viernes, 13 de enero de 2017

DEPRESIÓN DEL DOMINGO A LA TARDE


Depresión del domingo a la tarde 



Todos conocemos esa sensación de tristeza  o melancolía de los domingos a la tarde… cuando comprobamos que se termina el descanso del fin de semana y tenemos que aprontarnos para reiniciar las actividades laborales o de estudio. En este artículo se dan algunas sugerencias para tratar de superarla:

1 – Evitar la ansiedad y la nostalgia
Si te sientes deprimido, sin duda hay algún elemento inevitable típico de la tarde de un domingo, pero tal vez haya otros temores tangibles que se cuelen en este momento de vulnerabilidad. La ansiedad paraliza, transforma los obstáculos en montañas y no es el estado idóneo para afrontar con eficacia y serenidad la semana que entra.

Si vienes de pasar un fin de semana idílico, recuerda que esos días son valiosos precisamente porque son pasajeros, y que el fin de semana próximo está a solo cinco días de distancia. Incluso puedes empezar ya a organizarlo, a enviar invitaciones y darle así un sentido especial al transcurso de la semana.

Lo mejor que puedes hacer también es centrarte en el lado bueno de tu trabajo ─si te gusta lo que haces─, en vez de en lo malo. Tener responsabilidades, sea al nivel que sea, es gratificante. Si no es el caso, siempre está en segundo plano la satisfacción de ganarse la vida o de cubrir las necesidades de la familia.

2 – Pensar la semana en positivo
Repasa todos los halagos que hayas recibido o las buenas acciones que hicieras la semana anterior. Si no hubo ninguno, reflexiona sobre un medio para generarlos y encontrar más satisfacción personal y de cara al contacto con los demás.

Esta semana siguiente es también la ocasión para corregir los errores o las omisiones de la semana anterior, o tal vez quieras repetir o excluir alguna actividad. Ten prevista alguna cosa que no hagas habitualmente, sencilla pero agradable. Puede estar relacionada con mejorar la calidad de tus trayectos diarios, u ocupar tus tardes, o volver a ver a un amigo.

Si tienes muchas ideas en la cabeza, escríbelas en un papel por orden de importancia o cronológico; vuélvelo a leer únicamente al día siguiente y durante la semana.

3 – Descansar sin aburrirse
Hay quienes prefieren mantenerse muy ocupados para no pensar en la semana que viene, y hay otros que no hacen nada en absoluto, a la espera de retomar el ritmo. La mejor alternativa es estar activo, pero de manera apacible. Al igual que los boxeadores tailandeses que realizan su danza de guerrero para bajar su ritmo cardíaco y prepararse para el combate, es bueno calmarse antes de atacar una semana nueva.

Ve una película relajante o divertida, pero no una boba; o lee ese libro que te está esperando en la mesita de noche o en la estantería desde hace semanas.

Elige alguna cosa que te apetezca, que te permita concentrarte en vez de dispersarte, que te sirva de sustento interior, aunque no necesariamente esté relacionado con tu trabajo o los problemas de la sociedad. Es importante marcar una división con el trabajo, conservar esos límites, por el riesgo de quedar invadido por la vida laboral. El domingo por la tarde es buena ocasión para ir al teatro, al cine o para descubrir un lugar nuevo antes de que llegue la noche.

4 – Establecer un ritual
En familia, puedes inaugurar un ritual nuevo con motivo de una comida familiar. Alguna otra manera de cenar, tal vez más festiva, cambia el estado de ánimo y reconforta el corazón. Puede tratarse de un cambio de lugar o marcar el final de la comida con un juego, o cualquier otra idea que amenice la convivencia. Entre amigos podríais organizar una cena que no termine demasiado tarde, con el mismo espíritu de convivencia. Cuídate, cuida a tu cuerpo, haz deporte (que por cierto te ayudará a dormir mejor) y por último, disfruta un poco más de la ducha o del baño insistiendo en el aspecto del bienestar.

Disponer de una actividad reservada para el domingo por la noche permite también prevenir las malas vibraciones, incluso si es necesario aprender a domesticar esa melancolía, que puede ser muy útil para las personas más artísticas o creativas.

5 – Acostarse después de rezar
Después de hacer la lista de tus miedos, deseos, expectativas, turbaciones, y una vez identificados los frutos de tu examen de conciencia, confía todo ello a la oración, abandónalo todo, lo positivo y lo negativo. No dudes en hacer peticiones y preguntas, es un acto que te implica y que te hace no afrontar solo tus batallas. Da gracias por todos los buenos momentos del fin de semana y demás, y añade intenciones particulares (por ejemplo, en favor de aquellos que se sienten melancólicos esa noche). Ahora ya puedes dormir tranquilo y con ganas de despertar al día siguiente.


© Louise Almeras

EL AÑO LITÚRGICO, ORIGEN Y SIGNIFICADO

El año litúrgico, origen y significado
La celebración del Año Litúrgico es la vivencia de la vida de Cristo, todas sus etapas desde su nacimiento hasta su muerte. 


Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net 




Origen del Año Litúrgico

Las fiestas cristianas han surgido paulatinamente a través de los siglos. Estas nacen de un deseo de la Iglesia Católica de profundizar en los diversos momentos de la vida de Cristo. Se comenzó con la fiesta del Domingo y la Pascua, luego se unió Pentecostés y, con el tiempo, otras más. Los misioneros, al evangelizar, fueron introduciendo las fiestas cristianas tratando de dar un sentido diferente a las fiestas paganas del pueblo en el que se encontraban. Podemos compararlo con una persona que recibe un regalo con una envoltura bonita, la cual guarda y utiliza posteriormente para envolver y dar otro regalo. La Iglesia tomó de algunas fiestas paganas las formas externas y les dio un contenido nuevo, el verdadero sentido cristiano.

La primera fiesta que se celebró fue la del Domingo. Después, con la Pascua como única fiesta anual, se decidió festejar el nacimiento de Cristo en el solsticio de invierno, día en que numerosos pueblos paganos celebraban el renacimiento del sol. En lugar de festejar al “Sol de Justicia”, se festeja al Dios Creador. Así, poco a poco, se fue conformando el Año litúrgico con una serie de fiestas solemnes, alegres, de reflexión o de penitencia.

La liturgia es la manera de celebrar nuestra fe. No solo tenemos fe y vivimos de acuerdo con ella, sino que la celebramos con acciones de culto en las que manifestamos, comunitaria y públicamente, nuestra adoración a Jesucristo, presente con nosotros en la Iglesia. Al vivir la liturgia, nos enriquecemos de los dones que proceden de la acción redentora de Dios.

La liturgia es el conjunto de signos sensibles, eficaces, de la santificación y del culto a la Iglesia. Es el conjunto de la oración pública de la Iglesia y de la celebración sacramental.

Liturgia viene del griego leitourgia, que quiere decir servicio público, generalmente ofrecido por un individuo a la comunidad.
El Concilio Vaticano II en la “Constitución sobre la Liturgia” nos dice:
“La liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre y así el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro".

La liturgia es la acción sagrada por excelencia, ninguna oración o acción humana la puede igualar por ser obra de Cristo y de toda su Iglesia y no de una persona o un grupo. Es la fuente de donde mana toda la fuerza de la Iglesia. Es la fuente primaria y necesaria de donde deben beber todos los fieles el espíritu cristiano. La liturgia invita a hacer un compromiso transformador de la vida, realizar el Reino de Dios. La Iglesia se santifica a través de ella y debe existir en la liturgia por parte de los fieles, una participación plena, consciente y activa.

Cada celebración litúrgica tiene un triple significado:

1. Recuerdo: Todo acontecimiento importante debe ser recordado. Por ejemplo, el aniversario del nacimiento de Cristo, su pasión y muerte, etc.

2. Presencia: Es Cristo quien se hace presente en las celebraciones litúrgicas concediendo gracias espirituales a todos aquellos que participan en ellas, de acuerdo a la finalidad última de la Iglesia que es salvar a todos los hombres de todos los tiempos.

3. Espera: Toda celebración litúrgica es un anuncio profético de la esperanza del establecimiento del Reino de Cristo en la tierra y de llegar un día a la patria celestial.

El Año litúrgico es el desarrollo de los misterios de la vida, muerte y resurrección de Cristo y las celebraciones de los santos que nos propone la Iglesia a lo largo del año. Es vivir y no sólo recordar la historia de la salvación. Esto se hace a través de fiestas y celebraciones. Se celebran y actualizan las etapas más importantes del plan de salvación. Es un camino de fe que nos adentra y nos invita a profundizar en el misterio de la salvación. Un camino de fe para recorrer y vivir el amor divino que nos lleva a la salvación.

Los Tiempos litúrgicos 

El Año litúrgico está formado por distintos tiempos litúrgicos. Estos son tiempos en los que la Iglesia nos invita a reflexionar y a vivir de acuerdo con alguno de los misterios de la vida de Cristo. Comienza por el Adviento, luego viene la Navidad, Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, Segundo tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.

En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se reviste con casulla de diferentes colores:

Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza en el tiempo de Navidad y de Pascua

Verde significa esperanza. Se utiliza en el tiempo ordinario

Morado significa luto y penitencia. Se usa en Adviento, Cuaresma y Semana Santa

Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio. Se utiliza en las fiestas de los santos mártires y en Pentecostés.

El Adviento es tiempo de espera para el nacimiento de Dios en el mundo. Es recordar a Cristo que nació en Belén y que vendrá nuevamente como Rey al final de los tiempos. Es un tiempo de cambio y de oración para comprometernos con Cristo y esperarlo con alegría. Es preparar el camino hacia la Navidad. Este tiempo litúrgico consta de las cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos de Adviento.

Al terminar el Adviento, comienza el Tiempo de Navidad, que va desde la Navidad o Nacimiento, que se celebra el 25 de diciembre y nos recuerda que Dios vino a este mundo para salvarnos.

La Epifanía se celebra cada 6 de enero y nos recuerda la manifestación pública de Dios a todos los hombres. Aquí concluye el Tiempo de Navidad.

El Primer tiempo ordinario es el que va de la fiesta de la Epifanía hasta inicio de Cuaresma. En el Primer y Segundo tiempo ordinario del Año litúrgico, no se celebra ningún aspecto concreto del misterio de Cristo. En ambos tiempos se profundizan los distintos momentos históricos de la vida de Cristo para adentrarnos en la historia de la Salvación.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y se prolonga durante los cuarenta días anteriores al Triduo Pascual. Es tiempo de preparación para la Pascua o Paso del Señor. Es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Es tiempo para la conversión del corazón.

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Resurrección. En el Triduo Pascual se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y Resurrección.

El Domingo de Pascua es la mayor fiesta de la Iglesia, en la que se celebra la Resurrección de Jesús. Es el triunfo definitivo del Señor sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección.

El Tiempo de Pascua es tiempo de paz, alegría y esperanza. Dura cincuenta días, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, que es la celebración de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. En esta fiesta se trata de abrir el corazón a los dones del Espíritu Santo.

Después de Pentecostés sigue el Segundo tiempo ordinario del año litúrgico que termina con la fiesta de Cristo Rey.

El eje del Año litúrgico es la Pascua. Los tiempos fuertes son el Adviento y la Cuaresma.

Durante el Adviento, Navidad y Epifanía se revive la espera gozosa del Mesías en la Encarnación. Hay una preparación para la venida del Señor al final de los tiempos: “Vino, viene y volverá”.
En la Cuaresma, se revive la marcha de Israel por el desierto y la subida de Jesús a Jerusalén. Se vive el misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo: “Conversión y meditación de la palabra de Dios”.

En el Tiempo Pascual se vive la Pascua, Ascensión y Pentecostés en 50 días. Se celebra el gran domingo: “Ha muerto, vive, ¡Ven Señor Jesús!

En los tiempos ordinarios, la Iglesia sigue construyendo el Reino de Cristo movida por el Espíritu y alimentada por la Palabra: “El Espíritu hace de la Iglesia el cuerpo de Cristo, hoy ”.

Los cambios de fechas en algunas fiestas del Año litúrgico.

El Año litúrgico se fija a partir del ciclo lunar, es decir, no se ciñe estrictamente al año calendario. La fiesta más importante de los católicos, la Semana Santa, coincide con la fiesta de la "pascua judía" o Pesaj, misma que se realiza cuando hay luna llena. Se cree que la noche que el pueblo judío huyó de Egipto, había luna llena lo que les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados del faraón.
La Iglesia fija su Año litúrgico a partir de la luna llena que se presenta entre el mes de marzo o de abril. Por lo tanto, cuando Jesús celebró la Última Cena con sus discípulos, respetando la tradición judía de celebrar la pascua - el paso del pueblo escogido a través del Mar Rojo hacia la tierra prometida - debía de haber sido una noche de luna llena. Hecho que se repite cada Jueves Santo.

La Iglesia marca esa fecha como el centro del Año litúrgico y las demás fiestas que se relacionan con esta fecha cambian de día de celebración una o dos semanas.
Las fiestas que cambian año con año, son las siguientes:

· Miércoles de Ceniza
· Semana Santa
· La Ascensión del Señor
· Pentecostés
· Fiesta de Cristo Rey

Ahora, hay fiestas litúrgicas que nunca cambian de fecha, como por ejemplo:

· Navidad
· Epifanía
· Candelaria
· Fiesta de San Pedro y San Pablo
· La Asunción de la Virgen
· Fiesta de todos los santos

EL HIJO PERFECTO

El hijo perfecto
La implantación de estrategias de selección prenatal está dando lugar a un número creciente de abortos eugenésicos


Por: Juan Pedro Oriol | 



En el tercer y último debate presidencial entre Clinton y Trump salió a relucir un tema delicado, en el que Hillary fue contundente: "Defenderé a Planned Parenthood. Defenderé los derechos de las mujeres a hacer sus propias decisiones sobre el cuidado de su salud. Yo no creo que el gobierno de Estados Unidos deba meterse y tomar decisiones que son personales". Tema delicado. Sin embargo, existe otro tema de salud que sigue dividiendo el mundo de la medicina: el diagnóstico prenatal eugenésico.
Especialistas españoles en el ámbito sanitario y social -Esteban Rodríguez, Jaime Vilaroig y Salvador Mérida- acaban de publicar unos estudios con datos, estadísticas y reflexiones sobre este fenómeno que se extiende por Europa, Asia y América. Los doctores afirman: "La implantación de estrategias de selección prenatal está dando lugar a un número creciente de abortos eugenésicos. Los pocos afectados por síndrome de Down que nacen hoy son los supervivientes de una dura criba".
Criba. Selección humana. Buscando al "hijo perfecto". La BBC de Londres estrenó el pasado 5 de octubre un documental llamado "A World without Down's Syndrome?" que generó toda clase de reacciones.
En Londres, el aborto de personas con el síndrome de Down ha aumentado un 25 por ciento. Y en las próximas semanas se discutirá un proyecto de ley que propone incorporar la "técnica de selección" al Sistema Nacional de Salud. Hoy en día, en el Reino Unido nueve de cada diez diagnósticos positivos terminan en aborto. Pero en Islandia, el 100 por ciento de los embarazos en los que el feto ha sido diagnosticado con síndrome de Down han terminado en aborto. Caray, juegan bien al futbol y dan bien su grito pero de ética y moral...
La actriz inglesa Sally Phillips, madre de tres hijos, uno de ellos con síndrome de Down, es portavoz del respeto a la vida y entrevista en el documental a doctores especialistas que hacen lo que hicieron con ella: recitar una lista de problemas médicos que vendrán si el bebé nace. La lista las espanta, las abruma. Y se inclinan a interrumpir el embarazo.


El error es garrafal: ¿dónde queda la contraparte? ¿Dónde están los que pueden decirles que estos niños y sus padres pueden ser felices también, aunque el camino tenga dificultades? En nuestros días, con el avance trepidante de la ciencia, un análisis de sangre materna a partir de la duodécima semana de embarazo permite saber si hay elevada probabilidad de que el feto tenga trisomía 21. Si es así, los expertos recomiendan una prueba invasiva: la biopsia corial o amniocentesis, que a su vez implican riesgo de aborto.
En unos años, no le bastará al mundo de la ciencia y de la medicina "eliminar" desde el vientre materno lo que no es "perfecto", según los cánones de una humanidad que va perdiendo la sensibilidad para apreciar la verdadera belleza de una vida humana.
Los PrenaTest autorizados en Alemania, Suiza y Austria no tardarán en detectar otras anomalías o deficiencias en el feto que permitan destruir la vida porque no es "perfecta". Y así como los espartanos en la antigua Grecia despeñaba a los recién nacidos "no aptos" después de una inspección visual desde el Monte Taigeto, estamos ahora haciendo lo mismo.
La mayor bendición en mi vida, además de mi vocación sacerdotal, es mi hermano Mauri, nacido con Síndrome de Down, grado profundo. Gracias a él, conocí desde niño el valor del amor puro sin límites. ¿Y se puede atrever alguien a decirme que mi hermanito, el mayor regalo de Dios en nuestra familia y que cambió nuestras vidas, es un defecto de la humanidad? Por favor, ¿de qué humanidad estamos hablando?
En fin, me quedo más que mudo, y termino con una frase de la canción "Vincent" que siempre me recuerda a mi hermanito y a cualquier discapacitado: "This world was not prepared for one as beautiful as you".

21 COSAS QUÉ PODEMOS HACER Y QUÉ NO DEBEMOS HACER DURANTE LA MISA

21 cosas qué podemos hacer y qué no debemos hacer durante la Santa Misa
Normas básicas para vivir la Santa Misa con espíritu Eucarístico


Por: n/a | Fuente: PildorasDeFe.net 



Muchas veces, por desconocimiento mismo del acto que estamos celebrando, cometemos actos imprudentes durante la Misa que pueden perturbar, sin querer, a los fieles asistentes. Hay ocasiones en que nuestro comportamiento no es adecuado y puede sobrepasar las normas en el Templo y causar así una distracción a los fieles presentes causando molestias e incomodidad
A continuacion, este pequeño documento, basado en el artículo publicado en AggieCatholicBlog, puede permitirnos abrir un poco más los ojos y estar alertas ante estos eventos para así practicar un adecuado comportamiento durante la Santa Misa. Espero que pueda serles de utilidad.

21 cosas qué hacer y qué no hacer durante la Santa Misa

1.- Cómida rápida antes de la Misa.

Es norma de la Iglesia que conservemos el ayuno durante al menos 1 hora antes de recibir la Sagrada Comunión. El agua y la medicina pueden ser consumidos, por supuesto. El propósito es ayudar a prepararnos bien para recibir a Jesús en la Eucaristía.

2.- No se admiten comidas ni bebidas en la Iglesia.

Las excepciones serían una bebida para los niños pequeños, el agua para el sacerdote o el coro (con discreción) y agua para los que están enfermos. Traer un aperitivo a la iglesia no es apropiado. La iglesia siempre debe verse como un lugar de oración y reflexión.

3.- Los hombres deben quitarse sus sombreros o gorros.

Es de mala educación llevar un sombrero o gorro en una iglesia. Si bien, puede ser moda cultural, no lo es dentro del templo. Así como nos quitamos los sombreros con respeto para el Juramento a una Bandera o un Himno, debemos hacerlo también en la Iglesia; como una señal de respeto.


4.- No mastique chicle en la Iglesia.

Se rompe el ayuno, es una distracción, se considera de mala educación en un ambiente formal, y esto no ayuda a nadie a su alrededor a orar mejor, pues causa distracción. ¿Puede usted imaginar al Papa haciendo explotar un bola de chicle durante la Santa Misa?

5.- Hágase la Señal de la Cruz al entrar y salir de la Iglesia.

Este es un recordatorio de nuestro bautismo, que nos hace miembros de la Iglesia de Cristo. Solo trate de no perder de vista lo que sucede cuando lo hace y no lo haga sin decir una oración.

6.- Vestir modesta y apropiadamente.

Use su mejor traje o vestido. Como católicos creemos que Dios viene a nuestro encuentro en cada Misa. Así que, ¿por qué no habríamos de vestir formalmente?. Sin importar si usted es de bajos recursos económicos, lo más seguro es que tenga algún atuendo que refleje modestia y pulcritud.

7.- Llegue por lo menos unos pocos minutos antes.

Si por alguna razón usted no puede llegar a tiempo, trate de sentarse en la parte trasera para que no moleste a otras personas mientras busca un asiento. Llegar a la misa temprano permite orar y prepararse mejor para la Misa.

8.- Celulares o móviles no deben usarse nunca ni para llamadas, sms o navegar en las redes sociales.

Las excepciones son las emergencias (las grandes, no las de todos los días) y si usted hace uso de uno, por favor salga de la Iglesia para hacerlo. Si usted está utilizando el teléfono para las lecturas y oraciones, puede ser apropiado, pero trate de ser discreto. Nada de navegaciones por las redes sociales, recuerde que está centrando su atención en algo sagrado, no debe estar pendiente de las "actualizaciones de estados" de los demás en las redes sociales

9.- No se siente en el borde de la banca si la ves vacía.

Más bien, siéntese en el medio para que otros no tengan que pasar por encima de usted. Además, los Hombres deben ofrecer sus asientos a cualquier dama, ancianos, discapacitados, etc

10.- Hacer una genuflexión hacia el Tabernáculo cuando entres y salgas de la Iglesia y cuando pases frente a él.

Cristo está presente allí por todos nosotros. Al permitir que nuestra rodilla derecha golpee levemente el suelo, reconocemos que Él es nuestro Señor y Dios. Si alguno está físicamente incapacitado para hacer una genuflexión, haga un leve arco o baje la cabeza, es suficiente. Durante la Misa, si pasa delante del altar o tabernáculo, haga un arco con reverencia por respeto.

11.- Por favor haga silencio (no converse ni en voz baja) mientras esté en la Iglesia.

Una vez que usted entra al santuario no es el momento ni el lugar para charlar con los que te rodean. Recuerde que, aunque el Sacerdote no haya comenzado a celebrar, ya la Misa ha comenzado, pues esta comienza desde el mismo instante en que la comunidad se congrega. Si usted tiene que hablar de algo importante, hágalo de la forma más silenciosa y breve posible. Recuerde que su conversación podría estar perturbando a alguien que está concentrado en su oración, lo cuál es mucho más importante.

12.- Lleve a los niños a la parte posterior para calmarlos.

Todo padre sabe que a veces el bebé puede tener un mal día. Aunque los bebés son bien recibidos en la Santa Misa, sea un poco prudente con las distracciones que pueda generar. Siéntese en el extremo de un banco para estar preparado para salir con rapidez, si es posible, lleve al niño a la parte de atrás rápidamente cuando se altere. No espere demasiado tiempo antes de tomar una decisión. No hay ninguna razón para estar avergonzado de tener que calmar a su hijo en la parte posterior de la Iglesia, recuerde lo que dijo Jesús: "Déjen que los niños se acerquen a mí". Así que llévelos a Misa, pero sea prudente

13.- Prepare su ofrenda antes de la Misa.

Cristo nos dice que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Mantener la cesta esperando por tiempo indeterminado mientras usted consigue sacar su billetera o monedero. Esto, a veces puede convertirse en toda una escena de distracción para los demás

14.- No debe leerse anuncios publicitarios durante la misa.

Imagínese si usted invita a una persona a su casa y antes de la cena (o durante) se decide a leer una revista en lugar de hablar con él. Eso es lo que está sucediendo en la casa de Dios cuando usted lee algun anuncio o folleto mientras se está celebrando el Misterio de Cristo

15.- Respetar los límites que otros pueden tener.

Es posible que la persona que tiene al lado desee tomarse de las manos para orar, o algunas veces puede que no lo quiera hacer. Podrían estar enfermos y no quieren acercarse a usted durante el saludo de la paz. Respete los límites y sus decisiones. No haga ningún juicio innecesario porque ellos actúen de manera diferente a lo que usted espera

16.- Haga una leve inclinación antes de recibir la Sagrada Comunión.

Allí está Dios, el Rey de reyes, que bajó de su trono celestial para llenarte de dichas y bendiciones. Entonces, muestre su respeto con una inclinación de cabeza al menos. Esta es una práctica antigua que se ha mantenido hasta el día de hoy.

17.- No recibir el Vino del cáliz si está usted enfermo.

Este es un acto de caridad y no es necesario recibirlo del cáliz, pues ya ha recibido la totalidad del cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesús en la Sagrada Hostia

18.- No salir antes de que la Misa termine.

Debemos permanecer hasta el final de la Misa y el himno o canto de cierre que la acompaña. Aunque sin duda hay excepciones a esta pauta. La mayoría quienes dejan la misa temprano no necesitan hacerlo y tampoco deberían hacerlo.

19.- No tomar fotografías o selfies

¡No estamos en un estudio fotográfico ni en un show o espectáculo! Tenga un poco de respeto por la presencia de Dios. Tomarse unos selfies y enviar las fotos a sus amigos o amigas para decir que se encuentra en Misa no es digno de respeto, sobre todo para aquel que está orando al lado de usted.
¿Le gustarón los vitrales? ¿Son muy hermosos? ¿Las imágenes y estatuas le evocan mucho setimiento? ¡Que bueno!, pero por favor tome las fotografías una vez terminada la Misa y hayan salido todas las personas de la Iglesia.

20.- Ore después de la Misa si se siente llamado a hacerlo.

Es una buena costumbre, aunque no se requiere, ofrecer una oración de acción de gracias después deque la Misa ha terminado. Pida por que más personas la aprecién y le den el debido respeto

21.- Despídase tranquilamente.

Los animamos a saludar a los demás, pero hágalo una vez que esté fuera del santuario principal de la iglesia para que no moleste a otras personas que quieren quedarse a orar. Así que, por favor, manténgase en silencio dentro del templo y luego al salir salude.
Tenga presente que en la Santa Misa asistes al Sacrificio de Cruz de nuestro Señor. En la Santa Misa se hace presente la Santísima Trinidad. También, por experiencia y revelaciones de santos místicos, la Virgen María, los Santos y los Ángeles vienen a ser parte de este acto de adoración. Es por ello que le debemos un Santo respeto
No asistas a Misa solo por cumplir, a la Misa hay que vivirla. Cada Misa tiene un valor infinito, ya que allí se ofrece al mismo Jesucristo, el Hijo del Dios vivo.
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