo contrario (Rm 12,2). Les convendrá recordar, por otra parte, los avisos dados por Cristo con toda gravedad: "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay de aquel por quien viene el escándalo!" (Mt 18,7-8).
Y no se engañen tampoco nuestras hermanas cristianas, pensando que visten con pudor cuando asumen en grados un poquito rebajados modas de un grado absolutamente impúdico. Creen (?) que así ya no escandalizan. No pocas veces escandalizan de hecho. Pero además, sepan que en sus modos de vestir la misión de las mujeres cristianas en el mundo no consiste en no escandalizar, sino en manifestar en formas visibles la santidad de Cristo, de quien ellas son miembros, y en difundir en el mundo la belleza del pudor evangélico. Sabemos que en la primera evangelización, la del Imperio Romano, la modestia humilde y digna de las mujeres cristianas en el vestir tiene una importancia muy considerable. Es para los paganos una revelación, una pre-evangelización. Hoy por el contrario, aquellas cristianas que están mundanizadas en el vestir, además de que escandalizan, difunden de modo implícito, pero muy elocuente, un cristianismo profundamente falsificado.
* * *
-Como es sabido, las virtudes crecen por actos intensos, no por la mera repetición de actos remisos. En palabras de San Ignacio de Loyola: "vale más un acto intenso que mil remisos" (Cta. 7-V-1547,2; cf. STh II-II, 24,6; I-II, 52,3). Pues bien, en el verano, con eso del calor y de las vacaciones, suele llegar el ambiente del mundo a un paroxismo de impudor: vale todo, todo está permitido. Si el cristiano ha de guardarse de las tentaciones y resistirlas, tendrá que realizar con la gracia de Cristo muy frecuentes actos intensos, de tal modo que vaya por la calle o en el autobús o entre en un mercado, y no digamos si va a la playa o a la piscina, el Espíritu Santo le moverá a recoger su mirada cada vez que venga la tentación o simplemente le llevará a no asistir a lugares impúdicos -"muerto el perro, se acabó la rabia"-.
Según esto, el verano puede ser un tiempo intenso de gracia, que purifique los corazones y los haga crecer en Cristo. Lo que viene a demostrar una vez más que "todas las cosas colaboran al bien de los que aman a Dios" (Rm 8,28): también los pecados, en este caso de impudor. Y por supuesto, estas condiciones estivales tan estimulantes para crecer con la gracia de Dios en el pudor han de ser aprovechadas no sólo por los varones, no mirando lo que no deben, sino también por las mujeres, vistiendo como Dios manda, lo que también les exigirá a veces, según las circunstancias, actos heroicos. Unos y otras, movidos por el Espíritu Santo, negarán día a día todo lo que viene del diablo, principe de este mundo, y afirmarán día a día todo lo que viene de Dios, por obra del Espíritu Santo; tanto en el dominio de la mirada, como en el modo de vestir, o en la renuncia a ciertos lugares, compañías o excursiones.
Las ocasiones próximas para los pecados de lujuria vienen a abundar hoy en todas las épocas del año en publicaciones, revistas, televisión, medios digitales, y en un grado desconocido en la historia. Un niño de escuela, con un clic, puede en unos minutos ver cien veces más y mayores indecencias que sus abuelos, y quizá sus padres, vieron en toda su vida. Pero por lo que se refiere a la vida ordinaria, en el verano se multiplican mucho las tentaciones que estimulan las malas miradas: en la calle, en todos los lugares, hasta en los templos. Consiguientemente, el verano es un tiempo muy favorable para el crecimiento en pudor y castidad, si las tentaciones vienen a ocasionar actos intensos movidos por la gracia del Salvador.
José María Iraburu, sacerdote
Visita su blog: Reforma y apostasía

miércoles, 7 de junio de 2017

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida. Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días. Esto significa que debemos vivir este mes demostrándole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.

Origen de la devoción:

Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella. Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.

Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.



Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).

2. Pondré paz en sus familias.

3. Los consolaré en todas las aflicciones.

4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.

5. Bendeciré abundantemente sus empresas.

6. Los pecadores hallarán misericordia.

7. Los tibios se harán fervorosos.

8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.

10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.

12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.


Las condiciones para ganar esta gracia son tres:

1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,
renovamos alegremente la Consagración
de nuestra familia a tu Divino Corazón.

Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,
el Jefe protector de nuestro hogar,
el Rey y Centro de nuestros corazones.

Bendice a nuestra familia, nuestra casa,
a nuestros vecinos, parientes y amigos.

Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes, y participa de nuestras alegrías y angustias, de nuestras esperanzas y dudas, de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.

Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día y sepamos ofrecer todos nuestros actos, junto con tu sacrificio, al Padre.

Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.
Queremos ser instrumentos de paz y de vida.

Que nuestro amor a tu Corazón compense,
de alguna manera, la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.

Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.
Confianza profunda, ilimitada.


Sugerencias para vivir la fiesta:
Poner una estampa del Sagrado Corazón de Jesús, algún pensamiento y la oración para la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

Hacer una oración en la que todos pidamos por tener un corazón como el de Cristo.

Leer en el Evangelio pasajes en los que se podamos observar la actitud de Jesús como fruto de su Corazón.

Fuente: Catholicnet

EL DETENTE DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Detente del Sagrado Corazón de Jesús 

La piadosa práctica de llevar la imagen del Sagrado Corazón de Jesús bajo la forma de escapulario, fue recomendada por santa Margarita María. El Señor desea que se le mande hacer una lámina con la imagen de su Sagrado Corazón, a fin de que todos cuantos quieran rendirle sus homenajes en privado, puedan tenerlas en sus casas, y otras pequeñas para llevarlas sobre sí. santa Margarita llevaba consigo esta imagen.

Es la insignia más popular y extendida. Sor Ana Magdalena Rèmuzat, religiosa de la Visitación, a quien el Señor le había revelado la futura plaga y el maravilloso auxilio que sería la devoción a su Divino Corazón, cuando la peste asoladora en 1720, en Marsella, Francia. Se extendió el «Detente» por toda la ciudad y sus aterrados moradores le dieron nombre de salvaguardia y protección, porque efectivamente lo fue para muchos millares de personas. También fue ocasión de divulgación de las letanías del Sagrado Corazón de Jesús.

Era el año de 1870, tiempo de pruebas y lágrimas para el pontificado del Papa Pio IX. Se cuenta que una señora romana, después de consagrar al Sagrado Corazón y a la Santísima Virgen a su hijo que partía para la guerra, al darle su bendición le entregó un «Detente» que ella misma dibujo sobre un pedazo de paño rojo diciéndole: "Él te devolverá sano y salvo a mi cariño". El joven asistió a reñidísimos combates, las balas silbaban a su alrededor, ya están muertos las tres primeras filas, sus compañeros de derecha e izquierda habían caído; una bala llegó también a su pecho donde tenía el «Detente» y allí se detuvo. Minutos después un refuerzo de tropas llegó a asegurar la victoria y el hijo volvió a abrazar a su madre, quien contó lo ocurrido al Santo Padre el Papa, recibiendo por respuesta estas palabras: «¡Detente, el Corazón de Jesús está conmigo! » Y el Papa añadió bendiciéndolo: «Doy mi bendición a este Corazón de Jesús y quiero que todo lo que se haga conforme a este modelo reciba esta misma bendición sin que tengan necesidad de ninguna otra».




Luego el mismo Pio IX dictó la siguiente oración:


Ábreme oh buen Jesús,
las puertas de tu Sagrado Corazón,
úneme a Él para siempre.

Que todas las respiraciones y
palpitaciones de mi pobre corazón aún
cuando esté durmiendo, te sirvan de
testimonio de mi amor y te digan sin
cesar: Señor, te amo.

Recibe el poco bien que yo hago,
y dame tu santa gracia para reparar
todo el mal que he hecho.

Para que te ame en el tiempo y te alabe
por toda la eternidad, Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

Y ojalá que todos los que lleven este «Detente» aprendan de memoria esta oración y la recen con frecuencia y así puedan tener una mayor seguridad de la protección divina. La práctica del «Detente» es santa como santo es el culto y el amor a Jesucristo. Es fructuosa por las virtudes que ejercita de fe, oración, amor y esperanza; por las grandes gracias y favores que se han obtenido y se obtienen de su uso.

El «Detente» significa: ¡«Detente»! Satanás, tentación, pasión, peligro, enemistad, tristeza, penas, infierno, que el Corazón de Jesús, mi Dios, mi Redentor, mi amor, mi esperanza, mi todo, está conmigo.

Por lo tanto, llevar el «Detente» del Sagrado Corazón y llevarlo con amor y fe, es lo mismo que si lleváramos un escudo contra toda clase de peligros. Procuremos que los enfermos, niños, jóvenes, ancianos y todo el mundo lleven encima un «Detente», en la cartera o debajo de la almohada (en el caso de enfermos). Si es un «Detente» escapulario, debe ser impuesto. Algunos militares se los imponen ellos mismos para siempre.

En Cádiz, España, colocaban placas del Sagrado Corazón en las puertas de las casas, recomendaban ponerlas también en los automóviles, para darle culto y recibir muchas bendiciones. Todo esto, lo mismo que las entronizaciones del Sagrado Corazón, responde al deseo del Señor expresado a santa Margarita María y confirmado por los sumos Pontífices, de ser honrado en la imagen de su Sagrado Corazón, cuyas 12 promesas todos conocemos.

(Con licencia de la autoridad eclesiástica)


lunes, 5 de junio de 2017

EL PERFIL HUMANO DEL CATEQUISTA


El perfil humano del Catequista
El catequista debe reflejar la alegría de saberse amado de Dios y hacérselo sentir a sus educandos


Por: Esperanza Hernandez | Fuente: Tiempos de Fe, Anio 5, No. 26, Marzo - Abril 2003 




Hace ya algunos años me jubilé en mi trabajo, y parte por ocupar mi tiempo y parte porque me gusta la cercanía con los niños, me presenté a mi parroquia ofreciéndome como catequista de infantes.

- ¿Cuál es su preparación catequética? Me preguntó muy amablemente el párroco.

Titubeé; realmente no sabía que para ser catequista se necesitara preparación. Si mal no recordaba, el requerimiento para hacer la Primera Comunión, era aprenderse de "memoria" preguntas y respuestas de un folletito, que yo estaba dispuesta a hacerlo aprender también.

- Sé rezar, contesté algo turbada.

- Y ¡tengo buena voluntad! agregué algo más animada; además, aprendí de memoria el catecismo de Ripalda.



- No es suficiente, intervino el sacerdote con su habitual amabilidad.

- ¿Qué le parece si se prepara tomando clases y cursos para capacitarse como
catequista? La parroquia puede ayudarla.

¿Así que la buena voluntad no es suficiente?

Por experiencia personal, ahora entiendo que no lo es. Entre los muchos elementos que contribuyen a la capacitación de un catequista eficaz se necesita también una formación humana integral, es decir, una formación que abarque todas las capacidades y las potencialidades de la persona en forma equilibrada.

Al hablar de equilibrio se hace hincapié en el desarrollo de todos los valores que le son propios al ser humano: valores físicos, valores psíquicos, valores culturales, valores estéticos, valores sociales, valores personales, valores religiosos y espirituales.

Sabemos que el valor es un bien pero que aún el bien debe estar jerarquizado, puesto que hay valores que tienen más preponderancia que otros. Un catequista que estima más el arte que la fe, se inclinará por el primero, en detrimento de la segunda. Por tanto, el catequista debe trabajar tanto en la cantidad corno en la calidad de valores, sin perder de vista su jerarquía. Si el catequista se esfuerza en la adquisición de valores, será una mejor persona y por lo mismo, será mejor catequista.

Principios

En la toma de decisiones, el buen catequista no debe dejarse guiar por emociones, impulsos o por gustos, sino por principios que son leyes que van a conducir sus actividades.

Hábitos

Los hábitos facilitan y realzan la labor del catequista. Buenos hábitos de orden, de aseo tanto personales como en los materiales que usa y el espacio que ocupa; no se diga el hábito de la puntualidad y de la responsabilidad. Estos hábitos que saltan a la vista estimulan de manera sensible al educando por imitación.

Trato Social

El trato social en el catequista es básico. Deberá atender a quienes lo rodean, con gentileza, con educación, con una cordialidad solícita. Su trato debe ser a la vez que agradable y respetuoso, edificante y abierto. ¿Qué dirían los alumnos que oyen hablar a su catequista de la dulzura de Jesús, si el educador se muestra, agrio, cortante, sombrío? ¿Cómo entender el amor de Dios, si el catequista que lo está promulgando se muestra, impaciente, irónico y pierde el control a cada paso? El catequista debe reflejar la alegría de saberse amado de Dios y hacérselo sentir a sus educandos.

LA MARIPOSA AZUL


La mariposa azul
Sembrando Esperanza I. No debemos culpar a nadie cuando algo falle: somos nosotros los responsables por aquello que conquistamos o no.


Por: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net 




La diferencia la marcas tú, y tú y nadie más que tú; tu libertad, tus decisiones, tus juicios y tus acciones, ellas te llevarán por el camino de la verdad, del bien y de la paz si así lo quieres; de lo contrario, te puedes ir preparando, porque fácil no será, te lo aseguro.

¿Cómo enfrentar esos momentos que quisiéramos que nunca llegaran? pero ahí estarán y no le podremos dar la espalda o meter la cabeza al agujero como lo hacen las avestruces cuando ven que se acerca el peligro... ¡saca la cabeza, mira fijamente el problema y atácalo de raíz! Hay realidades que ni papá, ni mamá, ni la maestra, ni nadie podrá resolver por tí. En pocas palabras, todo está en tus manos. Tu presente y tu futuro, tu felicidad, tu realización, y al final, la vida eterna.

Había un viudo que vivía con sus dos hijas, curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. A algunas de ellas él sabía responder, a otras no. Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.

El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar.

Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no supiese responder; entonces una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañar al sabio.

"¿Qué vas a hacer?" –preguntó la hermana.

"Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta."

Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡será una respuesta equivocada! jijijiji, soltó una risa maliciosa.

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio que estaba meditando.

- "Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio, ¿está viva o muerta?"

Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió:

"Depende de tí. Ella está en tus manos."

Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro, con nuestras decisiones y nuestros juicios. No debemos culpar a nadie cuando algo falle: somos nosotros los responsables por aquello que conquistamos (o no conquistamos). Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa azul... Nos toca a nosotros escoger qué hacer con ella.


El día que puse mi vida en las manos de Dios, me quité de un gran peso, en Él confío y en Él tengo puestas todas mis esperanzas, con la seguridad que un día llegaré al cielo. Soy consciente que a Dios rogando y con el mazo dando... Por lo tanto, nunca tires la toalla y no dejes de mirarle a Él... 

PENTECOSTÉS, FIESTA GRANDE PARA LA IGLESIA


Pentecostés, fiesta grande para la Iglesia
Con el Espíritu Santo entramos en el mundo del amor. Gracias al Espíritu Santo cada bautizado es transformado en lo más profundo de su corazón.


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net 




Pentecostés fue un día único en la historia humana.

En la Creación del mundo, el Espíritu cubría las aguas, “trabajaba” para suscitar la vida.

En la historia del hombre, el Espíritu preparaba y enviaba mensajeros, patriarcas, profetas, hombres justos, que indicaban el camino de la justicia, de la verdad, de la belleza, del bien.

En la plenitud de los tiempos, el Espíritu descendió sobre la Virgen María, y el Verbo se hizo Hombre.

En el inicio de su vida pública, el Espíritu se manifestó sobre Cristo en el Jordán, y nos indicó ya presente al Mesías.

Ese Espíritu descendió sobre los creyentes la mañana de Pentecostés. Mientras estaban reunidos en oración, junto a la Madre de Jesús, la Promesa, el Abogado, el que Jesús prometió a sus discípulos en la Última Cena, irrumpió y se posó sobre cada uno de los discípulos en forma de lenguas de fuego (cf. Hch 2,1-13).

Desde ese momento empieza a existir la Iglesia. Por eso es fiesta grande, es nuestro “cumpleaños”.

Lo explicaba san Ireneo (siglo II) con estas hermosas palabras: “Donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios, y donde está el Espíritu de Dios, allí está la Iglesia y toda gracia, y el Espíritu es la verdad; alejarse de la Iglesia significa rechazar al Espíritu (...) excluirse de la vida” (Adversus haereses III,24,1).

Con el Espíritu Santo tenemos el espíritu de Jesús y entramos en el mundo del amor. Gracias al Espíritu Santo cada bautizado es transformado en lo más profundo de su corazón, es enriquecido con una fuerza especial en el sacramento de la Confirmación, empieza a formar parte del mundo de Dios.

Benedicto XVI explicaba cómo en Pentecostés ocurrió algo totalmente opuesto a lo que había sucedido en Babel (Gen 11,1-9). En aquel oscuro momento del pasado, el egoísmo humano buscó caminos para llegar al cielo y cayó en divisiones profundas, en anarquías y odios. El día de Pentecostés fue, precisamente, lo contrario.

“El orgullo y el egoísmo del hombre siempre crean divisiones, levantan muros de indiferencia, de odio y de violencia. El Espíritu Santo, por el contrario, capacita a los corazones para comprender las lenguas de todos, porque reconstruye el puente de la auténtica comunicación entre la tierra y el cielo. El Espíritu Santo es el Amor” (Benedicto XVI, homilía del 4 de junio de 2006).

Por eso mismo Pentecostés es el día que confirma la vocación misionera de la Iglesia: los Apóstoles empiezan a predicar, a difundir la gran noticia, el Evangelio, que invita a la salvación a los hombres de todos los pueblos y de todas las épocas de la historia, desde el perdón de los pecados y desde la vida profunda de Dios en los corazones.

Pentecostés es fiesta grande para la Iglesia. Y es una llamada a abrir los corazones ante las muchas inspiraciones y luces que el Espíritu Santo no deja de susurrar, de gritar. Porque es Dios, porque es Amor, nos enseña a perdonar, a amar, a difundir el amor.

Podemos hacer nuestra la oración que compuso el Cardenal Jean Verdier (1864-1940) para pedir, sencillamente, luz y ayuda al Espíritu Santo en las mil situaciones de la vida ordinaria, o en aquellos momentos más especiales que podamos atravesar en nuestro caminar hacia el encuentro eterno con el Padre de las misericordias.

“Oh Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo:

Inspírame siempre
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia santificación.

Espíritu Santo,
dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.

Dame acierto al empezar,
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén” (Cardenal Verdier).

miércoles, 31 de mayo de 2017

QUÉ ES LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL?

¿Qué es la meditación trascendental?
Un método que pretende indicar que apunta a sobrepasar las cosas sensibles para alcanzar el centro del ser.


Por: P. Miguel A. Fuentes, IVE | Fuente: TeologoResponde.org 



Pregunta:
Estimado Padre: He leído en una pagina norteamericana (ABCNews.com) que trae noticias e información diversa, que hay estudios efectuados que demuestran que la meditación produce beneficios orgánicos y psíquicos diversos. Incluso, parece que en algunos hospitales de ese país se está comenzando a dar clases de meditación concentrando la atención en la respiración, por los efectos positivos que produce. Entonces ¿es pecado meditar? Yo creo, salvo su mejor opinión, Padre, que si uno no comparte teorías o doctrinas orientales, puede hacerse como una defensa antistress. Saludos y gracias una vez más.
Respuesta:
Estimado:
Le contesto brevemente tomando algunos datos del libro del P. Esteban Tavares Bettencourt, benedictino, 'Crenças, religioes, igrejas e seitas: quem sao?'(Ed. O Mesageiro de Santo Antonio, Sao Paulo 1995, 79-82).


El fundador de la llamada 'meditación trascendental' fue Maharishi Mahesk Yogi, quien practicó esta técnica de meditación como ermitaño en el Himalaya y luego se dedicó a difundirla.
El término 'trascendental' pretende indicar que apunta a sobrepasar las cosas sensibles para alcanzar el centro del ser. Consiste en una técnica mental que lleva a la persona, primeramente, a colocarse en estado de relajación interior; y en ese estado intenta olvidar todas las realidades sensibles y vaciar la mente de todas las imágenes materiales que habitualmente lo distraen. Así se crea un estado de 'percepción vacía' que acarrea la cesación de emociones, sentimientos y afectos. Así (pretenden) la persona alcanza la realidad más íntima de su propio ser. En los sucesivos niveles de profundidad de la mente, el individuo se hace cada vez más consciente de su naturaleza divina (!). Este estado final es denominado 'percepción pura'.
Hay personas que se dicen beneficiadas por la meditación trascendental cuando están todavía en los estados iniciales de sus ejercicios. Pero con el tiempo los efectos de la técnica son nefastos. Se han detectado consecuencias físicas de decaimiento, propensión a manifestaciones esquizofrénicas, con frecuentes accesos de cólera e impulsos incontrolables. Los problemas aparecen especialmente en muchos instructores y más rápidamente en quien más se entrega a la práctica.
Por otra parte resta el problema de la filosofía subyacente. Aunque muchos cultores afirmen que nada tiene que ver con la religión o filosofía, sin embargo, está ligada a la filosofía religiosa de los maestros hindúes que es el panteísmo. Su fundador afirma claramente un panteísmo al que apunta este ejercicio. También profesa la reencarnación.
Demás está decir que nada tiene que ver con la meditación cristiana propuesta por todos los grandes autores espirituales y que puede ver en el Catecismo nn. 2705-2708.
Puede ver Usted nuestro artículo sobre el 'Yoga' y las citas que allí se encuentran sobre el documento 'Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana', de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que trata de este tema.
El siguiente artículo es gentileza de la página www.corazones.org
Un método basado en la repetición de un 'mantra' por unos 15 a 20 minutos, 2 veces al día. Dicha mantra pretende ser estrictamente personal, un sonido que corresponde a la 'vibración profunda' de cada ser y que no debe ser revelado a terceras personas. Pero en realidad cada mantra es el nombre cifrado de una deidad hindú. Hay una deidad específica que se le da a meditar al adepto según su edad. Además se puede ir ampliando al cabo de unos meses mediante sucesivos pagos, hasta formar frases de adoración religiosa.
La MT dice lograr que las hondas cerebrales sean coherentes pero no existe ninguna base para creer en esta jerga pseudo científica.
En 1977 la MT perdió un pleito en EE.UU. en el que se estableció su naturaleza religiosa y que no se trata de una verdadera 'ciencia' como sus proponentes intentan hacer creer.
En Alemania, el 6 de agosto de 1980, la MT pierde una querella contra el gobierno federal y este queda autorizado para afirmar que 'la MT es una secta que puede conducir a daños psíquicos y destrucción de la personalidad'. Maharishi entonces huye a la India.
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EL CONFLICTO BASICO ENTRE EL MAHARISHI Y EL CRISTIANISMO
Pastoral de su Eminencia Jaime Cardinal Sin, Arzobispo de Manila, sobre ciertos aspectos doctrinales del Maharishi, 1984.

Metodología del Campo Unido, considerada luego de efectuar consultas con expertos en teología.
La doctrina y enseñanza del Maharishi expone información relacionada con (1) Dios, (2) el hombre, (3) la manera de llegar a Dios, (4) el dolor y el sufrimiento y (5) el pecado que se manifiesta en abierta contradicción con la doctrina cristiana.
1. El 'Dios' del Maharishi es impersonal, en lugar del Dios manifestado en la revelación cristiana en donde Dios es un Dios personal que ama a cada persona humana de una manera íntima.
Al negar al Creador como ser Supremo y enseñar que 'Todo es Uno', el Maharishi suprime la distinción entre el Creador y la criatura. Esto conduce directamente al, o es una forma equivalente al panteísmo.
Se ha descubierto que los 'mantras' presentados a los seguidores del Maharishi son invocaciones, en la mayoría de los casos, a todas las deidades veneradas por los hindúes, negando así en un sentido real la unidad de Dios y fomentando el politeísmo.
2. El hombre es considerado capaz de lograr una perfección ilimitada, de ser totalmente liberado de todo dolor y sufrimiento a través de la práctica de la Meditación Trascendental (MT) realizada de la manera propuesta por el Maharishi. Asimismo, a través de la MT, el hombre puede encontrar la solución a todos los problemas que oscilan desde el control de los elementos hasta el logro de la indestructibilidad e inmortalidad.
Dos deficiencias, entre otras, se presentan claramente en esta doctrina: (a) la mismano acepta la inmortalidad del alma, ni la vida después de la muerte, como parte de la naturaleza del alma; (b) ignora completamente la existencia del pecado original, un dogma cristiano, y las consecuencias de las realidades de la vida.
3. Maharishi plantea la manera de llegar a Dios a través de la MT y la manifiesta como una manera interpretada por el mismo, sus libros, y sus seguidores. Además, la MT se presenta como la manera exclusiva de llegar a Dios.
Nuevamente, dos deficiencias se esconden detrás de estas afirmaciones: (a) el abuso del término MT que ha sido apropiado por ellos como si su método fuera 'la' MT por excelencia, la única auténtica (existe el misticismo cristiano, incluso los autores hablan del misticismo hindú y budista, y ciertamente, existe además el afamado método de meditación za-zen); y (b) la manera de llegar a Dios en la enseñanza actual para todos es el camino de la Cruz mientras somos peregrinos, como lo predicara explícitamente Cristo mismo, y fuera aceptado en la doctrina y en la vida cristiana. El heroísmo del sufrimiento cristiano fiel, manifestado con el mayor coraje y dignidad parece encontrarse ausente en la manera de llegar a Dios del Maharishi.
4. El rechazo del valor redentivo del sufrimiento y de la existencia de Cristo como el Redentor se encuentra implícito en el método del Maharishi con respecto al problema del dolor y el sufrimiento. En realidad, el Maharishi en su libro, Meditaciones del Maharishi Mahesh Yogi (Nueva York, Editorial Bantam, 1968, p.23), escribe explícitamente: 'No creo que Cristo haya sufrido alguna vez o que Cristo pudiera sufrir.' (Los seguidores del Maharishi han repetido esta afirmación en varios lugares.)
5. El pecado. El Maharishi trata de ignorar la existencia del pecado. A este respecto, el Maharishi sigue la doctrina védica que considera al pecado una cuestión corporal y que no tiene nada que ver con el espíritu o el alma del hombre. El concepto global del 'pecado', si se lo acepta implícitamente, es considerado como algo externo y legalista. El sentido real de la libertad y la responsabilidad se encuentra ausente, y los 'efectos' del pecado son objeto de rituales, mantras, y MT. No existe una conversión interior, sino un uso bastante manipulador de la MT para lograr las liberaciones.
En la base de este concepto y de este método se encuentra el concepto de Dios, del hombre, de la manera de llegar a Dios, del dolor y el sufrimiento descriptos anteriormente. A partir de este punto de vista, uno no puede ser un cristiano y un seguidor del Maharishi.
6. La MT puede ser considerada como doctrina (contenido) o técnica (método). Desde el punto de vista del contenido, el mismo no es aceptable para un católico, o para un cristiano en general. Desde el punto de vista de una técnica, de la manera en que el grupo del Maharishi la presenta, la MT no es aceptable debido a sus relaciones intrínsecas con la doctrina (observar información sobre los 'mantras' y el punto 1 y 2).
Esta clase de MT debe ser distinguida de las diversas formas de oración adecuadas a las actitudes religiosas orientales, algunas de las cuales podrían ser aceptables, e incluso beneficiosas, si fueran escudriñadas y utilizadas apropiadamente. La MT, no obstante, como la propone el Maharishi y como resultado final observado por la doctrina y los seguidores del Maharishi, es, por no decir otra cosa, bastante peligrosa. La misma llega a ser un escape y no un remedio. Su resultado inevitable, dentro del contexto de la doctrina del Maharishi, es la desensibilización de la conciencia tratando de liberar no la culpa y el desorden real sino solamente sus síntomas y su desasosiego concomitante.
Traducido del inglés por Teresa Galiano.
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