viernes, 13 de enero de 2017

DEPRESIÓN DEL DOMINGO A LA TARDE


Depresión del domingo a la tarde 



Todos conocemos esa sensación de tristeza  o melancolía de los domingos a la tarde… cuando comprobamos que se termina el descanso del fin de semana y tenemos que aprontarnos para reiniciar las actividades laborales o de estudio. En este artículo se dan algunas sugerencias para tratar de superarla:

1 – Evitar la ansiedad y la nostalgia
Si te sientes deprimido, sin duda hay algún elemento inevitable típico de la tarde de un domingo, pero tal vez haya otros temores tangibles que se cuelen en este momento de vulnerabilidad. La ansiedad paraliza, transforma los obstáculos en montañas y no es el estado idóneo para afrontar con eficacia y serenidad la semana que entra.

Si vienes de pasar un fin de semana idílico, recuerda que esos días son valiosos precisamente porque son pasajeros, y que el fin de semana próximo está a solo cinco días de distancia. Incluso puedes empezar ya a organizarlo, a enviar invitaciones y darle así un sentido especial al transcurso de la semana.

Lo mejor que puedes hacer también es centrarte en el lado bueno de tu trabajo ─si te gusta lo que haces─, en vez de en lo malo. Tener responsabilidades, sea al nivel que sea, es gratificante. Si no es el caso, siempre está en segundo plano la satisfacción de ganarse la vida o de cubrir las necesidades de la familia.

2 – Pensar la semana en positivo
Repasa todos los halagos que hayas recibido o las buenas acciones que hicieras la semana anterior. Si no hubo ninguno, reflexiona sobre un medio para generarlos y encontrar más satisfacción personal y de cara al contacto con los demás.

Esta semana siguiente es también la ocasión para corregir los errores o las omisiones de la semana anterior, o tal vez quieras repetir o excluir alguna actividad. Ten prevista alguna cosa que no hagas habitualmente, sencilla pero agradable. Puede estar relacionada con mejorar la calidad de tus trayectos diarios, u ocupar tus tardes, o volver a ver a un amigo.

Si tienes muchas ideas en la cabeza, escríbelas en un papel por orden de importancia o cronológico; vuélvelo a leer únicamente al día siguiente y durante la semana.

3 – Descansar sin aburrirse
Hay quienes prefieren mantenerse muy ocupados para no pensar en la semana que viene, y hay otros que no hacen nada en absoluto, a la espera de retomar el ritmo. La mejor alternativa es estar activo, pero de manera apacible. Al igual que los boxeadores tailandeses que realizan su danza de guerrero para bajar su ritmo cardíaco y prepararse para el combate, es bueno calmarse antes de atacar una semana nueva.

Ve una película relajante o divertida, pero no una boba; o lee ese libro que te está esperando en la mesita de noche o en la estantería desde hace semanas.

Elige alguna cosa que te apetezca, que te permita concentrarte en vez de dispersarte, que te sirva de sustento interior, aunque no necesariamente esté relacionado con tu trabajo o los problemas de la sociedad. Es importante marcar una división con el trabajo, conservar esos límites, por el riesgo de quedar invadido por la vida laboral. El domingo por la tarde es buena ocasión para ir al teatro, al cine o para descubrir un lugar nuevo antes de que llegue la noche.

4 – Establecer un ritual
En familia, puedes inaugurar un ritual nuevo con motivo de una comida familiar. Alguna otra manera de cenar, tal vez más festiva, cambia el estado de ánimo y reconforta el corazón. Puede tratarse de un cambio de lugar o marcar el final de la comida con un juego, o cualquier otra idea que amenice la convivencia. Entre amigos podríais organizar una cena que no termine demasiado tarde, con el mismo espíritu de convivencia. Cuídate, cuida a tu cuerpo, haz deporte (que por cierto te ayudará a dormir mejor) y por último, disfruta un poco más de la ducha o del baño insistiendo en el aspecto del bienestar.

Disponer de una actividad reservada para el domingo por la noche permite también prevenir las malas vibraciones, incluso si es necesario aprender a domesticar esa melancolía, que puede ser muy útil para las personas más artísticas o creativas.

5 – Acostarse después de rezar
Después de hacer la lista de tus miedos, deseos, expectativas, turbaciones, y una vez identificados los frutos de tu examen de conciencia, confía todo ello a la oración, abandónalo todo, lo positivo y lo negativo. No dudes en hacer peticiones y preguntas, es un acto que te implica y que te hace no afrontar solo tus batallas. Da gracias por todos los buenos momentos del fin de semana y demás, y añade intenciones particulares (por ejemplo, en favor de aquellos que se sienten melancólicos esa noche). Ahora ya puedes dormir tranquilo y con ganas de despertar al día siguiente.


© Louise Almeras

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